Ritmo ajustado en pendientes (RAP)

Ofrece Strava una funcionalidad que llama RAP (Ritmo Ajustado en Pendientes) que viene a ser algo así como el ritmo equivalente cuando se corre en terreno llano, lo que permite al corredor comparar carreras llanas y con colinas más fácilmente. Puesto que correr cuesta arriba requiere un esfuerzo adicional, el ritmo ajustado en pendientes será más rápido que el ritmo real de la carrera. Cuando se corre cuesta abajo, el ritmo ajustado en pendientes será más lento que el ritmo real.

Llegué tarde al punto de encuentro después de llevar un tiempo siendo puntual, pero como los compañeros son buena gente me estaban esperando. Comenzamos el entrenamiento los dos Emilios, los dos Migueles y Joaquín. Hicimos un par de kilómetros muy tranquilos, pero se fueron animando poco a poco, de tal modo que al final de la primera vuelta ya iban destacados Joaquín y Miguel y detrás Emilio y yo. El otro Emilio ya había terminado su entrenamiento.

Acabó la primera vuelta y Emilio se fue, por lo que me quedé solo. Mi idea era hacer cuatro kilómetros a ritmo umbral, a unos 4:18, pero me daba por contento con ir a 4:20. No me importaba que los dos fueran por delante porque yo tenía que ir a mi ritmo.

Y fui haciendo tiempos más o menos a lo que tenía pensado: 4:14, 4:21, 4:17 y 4:19, de los que se saca una media de 4:18, lo previsto; sin embargo los otros dos iban más rápidos porque fui incapaz de alcanzarlos, aunque no era ese el objetivo. Pero eso demuestran que están muy bien.

Estos tiempos no están nada mal, pero teniendo en cuenta que el circuito tiene sus subidas y bajadas, es mejor pensar en el RAP que de alguna manera compensa esas subidas y bajadas y obtiene unos ritmos como si fueses en un circuito llano. Los ritmos RAP son en este caso: 4:10, 4:14, 4:19 y 4:09 de los que sale una media de 4:13. A lo mejor el esfuerzo fue más de lo que debiese. Fueron en total 9,7 km en un tiempo de 49:12 @ 5:04 min/km.


Ritmos reales comparados con ritmos ajustados

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¿Largas o cortas?

No me refiero a las uñas, no. Pocos días antes de final de año, por aquello de la subida de precios, me apunté a la maratón de Madrid. Como todo el mundo sabe una maratón son 42 kilómetros que no es cosa baladí. Y no es únicamente la distancia que hay que recorrer el día de la maratón, sino todos los kilómetros de entrenamiento que hay que recorrer para llegar el día de la cita en condiciones de hacerlo bien.

Pues bien, la semana pasada hice 56 km de entrenamiento -que de cara a la maratón no son nada- y ya empezó la rodilla a resentirse. Y esto me lleva a plantearme ¿debería centrarme en distancias largas o cortas? Ojo, cuando hablo de distancias cortas me refiero a carreras de hasta 10 km, no de hacer 400 metros en pista o similar.

Y hay varias razones que me dirigen a esas carreras cortas. La primera es el problema de la rodilla. La segunda es la morfología de mis piernas, que son gordas en vez de fibrosas y la tercera es que me gustan más las carreras de poca distancia. Me encantan esas carreras que rondan los 6 km haciendo que incluso una de 10 me parezca larga.

Es por esto que me planteo una vez más dejar de correr maratones. Pero ya me lo he planteado tantas veces que esto parece el cuento del pastor y el lobo. Y estando en esta coyuntura, que si sí, que si no, me envían los de la maratón de Nueva York un correo con el asunto: Claim Your Guaranteed Entry to the 2018 TCS New York City Marathon.


Hoy en el punto de encuentro sólo estaba mi tocayo, que además ya llevaba algunos kilómetros en las piernas. Estuvimos esperando un rato por si aparecía algún otro compañero pero no llegaba ninguno, así que salimos únicamente los dos.

Después de la paliza del fin de semana no era cuestión de darse mucha cera, así que salimos despacio e hicimos la primera vuelta a un ritmo bastante tranquilo. En la segunda aceleramos un poco pero sin pasarnos, tratando de no ir más rápido de cinco minutos.

