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Pasados los cincuenta

En febrero pasé de los cincuenta… años. Y hoy y el anterior domingo he pasado de los cincuenta… kilómetros. El último entrenamiento dirigido específicamente para la maratón fue en 2012 y desde entonces he corrido alguna más, pero sin entrenar para ello, así que es raro que sobrepase los cincuenta kilómetros a la semana.

Este año, por aquello de que hace treinta que corrí el primero me lo estoy tomando más en serio, aunque no sé muy bien el porqué, como si me jugase algo…

El caso es que hace ya algún tiempo descubrí que para entrenar la maratón hay que hacer entrenamientos en cansancio, que es la única manera de simular los últimos kilómetros de la maratón. Es decir, empezar el entrenamiento teniendo las piernas ya cansadas. Como yo no entreno demasiado, no estoy acostumbrado a correr un día detrás de otro, así que aprovecho el sábado para castigar un poco las piernas y el domingo para hacer una tirada larga. Es lo más parecido a hacer una maratón, al menos para mí.

Ayer estuve con mi tocayo haciendo algunos kilómetros a ritmo entre 4:40 y 4:45 y hoy tenía las piernas bastante cansadas, así que cuando he comenzado a correr y pensaba que tenía que hacer 18 km se me hizo un mundo sólo de pensarlo. Comencé en el Puente de Toledo, por Madrid Río y cuando llegué a la Casa de Campo iba con pocas ganas y eso que acababa de empezar.

Entré en la Casa de Campo, corrí paralelo a la M-30 y luego a la carretera de Castilla y no dejaba dar vueltas a la pelota de que si iba cansado, de que para qué hacía esto, etc. Poco más allá del Puente de los Franceses, dejando la vía a la derecha empiezan unos repechos considerables y en ese un momento se me quitó la tontería de golpe. Ya no pensaba en bobadas, sólo tratar de subir y de bajar esos repechos, que son realmente duros.

Tenía pensado darme la vuelta cuando el cronómetro marcase 7 km, pero decidí seguir un poco más para llegar a un puente que atraviesa la vía y pasar por la fuente de Casa de Vacas, que me notaba algo deshidratado. Eso hice, lo que me costó subir y bajar algún repecho más. Paré en la fuente y agradecí que el camino de vuelta fuese más llevadero, ya que no subidas y bajadas como esos repechos “del otro lado”.

Sobre el kilómetro 10, llegando al Puente de los Franceses, decidí acelerar un poco, porque tenía ganas de llegar a casa y anduve uno seis kilómetros un poco por debajo de cinco, aunque luego aflojé porque ya me notaba bastante cansado.

Acabé con 18,3 km en las piernas en un tiempo de 1:35:57 a un ritmo de 5:13 min/km. Desde mi punto de vista, fue un buen entrenamiento de cara a la maratón.

Ritmo incómodo

Define Jack Daniel el ritmo umbral como un ritmo “confortably hard”, que se podría traducir literalmente algo así como “confortablemente duro”. Dice que no se debe sentir como duro, que eso es ya para entrenamientos de intervalos. Hoy según iba corriendo se me ocurrió una definición algo menos literal, el ritmo umbral es un ritmo incómodo. Aquel que no te hacer ir relajado ni un segundo, siempre alerta.

Ayer jueves no pude salir, así que he salido hoy viernes poco antes de las cuatro de la tarde. Estaba lloviendo y he pensado que lo mejor sería ir a Madrid Río, que siempre está más practicable que cualquier parque al ser asfalto. He hecho cuatro kilómetros de calentamiento y luego he tratado de hacer cuatro a mi ritmo umbral, a 4:20. Y así han salido: 4:16, 4:23, 4:14 y 4:16. No han salido excesivamente mal, pero tampoco bien.

Después otros cuatro kilómetros de enfriamiento. Bueno, lo de enfriamiento es un eufemismo porque iba congelado, ya que estuvo todo el rato lloviendo y con bastante aire. Llegué con las manos como témpanos. Tanto que cuando salí de la ducha las manos estaban rojas como tomates.

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La mano del mismo color que la manteca colorá

Fueron en total 12 km en un tiempo de 58:13 @ 4:51 min/km. Un entrenamiento duro por el ritmo y por la climatología.

Por fin ha llovido

Llevábamos ya unos cuantos meses sin que lloviese por Madrid, excepto un día a finales de agosto que cayó alguna nube. Realmente hacía falta que lloviese y hoy lo ha hecho y con bastantes ganas.

Como hoy es festivo, en vez de correr ayer martes, que es lo habitual, hemos salido el miércoles por la mañana. Hemos quedado una amiga, mi tocayo Miguel y un servidor y como estaba lloviendo y el parque muy embarrado hemos ido a Madrid Río, que aunque también tiene muchos charcos se pueden ir esquivando. Además como estaba lloviendo el paseo estaba casi desierto y se podía correr en condiciones.

