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Hemos tenido suerte con la lluvia

Ha hecho un día de mucha lluvia. No sólo la cantidad, sino también la fuerza con la que caía. En un principio tenía pensado en salir con la bici con una amiga, pero viendo la que estaba cayendo la propuse salir a correr en vez de montar en bici.

Tuvimos una suerte tremenda porque a las 19:30 no llovía, lo había dejado minutos antes. De tanta lluvia estaba todo el parque embarrado y con charcos, así que decidimos ir por Madrid Río que se forman menos charcos y, por supuesto, nada de barro.

Bajamos hasta el Parque Lineal y desde allí fuimos a Madrid Río. Hace unos días arreglaron el tramo que conectaba las dos zonas porque había conexión, pero era un tramo de tierra y lo han asfaltado. Se puede ver en el vídeo que colgó InfoUsera el tramo arreglado.

Llegamos hasta el Puente de Toledo y desde allí vuelta, pero en vez de llegar hasta el Parque Lineal salimos por Antonio López para empalmar con el Parque de Pradolongo. Hicimos en total 10,6 km en un tiempo de 1:00:05 @ 5:37 min/km.

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Pasados los cincuenta

En febrero pasé de los cincuenta… años. Y hoy y el anterior domingo he pasado de los cincuenta… kilómetros. El último entrenamiento dirigido específicamente para la maratón fue en 2012 y desde entonces he corrido alguna más, pero sin entrenar para ello, así que es raro que sobrepase los cincuenta kilómetros a la semana.

Este año, por aquello de que hace treinta que corrí el primero me lo estoy tomando más en serio, aunque no sé muy bien el porqué, como si me jugase algo…

El caso es que hace ya algún tiempo descubrí que para entrenar la maratón hay que hacer entrenamientos en cansancio, que es la única manera de simular los últimos kilómetros de la maratón. Es decir, empezar el entrenamiento teniendo las piernas ya cansadas. Como yo no entreno demasiado, no estoy acostumbrado a correr un día detrás de otro, así que aprovecho el sábado para castigar un poco las piernas y el domingo para hacer una tirada larga. Es lo más parecido a hacer una maratón, al menos para mí.

Ayer estuve con mi tocayo haciendo algunos kilómetros a ritmo entre 4:40 y 4:45 y hoy tenía las piernas bastante cansadas, así que cuando he comenzado a correr y pensaba que tenía que hacer 18 km se me hizo un mundo sólo de pensarlo. Comencé en el Puente de Toledo, por Madrid Río y cuando llegué a la Casa de Campo iba con pocas ganas y eso que acababa de empezar.

Entré en la Casa de Campo, corrí paralelo a la M-30 y luego a la carretera de Castilla y no dejaba dar vueltas a la pelota de que si iba cansado, de que para qué hacía esto, etc. Poco más allá del Puente de los Franceses, dejando la vía a la derecha empiezan unos repechos considerables y en ese un momento se me quitó la tontería de golpe. Ya no pensaba en bobadas, sólo tratar de subir y de bajar esos repechos, que son realmente duros.

Tenía pensado darme la vuelta cuando el cronómetro marcase 7 km, pero decidí seguir un poco más para llegar a un puente que atraviesa la vía y pasar por la fuente de Casa de Vacas, que me notaba algo deshidratado. Eso hice, lo que me costó subir y bajar algún repecho más. Paré en la fuente y agradecí que el camino de vuelta fuese más llevadero, ya que no subidas y bajadas como esos repechos “del otro lado”.

Sobre el kilómetro 10, llegando al Puente de los Franceses, decidí acelerar un poco, porque tenía ganas de llegar a casa y anduve uno seis kilómetros un poco por debajo de cinco, aunque luego aflojé porque ya me notaba bastante cansado.

Acabé con 18,3 km en las piernas en un tiempo de 1:35:57 a un ritmo de 5:13 min/km. Desde mi punto de vista, fue un buen entrenamiento de cara a la maratón.

Ritmo incómodo

Define Jack Daniel el ritmo umbral como un ritmo “confortably hard”, que se podría traducir literalmente algo así como “confortablemente duro”. Dice que no se debe sentir como duro, que eso es ya para entrenamientos de intervalos. Hoy según iba corriendo se me ocurrió una definición algo menos literal, el ritmo umbral es un ritmo incómodo. Aquel que no te hacer ir relajado ni un segundo, siempre alerta.

