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¡Felicidades maestro!

Hoy 25 de diciembre se celebra el aniversario del hijo de Dios y ayer también se celebró el aniversario de un ilustre personaje, el del gran don Joaquín. ¡Muchas felicidades maestro!

Aunque estuvimos de marcha por la noche, a las nueve y media estaba en el punto de encuentro donde aparecimos Quique, Mariano, Emilio, Joaquín y yo. Estuvimos esperando un rato por si venía Miguel, pero como no venía salimos los cinco.

En el Parque Lineal se fueron por delante Joaquín, Mariano y Quique, pero yo me quedé con Emilio. En el segundo puente Emilio y yo nos dimos la vuelta y siguieron los otros tres, aunque luego a Joaquín lo dejaron tirado. Cuando llegamos a las tablas nos dimos la vuelta hasta donde se cruza el camino de asfalto con el de tierra y allí estuvimos esperando. Llegaron Quique y Mariano a toda pastilla y siguieron hasta las tablas y bastante más tarde llegó Joaquín. Se los vio a los dos muy fuertes, vamos a presenciar un bonito duelo en la Sansil.

Volvimos hacia el parque de Pradolongo y desde allí directamente al bar Acuario, el que está casi enfrente de la churrería Relaxing, al que habíamos ido dos días antes. No hubo posibilidad de ir al Relaxing porque estaba cerrada. Esta vez pedí sólo media barra porque ya con media barrita es suficiente. Estuvimos en el bar los mismos que fuimos a correr: Quique, Mariano, Emilio, Joaquín y yo. Como el cumple de Joaquín fue el día antes nos invitó al desayuno.

Cuando acabamos de desayunar nos fuimos trotando. Acompañé a Emilio hasta el puente de la Carretera de Toledo que cruza la Avenida de los Poblados.

Sin contar este trote final, hice 11,6 km en 1:05:51 @ 5:40 min/km.

Y para terminar, una de las coplillas navideñas que estuvimos cantando el día de Nochebuena:

En el portal de Belén
Hay un hombre coscarrudo
Que tiene las uñas negras
De tanto rascarse el culo

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Finalizando en el bar

Al igual que ayer hoy hemos quedado para bajar al río; sin embargo si ayer íbamos un nutrido grupo hoy solamente hemos bajado tres: Mariano, Miguel y yo. Y eso que habíamos quedado para ir a desayunar después del entrenamiento, pero no ha tenido éxito la convocatoria.

En el Parque Lineal, después de bajar las tablas, se paró Mariano. Dijo que para parar dos minutos y luego hacer un test yendo hasta el último puente y vuelta al punto origen.

Estábamos cerca de llegar al último puente cuando apareció Mariano a toda leche. Nos dijo que si podíamos tirar un rato de él, pero yo no estaba para muchos trotes porque notaba las piernas cansadas del día de antes. Fue Miguel el que se puso a tirar y estuvo como un kilómetro a un ritmo de cuatro minutos hasta que aflojó un poco y Mariano se fue solo.

Cuando llegamos a las tablas nos contó Mariano que le había costado lo suyo poder acabar el test que son más o menos ocho kilómetros. Dice que lo hizo en 31:48 ¡dos minutos menos que el año anterior! El tío está en plena forma para la San Silvestre Internacional, su gran objetivo.

Volvimos trotando al punto de encuentro, cogimos las prendas de manga larga que habíamos dejado y nos dirigimos a la cafetería-churrería Relaxing, en Orcasitas. Allí nos esperaba una compañera pradolonguera que aunque no había corrido sí se había apuntado al desayuno. Lo malo es que la churerría estaba llena, a tope de gente. Después de estar allí un rato y ver que aquello no se despejaba nos fuimos al Acuario, un bar situado enfrente de la churrería, donde tomamos un café con tostadas muy rico y departimos un rato.

Fueron 13,7 km en un tiempo de 1:08:16 @ 4:57 min/km. Un buen kilometraje para no subir mucho el peso, que la báscula ya está empezando a echar humo. Hoy marcaba 70,4 kg bastante más que la semana pasada ¡y todavía no han llegado las cenas pantagruélicas de Navidad!

