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Buenas condiciones para correr

Desde que empezó el mes de junio, poco más o menos, estamos saliendo a entrenar con temperaturas por encima de los treinta grados y bajo un sol de justicia; sin embargo hoy hacía un día fenomenal para correr ya que el cielo estaba nublado y la temperatura rondaba los veinte grados.

Había quedado con mi tocayo a las nueve de la mañana y cuando bajé ya estaba esperando con camiseta de tirantes y en chanclas. Me sorprendió que llevase este curioso calzado para correr, aunque no sería el primero seguramente. Cuando llegué donde estaba me dijo que las chanclas no eran para correr, sino que tenía un fuerte dolor de espalda y no podía ni ponerse los calcentines, así que me tocaría correr solo. Sólo queda esperar a que se recupere pronto.

Nos despedimos, puse en marcha mi cronómetro y partí rumbo al Parque Lineal atravesando Pradolongo. Aunque llevaba el GPS en la muñeca no se me ocurrió mirarlo en ningún momento, ya que iba sólo por sensaciones. Y me encontré francamente bien porque notaba que iba a un ritmo majo y no me costaba apenas esfuerzo.

Me vi tan bien que no me sorprendió demasiado cuando al acabar el entrenamiento y mirar el cronómetro observé que hice 12 km en un tiempo de 1:00:46 a un ritmo de 5:03 min/km. No es que sea el mejor entrenamiento de mi vida, pero acabé bastante contento y es que cuando la temperatura baja, mis ganas de correr aumentan.

Lo que menos me gustó fue el peso. Había conseguido mantenerme en mis “números” durante las vacaciones, pero hoy me llevé una desagradable sorpresa porque había aumentado de peso. Me dijo la báscula que tengo que adelgazar, que 70,2 kg son muchísimos.

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Los 800 de Yasso

Iba corriendo con mi tocayo y hablábamos de hacer la prueba de los dos seismiles diez días antes de la maratón. Según lo hablábamos me acordé que una vez Chema me habló de una prueba que consistía en hacer repeticiones de 800 metros, de tal modo que los tiempos conseguidos en las dos vueltas pasando los minutos a horas y los segundos a minutos indicarían el tiempo a realizar. Es decir, que si hago las repeticiones en tres minutos y medio las dos vueltas haría tres horas y media en maratón.

Si quiero hacer 3h30 en la maratón tendría que hacer los 800 en 3:30, o sea, llevar un ritmo de 4:23 min/km y eso hacerlo diez veces. Hay que descansar entre cada repetición el mismo tiempo que se tarda en hacer el 800.

Comparando esto con la prueba de los dos seismiles, para ver si eres capaz de hacer 3h30 en la maratón hay que hacer un primer seismil en 28:30 (a ritmo de 4:45) y el segundo seismil a tope en 25:18 (a ritmo de 4:13). En esta prueba se descansa minuto y medio entre ambos seismiles.

No sabría decir cual es más duro de los dos. La ventaja que tiene la prueba de los 800 metros es que si se hace en pista sólo hay que tener cronometrar dos vueltas y luego parar, mientras que si haces 6 km hay que dar 15 vueltas a la pista y corres el riesgo de “comerte” alguna. Otra ventaja de los 800 metros es que sólo son 10 repeticiones y, por lo tanto, 8 km; mientras que en la otra prueba son 12 km.

Ya veremos si hacemos uno u otro. A mí me apetece más el de los 800 metros porque nunca lo he hecho.

Y tampoco hablamos mucho más hoy porque sí lo hemos hecho en los tres primeros kilómetros pero luego ha llegado Mariano y se ha puesto con Miguel mano a mano y han aumentado el ritmo bastante. En un principio he tratado de ir a su rebufo, pero viendo en mi cronómetro que íbamos a 4:30 y bajando he decidido hacer el entrenamiento que tenía en mente, que consistía en hacer 3 km de calentamiento, luego 14 a ritmo M (sobre 4:40) y luego 3 km de enfriamiento; sin embargo han sido 4 km de calentamiento por lo que sólo he hecho 13 km a ritmo M. Esos 13 km los he hecho en 1:00:46 clavando los 4:40. Eso sí, debo decir que los últimos tres kilómetros a ritmo M se me han hecho bastante duros.

