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XXXVI Trofeo San Lorenzo

A las siete sonó el despertador. Me levanté, desayuné una rosquilla y una taza de café con leche y un poco más tarde de las 7:45 estábamos en el punto de encuentro donde ya estaban Joaquín y Emilio. Salimos con el coche de Emilio y a las ocho estábamos en Embajadores aparcando en Ronda de Valencia, muy cerca de la salida. Haciendo tiempo por aquí y por allí tuvimos la suerte de encontrarnos con otros dos compañeros pradolongueros.

Saludamos a unos y a otros, hablamos un rato y nos fuimos yendo a la zona de la llegada. Subí por la calle del doctor Piga al sitio donde montaron el guardarropa. Hice cola, pero enseguida cogieron la mochila. Tremendamente eficientes.


En la puerta de la Gatoteca, un sitio curioso en la calle Argumosa

Estuvimos un rato calentando y faltando poco minutos para la salida bajamos hacia Ronde de Atocha donde estaba ubicada la salida. Para los pradolongueros había dos duelos interesantes. Por un lado Ninfa y Joaquín se la jugaban y por el otro Emilio 2 quería asaltar el número 1 del otro Emilio.

Yo salí con Ninfa y Joaquín, aunque sabía que me acabaría quedando. Hicimos juntos el primer kilómetro, pero en la bajada de Ronda de Segovia se fue alejando Joaquín, quedándonos Ninfa y yo algo atrás. Y así estuvimos hasta el kilómetro seis donde Ninfa decidió ir a por Joaquín. Yo desde la mitad del recorrido ya iba bastante justo, así que cuando me quedé solo me relajé un poco, ya que no estaba por la labor de sufrir demasiado.

Fui viendo como Ninfa se iba acercando poco a poco hasta que en la Puerta del Sol se puso a la altura de Joaquín. Luego a los dos juntos los fui viendo mientras bajábamos por la Carrera de San Jerónimo hasta Neptuno y por el Paseo del Prado hasta Atocha, pero allí ya me sacaban bastante y yo iba muy cansado y con pocas ganas de nada.

Una vez pasada la Glorieta de Atocha no los volví a ver hasta que pasé la línea de meta donde Joaquín (43:30) me dijo que había ganado el duelo porque había apretado en la cuesta de la calle Argumosa y Ninfa (43:35) se había quedado un poco atrás. Ninfa demasiado hizo porque tenía un par de uñas muy fastidiadas de los entrenamientos de los últimos días.

En el otro duelo, Emilio I sigue siendo Emilio I porque el otro Emilio no fue capaz de ganarle, aunque cada vez se va acercando más. Emilio el number one hizo 49:11 y el otro Emilio un par de segundos menos de 50. La otra compañera pradolonguera llegó un poco después con muy mala cara. Y yo, que no había dicho nada, llegué prácticamente un minuto después de Joaquín, con un tiempo oficial de 44:28. Me sacaron un buen puñado de segundos en los dos últimos kilómetros.

Fue un día duro por varios factores. El principal es por la cantidad de cuestas que hay, pero además hizo calor y sobre todo, mucha humedad, lo que provocó que nada más pasar la línea de meta me quitase la camiseta, cosa que no hago nunca, pero había sudado lo que no está en los escritos. Luego cogí la mochila del ropero, fuimos a ver las clasificaciones y Joaquín cogió un mosqueo de narices porque pensaba que iba a subir al cajón y sólo pudo ser séptimo. Decía que con el tiempo que había hecho hubiese subido al cajón el año pasado. Ninfa, una habitual de los cajones, tampoco pudo subir ya que fue quinta de su categoría.

Antes de irnos del barrio de Lavapiés nos hicimos una foto los compañeros pradolongueros y unos cuantos allegados.


Pradolongueros y allegados después de la carrera

Después de estar por ahí mareando nos fuimos hacia los coches. En el de Emilio los cuatro que habíamos venido y en el otro coche el resto de pradolongueros. Nos acercamos a un bar del barrio a tomar algo para recuperarnos del esfuerzo y allí estuvimos un rato muy agradable disfrutando de la compañía.