A rey muerto, rey puesto

Contaba el otro día que el 405 había quedado fuera de combate. Pues con el “cadáver” aún caliente compré un primo hermano suyo el Forerunner 35 y me llegó el otro día, aunque ha sido hoy cuando lo he estrenado. Es un chisme más básico que el 405 aunque el 35 tiene para medir las pulsaciones en la muñeca. ¿Pero para que quiero un cacharro súper sofisticado si luego no lo uso? Son ganas de tirar el dinero.


Forerunner 35 luciendo hermoso en mi muñeca

Como muchos sábados quedamos para bajar al río. Nos juntamos Joaquín, Miguel, Quique, Mariano, Juli y un servidor. Me puse en cabeza desde el principio y cuando llegué al tercer kilómetro traté de ponerme a mi ritmo umbral que anda por 4:20 o un poco por debajo. Tardaron un poco en llegar Joaquín, Mariano y Quique y luego estos dos últimos apretaron y me quedé con Joaquín. Miguel y Juli iban por detrás.

En el primer puente se dio la vuelta Joaquín y yo seguí hasta el segundo. Mariano y Quique siguieron a su bola. Yo trataba de mantenerme sobre 4:20 y más o menos llevaba ese ritmo. Lo curioso es que pensaba hacer sólo cinco kilómetros a ritmo umbral y al final hice seis porque se me fue la pelota contando los kilómetros. Salieron a 4:17, 4:19, 4:20, 4:22, 4:23 y 4:29. Claramente de más a menos.

A la vuelta, en la zona de las tablas paramos a esperar a Mariano y a Quique, pero no aparecían así que propuse ir trotando despacio para que nos alcanzaran, pero llegamos al punto de encuentro y no nos habían cogido. Allí estuvimos estirando un poco y nada que no aparecían los ínclitos.

Totalicé 12,2 km en un tiempo de 1:01:06 @ 4:59 min/km. Un buen entrenamiento bien acompañado de buena gente. Imposible quejarse.

Me dijo el FR35 que las pulsaciones medias durante el entreno fueron de 161 y que di una máxima de 184 ppm, que me parecen muchas ya que se alejan mucho de la típica fórmula de 220 – edad que darían 168. También hay otra fórmula, la de Tanaka, que dice que la FCM es 208,75 – (0,73 * edad) que da 171. Muy lejos también. No creo que sea muy exacta la manera de medir del reloj, pero no estaría mal hacerse una prueba de esfuerzo por si acaso. De todos modos, estas fórmulas son para personas sedentarias, si estás medio en forma no tienen mucho sentido… Eso es lo que leí alguna vez por ahí.

Mejor de día que de noche

He empezado de vacaciones navideñas antes incluso que los niños que van al cole. No era mi intención hacerlo, pero las circunstancias me han obligado ya que he tenido que quedarme de cuidador de una amiga que tiene un dolor horroroso en el bazo provocado por una tendinitis o una bursitis en el hombro. Ese dolor no le permite hacer prácticamente nada.

Entre unas cosas y otras salí cerca de la una a correr. Fui a Parque Sur y comprobé lo bien que se corre de día, mucho mejor que de noche. Corrí 11 km haciendo 7 km de ellos a ritmo de maratón, sobre 4:40. Curioso ver que los tres primeros kilómetros los hice en 4:37.6, 4:37.7 y 4:37.7. Los clavé y eso que el terreno varía mucho en esos tres kilómetros. El resto tampoco se me fueron mucho: 4:36.5, 4:38.5, 4:36.8 y 4:44.2. No estuvo nada mal el entreno, muy regular, yendo fuerte y con muy buenas sensaciones.

Fueron en total 11 km en un tiempo de 53:41 @ 4:53 min/km. Casi un minuto menos por kilómetro que el martes.

Diecisiete mil kilómetros no son pocos

El domingo en la Carrera del aceite el Garmin 405 hizo su último servicio. En el tiempo que lo he tenido el cacharrito ha consignado 17171 kilómetros que además de ser un montón de kilómetros es un bonito número capicúa.


Mi Garmin Forerunner 405 después de su último servicio

El punto débil del 405 es la correa. Se me ha roto unas cuantas veces y si ahora lo dejo en un cajón es porque vuelve a tener la correa rota. También se rompió en su momento la pinza que se utiliza para cargar la batería; sin embargo la batería, que suele ser lo que más se rompe, aguantó estos casi nueve años.