En total han sido 20 km en un tiempo de 1:38:32 @ 4:55 min/km. No está mal teniendo en cuenta que tengo las piernas algo tocadas todavía. Aún no me he recuperado bien de la media del sábado.

Lluvia, viento y frío, ¿alguien da más?

Mal día hemos elegido para hacer una tirada larga. Habíamos quedado a las 9:00 en el punto de encuentro y ya estaba lloviendo. Pero no sólo llovía, el viento soplaba de lo lindo y hacía bastante fresco. Optimista que es uno, pensaba que mejoraría el tiempo según fuéramos “comiendo” kilómetros.

Mi optimista predicción falló por completo porque siguió lloviendo sin parar ni un minuto y el viento seguía soplando y la temperatura seguía fresca.

A las 9:00 estábamos tres compañeros en el punto de encuentro. Dimos una vuelta a Pradolongo para volver a pasar por la salida a las 9:30 donde nos esperaba el cuarto pradolonguero. De tal modo, cuando encontramos a Quique ya llevábamos casi cinco kilómetros y la ropa bastante mojada. Esos primeros kilómetros fueron los más calmados, ya que fuimos por encima de cinco todo el rato.

Según íbamos bajando al Parque Lineal se fueron animando mis acompañantes y nos pusimos a un ritmo de crucero de 4:40 segundo arriba, segundo abajo. Así hasta llegar al final del Parque Lineal. Allí nos dimos la vuelta y aunque el aire era en contra, encima aumentaron el ritmo y nos pusimos a 4:35 a la vuelta.

Yo iba notando que los muslos se iban poniendo cada vez más duros, no sé si por la lluvia, por la velocidad o por la combinación de ambas. El caso es que me hice la ilusión de que cuando acabáramos el recorrido por el parque íbamos a aflojar un poco ya que Quique se iba, pero me equivoqué porque Miguel seguía erre que erre cuando abandonamos el Parque Lineal y llegamos a Madrid Río.

Estos últimos kilómetros se me hicieron bastante duros porque iba bastante cansado, tenía las piernas duras como piedras, iba hasta los eggs de la climatología y para colmo me había rozado los muslos (y eso que me había echado vaselina). Un entrenamiento duro, muy duro.

Dicen que estos entrenamientos en días tan complicados valen por dos. Uno por el entrenamiento que haces tú y otro por el que no hace tu rival, pero en mi caso como mi único rival soy yo mismo, me quedo igual. Además suele ocurrir, cuando los entrenamientos son en días fríos y con lluvia, al final la maratón será con mucho calor. Un horror.

Hicimos 26 km en un tiempo 2:05:16 en una media bastante rápida para ser un entrenamiento largo: 4:49 min/km.

Estreno de las Adidas Supernova

Sí, lo he vuelto a hacer. No debería, pero no es fácil encontrar una zapatilla que te vaya bien, así que he pensado que más vale lo malo conocido. Esta vez han caído unas Adidas Supernova, así sin más, sin el “Glide” que llevaban las otras que he estado utilizando.


Adidas Supernova recién sacadas de la caja

No parecía el día más conveniente para estrenar zapatillas, ya que la idea era hacer 24 km y tantos kilómetros no es lo más ideal para un estreno, pero tenía la certeza de que si seguía con las otras iba a acabar con alguna ampolla en algún sitio. Así que de perdido, al río.

Quedamos a las 9:30 en el punto de encuentro. Allí nos encontramos cuatro pradolongueros, de los cuales sólo una fémina. Uno de ellos se quejaba de una rozadura en sus partes debido a que había corrido el día antes y la lluvia torrencial había provocado la rozadura. Dijo que no sabía si iba a aguantar mucho y no lo hizo, se dio la vuelta cuando no llevábamos ni medio kilómetro.

Por lo tanto, continuamos únicamente tres dirigiendo nuestros pasos hasta el Parque Lineal. Al llegar allí pudimos comprobar que había llovido bastante porque suele haber pocos charcos por allí, pero hoy se veían bastantes. El entrenamiento parecía consistir en ir esquivando charcos, unos por la derecha, otros por la izquierda, otros saltando. Divertido, muy divertido.