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Lo han vuelto a llenar

Hoy pasamos por Pradolongo y vimos que el estanque ya estaba lleno de agua o casi lleno, así que se acabaron las tonterías. Y bien que se acabaron porque Miguel había programado su reloj para hacer series. Todos nos preguntamos, ¿series en esta época con el calor que hace?

Pues sí, el tío había programado su reloj para hacer 1 minuto fuerte + 1 minuto de descanso + 2 minutos fuerte + 1 minuto de descanso + 3 minutos fuerte + 1 minuto de descanso y luego otros tres minutos fuerte pero descansando minuto y medio y ya bajando. Yo me quedé en los segundos tres minutos porque tenía que volver pronto a casa, así que me libré de parte del entrenamiento, aunque tengo la sensación de que lo más duro lo hice.

Es curioso lo lento que pueden llegar a pasar tres minutos cuando estás deseando que se acaben. Y lo rápido que pasa el minuto de descanso cuando quieres que no se acabe. Sorprendente lo de la subjetividad.

Entre que puse el cronómetro en marcha tarde y que me tuve que ir antes de la cuenta, el GPS sólo marcó 7,4 km aunque haría unos ocho. Mirando los tiempos por kilómetro, no parece que fuésemos excesivamente deprisa porque se ven tres kilómetros en 4:47, 4:48 y 4:41, pero puedo dar fe de que en algunos momentos que miré el cronómetro íbamos por debajo de 4:15.

Buenas condiciones para correr

Desde que empezó el mes de junio, poco más o menos, estamos saliendo a entrenar con temperaturas por encima de los treinta grados y bajo un sol de justicia; sin embargo hoy hacía un día fenomenal para correr ya que el cielo estaba nublado y la temperatura rondaba los veinte grados.

Había quedado con mi tocayo a las nueve de la mañana y cuando bajé ya estaba esperando con camiseta de tirantes y en chanclas. Me sorprendió que llevase este curioso calzado para correr, aunque no sería el primero seguramente. Cuando llegué donde estaba me dijo que las chanclas no eran para correr, sino que tenía un fuerte dolor de espalda y no podía ni ponerse los calcentines, así que me tocaría correr solo. Sólo queda esperar a que se recupere pronto.

Nos despedimos, puse en marcha mi cronómetro y partí rumbo al Parque Lineal atravesando Pradolongo. Aunque llevaba el GPS en la muñeca no se me ocurrió mirarlo en ningún momento, ya que iba sólo por sensaciones. Y me encontré francamente bien porque notaba que iba a un ritmo majo y no me costaba apenas esfuerzo.

Me vi tan bien que no me sorprendió demasiado cuando al acabar el entrenamiento y mirar el cronómetro observé que hice 12 km en un tiempo de 1:00:46 a un ritmo de 5:03 min/km. No es que sea el mejor entrenamiento de mi vida, pero acabé bastante contento y es que cuando la temperatura baja, mis ganas de correr aumentan.

Lo que menos me gustó fue el peso. Había conseguido mantenerme en mis “números” durante las vacaciones, pero hoy me llevé una desagradable sorpresa porque había aumentado de peso. Me dijo la báscula que tengo que adelgazar, que 70,2 kg son muchísimos.

Ya puestos a hacer el canelo

El martes atravesamos el estanque de Pradolongo aprovechando que estaba vacío y como hoy seguía sin agua, hemos vuelto a meternos y esta vez no nos hemos conformado sólo con pasarlo corriendo, sino que nos hemos puesto a hacer el canelo, colocándonos unos detrás de otros como si fuésemos en una barca de remos. Lo explico porque alguien puede ver la foto y pensar otras cosas más turbias.


Haciendo el canelo en el estanque de Pradolongo con la Iglesia Rota al fondo

Después de una primera vuelta tranquila, aprovechando para hacer el bobo en el estanque, hemos apretado un poco en la segunda, pero tampoco como para tirar cohetes, pero apretando de lo lindo en algunos tramos, como en la cuesta del ANDE o en los últimos 700 metros para quitar un poco la carbonilla de las piernas acostumbradas a trotar más que a correr.

Totalicé 9,7 km en un tiempo de 51:58 @ 5:20 min/km.

