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LIX Trofeo Marathon de cross

Un año más y ya van 59 se ha celebrado el Trofeo Marathon de cross. La Agrupación Deportiva Marathon organiza esta prueba que consta de mil y una carreras. Empezando por los niños hasta el Campeonato de Madrid de cross largo pasando por el cross popular que fue la prueba en la que participé.

La salida era a las diez y cerca de casa, así que no tuve que madrugar en exceso. Bueno, lo de madrugar en exceso depende del punto de vista de cada cual, ya que me levanté a las 7:30 que para mí no es mucho ya que me levanto a diario a las seis, pero a otras personas le puede parecer una barbaridad. Suelo levantarme tres horas antes para desayunar y poder hacer la digestión antes de la carrera, pero esta vez como era más tarde desayuné menos de lo habitual.

A las nueve nos pusimos en marcha y en diez minutos estábamos en el Parque de las Cruces. Atravesamos el parque y llegamos a la caseta donde entregaban los dorsales. Miramos el tablero para ver nuestro número, nos pusimos a la cola y rápidamente estábamos con el dorsal en la mano. Una amiga, que no se había apuntado antes, lo pudo hacer allí mismo también de manera rápida.

Fui inmediatamente al servicio porque necesitaba echar lastre y luego nos dio tiempo a hacernos una foto, dejar la ropa en el guardarropa y calentar por el circuito con la idea, sobre todo, de comprobar el estado del terreno. Aunque llovió algún día de esta semana, no había barro, únicamente el terreno estaba muy blando en algunas zonas, pero se podía correr perfectamente con unas zapatillas normales.


Antes de comenzar la carrera, con las compañeras del Club Atletismo Zofío

Llegué con no mucho tiempo al arco de salida, por lo que me puse más detrás de lo que hubiese deseado, pero tampoco me importó demasiado en ese momento, aunque luego me arrepentí un tanto porque al principio costaba adelantar al personal.

Consta el circuito de una vuelta pequeña de unos 700 metros y dos grandes de algo menos de 2,5 km cada vuelta. En esta vuelta pequeña se encuentra uno de los repechos que también hay que pasar en la vuelta grande. En la vuelta grande hay un tramo complicado porque hay varios giros de noventa grados en la zona más cercana al polideportivo y luego tres repechos que se suben en el último kilómetro de cada vuelta. Son tres repechos de poca entidad pero que se notan en las piernas.

Como salí muy atrás estuve prácticamente la vuelta pequeña y la primera grande adelantando gente. Luego la cosa se estabilizó y adelanté a alguno que otro en la segunda vuelta pero mediada esa segunda vuelta me adelantó un individuo al que traté de seguir, pero iba más deprisa y no había manera. En el primer repecho de la última vuelta, justo a un kilómetro de meta vi que se iba irremediablemente porque le vi subir más fuerte que yo, así que pensé que al menos no me adelantara nadie más.

En el segundo repecho de la segunda vuelta y penúltimo de la carrera miré atrás y vi a Antonio Gallardo, uno de los clásicos de Madrid y grandísimo corredor que no estaba muy lejos de mí. Eso me sirvió de acicate e intenté que no me adelantase. Y no me adelantó, pero sí otro tipo que ya en la recta de llegado me sobrepasó. El caso es que luego no vi a Antonio Gallardo, quizás iba acompañando a alguien.

Llegué a meta con un tiempo oficial de 23:47 para una distancia de 5580 metros. Lo curioso es que cuando después miré el cronómetro vi que fui muy regular durante toda la carrera, ya que hice el kilómetro más rápido en 4:16 y el más lento en 4:19. Eso sí, en los últimos quinientos metros se nota que apreté para que no me alcanzasen porque ese medio kilómetro lo hice a un ritmo de 4:05.

La Agrupación Deportiva Marathon fue muy generosa con la bolsa del corredor ya que por sólo cuatro euros metió en la bolsa una camiseta de la media maratón de 2013, una botella de agua, Aquarius, café capuchino, caldo Aneto, una bolsita de avena, un vale de descuento del Corte Inglés, una bandeja de pasta, galletas, una pera y una muestra de edulcorante. ¿Quién da más?

