Archivo de la categoría: Entrenamientos

Algo dolorido pero bien

En un principio pensaba que la caída de ayer se había resumido en un arañazo en el codo y el cambio roto, pero según iba pasando el día de ayer iba notando un dolor en el glúteo derecho que no tenía claro si me iba a impedir correr; sin embargo cuando me levanté vi que el dolor seguía ahí, pero me dejaba correr.

A las nueve había quedado con mi tocayo y allí estaba puntual, aunque aún con legañas en los ojos. Estiramos un poco y nos pusimos en marcha porque él tenía que volver pronto a casa. Bajamos al río, hacia el Parque Lineal y al llegar al tercer kilómetro aumentamos el ritmo, tratando de ir a un ritmo de 4:45 que mantuvimos más o menos. A ese ritmo llegamos al segundo puente donde nos dimos la vuelta.

Han abierto una senda en la margen izquierda del río y nos fuimos por ese nuevo camino. Pensábamos que era algo más largo el camino, pero es corto, enseguida hay que volver a cruzar al otro lado del río. Hay que cruzar por un puente muy estrecho que va a salir justo enfrente del edificio Novosur.

Seguimos a ritmo vivo hasta el kilómetro nueve, justo donde empieza el camino de madera y ahí ya bajamos el ritmo hasta el final del entrenamiento. Reconozco que me costó hacer esos seis kilómetros a 4:45 cuando otras veces he ido a ese ritmo casi sin querer. Como siempre digo, que fácil se pierde la forma y que difícil es volver a cogerla. Claro, que tampoco ayuda estar por encima de los setenta kilos como indicó la báscula antes de salir. Marcaba la báscula 70,6 kg y esa es la señal de que hay que bajar de peso sí o sí.

Hicimos 12 km en un tiempo curioso de 1:01:01 a un ritmo de 5:05 min/km.

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En el suelo otra vez

Hoy es festivo, por lo que algo de ejercicio había que hacer. Como ayer corrí a pie, no era cuestión de volver a realizar ejercicio pedestre, así que opté por la bici. Quedé con una amiga y sobre las diez de la mañana salimos rumbo a San Martín de la Vega como es habitual. Hacía un día un tanto gris, pero no parecía que fuese a llover, aunque tampoco que fuese a salir el sol.

Fuimos para allá a ritmo tranquilo y paramos como siempre en la Cafetería San Marcos. Siempre pido un café con leche con media barra con tomate y aceite pero hoy he pedido chocolate con churros porque intuía iba a ser la última salida en bici del año. Los cuatro churros y el chocolate me supieron a gloria.

Volvimos para Madrid y como no había mucha gente por el carril bici nos dio para hacernos un selfie en plena marcha, cosa que no se debe hacer, pero como íbamos por un carril bici segregado de la carretera y sin que viniese nadie, aprovechamos.


Selfie en la bici con la líder del Tour 🙂

Al llegar a Madrid nos metimos por el Parque Lineal como hacemos siempre últimamente, pero esta vez en vez de meternos por cerca de la gasolinera por donde atravesamos un camino de tierra fuimos un poco más allá, hasta el barrio de los Rosales donde sale un camino asfaltado hasta el parque pasando por debajo de la A4.

Nos mojamos un poco a la vuelta, pero lo malo no es que nos mojáramos nosotros, es que el camino estaba mojado. No fue únicamente eso, lo malo fue que en uno de los pasos por debajo de uno de los puentes, que encima es cuesta abajo y en curva me encontré con dos chicas que venían en paralelo con sus bicicletas. Una de ellas por la derecha (bien) y otra por la izquierda (mal). Cuando las vi ya las tenía casi encima porque fue justo en la curva y viendo que por mi derecha lo tenía difícil pensé que a lo mejor podía pasar por entre las dos, pero no fue posible porque la chica que iba por la izquierda se fue yendo hacia la derecha y al final no conseguí esquivarla. Choqué contra ella y caí sobre mi costado derecho, haciéndome una herida en el codo y lo peor no fue eso, sino que la pieza del cambio de la rueda trasera se dobló hacia dentro. Estando en el suelo llegó por detrás la amiga que me había acompañado a San Martín y nos embistió, yéndose también al suelo.

