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¡A por las perrunillas!

Es una tradición tomar con los amigos café y perrunillas el día de Nochebuena y Nochevieja. Encargamos a una amiga que comprara estos típicos dulces extremeños, pero no los consiguió encontrar, así que en Nochebuena tomamos pastas normales de té en Nochebuena. Esta situación había que revertirla en el último día del año.

Recordé que en Orcasur montan un mercadillo todos los sábados, así que se me ocurrió ir hasta allí a buscar las dichosas perrunillas. Como este mercadillo lo montan cerca de Pradolongo hice unos kilómetros por el parque, luego me acerqué al mercadillo y ¡¡¡encontré las perrunillas!!! Por fin.

Yendo hacia el mercado, atravesando el parque, vi a una señora que tenía un perro protegido por un bozal y agarrado con una correa. Pensé que debía ser fiero el animal y vaya si lo era porque cuando pasé a su lado se lanzó a por mí dando ladridos que me dieron un susto brutal. La verdad es que en este caso no se puede culpar a la dueña del perro porque hizo lo que tenía que hacer, llevar al perro atado y con bozal. Nada que reprochar. No me gusta llevarme un susto como el que me he llevado, pero imagino que es el precio que tenemos que pagar por convivir unos con otros.

Después de la compra volví a casa atravesando de nuevo el parque de Pradolongo por lo que totalicé 6 km en un tiempo de 33:32 @ 5:34 min/km. Se trataba hacer pocos kilómetros y tranquilos, que al día siguiente llega la San Silvestre de Villaverde Alto.

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Diecisiete mil kilómetros no son pocos

El domingo en la Carrera del aceite el Garmin 405 hizo su último servicio. En el tiempo que lo he tenido el cacharrito ha consignado 17171 kilómetros que además de ser un montón de kilómetros es un bonito número capicúa.


Mi Garmin Forerunner 405 después de su último servicio

El punto débil del 405 es la correa. Se me ha roto unas cuantas veces y si ahora lo dejo en un cajón es porque vuelve a tener la correa rota. También se rompió en su momento la pinza que se utiliza para cargar la batería; sin embargo la batería, que suele ser lo que más se rompe, aguantó estos casi nueve años.

Lo compré en marzo de 2010 así que me ha durado ocho años y nueve meses aunque este periodo de tiempo no es continuo porque en febrero de 2015 compré el Forerunner 10 y dejé el 405 sólo para las carreras. Por cierto el FR 10 sí que es una maravilla porque en los casi cuatro años que llevo con él no he tenido ningún problema.

Cuando he salido a correr tenía las piernas bastante cansadas, así que he ido despacio, muy despacio, completando 9,7 km en un tiempo de 56:56 @ 5:51 min/km. No sé si alguna vez he hecho un entrenamiento tan lento.

Mejor dejar que te muerda

Si el martes contaba la movida que tuvo nuestro compañero Pepe con un perro, hoy también la hemos tenido. Íbamos corriendo cuatro pradolongueros por el camino que solemos hacer. Dimos la primera vuelta y comentábamos que parecía que había menos perros de lo habitual, probablemente porque hacía un día un tanto desapacible con frío y viento.

Ya no nos quedaba mucho de la segunda vuelta, íbamos por el estatua Tres cuando un perro ha salido detrás de nosotros ladrando como un salvaje. Uno de mis compañeros, ya harto de la situación, se ha vuelto con intenciones de dar una patada al perro. Enseguida ha llegado la dueña del perro al grito: “como des una patada al perro te doy una patada en la cabeza”. Como comentaba en la anterior entrada, se ha llegado a la absurda situación de que un perro tiene más derecho que una persona.

Según decía la chica en cuestión hay que tener empatía con el perro. No sé muy bien que es tener empatía con el perro, pero desde luego el animal tiene poca empatía con el corredor.

Ante este tipo de situaciones lo mejor va a ser dejar que te muerda el perro y luego denunciar al dueño del animal, porque no veo otra alternativa. Esto no tiene remedio.

Al final lo de menos es señalar que hice 9,7 km en un tiempo de 54:16 @ 5:35 min/km. Lo importante es que sobrevivimos.

Por cierto, hoy es Santa Lucía. Me encanta este día porque en la creencia popular, se cree que a partir de este día los días empiezan a estirarse, es decir, que hay más horas de sol. Según parece no es cierto, porque si bien antes del calendario gregoriano el día de Santa Lucía coincidía con el solsticio de invierno, ahora es el 21 de diciembre. O sea, que nos toca esperar aún ocho días para que tengamos más horas de sol.