Llevábamos algo más de seis kilómetros y apareció Joaquín, que se unió a nosotros y con su presencia nos fuimos animando metro a metro. Llegado el punto kilométrico nueve nos pusimos violentos y faltando quinientos metros nos pusimos más violentos todavía, como si no hubiese mañana. Mirando luego los tiempos al pasar el entrenamiento al ordenador vi que hicimos los últimos metros a 3:20 min/km que es una barbaridad para mis patas.

En total hicimos casi 9,6 km en un tiempo de 51:15 (bonito tiempo capicúa) a un ritmo de 5:17 min/km. Un entrenamiento tranquilo pero con un final de infarto.

Quizás no haya sido buena idea

Hoy he salido a correr después de haberlo hecho ayer y creo que no ha sido buena idea porque ayer acabé con unas ligeras molestias en la rodilla izquierda. Tampoco es que hoy haya acabado peor, pero desde luego mejorar seguro que no.

Habíamos quedado a las 9:30 con Mariano y Miguel para hacer una tirada larga. Ayer hicimos algo más de 15 a buen ritmo y hoy el entrenamiento consistía en hacer más kilómetros pero más despacio.

Salimos los tres, bajamos al Parque Lineal y allí observamos que la gente del Club de Atletismo Paris estaban montando todo lo necesario para celebrar el Trofeo Paris. Es una carrera que me encanta, pero llevo dos o tres años sin participar por asuntos varios.

Una vez en el parque Mariano se marchó porque tenía prisa y nos quedamos sólo dos del terceto inicial. Bajamos un poco el ritmo tratando de ir entre 5:10 y 5:15 y cuando íbamos llegamos al puente que te obliga a cambiar a la margen izquierda del río vimos una curiosa ave. Era una especie de gallina, pero más fuerte. Ninguno de los dos supimos qué animal podría ser, pero por ahí andaba tan tranquila. Luego vimos otra ave, esta vez negra, que volaba por encima del río. La vimos dos o tres veces. Parecía un cormorán negro, pero imagino que sería otro animal distinto.

Cuando íbamos por el kilómetro 13 ó 14 ya llevábamos las piernas cansadas. Esos cuatro o cinco kilómetros que nos quedaban eran realmente los “buenos”, cuando el entrenamiento en fatiga empieza a hacer su efecto. Era el momento de no flaquear.

Cuando salíamos del Parque Lineal vimos un montón de corredores que se disponían a participar en el Trofeo Paris. Había un extraordinario ambiente.

Totalizamos 18 km en un tiempo 1:33:00 @ 5:10 min/km. De esta forma he acabado la semana con 56 km que son bastantes para mí.

A mi rodilla no le ha molado nada

Hoy habíamos quedado a las 9:30 cuatro pradolongueros en el punto de encuentro. A saber: Quique, Mariano, Miguel y un servidor. A las 9:40 hemos comenzado el entrenamiento que consistía en bajar al Parque Lineal y allí dar zapatilla.

Quique y Mariano están a otro nivel y en cuanto empezaron las hostilidades se pusieron a apretar y no había manera de seguirlos. Y tampoco era cuestión de ponerse a rebufo porque al final te revientan y es peor, por lo que Miguel y yo íbamos viendo a la distancia el duelo entre estos dos colosos. De todos modos, mi objetivo era ir a ritmo de maratón, que actualmente es 4:35 así que todo lo que fuese ir más deprisa estaba de más. Aún con eso en mente algunos kilómetros salieron más rápidos.

Después de que ellos se castigaran de lo lindo se volvieron a esperarnos y acabamos llegando todos juntos al punto de encuentro, pero ni los típicos tres kilómetros de enfriamiento respetaron, que fuimos a buen ritmo subiendo al Doce y de allí hasta el final.

Hice un total de 15,3 km en un tiempo de 1:13:16 @ 4:47 min/km. Una ritmo que no está nada mal para habernos metido quince kilómetros entre pecho y espalda.

El problema de este entrenamiento exigente es que por la tarde me dolía la rodilla izquierda, esa rodilla en la que me detectaron condromalacia rotuliana y eso me ha acojonado bastante. Me parece que el plan que tenía de atacar la maratón de Madrid para acercarme a mi mejor marca tendré que aparcarlo en un cajón. Una de las “patas” del plan era entrenar cuatro días a la semana metiendo bastante carga de kilómetros el fin de semana. Eso lo tendré que olvidar. De momento pasaré a tres días y veremos cómo evoluciona la cosa.

