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No ha podido ser

Cuando el Viernes Santo, que este año fue el 30 de marzo, me crujió la zona lumbar no pensé que iba a tener problemas el día de la maratón ya que quedaban algo más de tres semanas. De hecho, dos días después hice 30 km y no tuve ningún problema en completar a buen ritmo la distancia.

Ese dolor en la zona lumbar me bajó al glúteo y el 5 de abril cuando en un entrenamiento aumenté el ritmo vi que ese dolor en el glúteo me bajaba hasta la rodilla por la parte de atrás. Y se encendieron todas las alarmas cuando el día 8, entrenando en la media de Madrid, tuve que parar por las mismas molestias que tres días antes. Ahí ya vi que iba a estar complicada la maratón de Madrid, pero tenía una pequeña esperanza de que no corriendo en dos semanas y con un par de visitas al fisio podía arreglarse la cosa. Pero al final ha sido en vano, tomé la salida y tuve que abandonar pasado el kilómetro 11. Otra vez será, que hay muchas carreras pero sólo dos piernas.

Era ésta mi 24ª participación en la maratón de Madrid y ha sido mi cuarta retirada. En el año 1995 tenía una lesión en el tendón de Aquiles y me retiré en el 31, aunque iba fatal bastantes kilómetros antes.

En 2000 llevaba lesionado desde febrero también en el tendón de Aquiles y aunque estuve yendo a rehabilitación unas cuantas semanas, me presenté en la salida bastante mejor de la lesión, pero sin correr durante dos meses. Salí por salir, pero me tuve que retirar en el 17 porque las articulaciones ya no daban más de sí.

En el año 2008 tuve una trocanteritis que surgió una semana antes. Visita al fisio y aunque salí sólo pude aguantar hasta el 13.

Este año sabía que la cosa iba a ser difícil y ha sido imposible. Me retiré en el km 11, cogí el metro hasta Príncipe Pío y estuve animando a los corredores en la entrada a la Casa de Campo. Se notaba que hacía mucho calor porque muchos corredores optaban por verterse encima el contenido de la botella después de dar unos tragos.

Luego subí a la cuesta del metro de Lago y estuve de nuevo animando a los corredores. Desde allí cogí el metro hasta Atocha y pasé andando por la línea de meta porque pensaba que era la única forma de acceder al guardarropa. Por supuesto, me negué a que me entregasen la medalla ya que obviamente no me la merecía.

Después de pasar la línea de meta me di cuenta que se podía ir al guardarropa sin haber pasado por la meta, así que espero que me descalifiquen sin ningún pudor, cosa que imagino harán porque sólo hay registro de mis tiempos en el kilómetro 5, en el 10 y en meta.

Afortunadamente, mis compañeros pradolongueros no tuvieron problemas y los tres han conseguido terminar con más o menos fortuna. Miguel ha sufrido al final y se le ha ido un poco el tiempo, pero con el calor que hizo tiene que darse por satisfecho. Joaquín con el poco entrenamiento que llevaba en el cuerpo debe sentirse satisfecho con el tiempo realizado y Ninfa aunque no tenía pensado correr ha sido la que mejor tiempo ha realizado. Mi enhorabuena a los tres.

Una lástima que Juan Ignacio no haya podido participar en la que sería su 41ª maratón de Madrid seguidas, pero el relevo ha sido cogido por su hijo Rafael que aunque ha tenido un debut un poco duro, esperemos que eso sea un acicate y no una rémora para continuar la carrera de su padre.

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Entrenando con unos cuantos miles

Después de los 30 km del domingo pasado no queda ya más que ir disminuyendo el kilometraje para llegar con las piernas lo más descansadas posibles. La idea era realizar este domingo sólo 25 km.

Como se celebraba la media maratón de Madrid se me ocurrió la idea de hacer la media y luego volver corriendo a casa hasta completar esos 25 km. Así se lo hice saber a los compañeros de entrenamiento y un par de ellos se animaron a venir. Ya de paso probaríamos a llevar el ritmo de maratón para ver las sensaciones.

Quedamos a las ocho en el punto de encuentro, cogimos el autobús y éste nos llevó hasta Atocha. Desde allí subimos andando hasta la Puerta de Alcalá donde habíamos planeado incorporarnos a la carrera, tratando de molestar lo menos posible.

Mi tocayo tenía previsto ensayar el ritmo de 4:40 y mi compañera y yo, menos ambiciosos, llevar un ritmo entre 4:45 y 4:50. No lo tenía yo muy claro porque el dolor que me hizo aflojar el jueves ahí seguía y aunque había hecho estiramientos y había tomado un Diclofenaco, no me veía bien.

Empezó la carrera de las sillas de rueda a las 9:00 y cinco minutos más tarde el resto. Estuvimos esperando a que pasara el globo de 1h30 y poco después nos incorporamos. Enseguida mi tocayo puso pies en polvorosa, mientras nosotros íbamos más tranquilos, yo un tanto perplejo porque miraba el GPS y salían unos ritmos muy lentos, cuando tenía la certeza de que no íbamos tan despacio.