Como Dios

Dice la biblia que Jesús anduvo sobre las aguas del mar de Galilea. Hoy los componentes pradolongueros que nos hemos dado cita en el punto de encuentro hemos podido no andar, sino correr sobre el estanque del Parque de Pradolongo, como puede dar fe el track del GPS.


Ruta atravesando el estanque de Pradolongo

Pero lo nuestro tiene truco porque el estanque había sido vaciado para limpiarlo. Aunque dicen que lo de Jesús también tuvo truco porque algunos científicos dicen que posiblemente anduvo por un trozo congelado del mar de Galilea. Un extraño fenómeno que se hiele ese mar, pero que pudo suceder.

Esta parte del parque debía ser la única que nos quedaba por patear, así que la ocasión era única y, por lo tanto, la aprovechamos y tuvimos suerte de que fuimos inmortalizados en nuestra “hazaña”.


Corriendo por el estanque de Pradolongo con el hospital Doce de octubre a nuestras espaldas

Con la tontería de atravesar el estanque, se nos fue un poco el tiempo, pero lo dimos por bueno porque hacía bastante calor y tampoco era cuestión de darse un buen sofocón. Completé 10 km en un tiempo de 54:55 @ 5:29 min/km.

Pude comprobar que la diferencia más notable en correr en Menorca y correr aquí es la sequedad brutal que hay por estos lares. Das cuatro pasos y ya tienes la boca más seca que la mojama. Menos mal que funcionan las fuentes de Pradolongo y paramos siempre en la segunda vuelta a refrescarnos. Si no fuese así, lo mismo alguno se quedaba por el camino.

Ni en vacaciones se descansa

He estado de vacaciones la primera quincena de julio, pero no por eso he parado. Es cierto que quizás he bajado el ritmo de entrenamiento, pero he seguido erre que erre. Voy a resumir en esta entrada los entrenamientos realizados durante estos días.

* El día 2 de julio salía el avión a Menorca, lugar donde habíamos pensado pasar unos días, pero como el avión salía tarde, no me impidió hacer 12 kilómetros por el parque Lineal. Hice los 12 km en un tiempo de 1:03:41 a un ritmo de 5:18 min/km. Un buen entrenamiento largo… Largo para lo que ando haciendo últimamente, que tampoco fue nada del otro mundo.

* El día 4 de julio ya en Menorca hicimos un entrenamiento por lo que llaman un Camí de Cavalls (camino de caballos) de los que hay muchos en Menorca. Descubrimos por casualidad este camino porque desde el hotel se observaba a gente corriendo, andando o en bici por ese camino y decidimos explorarlo. Prácticamente por la puerta del hotel pasa el Camí de Cavalls número 15, así que hicimos el primer entrenamiento por ese camino. Bueno, el primer entrenamiento y todos los demás que hicimos en la isla, porque el sitio merecía la pena. Ese primer día hicimos 9 km en un tiempo de 53:47 a un ritmo de 5:58 min/km. Puede parecer una birria de ritmo y lo es, pero el camino tiene su parte complicada cuando se aproxima a Santo Tomás con unas subidas y bajadas que hay que tomarse con mucha calma. Además ese primer día íbamos alucinando de la preciosidad del paisaje por la que transcurre ese camí de cavalls, con algunos tramos que pasas al lado del mar con bonitas vistas.


Perfecta señalización del Camí de Cavalls número 15

* El día 6 de julio hicimos nuestra segunda salida por tierras menorquinas. De nuevo utilizamos el Camí de Cavalls número 15 para nuestras correrías. El único problema de ese camino y de algunos otros, es que hay puertas que sirven para delimitar las distintas fincas y hay que pararse a abrir la puerta y luego dejar que se cierre con cuidado para que no de un portazo y acaben estropeándose, que alguna vimos que tuvieron que reparar. Este segundo día fue muy parecido al anterior ya que hicimos los 9 km en un tiempo de 53:09 a un ritmo de 5:54 min/km.


