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El don de la invisibilidad

Este año las salidas en bici se han convertido prácticamente en paseos por el carril bici que va a San Martín de la Vega y desayuno en el San Marcos.

Hoy nos hemos encontrado en la terraza del San Marcos, a la hora de desayunar, con Carlos, Carla y otros tres amigos suyos. Como había menos gente de lo habitual nos hemos sentado sin ningún problema alrededor de una mesa, esperando a que el camarero nos preguntase. Éste pasaba de acá para allá, pero no se dignaba preguntar. Después de un rato, como hacía algo de frío, hemos entrado dentro y nos hemos puesto pegados a la barra. De nuevo, la camarera se pasaba por delante de nosotros sin hacernos caso ninguno. Después de un buen rato, Carlos y su grupo se han largado hartos ya de esperar. Mi amiga y yo, como no llevábamos prisa nos hemos quedado allí esperando, pero no había manera. La camarera estaba enfrente de nosotros y hacía como que no nos veía. Este es el don de la invisibilidad, estar enfrente de alguien y que no te vea. Tiene su utilidad en algunos casos, pero en otros, es un mal asunto.

Así que también hemos puesto pies en polvorosa y nos hemos acercado a otra terraza de un bar llamado El rinconcito donde una señora nos atendió muy amablemente aunque no con demasiada diligencia. Tomamos nuestra barrita mientras el sol de otoño nos calentaba y al terminar, de vuelta para Madrid.

Esta vez, en vez de los 52 km habituales hemos hecho quinientos metros más por desplazarnos hasta el otro bar. Poca cosa.

El del San Marcos ya debe conocernos

Llevaba ya dos semanas sin coger la bici, así que tenía ganas. A eso de las nueve me levanté, preparé los chismes y sobre las diez salí junto a una amiga rumbo a San Martín, con la idea de desayunar allí y darnos la vuelta. Y eso fue lo que hicimos. En San Martín nos sentamos en la terraza del San Marcos, nos tomamos un café con barrita de tomate y vuelta a casa.

Como siempre el viento hizo de las suyas porque hubo un momento que dije que no soplaba y dos segundos después casi no podía sujetar la bici. No tuvo más historia la cosa.

Hicimos aproximadamente 52 km en un tiempo de 2h13 a una velocidad de 23,5 km/h.

Nos atrae como un imán

Hoy hemos salido en bici. La segunda vez esta temporada, así de triste es. Y como casi siempre, las bicicletas nos han dirigido por el carril bici hasta San Martín. Parece como si este pueblo nos atrajera como un imán. La verdad es que el carril bici que va desde Madrid hasta esta localidad, aunque está un poco abandonado, provoca mucho “tráfico” de bicicletas y uno de los que sacan beneficio es el San Marcos, que siempre está lleno de ciclistas desayunando.

Hacía algo de fresco a eso de las nueve de la mañana así que decidí salir con manguitos. Y menos mal, porque sólo me los quité ya cuando veníamos de vuelta.

Como siempre, el viento se hace notar. Viento en contra para allá, sobre todo al rodear Perales del Río, pero después de subir la Marañosa el terreno es favorable y aunque el viento se nota, no impide el avance. Una vez en San Martín, parada en el San Marcos a desayunar y vuelta a casa.

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En la terraza del San Marcos, con mi maillot de la ONCE y mi rodilla magullada

A la vuelta el viento era favorable, pero en algunos tramos daba también en contra. Es increíble lo del viento. Ya lo dice uno de los puntos de la ley de Murphy del ciclismo: el viento dará de cara siempre.

De todos modos, la vuelta se nos hizo más dura. No sé el motivo. Hicimos unos 54 ó 55 kilómetros entre la ida y la vuelta.

VIII Carrera popular de Navidad de San Martín de la Vega

Por segundo año consecutivo he participado en esta carrera popular, que coincide en el tiempo con el Trofeo Akiles. Reconozco que la carrera de la Casa de Campo me gusta mucho, pero es bueno probar otras alternativas.

Después de correr el martes la maratón de Málaga, no es que tuviera muchas ganas de participar en otra carrera, pero por acompañar a una amiga, me desplacé hasta San Martín, pueblo al que tengo cierto cariño por haber pasado por allí infinidad de veces con la bicicleta.

Antes de la salida en San Martín de la Vega
Antes de la salida en San Martín de la Vega

Aunque notaba las piernas francamente bien, ni por un momento se me pasó por la cabeza tomármelo en serio, por lo que me lo tomé como un entrenamiento con dorsal. No era cuestión de apretar en una carrera que ni iba ni me venía, aún así salí demasiado deprisa ya que el primer kilómetro lo hice en 4:30, dejándome llevar por la estela de mi compañera de aventuras. Decidí calmarme y traté de buscar un ritmo cercano a 5:00 que parecía bastante llevadero.

Se trata de una carrera con bastantes curvas y recurvas a un circuito al que hay que dar dos vueltas. Lo recordaba bastante bien del pasado año y he comprobado que el circuito es exactamente el mismo, no tiene muchos metros llanos, todo es ligera bajada o ligera subida, pero muy ligeras en ambos casos. A mí se me hizo muy llevadero.

En plena carrera
En plena carrera, gracias a Photo Finish

Al llegar a meta, mi cronómetro marcaba 49:33, aunque el tiempo oficial es de 49:41 según atestigua la clasificación oficial. Mi compañera aparece con un tiempo oficial de 47:35 y por poco se sube al cajón, ya que quedó cuarta de su categoría. Es curioso lo de las carreras porque el año pasado hizo un minuto menos y ¡quedó novena!