Al poco nos pasó el globo de 1h40 que era el ritmo que habíamos pensado llevar, pero nos pareció que iba algo deprisa. Y vaya si lo iba porque nosotros aumentamos el ritmo por la inercia del globo e hicimos un montón de kilómetros a 4:40 e incluso más deprisa. No tenía ningún sentido que el globo fuera tan deprisa teniendo en cuenta además que la primera mitad de la carrera es cuesta arriba.

Como me dolía el glúteo izquierdo, no podía dar zancadas muy largas, por lo que me concentré en ir dando pasos cortos, pero al ser en subida, me tiraba más. Así, a zancaditas, llegamos a Plaza de Castilla y un poco más arriba, donde la carrera deja de alejarse de la salida y vuelve hacia la meta. En ese punto comenzaba la cuesta abajo y ahí vi que iba aún peor porque sin querer alargaba la zancada y el dolor empezaba a bajar por la parte de atrás del muslo hasta la rodilla.

Cuando el GPS marcaba el kilómetro 13 empezó a molestarme ya seriamente desde detrás de la rodilla hasta el glúteo, muslo incluido y estuve durante tres kilómetros sin saber muy bien qué hacer. Bajé un poco el ritmo, pero aquello no mejoraba, así que en el 16 pensé aquello de perdido al río y aumenté la longitud de la zancada y, por tanto, el ritmo. Tampoco mejoró aquello, pero pensé que al menos llegaría antes.

Fui a buen ritmo hasta llegar más o menos a la mitad de la Avenida de Menéndez Pelayo, que aumenta la pendiente descendiente y con ello el dolor que llevaba. Al llegar a la Plaza de Mariano de Cavia hice lo que debí haber hecho muchos kilómetros antes: parar. Me puse andar por el Paseo de la Reina Cristina y no podía mover bien la pierna izquierda, fui cojo hasta Atocha donde me estaban esperando mis compañeros.

Les comenté lo sucedido y les dije que no podía volver corriendo al barrio, así que se solidarizaron conmigo y los tres nos volvimos en autobús. Fui muy tonto, muy tonto, por haberme metido algo más de 19 km y encima bastante deprisa, ya que salió un ritmo de 4:40. Eso sí, el globo de 1h40 siempre por delante, no sé cuantos minutos bajarían de lo marcado, pero bastantes. ¡Menudos guías!

Lo malo de todo esto es que quedan sólo dos semanas para la maratón, estoy lesionado y no tengo claro que el día 22 esté recuperado del todo 😦

Tirada larga => rodilla cascada

Hoy he hecho una tirada larga por el Parque Lineal. La idea era hacer algo más del kilometraje de una media maratón, es decir, 22 km. Así que una vez en el Parque Lineal me he salido por la zona de la subestación eléctrica hasta el Camino del Malecón. Este camino transcurre paralelo a la vía del AVE (más bien es la vía del AVE la que transcurre en paralelo al camino).

Siguiendo por el camino, después de pasar por debajo de la M-45 se llega al puente de La Gavia que atraviesa las vías del AVE. Tenía que haber cruzado el puente para llegar al Camino de Vinateros y por ese camino seguir hasta llegar al kilómetro once y dar la vuelta. Pero no lo he hecho así, he continuado por el Camino del Malecón y éste acaba cuando llega al río. No queda más remedio que coger una vereda paralela al río hasta llegar a la M-50. En ese punto me he dado la vuelta.

Y como siempre por este recorrido, a la vuelta siempre da el aire en contra. Además hoy era especialmente violento. He tenido que esforzarme de lo lindo para tratar de mantener el ritmo que traía a la ida y no lo he conseguido. Además creo que ese esfuerzo lo he pagado pero bien, porque he acabado con un dolor de rodilla terrible. Espero que la lesión no sea muy importante y pueda recuperarme lo antes posible.

He completado 22 km en un tiempo de 1:46:08 @ 4:49 min/km.

Antes de salir la báscula marcaba 69,9 kg justo en el límite superior de lo permitido. ¡¡¡Hay que bajar como sea!!!

…Y hundido

Decía el domingo que acabé tocado. Pues bien, ya estoy hundido. Esa molestia que empecé a notar cuando llevaba aproximadamente la mitad del entrenamiento me ha seguido dando guerra y hoy he salido a probar, muy despacio, y aunque en un principio no parecía que me molestase en exceso, según iban pasando los kilómetros notaba que iba a más y que lo mejor era parar.

Siempre he dicho que soy como Aquiles, mi punto débil es el talón, aunque esta vez no es exactamente el tendón, sino justo donde el músculo se une con el tendón. Tendré que ir a ver a Josefa, que siempre consigue solucionar mis problemas musculares.

Debido a la molestia no he completado las dos vueltas, sólo he hecho 7,8 km en 46:27 @ 5:56 min/km.

Se obró el milagro

Ayer tuvimos una novedad. Una joven galga vino a correr con nosotros y tuve tan mala suerte que me torcí el tobillo izquierdo y me hice un bonito esguince. Parecía menos grave que otros que me he hecho en el tobillo porque no se hinchó mucho, pero aunque intenté seguir noté que no iba bien la cosa.

