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El lumbago ya está ahí otra vez

Estuve el año pasado parado por el lumbago. Pero no sólo de correr, sino que me dieron de baja laboral porque ni sentado podía estar. El caso es que llevo unas semanas que me molesta ligeramente pero hoy cuando he acabado el entrenamiento he visto que estoy bastante fastidiado.

Quedamos en el punto de encuentro Quique, Mariano, Miguel y yo por lo que nos sorprendió cuando apareció Joaquín, del que no sabíamos nada. Luego nos contó que llevaba prisa y había bajado antes y que ya estaba acabando el entrenamiento. Como íbamos al río, nos acompañó hasta el Doce y allí se fue para su casa y nosotros para el Parque Lineal.

Al poco de entrar en el parque empezó Miguel a poner un ritmo exigente. Yo cuando vi que bajaban de 4:35 me quedé ahí, que de ninguna manera quería sobrepasar mi ritmo de maratón, sobre todo después de la paliza del jueves. Vi como se iban yendo metro a metro a una velocidad considerable. No problem, yo a lo mío.

Cuando llevaba unos siete kilómetros empecé a notar molestias en la zona lumbar izquierda y empecé a mosquearme. Pensé que podía ser debido a llevar el móvil a la cintura, pero era algo peor. Estuve un par de kilómetros molesto, pero luego me fui acostumbrando al dolor y seguí más o menos bien.

Después de llegar hasta el final del Parque Lineal y volver por el otro margen del río vi a Miguel y Mariano en el primer puente, que habían vuelto a recogerme. Fui con ellos un rato, pero luego volvieron a acelerar y yo seguí a mi ritmo. Al llegar a las tablas estaban los tres esperando y ya nos volvimos todos al punto de encuentro a ritmo más llevadero.

Yo totalicé 16 km en un tiempo de 1:17:34 @ 4:51 que no está nada mal. Fuero nueve los kilómetros que traté de hacer a un ritmo de 4:35 y salieron justamente a 4:35. Lo clavé.

Lo peor vino después cuando noté un dolor en la zona lumbar bastante fuerte, más en el lado izquierdo que en el derecho. Ya estamos igual que el año pasado, aunque espero que no llegue a tanto.

Antes de salir había subido a la báscula y marcaba 69 kg pelaos. Eso me alegró mucho y espero seguir bajando para llegar a la gran cita primaveral con algo menos de 68. Ya veremos.

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A mi rodilla no le ha molado nada

Hoy habíamos quedado a las 9:30 cuatro pradolongueros en el punto de encuentro. A saber: Quique, Mariano, Miguel y un servidor. A las 9:40 hemos comenzado el entrenamiento que consistía en bajar al Parque Lineal y allí dar zapatilla.

Quique y Mariano están a otro nivel y en cuanto empezaron las hostilidades se pusieron a apretar y no había manera de seguirlos. Y tampoco era cuestión de ponerse a rebufo porque al final te revientan y es peor, por lo que Miguel y yo íbamos viendo a la distancia el duelo entre estos dos colosos. De todos modos, mi objetivo era ir a ritmo de maratón, que actualmente es 4:35 así que todo lo que fuese ir más deprisa estaba de más. Aún con eso en mente algunos kilómetros salieron más rápidos.

Después de que ellos se castigaran de lo lindo se volvieron a esperarnos y acabamos llegando todos juntos al punto de encuentro, pero ni los típicos tres kilómetros de enfriamiento respetaron, que fuimos a buen ritmo subiendo al Doce y de allí hasta el final.

Hice un total de 15,3 km en un tiempo de 1:13:16 @ 4:47 min/km. Una ritmo que no está nada mal para habernos metido quince kilómetros entre pecho y espalda.

El problema de este entrenamiento exigente es que por la tarde me dolía la rodilla izquierda, esa rodilla en la que me detectaron condromalacia rotuliana y eso me ha acojonado bastante. Me parece que el plan que tenía de atacar la maratón de Madrid para acercarme a mi mejor marca tendré que aparcarlo en un cajón. Una de las “patas” del plan era entrenar cuatro días a la semana metiendo bastante carga de kilómetros el fin de semana. Eso lo tendré que olvidar. De momento pasaré a tres días y veremos cómo evoluciona la cosa.

