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Muy contento

Cuando vengo de trabajar suelo escuchar el programa del Ciudadano García en Radio Nacional. Uno de las primeras cosas que ponen en antena es la llamada de una persona feliz. Cuando acabé el entrenamiento tenía que haber llamado porque me sentía realmente feliz y contento. No sólo porque había acabado bien hoy, sino porque llevo varios días que me encuentro bien cuando entreno y la pierna casi ni me acuerdo de ella.

Hoy nos juntamos tres para entrenar: Joaquín, una amiga y un servidor. Seguramente si hubiésemos ido sólo Joaquín y yo hubiéramos ido de paseo, pero la fémina del grupo no iba con intenciones de pasearse y nos llevó a un ritmo algo más vivo y eso que la temperatura rondaba los 34º, pero aún así se notaba que no era tan exagerado como hacía un par de semanas que estábamos casi a cuarenta.

Hicimos los primeros cinco kilómetros en 28:02 (5:36 min/km) y los segundos en 26:56 (5:23 min/km) que no es ninguna maravilla, pero mucho mejor que si hubiéramos ido sólo los chicos. Fueron en total 10 km en un tiempo de 55:00 @ 5:30 min/km. Y lo dicho, acabé muy contento.

Por fin han acabado la obra

Hoy he salido a correr con extrañas sensaciones. Sigo con las molestias en la parte posterior del muslo izquierdo y parte del glúteo y poco antes de salir a correr empecé a sentir como una especie de hormigueo en el gemelo de la otra pierna. Pero como iba a salir a hacer poca cosa, no lo di excesiva importancia.

Había quedado con Emilio y me estuvo contando sus desventuras en la media maratón, donde iba con una vela marcando el paso. Mientras me contaba sus cuitas, apareció Emilio R. y al poco los tres comenzamos el entrenamiento.

Íbamos a hacer el circuito nuevo, como llevamos haciendo desde mediados de noviembre, cuando nos dimos cuenta que habían quitado las vallas que cortaban nuestro camino, así que hicimos el circuito viejo. Según íbamos corriendo íbamos pensando lo injusta que es la climatología, ya que hoy hacía bastante fresco y el domingo hizo un calor de espanto, pero poco se puede hacer con este tema, si acaso sólo lamentarse.

Nos sorprendió la obra, porque la cosa ha cambiado, pero no tanto para haber estado todo ese tiempo en obras. Las flores que había y que las iban cambiando de vez en cuando ya no estaban y en su lugar habían plantado pinos. Y los bancos que había de piedra los habían sustituido por unos de madera. También han arreglado el pavimento. Hay que reconocer que ha mejorado.


Foto del paseo arreglado, cortesía de Pradolongo Se Mueve

Hice únicamente una vuelta porque aunque tenía las piernas mucho mejor, no tenía muchas ganas y además tenía algo deprisa. Así que haría cinco kilómetros en aproximadamente media hora, pero no lo sé porque no llevé cronómetro.

Estirando las piernas después de la maratón

Entre que no había entrenado mucho, que hizo mucho calor y que el terreno es duro, la verdad es que acabé con las piernas cargadas, sobre todo los cuádriceps. Pero sé por experiencia que unos estiramientos y un trotecillo viene de perlas para recuperarlas.

Había quedado con Jesús a eso de las siete y me alegró mucho correr, aunque más bien fue trotar, a su lado. Estuvimos hablando de la pasada maratón y de la que él hizo hace un par de años y fui notando poco a poco como las piernas iban mejorando. De casi no poder moverlas al principio a terminar con las piernas bastante bien. Uno de tantos milagros que ofrece el correr.

Hice sólo cinco kilómetros, pero me vinieron extraordinariamente bien.

Ochocientos kilómetros y ya rotas

Llevo tres pares consecutivos con el modelo de zapatillas Adidas Supernova Glide 7. Me compré las primeras en una tienda física y los otros dos pares por Internet. Corrí con esas primeras 1096 kilómetros y aún las uso para andar con ellas. Con las segundas estuve 996 kilómetros, pero ya llevaba bastante con las zapatillas rotas y una de las zapatillas de este tercer par se ha roto a los 812 kilómetros. Al final va a tener razón aquel que decía que las zapatillas que venden por Internet son de peor calidad.


Un buen boquete en la zona interior de las zapatillas

Habíamos quedado a las 18:30, pero ha habido varios desertores, así que únicamente estábamos Emilio el incombustible y un servidor. Nos encontramos con Emilio R., pero duró poco con nosotros porque decía que no se sentía bien. Hacía una temperatura bastante elevada, sobre los 25º, que invitaba a tomarse el entrenamiento con calma. Y eso es lo que hemos hecho, hemos ido a un ritmo bastante tranquilo.

Emilio iba vestido con la ropa que llevará en la media maratón, ya que va a actuar de guía de 1h50. Una bonita camiseta, un pantalón chula y unas zapatillas con buena pinta. Todo Adidas.

Hemos hecho vuelta y media en Pradolongo y otro poco en Parque Sur totalizando 10 km en un tiempo de 55:47 a un ritmo de 5:34 min/km. Un ritmo bastante lento, pero ideal para recuperar las piernas de la paliza del fin de semana.