Ayer jueves no pude salir, así que he salido hoy viernes poco antes de las cuatro de la tarde. Estaba lloviendo y he pensado que lo mejor sería ir a Madrid Río, que siempre está más practicable que cualquier parque al ser asfalto. He hecho cuatro kilómetros de calentamiento y luego he tratado de hacer cuatro a mi ritmo umbral, a 4:20. Y así han salido: 4:16, 4:23, 4:14 y 4:16. No han salido excesivamente mal, pero tampoco bien.

Después otros cuatro kilómetros de enfriamiento. Bueno, lo de enfriamiento es un eufemismo porque iba congelado, ya que estuvo todo el rato lloviendo y con bastante aire. Llegué con las manos como témpanos. Tanto que cuando salí de la ducha las manos estaban rojas como tomates.

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La mano del mismo color que la manteca colorá

Fueron en total 12 km en un tiempo de 58:13 @ 4:51 min/km. Un entrenamiento duro por el ritmo y por la climatología.

Por fin ha llovido

Llevábamos ya unos cuantos meses sin que lloviese por Madrid, excepto un día a finales de agosto que cayó alguna nube. Realmente hacía falta que lloviese y hoy lo ha hecho y con bastantes ganas.

Como hoy es festivo, en vez de correr ayer martes, que es lo habitual, hemos salido el miércoles por la mañana. Hemos quedado una amiga, mi tocayo Miguel y un servidor y como estaba lloviendo y el parque muy embarrado hemos ido a Madrid Río, que aunque también tiene muchos charcos se pueden ir esquivando. Además como estaba lloviendo el paseo estaba casi desierto y se podía correr en condiciones.

Tenía las piernas bastante cansadas de la carrera del domingo y en cuanto mis acompañantes aceleraban el ritmo, era incapaz de alcanzarlos. Además me iban molestando partes múltiples del cuerpo: gemelos, tendones de aquiles y rodilla. En resumen, que iba fatal, aunque contento de sentir la lluvia en la cara.

Hemos completado 12 km en un tiempo de 1:02:44 @ 5:13 min/km. Físicamente no muy bien, aunque espero recuperarme de aquí al domingo.

En abril aguas mil

Este año se está cumpliendo el refrán letra por letra. Está lloviendo por toda la península como si el diluvio universal fuese a empezar. Me cuesta trabajo recordar un mes de abril en Madrid donde haya llovido tan de continuo.

Hoy, 19 de abril, inmersos en este mes lluvioso, también ha llovido y aunque a las siete de la tarde no lo estaba, el parque estaba muy embarrado, pero muy embarrado…

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Barro y charcos en el Parque de Pradolongo

Debido al estado del terreno hemos decidido ir a correr a Madrid Río, que aunque también tiene charcos, estos se pueden esquivar y no hay barro. Mucho mejor, que esta semana de lo que se trata es simplemente de mover un poco las piernas. De hecho estuvimos hablando de si bajar el jueves.

Fuimos de Pradolongo a Madrid Río por la calle Antonio López. Fuimos por la margen derecha dirección al estadio Vicente Calderón y un poco antes, por una pasarela cruzamos el río para volver por la margen izquierda. Si el camino de la margen derecha es recto y llano paralelo al río, el camino de la margen izquierda va cerca del rio, pero es muy curvilíneo y con bastantes subiditas y bajaditas. No sé si se hizo con idea o salió por razones que a mí se me escapan.

Fuimos bastante tranquilos, pensando más en el próximo domingo que en otra cosa, así que hicimos el recorrido casi sin darnos cuenta. Y a lo tonto, hice 11 km en un tiempo de 1:01:30 @ 5:35 min/km.

No lloréis por mí

El pasado domingo fallecieron dos corredores, Francisco y Juan, en la maratón de Vías Verdes Ojos Negros, en Castellón. Descansen en paz.

Se ha formado cierto revuelo mediático sobre este asunto. Parece que correr es ahora una actividad de riesgo, pero no parece que sea así, ya que se habla de la gente que fallece haciendo ejercicio, pero no de la que lo hace llevando una vida sedentaria.

