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El peligro de correr descalzo

Estuve probando hace unos años eso de correr descalzo. Lo probé dos veces y dos veces me lesioné, así que al final desistí. Ahora corro con zapatillas para hacer negocio a las grandes multinacionales del calzado. Pues bien, hoy me he alegrado de correr con zapatillas porque cuando he llegado a casa y me estaba estirando me he encontrado con una curiosa sorpresa en forma de piedra puntiaguda clavada en el suelo de la zapatilla.


Detalle de una piedra clavada en la zapatilla

Si hubiese ido descalzo me habría hecho una bonita raja en la planta del pie, así que esta vez debo estar agradecido a ese invento de taparse los pies al andar o correr.

Hoy habíamos quedado a las nueve en el punto de encuentro de los jubilados, que es donde quedamos los fines de semana. Allí nos encontramos los dos Migueles con tres prodolongueros más, pero estos no tenían muchas intenciones de correr mucho y deprisa, por lo que salimos mi tocayo y yo únicamente rumbo al Parque Lineal.

Hicimos los tres primeros kilómetros a un ritmo bastante tranquilo y cuando llegamos a ese tercer kilómetros aumentamos el ritmo con la idea de ir a un ritmo aproximado de 4:40 que fuimos clavando en casi todos los kilómetros, tanto a la ida como a la vuelta.

En los últimos tres kilómetros ya iba notando el gemelo de la pierna izquierda algo flojo, pero pude aguantar el ritmo hasta el final. Ya sólo quedaban otros tres kilómetros y esos los hicimos a ritmo tranquilo, tratando de enfriar los músculos poco a poco.

Mal rollo esto de aflojar el ritmo porque empezó a molestarme la rodilla de la pierna derecha. Es curioso porque llevo unos cuantos años con la rodilla izquierda fastidiada y ahora no me duele la izquierda sino la derecha. Sorprendente.

Hicimos en total 15,5 km en un tiempo de 1:16:29 @ 4:56 min/km. Un buen entrenamiento sólo empañado por esas molestias que tuve al final en la rodilla al bajar el ritmo, voy a tener que ir a toda pastilla todo el rato.

Hoy salí muy contento a correr porque me pesé antes de salir y la báscula marcaba 69 kilos justos. Muy feliz porque se empieza a notar que me estoy controlando un poco con la comida.

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Con los compañeros mola más

Con los compañeros mola más correr y si además corremos con luz, miel sobre ojuelas. Hoy era festivo en Madrid ya que se celebraba el día de la Almudena. La única pega, si es que lo es, ha sido que la temperatura era bastante fresca, sobre los cinco grados, pero es lo normal en el mes de noviembre, tampoco hay que extrañarse.

Nada menos que seis compañeros nos hemos dado cita en el punto de encuentro. Hemos bajado al río y esta vez no ha sido como otras veces que nada más pasar el tercer kilómetro se acelera bastante, esta vez nos hemos controlado más.

De todos modos, tampoco han ido de paseo, que de los seis cuatro han apretado un poco. Yo me he quedado con una de las dos féminas del grupo que no iba nada cómoda con molestias en el pie derecho por las zapatillas y también iba molesta en los trapecios. Iba deseando pararse y no hacía más que animarme para que me fuese con los otros, quizás quería quedarse sola para ir a su ritmo.

Hemos ido al Parque Lineal y en el kilómetro 5,5 km nos hemos dado la vuelta para hacer después el circuito del cross para ir familiarizándonos. Entre unas cosas y otras habré hecho unos 15 km.

Otras Adidas boquete

He tenido tres Adidas Supernova Glide 7 y ahora calzo unas Glide 8. De esas tres del modelo 7 sólo la primera aguantó como una campeona, con las otras dos acabé con un bonito boquete, como ya conté en esta entrada.

Pues bien, las Glide 8 han salido peor todavía porque con 500 km ya tenían un bonito boquete justo en el mismo sitio que las anteriores. Ya me pareció cuando compré este modelo que parecía más flojo que el modelo anterior y efectivamente así ha sido.


Adidas Supernova Glide 8 con un bonito boquete

Pero bueno, con boquete o sin él, se puede correr bien y no noto ninguna cosa rara, por lo que seguiré así hasta al menos mil kilómetros… Si es que no se destruyen del todo.

Hoy hemos bajado Miguel, Joaquín, Emilio R. y yo. Hemos dado una primera vuelta tranquila, como mandan los cánones, y en la segunda seguíamos más o menos igual, pero luego hemos apretado llegando al kilómetro siete.

Yo había corrido el domingo y no tenía muchas intenciones de forzar, pero mis compañeros se han puesto “violentos” y he tratado de seguirlos, lo cual me ha sorprendido porque tenía buenas piernas cuando pensaba que me iba a costar más, pero iba ligero, ligero. Hemos hecho los últimos 2,8 km a ritmos de 4:38, 4:09 y 4:07. No ha estado mal, no.

En total han sido 9,8 km en un tiempo de 52:32 @ 5:22 min/km.

Metiendo kilómetros

He notado en las carreras de diez kilómetros que me falta fondo, así que estoy tratando de meter kilómetros cuando puedo, sobre todo en los fines de semana que es cuando más tiempo libre tengo. Pero no se trata sólo de conseguir fondo para acabar las carreras de diez kilómetros bien, sino que ya hay que ir pensando en las medias maratones que están cerca.