Tenía las piernas bastante cansadas de la carrera del domingo y en cuanto mis acompañantes aceleraban el ritmo, era incapaz de alcanzarlos. Además me iban molestando partes múltiples del cuerpo: gemelos, tendones de aquiles y rodilla. En resumen, que iba fatal, aunque contento de sentir la lluvia en la cara.

Hemos completado 12 km en un tiempo de 1:02:44 @ 5:13 min/km. Físicamente no muy bien, aunque espero recuperarme de aquí al domingo.

En abril aguas mil

Este año se está cumpliendo el refrán letra por letra. Está lloviendo por toda la península como si el diluvio universal fuese a empezar. Me cuesta trabajo recordar un mes de abril en Madrid donde haya llovido tan de continuo.

Hoy, 19 de abril, inmersos en este mes lluvioso, también ha llovido y aunque a las siete de la tarde no lo estaba, el parque estaba muy embarrado, pero muy embarrado…

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Barro y charcos en el Parque de Pradolongo

Debido al estado del terreno hemos decidido ir a correr a Madrid Río, que aunque también tiene charcos, estos se pueden esquivar y no hay barro. Mucho mejor, que esta semana de lo que se trata es simplemente de mover un poco las piernas. De hecho estuvimos hablando de si bajar el jueves.

Fuimos de Pradolongo a Madrid Río por la calle Antonio López. Fuimos por la margen derecha dirección al estadio Vicente Calderón y un poco antes, por una pasarela cruzamos el río para volver por la margen izquierda. Si el camino de la margen derecha es recto y llano paralelo al río, el camino de la margen izquierda va cerca del rio, pero es muy curvilíneo y con bastantes subiditas y bajaditas. No sé si se hizo con idea o salió por razones que a mí se me escapan.

Fuimos bastante tranquilos, pensando más en el próximo domingo que en otra cosa, así que hicimos el recorrido casi sin darnos cuenta. Y a lo tonto, hice 11 km en un tiempo de 1:01:30 @ 5:35 min/km.

No lloréis por mí

El pasado domingo fallecieron dos corredores, Francisco y Juan, en la maratón de Vías Verdes Ojos Negros, en Castellón. Descansen en paz.

Se ha formado cierto revuelo mediático sobre este asunto. Parece que correr es ahora una actividad de riesgo, pero no parece que sea así, ya que se habla de la gente que fallece haciendo ejercicio, pero no de la que lo hace llevando una vida sedentaria.

Según parece la estadística dice que muere 1 de 50.000 corredores de muerte súbita, pero resulta que según el artículo de la Revista Española de Cardiología, en España se deben producir unas 9.000 MSC al año en pacientes de 25 a 74 años aunque menos de la cuarta parte reciben este diagnóstico en el boletín estadístico de defunción 18. En los EE.UU. esta cifra se eleva a 300.000 o 400.000 personas al año (para todas las edades).

Es decir, si no me fallan los cálculos, aproximadamente hay 112 muertes por cada 50.000 personas. Así que parece casi un seguro de vida dedicarte a esto del correr.

De todos modos, si algún día me da un arrechucho mientras corro y me voy al otro barrio, no lloréis por mí que me habré ido más contento que unas castañuelas. Y a todo esto, decir que no llevo ninguna prisa en doblar la servilleta…


Volviendo a temas más mundanos, hoy habíamos quedado en el punto de encuentro a la hora habitual y hasta allí nos hemos acercado, aunque mejor hubiese sido quedarse en casa, porque estaba lloviendo a mares o como dicen los ingleses, estaban cayendo perros y gatos (mola esta expresión anglosajona); sin embargo, allí nos hemos encontrado Emilio II, Joaquín y un servidor.

Nos hemos puesto a correr y estaba todo el parque muy embarrado así que hemos decidido sobre la marcha ir hacia Madrid Río, que aunque mojado, al menos no estaba embarrado. Así que el camino ha consistido en ir por el carril bici hasta el Parque Lineal y desde allí, por la pasarela sobre la M-30, llegar a Madrid Río y tirar hasta la Pasarela de Arganzuela. Un precioso puente, aunque bastante caro, ya que costó la friolera de trece millones de euros.

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Pasarela de Arganzuela, sobre el río Manzanares. Foto cortesía de Víctor Ferrando

Una vez debajo de este puente, vuelta hacia el barrio pero esta vez yendo hacia el Parque de Pradolongo por la calle Antonio López en vez de llegar al Parque Lineal. Y menos mal que hemos tomado este atajo porque hemos estado prácticamente una hora corriendo y eso que tenía unas agujetas de espanto de la media del domingo. La verdad es que habíamos salido sólo para correr un poco y rebajar las agujetas y nos hemos pasado tres pueblos.