Una de las múltiples puertas del Camí de Cavalls 15

* El 8 de julio repetimos entrenamiento, aunque esta vez apretamos un poco los dientes. Iba con una amiga y me resultaba complicado seguir su ritmo. Creo que a nivel del mar no voy todo lo bien que me gustaría, acostumbrado a entrenar prácticamente todo el año en Madrid. Volvimos a correr 9 km pero esta vez en un tiempo de 51:46 a un ritmo de 5:44 min/km, que sigue siendo un ritmo tranquilo, pero repito que el camino no es precisamente llano. El hecho de que hiciéramos 9 km se debía única y exclusivamente a que a los 4,5 km, en el paseo marítimo de Santo Tomás, hay una ducha donde nos quitábamos un poco el sudor y era ese punto donde dábamos la vuelta. No llegamos al inicio del camino quince aunque estaba muy cerca de esa ducha. Tampoco era cuestión de hacer muchos kilómetros, sólo se trataba de mantener un poco la forma.


Una ducha perfectamente colocada

* El 10 de julio hicimos el cuarto entrenamiento por el mismo sitio. Este tramo del Camí de Cavalls transcurre casi todo el rato por un camino de tierra colorá, con alguna piedra y como una cuarta parte por el paseo marítimo de Santo Tomás. Paseo, todo sea dicho, que es una preciosidad. Entre entrenar por aquí y recorrer unos cuantos caminos más andando, porque esta isla es para andarla, llevábamos las zapatillas que daba pena verlas. Su lamentable estado no impidió que una vez más hiciéramos otros 9 km esta vez en un tiempo de 57:01 a un ritmo de 6:19 min/km. Un ritmo realmente lamentable, pero hay que tener en cuenta que paré en un montón de sitios para hacer fotos de este alucinante lugar de entrenamiento.


Zapatillas en perfecto estado de revista

* El último entrenamiento en esta preciosa isla balear fue el 12 de julio. Una vez más repetimos camino, pero esta vez con lágrimas en los ojos pensando que se acababan las vacaciones al día siguiente y eso se hace muy duro. No sé si sería por eso o porque el día anterior nos habíamos metido 19 km andando (desde Es Grau hasta el faro de Favaritx y vuelta), pero desde el comienzo me di cuenta que no iba, que me costaba seguir a mi amiga, aunque pensé que quizás mejoraría con el paso de los kilómetros, no fue así. Tenía las piernas muy cansadas y demasiado que no me sacaba más ventaja. A la vuelta iba peor que a la ida. Cuando llevaba siete kilómetros dije a la compañera de entrenamientos: voy como en el 38 de la maratón y quizás exageré un poco, pero estaba realmente muy cansado. Ella iba como siempre, más o menos, y es por ello que hicimos los 9 km en un tiempo de 53:10 a un ritmo de 5:54 min/km, más o menos al ritmo que habíamos hecho en estos entrenamientos en días anteriores.


Vista del mar desde el camino

* Al día siguiente cogimos el avión para Madrid y el último entrenamiento vacacional fue ya en los lugares habituales. Salimos en bici sobre las once y al ser tan tarde nos cruzamos con bastante gente. Como siempre, nos dio el aire de cara. Fuimos a San Martín de la Vega y me sorprendió cuando llegamos al San Marcos que no hubiese casi ciclistas. Casi todos los clientes eran vecinos de la localidad. Entre la ida y la vuelta hicimos 60 km en un tiempo de 2h41 a una velocidad prácticamente de paseo de 22,4 km/hora.

Y con este entrenamiento se acabaron las vacaciones, al día siguiente tocaba volver al trabajo. Por cierto, la isla de Menorca es una maravilla, absolutamente recomendable. Si te gusta andar puedes encontrar calas preciosas con poquísima gente. Y como muestra un botón.


Cala Binidalí, una de las muchas maravillosas calas menorquinas

XXXII Trofeo San Antonio de la Florida

Por segunda vez he participado en esta carrera… ¿O es la tercera? Ya que recuerdo haber participado ¿o no lo hice? en una carrera llamada las Seis Millas de Tekes que se celebraba en el mismo escenario que ahora se celebra el Trofeo San Antonio de la Florida. Pero no tengo claro si el Trofeo de ahora es la continuación de las Millas de antes.