El compañero pradolonguero debió aburrirse de nuestra compañía y puso pies en polvorosa poco antes del kilómetro diez. Comprendo que lo hiciese porque este hombre hace entrenamientos por debajo de cuatro y nosotros íbamos sobre 5:15 y eso para él es casi contraproducente.

Yo continué con la compañera hasta la vuelta al punto de encuentro donde el GPS marcó 16 km. Allí se quedó ella y yo continué con idea de hacer ocho kilómetros más. Me parecía una tarea épica porque tenía las piernas bastante cansadas, no sólo de los 16 km que llevaba, sino del entrenamiento del viernes. Está claro que ya no recupero como antaño.

Decidí hacer los ocho kilómetros que me quedaban por el Parque de Pradolongo y tuve suerte porque me encontré a otra compañera pradolonguera que también estaba haciendo kilometrada, ya que iba a participar en la media de Coslada siete días después. No tuvo inconveniente en acompañarme y bien que se lo agradecí porque hizo que fuera el rato más ameno. Además traté de aumentar un poco el ritmo pensando que cuanto más deprisa fuera más rápido acabaría.

Después de vuelta y media por el parque acabé el entrenamiento subiendo la cuesta de la calle Parque de la Paloma y me costó horrores. Acabé muy cansado el entrenamiento. Hice 24 km en un tiempo de 2:05:37 @ 5:14 min/km.

Un buen estreno de las zapatillas que acabaron un tanto embarradas…


Zapatillas ligeramente embarradas en el estreno

Subí a la báscula antes de salir y marcaba 69,3 kg. Tengo que estar con un kilo menos en dos semanas como sea.

Las Kalenji Kiprun LD son como la subida del 0,25%

El otro día en la manifestación de los jubilados vi una pancarta que decía “la subida del 0,25% es una mierda” y de ahí se me ha ocurrido el título de esta entrada. Y es que con las Kalenji Kiprun LD no estoy teniendo más que problemas. Que si una ampolla en la planta del pie, que si una ampolla encima del juanete, que si otra ampolla en el otro pie. Contento me tienen. Compré estas zapatillas porque estaban bien de precio y había leído buenas críticas y me he dado cuenta de aquello que decía mi madre: “lo barato es caro”.

El problema principal que veo a estas zapatillas es la lengüeta, porque sólo está cosida a la parte de arriba de la zapatilla por el extremo de abajo de la lengüeta, de tal modo que al flexionar el pie quedan huecos entre la lengüeta y la zapatilla y por ahí puede entrar arenilla y provocar, por ejemplo, ampollas. Prefiero, sin lugar a dudas, una lengüeta que esté unida a la zapatilla casi en su totalidad y así evitar este problema. De hecho, estoy pensando en coserlo yo mismo.

Lo curioso es que la semana pasada corrí la media de Latina y no tuve problemas, pero hoy cuando ya llevaba unos quince kilómetros iba notando que me molestaba la parte del pie donde ya me salió la ampolla semanas antes. Debe ser que cuando corrí la media era por asfalto y no se metió ninguna piedrecilla y hoy el entrenamiento ha sido por caminos y alguna ha debido caer.


La ampolla sanguinolenta de hace tres semanas

Hoy nos juntamos seis pradolongueros en el punto de encuentro a las 9:30. Bajamos todos juntos al Parque Lineal, pero enseguida tres de ellos empezaron a acelerar y nos quedamos otros tres más detrás. Yo salí con la idea de acelerar también, pero más tarde, en el kilómetro diez. Así que fui con mis dos acompañantes hasta la decena de kilómetros y fue en ese punto donde empecé a aumentar el ritmo hasta tratar de ponerme a 4:20 durante dos kilómetros, luego bajar el ritmo otro kilómetro y volver a hacer otros dos a 4:20. Una jornada larga de tipo Jack Daniels. Y me salió poco más o menos porque hice el primer bloque a 4:23 y 4:25 y el otro bloque a 4:16 y 4:25. Eso sí, estos kilómetros me dejaron las piernas bastante cansadas y aún quedaban unos cuantos kilómetros para terminar el entrenamiento.