Por cierto, nivelón en los primeros puestos, ¡los tres primeros consiguieron bajar de treinta minutos!

Para terminar, unas observaciones sobre la organización. Desde mi punto de vista, tuvo dos fallos clamorosos. El primero es no disponer de guardarropa, aunque sí lo hubo el año pasado y el segundo, teniendo tres servicios portátiles, sólo estaba abierto uno de ellos. Este último es un fallo menor y quizás no sea achacable a la propia organización, sino a la empresa que se encarga de esos menesteres, pero ellos deberían, en última instancia, resolverlo. De todas formas, he leído que en el Trofeo Akiles, la organización rozó el esperpento.

VII Carrera popular de Navidad de San Martín de la Vega

Hoy se ha celebrado en San Martín de la Vega la VII edición de la carrera popular de Navidad. Nunca había participado y la verdad es que me ha gustado la carrera. Lo único malo ha sido la cola para retirar el dorsal y el chip y luego también había cola para recoger la camiseta conmemorativa. Espero que afinen esas menudencias para que la carrera sea una carrera de diez.

Hacía un gran día para correr con un tiempo fresco y cielo nublado. Lo único malo es que el piso estaba algo mojado, pero tampoco suponía ningún problema.

Antes de comenzar la carrera nos hemos encontrado con Miguel y Pedro y mi tocayo ha decidido ir conmigo. Sabía que iba a ir poco tiempo conmigo porque ya le conozco y suele ir más rápido. Pedro ha pensado en ir con una amiga que me había acompañado hasta San Martín.

Salimos algo retrasados, tardando unos diez segundos en pasar la línea de salida y el primer kilómetro ha sido un poco nervioso porque siempre hay gente que sale muy despacio y ocupando las primeras posiciones.

Como eran dos vueltas idénticas, la táctica era dar una primera vuelta más tranquila para no desfondarme como en Alcalá y luego tratar de mantener un buen ritmo en la segunda vuelta y tratar, si se pudiera, de apretar un poco.

Poco después de pasar kilómetro y medio dejé de seguir a mi compañero y tocayo, ya que veía que su ritmo era superior al mío. Prefería ir más tranquilo. Iba un poco asustado porque comentaban en la salida que había un fuerte repecho entre el kilómetros tres y cuatro. Afortunadamente, este año habían eliminado esa subidita y la carrera fue bastante llana en su totalidad.

En la primera vuelta hice un tiempo de 19:57 y ya veía difícil acercarme a mi objetivo, que era hacer un tiempo de 39:45.

Poco antes de terminar esa primera vuelta se me unió un paisano de la localidad y nos fuimos animando mutuamente el uno al otro, aunque al final me sacó unos segunditos.

Creo que la táctica de tomarme la primera parte con calma fue efectiva, porque en la segunda pude mantener el ritmo sin muchas dificultades y no sufrí como un perro como me pasó en Alcalá, que unos primeros kilómetros demasiado rápidos me fundieron para el resto de la prueba.

El hecho de haber guardado algunas fuerzas hizo que pudiera apretar en el último kilómetro, siendo el más rápido que hice en toda la prueba (3:38). De todas formas, pienso que los kilómetros no estaban bien señalizados porque algunos los hacía sobre 4:10 y otros sobre 3:50 y el desnivel que había tampoco era para marcar tanta diferencia entre uno y otro kilómetro.

Según iban pasando los kilómetros veía imposible alcanzar el objetivo e incluso veía difícil bajar de cuarenta minutos, esa barrera mítica. Sin embargo, las pocas fuerzas que me quedaban las utilicé para esprintar en los últimos metros y paré mi cronómetro con un tiempo de 39:59. O sea que la segunda vuelta la he hecho en 20:02, sólo cinco segundos más que en la primera.

El tiempo neto oficial según la organización ha sido de 39:57 por lo que he acabado satisfecho de la carrera aunque no haya podido cumplir lo previsto inicialmente. Tengo una copia de la clasificación de los primeros doscientos corredores y del resto de ellos.

En este enlace de strands.com se pueden ver los tiempos por kilómetro.

Carrera de Navidad de San Martín de la Vega
Carrera de Navidad de San Martín de la Vega

En la foto se puede ver lo bien conjuntados que íbamos mi amiga y yo antes de empezar la carrera, estrenando oficialmente la camiseta de pradolongueros. Mi amiga hizo su MMP con 46:31 pero sólo la sirvió para hacer novena de su categoría. Y es que el nivel en esta carrera era muy elevado.

Ayer estuvimos los pradolongueros que quisieron y pudieron ir de cena. Lo que empezó con unos aperitivos que tomábamos después del entrenamiento (pasando más frío que vergüenza) un día antes de Navidad, se convirtió en una cena con todas las de la ley. Nos juntamos unos cuantos, la verdad. Si me pasan alguna foto, ya subiré alguna para dejar prueba de tan magno acontecimiento.

Y con esta carrera consigo alcanzar el absurdo reto correr al menos una carrera oficial en cada uno de los meses del año. Reto que, por cierto, nunca había había conseguido, aunque tampoco lo había intentado…

Estas son algunas de las carreras realizadas:

Enero Media de Getafe
Febrero Media de Fuencarral
Marzo Media de Collado-Villalba
Abril Maratón de Madrid
Mayo Media de Jadraque
Junio Carrera de San Juan (Leganés)
Julio Trofeo de San Lorenzo
Agosto Carrera de Mocejón
Septiembre Carrera de Torrijos
Octubre Carrera de Fuensalida
Noviembre Carrera GRUTEAR (Alcalá de Henares)
Diciembre Carrera de San Martín de la Vega