El caso es que la carrera actual tuvo bastante buen cartel entre los populares madrileños, habiendo ediciones en las que pasaron del millar. Luego por problemas de alguna índole estuvo un año o dos sin celebrarse y luego ha vuelto organizada por el Club Akiles. Curiosamente al menos estas tres últimas ediciones ha sido gratuita y sin embargo, la participación es mínima. Los corredores somos tan tontos que vamos a las carreras más caras. Estoy convencido que el año que viene pagan por que vengamos y hay menos corredores todavía.

El Club Atletismo Zofío estuvo bien representado por tres corredores y medio, ya que el bueno de Emilio R tiene el corazón dividido entre nuestro club y el de Forofos del Running. Nos vino bien esas dualidad porque uno de los compañeros de Emilio R nos hizo una foto antes del comienzo de la carrera.


Tres compañeros y medio del Club Atletismo Zofío

Habíamos quedado con Emilio a las ocho de la mañana. Un minuto después llegamos una amiga y yo y, por supuesto, ya estaba allí Emilio. Nos montamos en el coche y un cuarto de hora más tarde estábamos aparcando detrás del Templo de Debod. Nos dimos un paseo por el bonito Parque del Oeste y notamos algo de fresco, porque el parque estaba lleno de vegetación y aún el sol no castigaba.

Después del agradable paseo llegamos al final del Paseo de Camoens donde entregaban los dorsales. Como había pocos inscritos, recogimos el dorsal rápidamente. En ello estábamos cuando llegó Emilio R, que había venido hasta allí por su cuenta. Nos prendimos el dorsal en el pecho, nos hicimos la foto de rigor y dejamos la ropa en el ropero. Ya sin nada que nos estorbase estuvimos calentando un poco subiendo y bajando el Paseo de Camoens.

El Trofeo San Antonio de la Florida consistía en dos pruebas para los mayores: una carrera de 5 km y otra de 10 km. De los cuatro del club que fuimos hasta allí tres de nosotros optamos por hacer 5 km mientras que Emilio R optó por hacer los diez. En esta época calurosa prefiero hacer cuantos menos kilómetros mejor, pero algunos dicen que para cinco kilómetros ni se levantan de la cama.

Faltaban cinco minutos para las nueve de la mañana cuando paré a estirar un poco porque las molestias en el glúteo izquierdo aún siguen ahí, aunque sean mínimas. Estaba estirando cuando me llamaron los compañeros para decirme que la salida se daba en el Paseo de Ruperto Chapí, así que acabé de estirar nada más empezar y fui trotando cuesta arriba hasta la salida.

A las nueve en punto dieron la salida. La gente se lanzó como loca cuesta abajo por Ruperto Chapí, aunque yo me lo tomé con un poco de calma porque las bajadas no son lo mío. La única fémina del equipo se lanzó como una posesa por la cuesta abajo y me costó bastante llegar a su altura. Cuando lo hice estuve dudando si seguir con ella o ir a mi ritmo. Opté por la segunda opción para comprobar mi estado de forma, por lo que unos metros antes de llegar al primer kilómetro aceleré y me despegué de ella.

Fui a buen ritmo en el segundo kilómetro, mucho más rápido de lo que haya podido ir en los últimos meses y el tercer kilómetro tampoco se me dio mal. En el cuarto ya empecé a notar que había ido deprisa en los dos anteriores y en el quinto kilómetro, que es casi todo cuesta arriba, se me hizo bastante duro. Como no tenía ningún objetivo en la carrera, sólo ver mi actual estado de forma, no fui a tope en la subida y se me hizo más corto de lo que pensaba porque tenía en la cabeza que tenía que ir hasta la fuente y nos hicieron volver antes.

Apreté un poco en esos últimos metros favorables por el Paseo de Camoens y llegué a meta con un tiempo, según mi cronómetro, de 21:50, un segundo más del tiempo oficial de 21:49. Lo mejor es que minuto y medio después apareció la fémina del grupo que con un tiempo de 23:20 consiguió el tercer puesto del cajón de la prueba de 5 km. ¡Bravo por ella! De este modo, la camiseta azul del Club Atletismo Zofío se pudo ver de nuevo en un pódium.


Pódium de la carrera de 5 km del Trofeo San Antonio de la Florida