Antes de salir me subí a la báscula y marcaba 69,4 kg lo cual es 700 gramos menos que hace una semana. Perder peso era otra de las “patas” del plan de entrenamiento, pero esto tengo que hacerlo porque también es bueno para la rodilla. Cuanto menos peso, mejor.

El temido flato

Uno de los enemigos del corredor es el temido flato. Pues hoy lo ha sufrido uno de los tres compañeros que compartíamos entrenamiento. Empezamos cinco compañeros y decidimos bajar al Parque Lineal para hacer unos cuantos kilómetros. La única chica del grupo, que está siguiendo un plan de entrenamiento para la maratón, tenía que hacer unas series, así que sólo nos acompañó hasta el principio del parque. Emilio dijo que tampoco quería apretar mucho, así que cuando empezamos a acelerar después del tercer kilómetro sólo quedamos tres.

Y lo cierto es que el trío íbamos a buen ritmo hasta que llegó el flato a unirse a nuestra fiesta. Lo primero que hicimos fue bajar un poco el ritmo para ver si se calmaba y algo debió mejorar porque el sufrido corredor siguió hablando mientras corríamos. Pero no creo que fuera muy confortable.

A la vuelta, de nuevo en el comienzo del parque nos volvimos a encontrar con la compañera de las series. Hicimos un último quinientos con ella -en muestra de solidaridad- y después de subir el lactato hasta las orejas nos marchamos a casa más contentos que unas castañuelas.

Completé 16,5 km en un tiempo de 1:22:16 a un ritmo de 4:58 min/km.

Lo curioso es que al llegar a casa me encontré sin querer con una artículo muy interesante que habla del flato: http://www.palabraderunner.com/el-flato-que-es-y-como-prevenirlo/

Antes de comenzar el entrenamiento me subí a la báscula y marcaba 69,3 kg. Ya veremos si consigo mantenerme en los sesenta y nueve este mes de diciembre, que es un mes de muchos execesos.

El peligro de correr descalzo

Estuve probando hace unos años eso de correr descalzo. Lo probé dos veces y dos veces me lesioné, así que al final desistí. Ahora corro con zapatillas para hacer negocio a las grandes multinacionales del calzado. Pues bien, hoy me he alegrado de correr con zapatillas porque cuando he llegado a casa y me estaba estirando me he encontrado con una curiosa sorpresa en forma de piedra puntiaguda clavada en el suelo de la zapatilla.


Detalle de una piedra clavada en la zapatilla

Si hubiese ido descalzo me habría hecho una bonita raja en la planta del pie, así que esta vez debo estar agradecido a ese invento de taparse los pies al andar o correr.

Hoy habíamos quedado a las nueve en el punto de encuentro de los jubilados, que es donde quedamos los fines de semana. Allí nos encontramos los dos Migueles con tres prodolongueros más, pero estos no tenían muchas intenciones de correr mucho y deprisa, por lo que salimos mi tocayo y yo únicamente rumbo al Parque Lineal.

Hicimos los tres primeros kilómetros a un ritmo bastante tranquilo y cuando llegamos a ese tercer kilómetros aumentamos el ritmo con la idea de ir a un ritmo aproximado de 4:40 que fuimos clavando en casi todos los kilómetros, tanto a la ida como a la vuelta.

En los últimos tres kilómetros ya iba notando el gemelo de la pierna izquierda algo flojo, pero pude aguantar el ritmo hasta el final. Ya sólo quedaban otros tres kilómetros y esos los hicimos a ritmo tranquilo, tratando de enfriar los músculos poco a poco.

Mal rollo esto de aflojar el ritmo porque empezó a molestarme la rodilla de la pierna derecha. Es curioso porque llevo unos cuantos años con la rodilla izquierda fastidiada y ahora no me duele la izquierda sino la derecha. Sorprendente.

Hicimos en total 15,5 km en un tiempo de 1:16:29 @ 4:56 min/km. Un buen entrenamiento sólo empañado por esas molestias que tuve al final en la rodilla al bajar el ritmo, voy a tener que ir a toda pastilla todo el rato.

Hoy salí muy contento a correr porque me pesé antes de salir y la báscula marcaba 69 kilos justos. Muy feliz porque se empieza a notar que me estoy controlando un poco con la comida.