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XXXIII Cross de Leganés

He participado por primera vez en el Cross de Leganés. Estuve el año pasado de espectador y me gustó, así que me animé a participar esta vez. Fui acompañado por dos compañeras pradolongueras como atestigua la foto.


Con dos campeonas pradolongueras

Tenía la posibilidad de correr en la prueba ABSOLUTA y en la prueba de MASTER y me decidí por esta última entre otras cosas porque sólo eran seis kilómetros, que ya son bastantes para el duro trazado de este cross. Y menos mal que elegí esta opción porque se me hizo muy duro.

Consta el circuito de cuatro cuestas no muy largas pero sí muy empinadas. Dado que en la prueba MASTER hay que dar tres vueltas a ese circuito, hay que hacer doce subidas en total. Además, excepto algunos metros que se va por un camino, el resto es literalmente campo a través con un suelo muy irregular.

En la primera vuelta, bien, las cuestas estaban ahí, pero se subían con alegría. En la segunda vuelta ya se hacían duras las cuestas y daba vueltas a la cabeza pensando qué hacía yo ahí, si las cuestas me van fatal y encima nos las entreno. En la tercera vuelta las pasé canutas y el único consuelo era pensar que la cosa acababa pronto, además iba notando que el pie me ardía, por lo que pensé que debía ser por las zapatillas que no eran las adecuadas para correr por este terreno.


En la tercera vuelta ya iba que me caía

En esta última vuelta debía ir muy cascado porque me adelantaron tres tipos. Aún así, llegué a meta con un tiempo de 27:32 para una distancia algo superior a los seis kilómetros que anunciaron. Nada más pasar la línea de meta y después de coger una botella de agua me descalcé para ver el motivo por el que me ardía la planta del pie y descubrí que tenía una ampolla king size en la planta del pie izquierdo que me hizo andar descalzo el resto de la jornada.

A las 11:25 participaban las chicas. Estuve esperando porque corría una compañera pradolonguera. Ésta se descuidó en el calentamiento y cuando se quiso dar cuenta, ya habían salido el resto de competidoras. Aún así, empezó a recuperar el terreno perdido y adelantar a gente y eso le sirvió para alcanzar el tercer puesto de su categoría. Tremendo lo de esta chica.

Me llamó mucho la atención cómo dominó Rocío Fernández esa prueba con un correr increíble, con un fuerza impresionante y una elegancia fuera de lo normal, tanto en llano como subiendo o bajando. Cuando ves correr así te planteas si lo que tú haces es otro deporte.

La otra compañera pradolonguera participaba en el campeonato de Madrid de cross corto representando a su club la Unión Atlética Coslada. Lo hizo bastante bien y gracias a su ayuda pudieron ser terceras en la prueba y se clasificaron para el campeonato nacional.

Ya prácticamente cuando me iba me encontré con Javier que había ido de delegado del equipo de cross de su club, la Agrupación Deportiva Marathon. Consiguieron acabar segundos

I Cross popular de Usera

Hoy se ha celebrado la primera edición del Cross popular de Usera. Una carrera muy especial para mí por diversos motivos. El primero porque fue una idea mía lo de organizar un cross en el parque de Pradolongo y aunque al principio no salía, luego salió. Segundo porque el recorrido lo había diseñado yo con la ayuda de Miguel y me hacía ilusión participar en una carrera medio “mía”. Y tercero y quizás el más importante porque era el debut oficial del Club Atletismo Zofío después de casi un año desde su fundación.

Los preparativos

Dado que el circuito lo habíamos “parido” entre Miguel y yo, habíamos quedado con la gente de Doesport, los que organizaban el cross, a las 7:30 para marcar el circuito con cintas, como se hace en los crosses “de verdad”. Cual fue nuestra sorpresa cuando vimos que las cintas no eran las que necesitábamos, así que tuvimos que pasar al plan B de marcar el circuito con cal en el suelo y poner alguna cinta en los sitios más complicados.

Menos mal que había un montón de sacos de cal de 18 kg cada uno y una máquina para echar la cal. La jugada consistía en echar dos sacos, marcar la línea hasta que se acabaran los 36 kilos y volver a recargar y así hasta acabar el circuito de más de tres kilómetros. Una furgoneta nos iba acercando los sacos allí donde se iban acabando. Prácticamente acabamos a las 9:00 de marcar el circuito. Tuvimos que recortar un poco porque había zonas que sin cinta era absurdo poner una línea en el suelo.