Siempre que he tenido un esguince he ido a Milagros “la curandera” para que me lo arregle y hoy lo he vuelto a hacer. Y como las otras veces, llegas fatal, te frota con alcohol de romero, te mueve el pie hasta hacer “clac” y te lo venda. Termina con un consejo: estar tres días sin que se moje la venda y sin quitarla. Nada más fácil. Y como nuevo: esta mañana casi no podía andar y ahora ando, ¿qué más puedo pedir?

Así que la cosa es fácil. Esperar tres días para quitar la venda y unos cuantos días más hasta ver el tobillo en condiciones y luego empezar a trotar. Si no fuera por Milagros estaría fácilmente un mes -como poco- sin poder correr.

esguince_antes esquince_despues
Antes de visitar a Milagros Esguince ya arreglado

Lo conseguí

Hoy por fin lo he conseguido: me he lesionado. El sábado por la tarde empecé a notar unas molestias en el gemelo derecho y empecé a aplicarme hielo. El martes no pude salir y lo preferí porque todavía notaba “algo”, pero hoy cuando he salido estaba perfectamente de esa molestia; sin embargo, ha sido empezar a correr y cascarme. Menos mal que estaba cerca de casa, porque he tenido que ir cojeando.

El caso es que empezaba bien la cosa, porque estaba preparándome para comenzar cuando me he encontrado con Javier, bueno, él me encontró a mí y nos hemos saludado, que sólo nos conocíamos cibernéticamente. Después de charlar un poco, el siguió su camino hacia Parque Sur y yo comencé a andar. Iba perfectamente sintiendo los pinchazos de las piedras en mis plantas y ni por asomo pensaba lo que podía llegar a pasar.

Pasan dos kilómetros, llego al carril bici, pongo el metrónomo a 180 bpm, me pongo a correr y veinte metros después noto un desagradable dolor en el gemelo derecho, en la parte interior. Un dolor como nunca había notado, totalmente distinto a otras veces que me he cascado. Es muy posible que esos músculos que al correr de talón han trabajado poco o nada, ahora al cambiar la técnica de carrera se han encontrado totalmente fuera de tono y no les ha gustado nada ponerse a trabajar. Y ya se sabe, al forzarlos, se rompen.

Me temo que he sido demasiado rápido en la transición. Pensaba que los pies eran los que me iban a marcar el ritmo del cambio, pero han sido más débiles los músculos que las plantas de los pies. Ahora a recuperarme y a volver a intentarlo yendo todavía más poco a poco.

¡Josefa te necesito!

¡Qué mal rollo!

Hoy tocaba la primera tirada larga de cara a la maratón de Madrid. Llamo tirada larga a todo entrenamiento de una distancia superior a una media maratón. Tengo (o tenía) previsto hacer tres tiradas largas: hoy tocaba 25 km, el próximo domingo, 30 km y el siguiente, otra vez 25 km. Ya veremos si puedo cumplir este plan porque he tenido problemas en el gemelo derecho, justo después de pasar el meridiano del entreno.

Había divido el entrenamiento en tres tercios: el primero de 8 km a un ritmo de 5:15, el segundo también de 8 km a 5:00 y el tercero de 9 km a un ritmo de 4:45. Curiosamente, el tramo que más me ha costado ha sido el primero porque las piernas se me iban, no podía contenerlas. El segundo, me ha resultado bastante llevadero y el tercero, pensaba que me iba a costar más después de llevar 16 km en las piernas, pero he podido mantenerlo bien. De propina y para terminar el entrenamiento, he acabado subiendo la cuesta de la calle del Parque de la Paloma, para ir acostumbrando la mente y las piernas a la cuesta de Alfonso XII.

Hoy hacía bastante calor, quizás el día más caluroso del año, por lo que me ha venido de perillas la gorra y la botella de agua. He salido dirección el Parque Lineal y he ido francamente bien a la ida, con un ligero problema de rodilla no preocupante, pero ha sido justo dar la vuelta para volver por donde había venido cuando he notado el gemelo derecho muy tirante, excesivamente tirante, como si tuviese una contractura. Me he asustado un poco, pero he podido continuar sin excesivos problemas, pero ahora noto que estoy un tanto fastidiado. Peligra mi participación en la maratón de Madrid. Tampoco es que me preocupe demasiado, pero ya que estoy inscrito…

He acabado con 25,2 km en un tiempo de 2:05:20 @ 4:57 min/km haciendo los tres tramos a un ritmo de 5:11 el primero (8 km), 4:57 el segundo (8 km) y 4:49 el tercero (9,2 km). Ese último tramo ha sido algo más lento de lo previsto debido a la última subida, donde el ritmo se me ha ido un poco.

Ahora mismo soy un poco pesimista, veremos si esta semana a base de estiramientos y automasaje la cosa mejora, aunque sospecho que tendré que visitar de nuevo a Josefa.

Ayer, como todos los sábados, me subí a la báscula. Marcaba 66,8 kg, un peso más bajo de lo habitual, se nota que entrené el día anterior.