El caso es que “se” me acabó el parque cuando iba en el segundo bloque y por no subir hacia el 12 de octubre y perder el ritmo, opté por dar la vuelta a la cabeza y volver por el otro margen del río hasta la Caja Mágica y vuelta. Por supuesto, cuando di la vuelta, no había rastro de mis acompañantes, así que subí hasta Pradolongo y allí los encontré estirando.

Conminé a mi tocayo a seguir corriendo para completar los 22 km que nos habíamos propuesto antes de salir, pero me dijo que si lo quería hacer yo, que ya sabía el camino. De todos modos él se había dado más paliza que yo en el Parque Lineal y comprendí que no quisiera seguir.

Yo sí completé los 22 km en un tiempo de 1:53:55 @ 5:11 min/km. Un buen entrenamiento.

La báscula marcaba antes de salir 69,7 kg bastante más de lo que me gustaría. A la vuelta había bajado a 68,3 kg, pero esto no cuenta.

De vuelta del frío

Ayer volví de Copenhague y supuestamente volví de un sitio que hacía muuuucho frío, muuuucho frío, pero cuando he salido esta mañana a las nueve no sabría decir si tenía más frío aquí en Madrid que en la gélida Dinamarca.

Me acosté tarde porque el avión llegó tarde por lo que me costó trabajo levantarme cuando sonó el despertador a las 8:30, pero la conciencia de haberme pasado con la comida durante estos días en tierras danesas pudo más y me levanté. Aún así, para no variar, llegué tarde a la calle Maíz, el punto de encuentro ya que sólo Miguel había dicho que bajaba. Allí estaba el hombre esperando.

Pusimos en marcha el cronómetro allí mismo ya que el Garmin tuvo a bien sincronizarse pronto y fuimos al río, al Parque Lineal, a recorrer el circuito completo hasta el final. No fuimos a mal ritmo, excepto al final que la chica que venía con nosotros decía que ya iba algo cansada y aflojamos un poco.

Hicimos 16,5 km en 1:29:54 @ 5:27 min/km. Un ritmo no muy exigente pero que no está mal para una tirada larga.

No gano para ampollas

Fui el miércoles a mi fisio preferida, Josefa, por el tema del lumbago y el jueves probé y pareció que la cosa no estaba mal, pero hoy era una prueba de verdad ya que iba a meter más kilómetros y algo más rápidos que el otro día.

Habíamos quedado en el punto de encuentro a las 9:30 para salir a correr y nos juntamos un grupo bastante numeroso, nada menos que ocho, entre los cuales dos chicas.

Bajamos hasta el Parque Lineal como solemos hacer los sábados y al poco de entrar en el parque los más rápidos empezaron a zumbar de los lindo y se fueron, de tal modo que el grupo se dividió en dos mitades. Yo me quedé en el grupo de los rezagados junto a las dos chicas y Emilio R. Pero pronto Emilio desapareció por detrás, así que nos quedamos las dos chicas y yo solos en un grupo, aunque luego se nos juntó mi tocayo cuando los otros se pusieron realmente “violentos”.

Cuando llegamos al parque de Pradolongo llevábamos algo más de 16 kilómetros y por el parque añadimos un poco más hasta completar un entrenamiento de 18 km que no estuvo mal, hay que ir metiendo kilómetros que la media de Latina está ahí mismo. Lo dicho, fueron 18 km en un tiempo de 1:33:59 @ 5:13 min/km.

Después de correr me di cuenta que me hice una ampolla bárbara en el pie izquierdo, justo donde empieza el cordón de la zapatilla. Miré con detenimiento y vi que estaba ligeramente doblado, así que quité los cordones y los coloqué con mucho cuidado para que no se produjese esa pequeña doblez y volviera a hacerme daño. El caso es que entre esta ampolla y la que sufrí en la planta del pie en el cross de Leganés, estoy que no gano para ampollas. Estas zapatillas Kalenji Kiprun LD están saliendo peor de lo que pensaba en un principio.


Bonita ampolla de color rojo

Antes de salir de casa me subí a la báscula y marcaba 69,6 kg lo que me dio muy mal rollo después de haberme quedado la semana pasada en los 69 pelaos.