Miguel señalizando el circuito

A esa hora habíamos quedado los componentes del Club Atletismo Zofío para repartirnos las camisetas que habíamos hecho para nuestro estreno. Como suele ocurrir en estos casos, eran las nueve y el único que andaba por allí era Antonio, que era el encargado de traer las camisetas. Según iban pasando los minutos iban llegando los compañeros y se fueron repartiendo las camisetas.

Hubo un malentendido y no había dorsales, así que hubo que improvisar algunos en papel, ¡menos mal que no llovía! Eso hizo que hubiese bastante cola para recogerlos. Al final se retrasó la salida a las 10:15 porque no parecía que se pudieran entregar todos los dorsales a tiempo.

La carrera

Algún minutillo después de las 10:15 dieron la salida. Como no había mucha gente, me puse muy delante, sabiendo que enseguida se estrechaba el camino y no era cuestión de quedarse encerrado nada más empezar y perder un tiempo precioso. Así que salí en la parte delantera y a toda pastilla. En un principio la salida era en otro punto, por lo que se hubiese llegado a lo más duro del circuito con casi dos kilómetros en las piernas; sin embargo, cambiaron la salida y lo más duro llegaba desde el kilómetro cero.

Es por ello que el primer kilómetro es sin lugar a dudas el más duro porque es ahí donde se concentran el mayor número de subidas y bajadas. Hay poco llano en esos primeros mil metros.

Como había pocos participantes, enseguida se estira el pelotón y cada uno coge su sitio en la carrera. De los conocidos, iba por delante Quique, al que daba por imposible seguir y al poco me adelantó Jovita, a la que también me pareció una temeridad seguir. Me adelantó Antonio, el compañero de las camisetas, casi al llegar al primer kilómetro y pensé que quizás fuera una buena rueda a seguir.

Se me fue unos cuantos metros, pero no demasiados y traté de mantener la distancia. Me extrañó que no me adelantasen ni Joaquín, ni Miguel, que en los entrenos en el parque me pulverizan sin piedad, pero yo andaba muy motivado pensando en mi madre que la pobre estaba en el hospital y sabía que me estaba mandando fuerzas sin cesar.

Antes de acabar la primera vuelta de las dos en las que consistía la carrera me adelantó un tipo todo vestido de negro. El tío recortaba las esquinas que daba gusto y se me fue escapando poco a poco.

Acabó la primera vuelta y traté de seguir al mismo ritmo la segunda, pero en ese primer kilómetro duro se me fue un poco el tiempo. De todos modos, tanto Antonio, como el de negro los veía cerca y tenía la esperanza de acercarme a ellos.


En plena faena. Foto cortesía de Miguel S.

Después de pasar lo más duro, en una de las zonas llanas donde se hacía un giro de 180º vi que muy cerca de mí se aproximaba una camiseta azul. Pensé que sería Joaquín o Miguel que se habían tomado la primera vuelta con calma y ahora venían a por mí, así que eso me espoleó aún más.

Pasé la zona de los setos donde se hacen unos cuantos giros de noventa grados y vi que el de la camiseta azul no era ninguno de los que pensaba, así que me centré en acercarme al de negro y a Antonio que no me sacaban mucho. Pasé el estanque y una vez en la última recta apreté lo que pude, pero también apretaron los otros, así que los recorté algo, pero no lo suficiente. Llegué a meta con un tiempo de 25:38 -o algo así- en la posición doce o trece de la general. Con el tema de los recortes mi cronómetro sólo marcó 6,1 km, por lo que la media fue más o menos de 4:12 min/km.

Contento con mis prestaciones en la prueba y súper contento con el rendimiento del equipo que en muchas categorías subió al cajón. Destacar la categoría Veteranos C donde tres miembros del equipo coparon el cajón. Se ve que el equipo tiene futuro con estos jóvenes 😉

Las fotos

He subido a un álbum las fotos que he ido encontrando del cross. Haciendo clic en la foto de abajo se puede ver el álbum. Espero poder subir más.