Antes de salir me subí a la báscula y marcaba 69,4 kg lo cual es 700 gramos menos que hace una semana. Perder peso era otra de las “patas” del plan de entrenamiento, pero esto tengo que hacerlo porque también es bueno para la rodilla. Cuanto menos peso, mejor.

¿Calcetines de compresión?

Compré en Sport Zone ayer unos calcetines de compresión y salí a probarlos. Fue una fiasco total porque no llevaba ni un kilómetro cuando ya los tenía caídos, como se puede ver en la foto.


Calcetines de compresión que no comprimen

Si compro unos calcetines de compresión que no comprimen, ¿para qué los quiero? Me costaron 7,49 € que para ser de compresión no son muy caros, aunque tampoco fueron baratos, pero es dinero tirado a la basura. Tendré que volver a Sport Zone para ver si me devuelven el dinero ya que parece un tema de publicidad engañosa. Lo que tampoco me gustó es que son calcetines excesivamente amortiguados y ya con la amortiguación de las zapatillas es más que suficiente.

Salí antes de las siete de la tarde y me dio tiempo hacer un poco antes de encontrarme con mis compañeros. Por allí andaban Emilio y Joaquín que habían llegado incluso antes y los tres dimos la primera vuelta prácticamente de paseo. En la segunda vuelta apretamos un poco, pero sólo para sudar, que en la primera vuelta no había llegado casi ni a calentar el cuerpo y hacía mucho frío.

Por aquello de llegar un poco antes hice 11 km en vez de lo habitual. Tardé 1:00:40 @ 5:31 min/km.

Palos con gusto no duelen

Palos con gusto no duelen dicen el refrán popular. Y es algo totalmente aplicable al entrenamiento del día de hoy, ya que hacía un día de perros debido al agua que caía y el frío que hacía. Aún así, tres pradolongueros hemos aparecido en el punto de encuentro dispuestos a entrenar sin importarnos los elementos.

Como estaba lloviendo y había un montón de charcos decidimos ir a Madrid Río que al ser una zona asfaltada hay menos charcos, aunque hay algunos bárbaros, pero se ven bien y se pueden esquivar.

La jugada era ir hasta el Calderón y desde allí vuelta para completar 12 km, que no sé muy bien el motivo por el que se nos ha ocurrido hacer más habiendo corrido dos días antes. Ideas de bombero que a veces tienen los corredores.

A la ida no íbamos despacio, no. Íbamos a buen ritmo, un poco por encima de cinco, quizás espoleados por la lluvia, que siempre invita a ir más deprisa. Lo malo ha sido a la vuelta que hemos empezado a apretar de lo lindo. Tanto que en algún momento he mirado el reloj y he pensado ¡si vamos tan deprisa como en la carrera del domingo!. Y es que Miguel iba sin cadena.

Acabamos los 12 km en un tiempo de 1:00:14 @ 5:01 min/km que ya está bien para lo que se suponía tenía que haber sido una jornada de relax. Me parece que nos lo teníamos que haber tomado con calma.

X Carrera de Reyes de Yuncler

Por tercera vez he participado en esta apetecible carrera de cuantas se celebran por Madrid y alrededores. Si no ha habido suficiente con los turrones, polvorones y roscones, no hay nada como terminar la Navidad comiendo unas buenas migas con huevos fritos y cerveza. Porque correr es lo de menos, lo importante es lo que viene después.

Bien es verdad que no era el día más propicio para correr, ya que llevaba todo el fin de semana lloviendo y además cuando íbamos para Yuncler la lluvia era agua nieve, por lo que nos temíamos que pudiera incluso ponerse a nevar. Por otro lado pensamos que con este día de perros íbamos a tener menos competencia… Pero no, hubo una buena participación y de nivel ya que el ganador Francisco Javier de León hizo además récord con 24:19, bajando casi un minuto el anterior.

Llegamos al pueblo, retiramos el dorsal después de una larga cola bajo la lluvia y nos cambiamos en el edificio que hay en la misma plaza donde dan la salida, que creo es la biblioteca. Nos dio tiempo a hacernos una bonita foto todos los del Club Atletismo Zofío que nos desplazamos hasta allí.


Miembros de Club Atletismo Zofío antes del comienzo de la carrera

Perdimos bastante tiempo en la cola del dorsal, así que prácticamente no nos dio tiempo a calentar. Hicimos un par de rectas de 400 metros y nos colocamos en el pelotón de salida. Haciendo ese par de rectas vimos que el suelo estaba muy mojado y que había bastantes charcos, por lo que había que andar con mucho ojo para no meter el pie donde no se debía. Aún con ese día de perros, esperando el pistoletazo de salida en medio del pelotón, rodeado de tanta gente, no sentía ningún frío.