En Fuencarral tenía que haber estado

El sábado 30 de enero por la noche hice la inscripción a la media de Fuencarral y horas después, el domingo, en la Casa de Campo me lesioné. Es cierto que hoy he ido a correr, pero por precaución no he ido a la media de Fuencarral ya que son muchos kilómetros y encima cuesta arriba un montón de ellos.

Un día como hoy, pero hace seis años, estuve allí, en un día muy, muy frío. Y también estuve hace 19 años y 12 días en la que fue mi primera participación en esta bonita y dura carrera.

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En la media de Fuencarral 1997, con unos años menos y unos cuantos kilos más

Pues bien, en un ataque de cordura decidí no participar esta vez aunque ya llevo un par de días corriendo, pero no me gustaría recaer, así que he optado por un recorrido más suave y de menor kilometraje.

Salí de casa y estaba lloviendo, así que opté por la manga corta, que cuando llueve, cuanto más ropa lleves, peor, que luego tarda más en secarse. Curiosamente, dejó de llover al poco y pudimos disfrutar de un agradable día por Madrid Río, que fue nuestra elección al estar todo muy mojado.

Hicimos unos 11,6 km aunque el GPS sólo muestre 9,8 km. Y es que esta vez decidió el cacharro no sincronizar. Debió ser que no estaba muy conforme con el día nublado, aunque sé que no tiene nada que ver una cosa con la otra. El caso es que fuimos trotando y pasaron 1,8 km hasta que consiguió sincronizar con los satélites.

Después una ida tranquila por Madrid Río y luego apretando un poco a la vuelta, acercándonos a ritmos de cinco minutos por kilómetro. Y la verdad es que la lesión, bien, no noté nada raro. Esto parece que marcha bien.

Lo que no marcha tan bien es lo del peso. Ayer marcaba la báscula 69,7 kg, que es mucho, mucho peso. Vuelvo a estar casi en la casilla de salida de cuando hicimos Joaquín y yo el pacto de un mes, un kilo.

Entrenamientos mes de diciembre 2015

Después de correr hace dos días la San Silvestre de Villaverde, llegó el último entrenamiento del año. Fue el día 29 de diciembre y consistió un entrenamiento muy suave por Madrid Río haciendo el mismo recorrido que el del día 23. Tuvimos que acercarnos a una zona cercana a la Glorieta de Cádiz y desde allí nos acercamos a Madrid Río y fuimos dirección Casa de Campo, subimos por el Paseo del Embarcadero y poco antes de llegar a la valla vuelta por el mismo camino. Fueron unos 10 km a un ritmo entre 5:20 y 5:30 calculo a ojo porque no llevamos cronómetro. El domingo, el día de la San Silvestre, marcaba la báscula 69,4 kg. Me parece una barbaridad haber subido un kilo en una semana, tampoco es que me haya pasado tanto con la comida. No sé, no sé.

Es toda una tradición salir a correr el día de Navidad. La cena de Nochebuena suele ser copiosa (y eso que trato de controlarme lo más posible) y es una buena jugada salir a correr para desgastar un poco lo comido. Además este día también toca comida familiar, así que todo lo que se queme bien está. Había convocado un entrenamiento conjunto a las 11:00 en el punto de encuentro a todos los compañeros y compañeras pradolongueras que quisieran asistir y nos juntamos cuatro, que no está nada mal. Bajamos al Parque Lineal y nos cascamos 14 km a un ritmo algo más tranquilo que el día anterior. Lo único malo es que casi al salir del Parque Lineal me tropecé con una piedra y caí al suelo. Menos mal que llevaba guantes y manga larga, así que no me rocé en ninguna parte. Y con este día de Navidad han sido tres días corriendo seguidos, cosa que no suelo hacer, que añadido al entrenamiento que hice el lunes y la San Silvestre que haré el domingo, sumarán cinco día de entreno, parezco casi un profesional 🙂

Me gusta salir a correr el día de Nochebuena, es una tradición, igual que ir a hacer la ronda con los amigos por lo bares del barrio después y cantar villancicos. Así que quedé con Joaquín a las nueve de la mañana y bajamos al Parque Lineal. Al llegar al parque incrementamos el ritmo, aunque tampoco exagerado, y tratamos de mantener ese ritmo vivo durante todo el trayecto por el parque. Luego al salir, de vuelta a Pradolongo, ya bajamos la velocidad y volvimos más tranquilos. En total hicimos 14 km en un tiempo de 1:11:00 a un ritmo de 5:04 min/km. Por cierto, hacía un frío de mil demonios, andaba la temperatura por los dos grados únicamente.