LIII Cross Canguro

He participado por segunda vez en esta bonita prueba que se celebra además en un entorno privilegiado. No es precisamente una carrera primeriza, todo lo contrario. Este año se celebraba la 53ª edición, lo cual no es cuestión baladí.

Fui acompañado por una amiga que participaba en la prueba de 4 km. Esta carrera comenzaba a las 11:00 y en la que yo estaba inscrito media hora después. De todos modos, no hacía falta madrugar mucho para estar con tiempo en la salida.

Nos acercamos en coche hasta el aparcamiento del teleférico y desde allí fuimos andando al lugar donde daban los dorsales y estaba situada la meta y la salida. Recogimos el dorsal en un periquete y aún faltaba una hora para que comenzase la primera de las prueba, la de 4 km. Así que estuvimos por allí disfrutando del buen día que hacía, todo lo contrario que el año anterior que hacía frío y llovía. He de confesar que para un cross prefiero que llueva y haga frío, es lo suyo.

Mientras esperábamos el comienzo nos encontramos por allí con Marina, del Club Atletismo Seseña, que se acercó igual que el año pasado con la idea de hacerse con uno de los canguros que regalan a los que acceden al cajón. También me encontré con un amigo del Club Atletismo Leganés que en la Carrera de Gerindote me dio bien para el pelo, por lo que pensé que podría ser una buena rueda a seguir. Y aún hubo más, porque ya casi a punto de colocarme para la salida me encontré con un primo mío que llevaba muuuucho tiempo sin ver. Así que más que una carrera fue para mí un acontecimiento social.

Tan entretenido estaba con unos y con otros que casi llego tarde a la salida…


Perfectamente concentrado en la salida

El circuito del bosque como se le conoce popularmente es un recorrido de cuatro kiómetros con una curiosa forma de dos pulmones.


Circuito del bosque de la Casa de Campo

Con un perfil claramente rompepiernas:


Perfil del circuito del bosque de la Casa de Campo

Dieron la salida y como nuestra prueba era de sólo 6 km (pulmón y medio) ya desde el principio había que salir a tope, no al cien por cien, pero casi. Vi que tanto mi primo como el amigo de Leganés iban por delante por lo que el objetivo era no alejarme mucho de ellos. Lo curioso es que al poco de comenzar mi primo desapareció de mi vista y eso que llevaba una vistosa camiseta de color rosa, por lo que ya sólo quedaba el leganense por delante.

Me puse a su espalda, aunque iba sufriendo para aguantar su ritmo en los primeros kilómetros, pero como a mitad de recorrido aflojó un poco el ritmo y me puse por delante. A partir de entonces fue él el que se puso a mi espalda.

De los conocidos sólo Marina iba por delante, pero la veía muy lejos, tan lejos que me parecía imposible alcanzarla. Y así fue, aunque quise aumentar el ritmo ya iba muy justito y no recortaba ni un metro. La subida que transcurre paralela al Camino del Pinar Chico se me hizo muy dura y me dejé ahí lo poco que me quedaba. Menos mal que la cuesta se corona en el punto kilométrico cinco y sabía que sólo quedaban ochocientos metros para acabar y una pequeña cuesta abajo para recuperar un poco.

Los últimos quinientos metros son ligeramente cuesta arriba y hay un par de alpacas que te cortan un poco el ritmo, pero apreté los dientes y gasté las últimas fuerzas que me quedaban. Llegué a meta con un tiempo oficial de 25:04, dos segundos antes que el amigo leganense que entró pisándome los talones.

Mirando los tiempos de año pasado vi que lo he hecho un poco peor, pero aún así, muy contento porque acabé con muy buenas sensaciones. Si no ocurre ninguna cosa rara, el año que viene volveré a esta bonita carrera.

LII Cross Canguro

Hoy he participado por primera vez en esta prueba que tiene ya más de medio siglo de vida. Llevaba tiempo con ganas de participar y por fin este año he tenido la oportunidad.