Habíamos quedado Miguel, Joaquín y yo en tratar de ir los tres juntos durante la carrera y tratar de llegar los tres a meta. Dieron la salida, salimos a toda pastilla por la calle Trafalgar y a los 400 metros llegó la primera cuesta de la jornada, la subida por la calle Greco, de una longitud de aproximadamente 400 metros. Allí demostró Joaquín que está fuerte cuesta arriba porque se puso a tirar como un poseso. Miguel y yo le seguíamos a duras penas.

Poco después llega una bajadita que lleva casi al punto de partida. En esa calle habíamos aparcado los coches y pude comprobar que ahí seguían. En esa bajada también era Joaquín el que llevaba la voz cantante. A Miguel le veía fácil y yo los seguía a duras penas. Me estaban torturando de lo lindo.

Enseguida se vuelve a subir la segunda cuesta. Joaquín seguía en cabeza y yo seguía sufriendo. Justo al coronar nos encontramos con una amigo del Club Atletismo Leganés que pensé que le podría venir bien engancharse a nuestro grupo, pero prefirió ir a su ritmo.

Al poco se llega a un punto donde se junta la ida con la vuelta. Ahí vi que el primero de la carrera ya volvía, lo que indicaba que ya nos sacaba más de un kilómetro de distancia cuando nosotros aún no habíamos llegado al segundo kilómetro. Algo tremendo el ritmo que llevaba.

Cuando íbamos por el segundo kilómetro observó Miguel que había unas cuantas chicas por delante de nosotros, nos sacaría la primera unos trescientos metros, no iba mal al chica, no.

Si bien es cierto que no llovió durante la carrera sí lo hizo antes por lo que en determinadas zonas había enormes charcos. Había que estudiar bien la zona para no meter el pie en un charco. De hecho, en una de las esquinas todo el mundo pasaba por la acera porque la carretera estaba ocupada por un charco no, por una piscina.

Antes de acabar la primera vuelta apretamos un poco aprovechando el terreno favorable y vi al pasar por la línea de meta que llevábamos 16:10 o así por lo que pensé que bajábamos de los 33 minutos si no ocurría nada raro.

En la primera cuesta de la segunda vuelta de nuevo se puso Joaquín a tirar a lo bestia. Pensé que sus entrenamientos campestres le habían puesto las piernas en forma. No me quedó más remedio que agachar la cabeza y mirar de reojillo si la cuesta se acababa; sin embargo, esta vez no tiró en la bajada, fue Miguel el que tomó el mando de las operaciones.

Después de subir la cuesta de la iglesia vi que Joaquín se iba quedando un poco rezagado por lo que le animé a que apretase un poco. Enseguida se recompuso el grupeto. Más tarde en la zona de chalets también vi que se quedaba un poco atrás, dos o tres metros, y de nuevo le animé a entrar y enseguida se puso a nuestra altura.

Ya sólo quedaba la parte más fácil, el tramo más favorable. Ahí aumentamos un poco el ritmo, pero me di cuenta que por detrás, cerca de nosotros no había nadie y que por delante había alguno que otro que nos podía estropear la foto, así que conminé a mis compañeros a bajar el ritmo y dejar que se marchasen por delante. Y fue una buena idea porque salimos los tres juntos en la foto sin que nadie nos molestase en la instantánea.


Llegando a meta juntos y hermanados, foto cortesía de Evedeport

Como da fe la fotografía hice un tiempo oficial de 32:31 aunque tardé algunos segundillos en pasar la línea de salida que no han sido tenidos en cuenta. Muy contentos los tres de haber aguantado en grupo toda la carrera y haber llegado el trío junto.

Después de correr recogimos la bolsa del guardarropa y nos dimos una ducha en el polideportivo. Luego nos acercamos a comer unas migas con huevos fritos al centro cívico y aunque era un sitio algo pequeño, al menos no nos mojamos. Por cierto, las migas estaban buenísimas. Estuvimos hablando con el campeón José Luis González e incluso se prestó a hacerse una foto con los compañeros.


Cuatro campeones en una misma fotografía

A la vuelta a casa, seguía y seguía el agua nieve.