Esta semana navideña estuve de vacaciones, así que el día 23 de diciembre lo aproveché para salir por la mañana con la luz del día. Fui con una amiga por Madrid Río, ya que por un asunto tuvimos que acercarnos a un lugar próximo a la Glorieta de Cádiz. Cerca de allí nos acercamos a Madrid Río y por allí hicimos el recorrido que he descrito en el último entrenamiento del año que, curiosamente, es el primero de esta entrada. Fueron en total 10 km en un tiempo de 50:38 @ 5:03 min/km. Los cinco kilómetros de ida fuimos a un ritmo no muy fuerte, pero sin dormirnos, y a la vuelta hicimos cuatro kilómetros a muy buen ritmo, bajando de 4:45.

El día 21 de diciembre, un día después de las elecciones generales salí a correr con una amiga para celebrar algo, no sé el qué, ¿quizás el fin del bipartidismo? Como salimos por la mañana, decidimos acercarnos al Parque Sur, porque por la noche, según cuentan, está muy mal iluminado. En un principio se nos pasó por cabeza hacer algunas cuestas, pero nos dimos cuenta que las cuestas de la Carrera del aceite nos habían dejado las piernas bastante cansadas y hacer otra vez cuestas… Mejor para otro día. Así que hicimos tres vueltas, tratando de no acercarnos demasiado a la A42 para no respirar demasiada mierda, aunque sospecho que un poco más dentro del parque tampoco soluciona nada. Hicimos tres vueltas y un poco más para completar 10 km en un tiempo de 52:39 @ 5:15 min/km. No está nada mal para haber corrido a tope dos días antes. Por cierto, que ya empieza a notarse que estamos en el mes de diciembre, porque la báscula marcaba hace un par de día 68,4 kg. Ya he vuelto a subir otra vez a los 68. Como lo hablaba el otro día con Joaquín, este mes de diciembre no sólo no vamos a perder ese kilo, sino que habrá que tratar de no coger muchos.

El 17 de diciembre estábamos a dos días del sábado 19, que era el día en el que llegaba una de las carreras más emotivas del año, la Carrera del aceite, que se celebra en mi pueblo, en Los Navalmorales. Así que no era cuestión de cansar las piernas en este último entrenamiento previo a la gran carrera. El año pasado había estado entrenando específicamente para esta carrera, haciendo muchos días cuestas, pero este año, el entrenamiento para la media de Villaverde me había desviado de este objetivo y dos días antes no iba a hacer ya gran cosa para mejorar el asunto, así que tranquilito, charlando con Joaquín completamos las dos vueltas y un poquito más para totalizar 10 km en 55:53 @ 5:35 min/km.

Parece que no, pero cuando salí el 15 de diciembre, una semana después de la media de Villaverde, todavía notaba las piernas algo cansadas y además tenía una bonita ampolla en el talón del pie izquierdo. La ampolla era debida a que el domingo no tenía ganas de correr, hacía frío para montar en bici y opté por ir a andar. Pero me pasé con la caminata y acabé haciendo 16 km. Curiosamente, llevo con las zapatillas corriendo desde abril y las primeras molestias que he tenido ha sido hoy ocho meses después de estrenarlas. Está claro que no se corre igual que se anda. A lo que iba, que entre eso y que el sábado tocaba carrera, no era cuestión de machacarse aún más la piernas, por lo que tocó entrenamiento suave. Y tan suave que fue que hicimos los 10 km en un tiempo de 57:03 @ 5:42 min/km. De hecho, según iba corriendo notaba que algo pegajoso me subía por la pierna, ¡¡¡era un caracol!!! Así de deprisa íbamos.

El 10 de diciembre fue el día después del gran reto. Resulta raro salir a entrenar un jueves y que el martes no haya habido entrenamiento, sino carrera, pero este año tocó así. Joaquín estaba pletórico, muy contento después de su gran carrera en Villaverde. También agradecido, decía que mi compañía le había venido muy bien para no entrenar solo estos días oscuros de otoño. Hoy, por supuesto, tocaba regenerativo, por lo que hicimos 10 km en un tiempo de 56:44 @ 5:40 min/km. Ritmo tranquilo y charla, como diría nuestro compañero Esteban, un orgasmo detrás de otro.

Después de correr la media de Villaverde, nos marchamos a casita y nos adecentamos todos, porque a las dos teníamos la gran cita de la temporada: la comida navideña pradolonguera 2015. Que estuvo realmente bien. Comimos de lujo, a muy buen precio y con una compañía inmejorable. Y en el barrio, muy cerca de nuestro amado parque de Pradolongo.

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Los veteranos corredores de Pradolongo rodeando al campeón del duelo

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Todos querían arrimarse a las chicas

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¡¡¡Y acabamos jugando al mus en el bar de Lico!!!