Si ayer hicimos algo más de quince kilómetros a buen ritmo, hoy tenía pensado hacer algún kilómetro más pero a un ritmo más llevadero. Habíamos quedado en el punto de encuentro de los fines de semana, que no es el mismo que el de los días de diario, no me preguntéis el porqué. Por cierto, que hoy hacía más fresco de lo que ha hecho en los últimos meses, pero tampoco nada del otro mundo.

Llegué unos minutos tarde para no perder la costumbre y al poco salimos un nutrido pelotón, rumbo al Parque Lineal. Algunos con intenciones de hacer cuatro de ida y otros tantos de vuelta. Otros con hacer cinco y vuelta y yo con la idea de hacer al menos diecisiete. Llegamos los tres de ayer al punto kilométrico cinco y allí nos volvimos. Traté de convencer a mis dos acompañantes de hacer más, pero no estaban por la labor.

Cuando llegamos al punto de partida, dejé a mis acompañantes y me lancé a hacer una vuelta por Pradolongo y un poco más. Acabé subiendo la cuesta de la calle Parque de la Paloma, para acabar cuesta arriba. De este modo totalicé 17 km en un tiempo de 1:30:05 @ 5:17 min/km. Un buen entrenamiento en cansancio, ideal para la maratón.

A tope de humedad

Los sábados entre unas cosas y otras resulta difícil quedar, pero hoy hemos aparecido unos cuantos en el punto de encuentro de los jubilados. Me alegró sobremanera ver a Norberto, al que llevaba tiempo sin verle. Salimos todos juntos, pero unos tenían pensado en correr por Pradolongo y otros decidimos bajar al río para hacer unos cuantos kilómetros a buen ritmo, pero sin exagerar.

Cuando llegamos caía un poco de agua, pero nada, un ligero chirimiri, pero luego no llovió nada, aunque eso sí, había un 100% de humedad porque sudamos algo bárbaro los tres.

Los tres primeros kilómetros los hicimos tranquilos. Ese tercer kilómetro ya es dentro del Parque Lineal y ahí empezamos a aumentar el ritmo tratando de ir sobre 4:45, pero fuimos algo más rápido porque los diez kilómetros en los que fuimos a buen ritmo salieron a una media de 4:41, que no está mal.

Hicimos el tramo del Parque Lineal al completo, atravesando el río en el puente nuevo y siguiendo el camino hasta el final donde se vuelve a atravesar el río y vuelta. Reconozco que mis compañeros Mariano y Miguel no me pusieron en muchos aprietos, pero porque no quisieron porque ambos están más fuertes que yo.

Totalizamos 15,6 km en un tiempo de 1:16:52 @ 4:54 min/km. Bueno, Mariano hizo más porque le quedaba aún un trecho para llegar a su casa.

Voy a ver si retomo la costumbre de subir a la báscula. Hoy sí lo he hecho y me he llevado una desagradable sorpresa ya que marcaba 70,3 kg que son muchos. Al menos debería quitarme dos de aquí a principios de diciembre.

Dedicado a uno de mis acompañantes de hoy…

No habrá paz para los malvados

No habrá paz para los malvados es una película dirigida por Enrique Urbizu y protagonizada por José Coronado. Da igual el argumento, lo que me interesa es el título, ya que no puedo sino llamar malvados a mis compañeros Joaquín y Miguel que me dan cera un día sí y otro también. Y hoy no ha sido una excepción. Y no, no tendrán paz mientras me quede un gramo de fuerza, aunque ahora estoy a años luz de ellos.

Tenía intención de correr los últimos 4,6 kilómetros a umbral, que en mi caso es un poco por debajo de 4:30 por lo que cuando llegamos al punto kilométrico cinco aceleré el ritmo para ponerme a esa velocidad y sólo pude hacer un kilómetro a ese ritmo porque luego empezaron a apretar y saltó en pedazos mi objetivo. El siguiente kilómetro lo hicimos en 4:19 y a partir de ahí se me fueron yendo poco a poco. El otro lo hice a 4:10 y ellos lo harían a cuatro. El cuarto kilómetro lo hice en 4:15 y ellos seguían alejando. Llegados al kilómetro nueve ya aflojé y lo hice al trote.

Total que hice 4 km en 17:14 a un ritmo de 4:19, bastante más deprisa de lo que había planeado, pero es lo que tiene ir con estos malvados. Fueron en total 9,7 km en 48:02 @ 4:57 min/km.

Por fin llegó la lluvia

A finales de agosto cuando salía de trabajar me cayó una chupa de agua exagerada. Desde entonces -creo- no había vuelto a llover en Madrid… Hasta hoy. Y se agradece mucho que haya llegado la lluvia después de tantos días porque entre otras cosas, el estado de los embalses es tristísimo.


Estado de los embalses a 17 de octubre de 2017

Por supuesto, la lluvia no es un obstáculo para salir a correr. Todo lo contrario, a mí me gusta correr con lluvia, siempre que no llueva a lo bestia y hoy hemos tenido suerte porque ha llovido un chirimiri muy agradable. La única preocupación es salir con una gorra para que el sudor, arrastrado por la lluvia, no te caiga en los ojos. En mi caso, ni siquiera tuve que preocuparme de eso porque siempre salgo con gorra.

Disfrutando de la lluvia hicimos una primera vuelta tranquila y luego apretamos un poco en la segunda, pero sin llegar a los niveles de los monstruos con los que salgo a entrenar. Totalicé 9,7 km en un tiempo de 49:28 @ 5:05 min/km. Un entrenamiento súper agradable con muy buena compañía y gran climatología.