Lo compré en marzo de 2010 así que me ha durado ocho años y nueve meses aunque este periodo de tiempo no es continuo porque en febrero de 2015 compré el Forerunner 10 y dejé el 405 sólo para las carreras. Por cierto el FR 10 sí que es una maravilla porque en los casi cuatro años que llevo con él no he tenido ningún problema.

Cuando he salido a correr tenía las piernas bastante cansadas, así que he ido despacio, muy despacio, completando 9,7 km en un tiempo de 56:56 @ 5:51 min/km. No sé si alguna vez he hecho un entrenamiento tan lento.

Mejor dejar que te muerda

Si el martes contaba la movida que tuvo nuestro compañero Pepe con un perro, hoy también la hemos tenido. Íbamos corriendo cuatro pradolongueros por el camino que solemos hacer. Dimos la primera vuelta y comentábamos que parecía que había menos perros de lo habitual, probablemente porque hacía un día un tanto desapacible con frío y viento.

Ya no nos quedaba mucho de la segunda vuelta, íbamos por el estatua Tres cuando un perro ha salido detrás de nosotros ladrando como un salvaje. Uno de mis compañeros, ya harto de la situación, se ha vuelto con intenciones de dar una patada al perro. Enseguida ha llegado la dueña del perro al grito: “como des una patada al perro te doy una patada en la cabeza”. Como comentaba en la anterior entrada, se ha llegado a la absurda situación de que un perro tiene más derecho que una persona.

Según decía la chica en cuestión hay que tener empatía con el perro. No sé muy bien que es tener empatía con el perro, pero desde luego el animal tiene poca empatía con el corredor.

Ante este tipo de situaciones lo mejor va a ser dejar que te muerda el perro y luego denunciar al dueño del animal, porque no veo otra alternativa. Esto no tiene remedio.

Al final lo de menos es señalar que hice 9,7 km en un tiempo de 54:16 @ 5:35 min/km. Lo importante es que sobrevivimos.

Por cierto, hoy es Santa Lucía. Me encanta este día porque en la creencia popular, se cree que a partir de este día los días empiezan a estirarse, es decir, que hay más horas de sol. Según parece no es cierto, porque si bien antes del calendario gregoriano el día de Santa Lucía coincidía con el solsticio de invierno, ahora es el 21 de diciembre. O sea, que nos toca esperar aún ocho días para que tengamos más horas de sol.

Tenía que suceder y sucedió

Estábamos en el punto de encuentro cuando ha llegado Jesús y nos ha contado un grave incidente que tuvieron el sábado protagonizado ¡cómo no! por un perro. Un trío de pradolongueros daba su vuelta habitual por el parque cuando un perro de buen tamaño vino lanzado a por ellos. Golpeó a Pepe en la rodilla y cayó al suelo como una pluma. Al caer debió poner el brazo mal y se le salió el hombro de su sitio. Tuvieron que llevarle urgentemente al Doce de octubre y ahora anda el hombre con el brazo en cabestrillo, dopado como dice él para no sentir el dolor. Confiemos en que se recupere pronto y bien el bueno de Pepe y podamos verle de nuevo corriendo por el parque.

Llevo desde 1995 corriendo por el Parque de Pradolongo y algunos llevan mucho más tiempo, como por ejemplo Pepe, que corre desde hace lustros. Pues bien, ha sido en los últimos años cuando los “enfrentamientos” entre corredores y perros se ha hecho más habitual. Antes era raro tener algún roce con un perro, pero ahora es un día sí y otro también. Tengo la sensación de que los dueños de los perros consideran que su mascota tiene preferencia a los corredores y no tienen ningún pudor en dejar a los perros sueltos y siempre es el corredor el que tiene la culpa. Lamentable la educación de algunos dueños de perros.

A ver si pronto hacen el recinto para perros en el parque y se soluciona este problema aunque lo dudo porque los perros irán sueltos hasta llegar al recinto en cuestión. Ya veremos.


Debido a la noticia salimos algo apesadumbrados a realizar el entrenamiento y con más precaución si cabe que otros días y afortunadamente no tuvimos ningún incidente, por lo que pudimos completar las dos vueltas sin problemas.

Hice en total 9,7 km en un tiempo de 54:12 @ 5:35 min/km.