Nos levantamos echando la bronca a la muchacha y viendo el cambio lo saqué un poco hasta dejarlo recto… O eso era lo que yo pensaba porque cuando me puse en marcha y cambié, el cambio se metió entre los radios saliendo disparado hecho trizas. A cinco kilómetros de llegar a casa se acabó la marcha ciclista por hoy y seguramente por lo que queda de año.

Si el 15 de septiembre me caí corriendo a pie, hoy casi un mes después me he caído en bici. Un auténtico duatlón de caídas.

Poca gente en el parque en víspera de puente

Mañana día 12 de octubre es la Fiesta Nacional de España. Día denostado por algunos y celebrado por otros. Este año caía en viernes por lo que se alargaba el fin de semana un día más. Entre que algunos abandonan Madrid como la peste y otros que dejan el entreno para el día siguiente, sólo nos dimos cita en el punto de encuentro tres compañeros y uno de ellos “el nuevo” que después de calarse el día antes tuvo a bien venir también hoy.

No sé si por el entrenamiento pasado por agua del martes o por la carrera del domingo, el caso es que tenía las piernas muy cargadas. Tan cargadas que hice uno de los entrenamientos más lentos que yo recuerde, pero bueno, después de leer que Kipchoge, el recordman de maratón, hace entrenamientos muy lento, me sentí yendo tan despacio como un profesional de esto.

Hice 10 km en un tiempo de 58:54 a un ritmo de 5:56 min/km. ¿Alguien da más?

Bajo el arco iris

Llegué al punto de encuentro chispeando, pero veía en el horizonte un hermoso arco iris doble, lo que me llevó a pensar que iba a dejar de llover. Me equivoqué de medio a medio porque según íbamos aumentando el número de metros corridos la lluvia iba in crescendo. En esa primera vuelta nos pusimos de agua hasta las orejas, era algo exagerado lo que llovía.


Arcoiris sobre Madrid. Foto obtenida del perfil del Twitter de @ivanrodig

Después de calarnos hasta los huesos empezamos la segunda vuelta lloviendo algo menos, afortunadamente. Como seguía lloviendo y había un montón de charcos, costaba avanzar. De hecho pensaba que iba más deprisa, pero cuando miré el cronómetro vi que iba mucho más despacio, ¡menuda sorpresa!

Bien empapado conseguí terminar las dos vueltas, por lo que hice 9,7 km en un tiempo de 55:14 a un ritmo de 5:40 min/km. Parece que el otoño ya ha llegado y con lluvia, lo cual es una buena noticia.

¿Un pradolonguero más?

Hace unos días se puso en contacto conmigo un chaval para preguntar si podía venirse con nosotros. Le dije que sí, por supuesto, que salíamos todos los martes y jueves a las 19:00. Dijo que a lo mejor se apuntaba y hoy cuando estábamos en el punto de encuentro charla que te charla apareció. Confío en que haya sido de su agrado la jornada y se anime a salir con nosotros más días.

Nos juntamos un buen pelotón hoy en Pradolongo. En total siete y por cortesía estuve con el nuevo de cháchara, conociéndonos un poco. Me pareció un tipo muy majete. Me contó que se estaba preparando para una carrera de 10 km pero que lo suyo eran las artes marciales. Sólo dio una vuelta porque dijo estar comenzando, pero meterse más de cinco kilómetros entre la ida, la vuelta y el recorrido por el parque, no está mal.

Como el domingo es la carrera, fuimos tranquilos ambas vueltas. Por suerte, no me dio guerra la rodilla, pero por el otro lado iba fatal con la tripa, necesitando descargar. En cuanto aumentaba un poco el ritmo me dolía más, por lo que no hubiese podido ir más deprisa aunque hubiese querido.