El entorno donde se desarrolla el cross es de los más bonitos que se pueden encontrar en Madrid y alrededores: la zona del Pinar Alto, conocida como el bosque, donde hay un circuito de cuatro kilómetros muy conocido por casi todos los corredores madrileños. El circuito del bosque consta de cuatro kilómetros pero ni mucho menos llanos.

Me acerqué con una amiga a esta carrera. Ella participaba en la prueba de 4 km al ser mujer y veterana. Yo en la de 6 km al ser hombre y veterano. ¿Podría considerarse esto una forma de discriminación?

El caso es que ella salía a las 11:00 y yo a las 11:25. A las 9:45 estábamos dejando el coche en el parking del teleférico y veinte minutos más tarde estábamos recogiendo los dorsales. Había un paseo de más o menos un kilómetro del teleférico a donde daban la salida y meta de las diferentes carreras. Cuando llegamos a por el dorsal había cuatro gatos, pero ya empezaba a verse que llegaban más y más participantes.

Decían las previsiones del tiempo que iba a llover en Madrid y no se equivocaron. Nos levantamos lloviendo y lloviendo estuvo durante todo el tiempo que estuvimos en la Casa de Campo. Y aún sigue. Afortunadamente, era una lluvia muy ligera que resultaba muy agradable, pero que había provocado multitud de charcos y barro en el recorrido.

Íbamos con tiempo de sobra, así que nos dio tiempo a hacernos una foto con ese precioso bosque detrás… y esos horrorosos impermeables amarillos, que aún siendo feos nos vinieron de perilla para no mojarnos demasiado antes de la carrera.

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Con nuestros preciosos impermeables ante un paisaje incomparable

Viendo que había muchos charcos y mucho barro empecé a pensar si era buena idea correr con zapatillas normales, sin clavos, pero como no tengo otra cosa, tampoco era cuestión de dar muchas vueltas al asunto.

A las once dieron la salida de la primera prueba, en la que participaba mi amiga. Me dejó su chubasquero para no correr con ello y salió deprisa, aunque no tanto como algunos jóvenes que participaban en esa carrera. Estuve calentando mientras corrían y luego esperé a que llegase a meta para devolverla el chubasquero y cederla el mío. En poco más de dieciocho minutos llegó ella. La pasé el chubasquero, me prestó su cronómetro, estuve haciendo unos estiramientos y me coloqué en el pelotón presto a tomar la salida.

Salí zumbando, casi a tope, reservando un poco, y enseguida me encontré con Marina, una chica de Seseña con la que coincidí en el Trofeo San Lorenzo, que buscaba subirse al cajón. Fuimos mucho rato adelantándonos el uno al otro y ella iba adelantando a algunas chicas que habían salido con demasiada alegría.

El primer kilómetro por aquello de la adrenalina fue el más rápido, lo hice en 4:04, pero luego no pude mantener ese ritmo, ya que el circuito no es que sea exageradamente duro, pero llano no es y entre el barro, el ir esquivando los charcos y el tener que saltar alguna alpaca, tiene su miga. Los tres siguientes los hice sobre 4:15, pero del cuatro al cinco fue cuando peor lo pasé, porque el terreno es cuesta arriba y se notan los esfuerzos de los kilómetros anteriores.

Poco antes del kilómetro cinco, cuando peor iba, me adelantó Marina y ya no fui capaz de alcanzarla. Ella luchaba por el segundo puesto porque no muy delante iba una chica y tenía alguna posibilidad de alcanzarla. Pero no pudo con ella y tuvo que conformarse con el tercer puesto, que está muy bien.

Llegué a meta con un tiempo oficial de 24:30 para un distancia de aproximadamente 5,8 km, algo menos de los seis kilómetros oficiales.

Una preciosa carrera en un entorno maravilloso en un día espectacular para corre un cross, con lluvia, barro, charcos y frío, ¡como debe ser! El caso es que durante la carrera no sentí frío, pero luego al tratar de enhebrar los imperdibles uno con otro pasé serias dificultades.

Enhorabuena la club Canguro por esta bonita carrera, a la que trataré de acudir siempre que pueda.

Ya en casa, tuve que recuperarme de los esfuerzos… luego me quejo de que no bajo de peso, aunque ayer marcaba la báscula 69 kilos, algo menos que semanas anteriores.