Según parece la estadística dice que muere 1 de 50.000 corredores de muerte súbita, pero resulta que según el artículo de la Revista Española de Cardiología, en España se deben producir unas 9.000 MSC al año en pacientes de 25 a 74 años aunque menos de la cuarta parte reciben este diagnóstico en el boletín estadístico de defunción 18. En los EE.UU. esta cifra se eleva a 300.000 o 400.000 personas al año (para todas las edades).

Es decir, si no me fallan los cálculos, aproximadamente hay 112 muertes por cada 50.000 personas. Así que parece casi un seguro de vida dedicarte a esto del correr.

De todos modos, si algún día me da un arrechucho mientras corro y me voy al otro barrio, no lloréis por mí que me habré ido más contento que unas castañuelas. Y a todo esto, decir que no llevo ninguna prisa en doblar la servilleta…


Volviendo a temas más mundanos, hoy habíamos quedado en el punto de encuentro a la hora habitual y hasta allí nos hemos acercado, aunque mejor hubiese sido quedarse en casa, porque estaba lloviendo a mares o como dicen los ingleses, estaban cayendo perros y gatos (mola esta expresión anglosajona); sin embargo, allí nos hemos encontrado Emilio II, Joaquín y un servidor.

Nos hemos puesto a correr y estaba todo el parque muy embarrado así que hemos decidido sobre la marcha ir hacia Madrid Río, que aunque mojado, al menos no estaba embarrado. Así que el camino ha consistido en ir por el carril bici hasta el Parque Lineal y desde allí, por la pasarela sobre la M-30, llegar a Madrid Río y tirar hasta la Pasarela de Arganzuela. Un precioso puente, aunque bastante caro, ya que costó la friolera de trece millones de euros.

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Pasarela de Arganzuela, sobre el río Manzanares. Foto cortesía de Víctor Ferrando

Una vez debajo de este puente, vuelta hacia el barrio pero esta vez yendo hacia el Parque de Pradolongo por la calle Antonio López en vez de llegar al Parque Lineal. Y menos mal que hemos tomado este atajo porque hemos estado prácticamente una hora corriendo y eso que tenía unas agujetas de espanto de la media del domingo. La verdad es que habíamos salido sólo para correr un poco y rebajar las agujetas y nos hemos pasado tres pueblos.

En Fuencarral tenía que haber estado

El sábado 30 de enero por la noche hice la inscripción a la media de Fuencarral y horas después, el domingo, en la Casa de Campo me lesioné. Es cierto que hoy he ido a correr, pero por precaución no he ido a la media de Fuencarral ya que son muchos kilómetros y encima cuesta arriba un montón de ellos.

Un día como hoy, pero hace seis años, estuve allí, en un día muy, muy frío. Y también estuve hace 19 años y 12 días en la que fue mi primera participación en esta bonita y dura carrera.

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En la media de Fuencarral 1997, con unos años menos y unos cuantos kilos más

Pues bien, en un ataque de cordura decidí no participar esta vez aunque ya llevo un par de días corriendo, pero no me gustaría recaer, así que he optado por un recorrido más suave y de menor kilometraje.

Salí de casa y estaba lloviendo, así que opté por la manga corta, que cuando llueve, cuanto más ropa lleves, peor, que luego tarda más en secarse. Curiosamente, dejó de llover al poco y pudimos disfrutar de un agradable día por Madrid Río, que fue nuestra elección al estar todo muy mojado.

Hicimos unos 11,6 km aunque el GPS sólo muestre 9,8 km. Y es que esta vez decidió el cacharro no sincronizar. Debió ser que no estaba muy conforme con el día nublado, aunque sé que no tiene nada que ver una cosa con la otra. El caso es que fuimos trotando y pasaron 1,8 km hasta que consiguió sincronizar con los satélites.

Después una ida tranquila por Madrid Río y luego apretando un poco a la vuelta, acercándonos a ritmos de cinco minutos por kilómetro. Y la verdad es que la lesión, bien, no noté nada raro. Esto parece que marcha bien.

Lo que no marcha tan bien es lo del peso. Ayer marcaba la báscula 69,7 kg, que es mucho, mucho peso. Vuelvo a estar casi en la casilla de salida de cuando hicimos Joaquín y yo el pacto de un mes, un kilo.