Fatal de la tripa, hice al final las dos vueltas totalizando 9,6 km en 55:22 @ 5:44 min/km. Casi un minuto más lento por kilómetros que el martes.

Recomencemos

Hace ya unos cuantos años que empecé con este blog. Empezó como cuaderno de bitácora, para apuntar mis entrenamientos y últimamente lo tengo un poco abandonado. Consigno mis batallitas cuando me pongo un dorsal en el pecho y poco más, pero me gustaría volver a lo que era antes. Así que me propongo que ahora que empieza octubre empiece yo también a ir apuntando mis entreno, mis sensaciones durante los entrenos y los chascarrillos con los compañeros pradolongueros.

Nos juntamos unos cuantos en el punto de encuentro, seis en total: cinco chicos y una chica. Salí algo más rápido de lo normal porque me molestaba un poco la rodilla y he comprobado que cuando voy muy despacio me duele más, por lo que salí a un ritmo aproximado de 5:30 cuando habitualmente comenzamos cerca de seis. Es por esto que me quedé solo en cabeza aunque al poco me alcanzaron dos, mientras que los otros tres siguieron despacio.

Como estoy para la carrera de Mercamadrid que se celebrará el domingo, quería probar qué tal estaba. Joaquín me preguntó y le dije que me daba con un canto en los dientes si hacía 43 minutos, pero hoy era un buen día para saber si podía acercarme a esos ritmos.

Los kilómetros 4 y 5 de la primera vuelta ya iba a buen ritmo y luego lo aumenté para tratar de hacer cuatro kilómetros a ritmo umbral. No sé ahora mismo cuanto es mi ritmo umbral así que calculé a ojo que 4:20 más o menos. Fui muy optimista con ese ritmo porque hice ese primer kilómetro a 4:15 y ahí dejé todas mis fuerzas porque luego se fueron los siguientes a 4:28, 4:48 y 4:35. Visto lo visto, tenía que haber tratado de ir a 4:30. Esto es lo que tiene tratar de entrenar a ritmos que no sabes si son los adecuados. Espero que con la carrera del domingo pueda obtener esos ritmos de entrenamiento. Hice 9,6 km en 46:55 @ 4:51 min/km.

Lo malo fue después de terminar, porque estuve esperando a los compañeros, luego fui andando hasta casa y antes de llegar me paré para hablar con unos conocidos. Como hacía un viento bastante fresco, creo que me enfrié porque estuve estornudando bastante.

Lo han vuelto a llenar

Hoy pasamos por Pradolongo y vimos que el estanque ya estaba lleno de agua o casi lleno, así que se acabaron las tonterías. Y bien que se acabaron porque Miguel había programado su reloj para hacer series. Todos nos preguntamos, ¿series en esta época con el calor que hace?

Pues sí, el tío había programado su reloj para hacer 1 minuto fuerte + 1 minuto de descanso + 2 minutos fuerte + 1 minuto de descanso + 3 minutos fuerte + 1 minuto de descanso y luego otros tres minutos fuerte pero descansando minuto y medio y ya bajando. Yo me quedé en los segundos tres minutos porque tenía que volver pronto a casa, así que me libré de parte del entrenamiento, aunque tengo la sensación de que lo más duro lo hice.

Es curioso lo lento que pueden llegar a pasar tres minutos cuando estás deseando que se acaben. Y lo rápido que pasa el minuto de descanso cuando quieres que no se acabe. Sorprendente lo de la subjetividad.

Entre que puse el cronómetro en marcha tarde y que me tuve que ir antes de la cuenta, el GPS sólo marcó 7,4 km aunque haría unos ocho. Mirando los tiempos por kilómetro, no parece que fuésemos excesivamente deprisa porque se ven tres kilómetros en 4:47, 4:48 y 4:41, pero puedo dar fe de que en algunos momentos que miré el cronómetro íbamos por debajo de 4:15.