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Unos callitos para recuperar las fuerzas perdidas

LVI Trofeo Marathon de cross

Llevaba unos años sin participar en esta prueba y tenía ganas de volver a hacerlo. Es una carrera que siempre me ha gustado porque es algo diferente a las pruebas de asfalto donde suelo participar sin llegar a ser un cross para especialistas, sólo un poco de barro y algún que otro corto repecho.

Hoy hacía frío en Madrid aunque la mañana fuese soleada. Corría un airecillo serrano que enfriaba hasta las ideas. Tampoco pasa nada, es lo típico de estas fechas y siendo además un cross, es casi obligatorio que así sea. De todas formas, si hubiese llovido mucho el fin de semana, quizás no hubiese participado, ya que no tengo zapatillas de clavos y si el terreno está resbaladizo es incluso complicado mantener el equilibrio; sin embargo, aunque llovió un poco los días anteriores, el terreno estaba practicable. Algún charco, un poco de barro y en muchas zonas el terreno duro de tan helado como estaba

Salimos trotando de casa ya que el Parque de las Cruces se encuentra a poco más de tres kilómetros y llegamos con bastante tiempo para recoger el dorsal con tranquilidad, encontrarnos con los compañeros, hacernos una foto todos juntos, calentar un poco y dejar la ropa en el guardarropa.

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Con los compañeros maratidianos

Dieron la salida en unos pasillos como en los crosses “de verdad”, no obstante, se celebraba después el campeonato de Madrid individual y por clubes. Así que uno parecía importante en esos corralillos. Nada más escuchar la orden de salida se puso en marcha el pelotón de unos trescientos corredores donde los más dispuestos salieron esprintando para llegar al primer estrechamiento bien situados. Yo me lo tomé con más calma, pero a buen ritmo.

La última vez que había corrido aquí fue en 2012 y entonces la prueba era algo más corta, unos cuatrocientos metros menos. En estas últimas ediciones habían añadido una pequeña vuelta al comienzo donde había un repecho para ir calentando las piernas. Después de esa primera vueltecilla adicional y habiendo subido y bajado ese primer repecho, en una recta larga vi que había muchísima gente delante de mí. Y es que en esto de los crosses hay bastante nivel comparado con las pruebas de asfalto.

Chema, uno de los compañeros que se animó a correr, me comentó antes de empezar que trataría de seguir mis pasos y así fue porque sobre el kilómetro dos en la zona de curvas y contracurvas escuché su respiración justo detrás de mí y poco después se puso por delante. Eso me espoleó y volví a adelantarle a los pocos metros, pero él no perdía mi estela; sin embargo, poco después llegamos a una zona donde parecía que se habían dejado la puerta abierta, porque el aire era bestial. Tanto, que mi gorra salió volando al mismo tiempo que la pegatina del guardarropa de Chema. Pensé si parar o no a por la gorra, pero seguí adelante con la idea de recoger la prenda cuando acabase la carrera. Chema debió tener un dilema semejante porque en ese momento dejé de sentirle cerca.

Alguna revuelta más, otro repecho y ya se encara la recta de meta, para afrontar la segunda vuelta. Ahí vi que las piernas ya no iban tan frescas, pero tampoco quedaba mucho para completar esos cinco kilómetros y medio de los que constaba la prueba. El terreno era descendente nada más empezar la vuelta, así que aproveché para ir lo más deprisa que pude en ese tramo. Justo entonces me adelantaron dos individuos a toda pastilla. Me entró la duda de si había perdido fuelle o es que esos dos se habían tomado con tranquilidad esa primera vuelta y apretaban en la segunda. Debió ser esto porque no volvió a adelantarme nadie más y ellos se alejaban como almas que lleva el diablo, además pude adelantar a cuatro o cinco corredores en esta segunda vuelta.