Cada día enterramos a uno

Leo con estupor un artículo aparecido en La Nueva España donde un médico llamado Josep Brugada dice que cada fin de semana enterramos a un runner, hay que parar esto. No sé si se basa en estadísticas o en suposiciones personales, pero me parece un poco exagerado.

Digo que es un poco exagerado porque cada vez que fallece un individuo en alguna carrera aparece en todos los medios ese fallecimiento y la verdad es que no todas las semanas leo ese tipo de noticias, de hecho es raro leer que un corredor ha muerto.

Sí me parecen acertadas otras declaraciones que se pueden leer en el artículo como ahora parece que si no haces cuatro maratones al mes no eres nadie. Y es cierto, hay que tomarse el deporte con mesura, que lo importante es estar corriendo muchos años y no quemarse en pocos años. O también decir que habría que hacerse un chequeo médico antes de participar en una maratón. Reconozco que la primera prueba de esfuerzo y también la última fue en enero de 1989 cuando me saqué la licencia de triatlón. Y sí, debería hacerme otra prueba de esfuerzo porque aunque no he parado de correr desde entonces y he hecho unos cuantos maratones, quien sabe cómo anda el corazón. También es verdad que estos últimos maratones me los he tomado con mucha tranquilidad, así que no creo que el corazón haya sufrido mucho. De todos modos, en mi descargo diré que aunque no me haya hecho ninguna prueba de esfuerzo, si me ha hecho electrocardiogramas con cierta frecuencia y estaba todo bien.

Y hoy durante el entrenamiento tampoco ha sufrido mucho el corazón porque hemos hecho dos vueltas muy tranquilos, totalizando 10 km en 54:04 @ 5:24 min/km. Más ha sufrido viendo el partido del Atleti contra la Real Sociedad y no sé si a los aficionados del Atleti les aconsejan también que se chequeen el corazón.

Peor que en muchas maratones

Se me había metido en la cabeza que hoy debía hacer entre 21 y 22 km. Lo cual ya me parecía una locura después de haber estado parado once días, pero me parecía factible.

En un principio iba a salir por la mañana, pero no ha podido ser, así que he salido a las seis de la tarde con una amiga. Después de haberme metido a la hora de comer un buen plato de garbanzos y haber visto por la tele la brutal victoria de Gilbert en el Tour de Flandes, salí muy motivado.

La idea era dar unas vueltas en Pradolongo y otras en Parque Sur. Pradolongo parecía una verbena, estaba lleno de gente paseando, bailando, jugando, vendiendo globos, cerveza, había gente de todo tipo. Y no es raro, ya que la temperatura era muy agradable, unos 18 grados.

Después de hacer unos 14 km hemos salido del parque. Se me ha ocurrido la idea de entrar en el polideportivo de Orcasitas a beber un trago de agua, ya que no funciona ninguna de las fuentes de Pradolongo. Algo tremendo.

Creo que ha sido un error, porque luego me ha costado horrores arrancar y ya nunca he vuelto a coger un ritmo en condiciones. Los kilómetros por Parque Sur han sido terribles, llevaba las piernas en peor estado que en muchas maratones. Mi amigo, viendo que iba tan despacio y con tan mala cara, me ha propuesto parar y me ha parecido bien, no tenía mucho sentido ir pasándolas canutas. Así que me he quedado solo en 18,4 km en un tiempo de 1:42:22 @ 5:33 min/km.

Creo que he cogido un pajarón de escándalo, pero no sé por qué, porque había comido un buen plato de garbanzos no muchas horas antes. Quizás no me ha sentado bien temperaturas tan altas, quizás el problema es que he sido muy ambicioso queriendo correr mucho después de haber estado parado, ¡quién sabe!

Jodío lumbago

Llevaba once días sin correr por un jodío lumbago que no me dejaba ni andar, como para correr. Desde hace dos o tres días parece que voy mejor, así que he salido hoy a probar. He conseguido correr 9 km por un terreno lo más llano posible y aunque el dolor sigue ahí, al menos es tolerable. Lo malo del lumbago no es sólo que duele, sino que ha venido en el peor momento, porque sumando estos días sin entrenar, más los que estuve a finales de enero y principios de febrero, han provocado que la preparación para la maratón de Madrid está siendo penosa.

El 26 de abril de 1987 hice mi primera maratón y por aquello de que este año hacía treinta de mi estreno, pensaba hacer una carrera decente, tratar de acercarme a las tres horas y media, pero mis sueños se ha ido al traste. Ya me conformo sólo con acabar con la dignidad intacta, como diría mi buen amigo Juan Ignacio.


Después de correr mi primera maratón, recuperando fuerzas

Hay que ser positivo y mirar hacia delante. Siempre lo he dicho, es mejor llegar a la maratón falto de kilómetros que lesionado y espero estar el día 23 de abril en el primer supuesto y no en el segundo.

Hoy han sido 9 km en un tiempo de 50:37 @ 5:37 min/km. Lo de menos es el ritmo, lo importante es que he aguantado más o menos decentemente los kilómetros.