A tope de humedad

Los sábados entre unas cosas y otras resulta difícil quedar, pero hoy hemos aparecido unos cuantos en el punto de encuentro de los jubilados. Me alegró sobremanera ver a Norberto, al que llevaba tiempo sin verle. Salimos todos juntos, pero unos tenían pensado en correr por Pradolongo y otros decidimos bajar al río para hacer unos cuantos kilómetros a buen ritmo, pero sin exagerar.

Cuando llegamos caía un poco de agua, pero nada, un ligero chirimiri, pero luego no llovió nada, aunque eso sí, había un 100% de humedad porque sudamos algo bárbaro los tres.

Los tres primeros kilómetros los hicimos tranquilos. Ese tercer kilómetro ya es dentro del Parque Lineal y ahí empezamos a aumentar el ritmo tratando de ir sobre 4:45, pero fuimos algo más rápido porque los diez kilómetros en los que fuimos a buen ritmo salieron a una media de 4:41, que no está mal.

Hicimos el tramo del Parque Lineal al completo, atravesando el río en el puente nuevo y siguiendo el camino hasta el final donde se vuelve a atravesar el río y vuelta. Reconozco que mis compañeros Mariano y Miguel no me pusieron en muchos aprietos, pero porque no quisieron porque ambos están más fuertes que yo.

Totalizamos 15,6 km en un tiempo de 1:16:52 @ 4:54 min/km. Bueno, Mariano hizo más porque le quedaba aún un trecho para llegar a su casa.

Voy a ver si retomo la costumbre de subir a la báscula. Hoy sí lo he hecho y me he llevado una desagradable sorpresa ya que marcaba 70,3 kg que son muchos. Al menos debería quitarme dos de aquí a principios de diciembre.

Dedicado a uno de mis acompañantes de hoy…

Difícil mejorar con este calor

Me levanté sobre las ocho y media después de haber dormido mal y sobre las nueve y media salí a correr con una amiga. Aunque era antes que el otro día, hacía más calor y se notaba. Como siempre me costó ponerme en marcha y el primer kilómetro casi no podía seguir a mi compañera, luego fui mejorando según iban pasando los kilómetros. Apreté lo más que pude en la última milla, aunque reconozco que se me hizo larga esa milla, cuando llegué al camino paralelo al arroyo iba ya muerto.

Sospecho que estos entrenamientos tan lentos no sirven para demasiado, sólo para mantenerme un poco en forma, pero ahora mismo no me planteo en participar en ninguna carrera. Voy a ver si mejora la cosa y para la carrera de Torrijos puedo estar mejor.

Hice 10 km en un tiempo de 54:12 @ 5:25 min/km, en un entrenamiento similar al de dos días antes.

Tenía miedo de subirme a la báscula después de diez días en un hotel comiendo de buffet, pero traté de controlarme esos días y el asunto dio resultado porque hoy pesaba 70,6 kg que es menos peso que la última vez.

El show debe continuar

Había quedado con mi tocayo a las 9:00. Siempre pongo el despertador a las 8:15, pero hoy lo puse a las 8:30 así que pasó lo previsible, que llegué tarde. Menos mal que me esperó porque llegué casi con diez minutos de retraso. Salimos dirección al río y cuando llegamos cerca de la Caja Mágica vimos el montaje del Festival Mad Cool y le estuve contando que había leído que el día anterior había fallecido Pedro Aunión (que en paz descanse), un acróbata que actuó entre un grupo y otro. Pero no pasó nada, retiraron el cadáver y el espectáculo continuó como si tal cosa.

Se notaba mucho la humedad, ya que había llovido bastante los días anteriores y sudé un montón, más de lo habitual y eso que sudo una burrada, pero es lo que tiene que haya tanta humedad. No sé si debido a esto o que andábamos algo cansados, pero no apretamos en exceso, aunque hicimos varios kilómetros segundos arriba, segundos abajo de cinco.

Totalizamos 12 km en un tiempo de 1:02:38 @ 5:13 min/km. No estuvo mal el entrenamiento porque tuve buenas sensaciones. Lo malo es que antes de salir me había subido a la báscula y marcaba 71 kg lo cual me extrañó en demasía porque la semana anterior había bajado de setenta y no había cometido ningún exceso durante la semana. Raro, raro.