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A tope por el circuito después de perder la gorra

Sufriendo a tope, rozando los árboles con el hombro en las curvas y echando los pulmones en los repechos, fueron pasando los kilómetros y llegué a la recta de meta con un corredor pegado a mi chepa tratando de ganarme al sprint, cosa que no estaba dispuesto a permitir. Eché mano de mis piernas de velocista y me puse a tope para impedir que me superase. Y así fue, conseguí llegar antes que él llevándome la sorpresa de que no existía reloj en línea de meta, por lo que me quedé con la duda del tiempo que había realizado ya que no llevaba cronómetro. Estando en la cola para dejar el dorsal pregunté al que había llegado justo después de que mí qué tiempo había hecho. Su cronómetro marcaba 23:02, por lo que calculo que mi tiempo andaría cercano a 23:00 ó 23:01. Sorprendentemente, en las clasificaciones facilitadas por la organización sólo aparece el tiempo de los primeros.

Después de la carrera nos dieron una bolsa bastante completa que incluía una camiseta de las que les sobran de otras carreras, una pera, una botella de Aquarius, una cajita con bolígrafo y portaminas, unos apósitos Compeed, una ensalada y alguna cosa más que ya no recuerdo. Muy interesante para los tres euros que costaba la inscripción. Una vez más, los de la Agrupación Deportiva Marathon organizaron la prueba brillantemente.

Una vez recogida la bolsa del guardarropa, me dispuse a buscar la gorra perdida. Y tuve suerte porque pude encontrarla. En esos momentos se estaba celebrando la prueba de juveniles y juniors femenina y me encontré, cerca de la gorra, un espectáculo lamentable: un padre estaba echando una bronca de consideración a su hija que acababa de retirarse de la carrera. Sentí pena por la chica porque la charla era realmente dura.

LIII Trofeo Marathon de cross

Hoy ha tocado madrugar. Me apetecía correr el cross organizado por la Agrupación Deportiva Marathon y había que estar antes de las 8:45 para tratar de obtener un dorsal… si había sobrado alguno de los que pusieron a la venta.

He tenido suerte, cuando he llegado sobre las 8:30 había dorsales disponibles y por tres módicos euros me han vendido el dorsal, el número 20 nada menos.

Hay desde mi casa hasta el colegio donde entregaban los dorsales, cuatro kilómetros cuesta arriba, así que a ritmo tranquilo, realizando un buen calentamiento. A esos cuatro hay que añadir una vuelta al circuito y unos progresivos, por lo que cuando he salido estaba bien caliente,

Durante la vuelta de reconocimiento me he encontrado con Javier, amigo de la Agrupación Deportiva Marathon a quien he estado saludando y con quien he compartido los últimos minutos hasta la salida. Gracias Javier por permitirme dejar la sudadera.

Sólo un minuto después de la hora prevista (9:15) sonó el disparo de salida y a tope por los caminos, curvas, contracurvas, subidas y bajadas. Enseguida cogí mi posición en la carrera y fui tratando de mantener un ritmo regular. Creo que lo conseguí porque en la segunda vuelta sólo me adelantó un corredor, pero yo adelanté a tres.

Contrariamente a la vez que corrí hace dos años, que se me hizo terriblemente dura, hoy he ido francamente bien, incluso se me ha hecho corto el recorrido. El único pero es que quizás estaba algo cansado del entrenamiento de ayer y ya en el primer kilómetro lo notaba las piernas. Quizás ese cansancio no me ha permitido ir más veloz.

En la línea de meta un buen sprint me ha llevado a terminar la carrera con un tiempo oficial de 20:15 y aunque no he conseguido el objetivo de bajar de veinte minutos, creo que he hecho una buena carrera. Siempre comparo los tiempos con una carrera de asfalto y no tiene nada que ver, porque en el cross es un continuo parar y arrancar que no te permite llevar un ritmo constante. Lo dicho 20:15 en 5,15 km a un ritmo de 3:56 min/km en un cross está muy bien, aunque sea un cross no muy complicado.

Trofeo Marathon de cross 2012
Trofeo Marathon de cross 2012 (foto cortesía de la forera crys de elatleta.com)

Viendo la clasificación oficial, he acabado en el puesto 60 de 244 participantes, siendo el 43 de categoría de veteranos. No está mal. Además las sensaciones al acabar y durante la prueba fueron buenísimas. Guardo una copia de las clasificaciones por si acaso.

Con la carrera de hoy más el trayecto de ida más el de vuelta, que han supuesto 21,7 puntos, acabo la semana con 63,4 puntos, tratando de alejarme de los novatos de colegio.