Tenía que suceder y sucedió

Estábamos en el punto de encuentro cuando ha llegado Jesús y nos ha contado un grave incidente que tuvieron el sábado protagonizado ¡cómo no! por un perro. Un trío de pradolongueros daba su vuelta habitual por el parque cuando un perro de buen tamaño vino lanzado a por ellos. Golpeó a Pepe en la rodilla y cayó al suelo como una pluma. Al caer debió poner el brazo mal y se le salió el hombro de su sitio. Tuvieron que llevarle urgentemente al Doce de octubre y ahora anda el hombre con el brazo en cabestrillo, dopado como dice él para no sentir el dolor. Confiemos en que se recupere pronto y bien el bueno de Pepe y podamos verle de nuevo corriendo por el parque.

Llevo desde 1995 corriendo por el Parque de Pradolongo y algunos llevan mucho más tiempo, como por ejemplo Pepe, que corre desde hace lustros. Pues bien, ha sido en los últimos años cuando los “enfrentamientos” entre corredores y perros se ha hecho más habitual. Antes era raro tener algún roce con un perro, pero ahora es un día sí y otro también. Tengo la sensación de que los dueños de los perros consideran que su mascota tiene preferencia a los corredores y no tienen ningún pudor en dejar a los perros sueltos y siempre es el corredor el que tiene la culpa. Lamentable la educación de algunos dueños de perros.

A ver si pronto hacen el recinto para perros en el parque y se soluciona este problema aunque lo dudo porque los perros irán sueltos hasta llegar al recinto en cuestión. Ya veremos.


Debido a la noticia salimos algo apesadumbrados a realizar el entrenamiento y con más precaución si cabe que otros días y afortunadamente no tuvimos ningún incidente, por lo que pudimos completar las dos vueltas sin problemas.

Hice en total 9,7 km en un tiempo de 54:12 @ 5:35 min/km.

Más fuerte de lo que yo pensaba

Salimos cuatro pradolongueros y dimos una primera vuelta algo más rápida de lo habitual, ya que me desespera un poco ir tan despacio y me puse a tirar desde el primer metro.

En la segunda vuelta no fui yo el que tiraba, sino mi tocayo que está más fuerte de lo que yo pensaba. Lo comprobé en la carrera que hubo en el barrio hace unos días y lo vi en el día de hoy que se iba alejando casi sin esfuerzo mientras Joaquín y yo yendo a un ritmo sobre 4:40 veíamos como cada vez estaba más lejos.

Al final incluso apretamos más, pero no hubo forma, está en una gran condición. Persiguiendo a mi tocayo hice en total 9,6 km en un tiempo de 49:14 a un buen ritmo de 5:07 min/km.

Imposible contentar a todos

Me ha tocado la ingrata tarea de organizar la típica comida navideña pradolonguera. Lancé la sugerencia de hacer la comida el sábado 1 de diciembre y curiosamente hoy estábamos cuatro en el punto de encuentro y ¡tres no podían venir! Una posibilidad es cambiar de día, pero estoy convencido de que si cambiamos habrá otros que no podrán venir, así que habrá que dejar la fecha y quien pueda bien y quien no, ¡mala suerte!

Hice dos carreras el fin de semana y ninguna superó los cinco kilómetros; sin embargo, notaba las piernas bastante cansadas, así que hoy era un día de relajación. Y tanto que nos relajamos que hicimos los primeros cinco kilómetros en más de media hora.

Luego para que no quedara tan descarado aumentamos un poco el ritmo, pero tampoco fue la cosa como para tirar cohetes. Completé 9,6 km en un tiempo de 55:26 @ 5:44 min/km.

Son gente muy cumplidora

Hice el lunes las inscripciones de unos cuantos pradolongueros a la San Silvestre de Vicálvaro. El martes me pagaron dos de ellos y hoy me ha pagado un tercero. Son unos chicos muy cumplidores, son de los que se creen aquello de que quien paga descansa.

Salimos con un poco de parsimonia, pero después de los tres primeros kilómetros, que siempre me los tomo de calentamiento, fui acelerando poco a poco tratando de alcanzar un ritmo de crucero de 4:45 o un poco más rápido. Tampoco quería ir excesivamente deprisa porque este fin de semana voy a hacer algo que nunca he hecho: participar en dos carreras, una el sábado y otra el domingo. Claro, que tiene truco porque son dos carreras de corta distancia.

Hice seis kilómetros a ese ritmo más vivo totalizando 10 km en 51:08 @ 5:06 min/km.