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XI Carrera de Reyes de Yuncler

Una buena representación pradolonguera o del Club Atletismo Zofío, según se quiera mirar, nos hemos dado cita en Yuncler, un pequeño pueblo de la provincia de Toledo, donde se organiza una gran carrera. A mí es una de las que más me gustan de Madrid y alrededores.

Como la carrera es a las once de la mañana tampoco hace falta pegarse un madrugón. Nosotros habíamos quedado en el punto de encuentro a las nueve y media y gracias a Emilio y a Joaquín poco después de las diez estábamos en la plaza donde está ubicada la biblioteca municipal dispuestos a retirar el dorsal, cosa que hicimos en un abrir y cerrar de ojos ya que no había casi nadie aún.

Hacía un frío considerable aunque el día estaba soleado. Estuvimos discutiendo si el año pasado, que caía agua-nieve, hacía más o menos frío que este año, pero no nos pusimos de acuerdo. Debido al frío, aprovechamos la entrada al edificio de la biblioteca para cambiarnos, hacer nuestras necesidades y que nos hicieran una foto a todos los compañeros. Después de la foto fuimos al coche a dejar la ropa porque inexplicablemente no había ropero.


Aunque no lo parezca hay siete en la foto

Nos pusimos a calentar por la calle Trafalgar, que es la calle donde se da la salida y está ubicada la meta, trotando hasta la calle Greco que es donde comienza la primera subida del circuito. Mirando al cuesta en el calentamiento no parece gran cosa, pero en carrera tiene tela. Nuestro compañero Quique, que arrastra una fascitis plantar, en el calentamiento notó que le molestaba bastante. Una pena porque está en muy buena forma. A ver si se recupera lo más pronto posible, aunque es una lesión un poco puñetera.

A las once dieron la salida y salí a toda pastilla, sin mirar atrás, pero al poco me adelantó Quique, que aún medio cojo es más rápido que yo. Cuando empecé a subir la calle Greco vi que iba por delante Ana del Cerro, enorme corredora que gana carreras casi sin querer. Me propuse tratar de seguir su ritmo aunque sabía que podía meterme en un charco ya esta chica corre de lo lindo. El caso es que en la primera vuelta pude seguir su ritmo sin muchos problemas y cruzamos el arco de meta los dos juntos marcando un tiempo de 15:37, pero aún quedaba una vuelta y sabía que la cosa no iba a ser fácil.

Efectivamente, en la segunda subida a la calle Greco se fue yendo poco a poco y la veía subir grácil cual gacela mientras yo subía como una tortuga, sufriendo de lo lindo. En la subida a la iglesia pasó tres cuartos de lo mismo. Ella subía fácil y a mí me costaba lo mío.

El resto del circuito es algo más llevadero y el último tramo incluso favorable y fui mejor que en las subidas. Veía a lo lejos como Ana había alcanzado a la que iba segunda clasificada y como luego se pudo desprender de su rival, consiguiendo de este modo la segunda posición en la carrera.

En esta segunda vuelta me adelantaron un par de individuos y no fui capaz de seguirlos, lo que demuestra que muy bien no iba. De todos modos pude apretar en el tramo más favorable y llegué a meta con un tiempo oficial de 31:32 que no es mi mejor marca en esta carrera, pero que me dejó bastante satisfecho.


Llegando a meta después de haberlo dado todo

Cogí una botella de agua, dejé el chip y fui a buscar a la compañera que había venido con nosotros. Cuando llegué a su altura, no estaría a más de cien metros para la meta, pero vi que una contrincante se aproximaba rápidamente. Le grité que acelerara todo lo que pudiera, que esprintara a muerte y menos mal que me hizo caso porque sólo sacó dos segundos a su rival y esa nimia diferencia le sirvió para auparse al tercer puesto del cajón.


La componente femenina del Club Atletismo Zofío en el tercer escalón del podium en animada charla con el gran campeón José Luis González

Pero no fue la única alegría que se llevó el Club Atletismo Zofío porque Joaquín hizo una gran carrera y le sirvió para llegar segundo de su categoría.


Joaquín en el cajón, más contento que unas castañuelas

Para el resto de la expedición llegó el mejor momento porque después de adecentarnos -yo incluso me duché- pudimos disfrutar de unas deliciosas migas con huevos fritos regadas con una deliciosa cerveza artesana de la región. Fue un rato muy agradable lo que pasamos todos juntos mientras esperábamos la entrega de trofeos.


A lo que realmente habíamos venido a Yuncler

Después de que los dos afortunados subieran al podium a por sus trofeos, consistentes en una copa y unos embutidos, partimos rumbo a casa ilusionados como niños porque por la noche llegaban los Reyes. ¿Me traerán las zapatillas de trail que los he pedido?

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XXXIX San Silvestre vicalvareña

Hoy he participado por decimotercera vez en la San Silvestra vicalvareña. Puede parecer mucho, pero comparado con las 39 ediciones de la carrera, es simplemente una tercera parte.

Nos animamos unos cuantos compañeros del Club Atletismo Zofío que nos dimos cita a las diez de la mañana en el punto de encuentro. Esta vez fue Joaquín quien nos acercó al barrio de Vicálvaro. Yendo por la M40 llegamos rápidamente, aparcamos el coche sin muchas dificultades y al poco estábamos retirando el dorsal en el interior del polideportivo donde hacía un calor muy agradable. Recogimos el dorsal y la bolsa del corredor y volvimos al vehículo para dejar la bolsa que pesaba lo suyo. En el camino hacia el coche vimos salir y llegar a una de las carreras infantiles donde pudimos apreciar lo mucho y bien que corrían. De nuevo me alegró ver que hay carreras que se ocupan de los más pequeños y no van sólo al negocio como otras. No es extraño que esta carrera forme parte de la Unión de Carreras de Barrio de Madrid, plataforma que trata, entre otras cosas, de fomentar el atletismo entre los más jóvenes.

Estando haciendo tiempo dentro del polideportivo apareció la fémina del grupo con un papel reivindicando la libertad de las mujeresa a hacer lo que les dé la gana, cartel que se puso a la espalda para lucirlo durante la carrera. Decía así:

CORRO SOLA
POR FAVOR
NO VIOLAR
NO MATAR
PERDONEN LAS
MOLESTIAS
NOS ESTÁN
ASESINANDO
#NiUnaMenos
#VivasNosQueremos

El rato en el polideportivo dio mucho de sí porque nos encontramos con una antigua vecina que ahora vive en Rivas y corre con los colores de los Diablillos de Rivas. Estuvimos un buen rato hablando, poniéndonos al día de las noticias sucedidas… Alguna un poco triste.

Faltando veinte minutos salimos a calentar un poco bajando y subiendo por la calle del polideportivo una y otra vez y cuando estábamos a cinco minutos de comenzar nos colocamos en el pelotón de salida, no muy lejos de los primeros.

En el calentamiento noté que tenía las piernas cansadas de la carrera del día antes, así que opté por no ir a tope, ya que iba a pagar el esfuerzo. Pensé que un buen ritmo podría ser el ritmo umbral de 4:18 y me lo puse como meta. Confiaba que yendo a ese ritmo mi compañero Joaquín pudiera ir conmigo, pero enseguida me di cuenta que él no estaba para muchos trotes y pronto se fue quedando atrás.

Fui algo más rápido de lo previsto, pero siempre controlando el ritmo sin ir a tope, aunque no durmiéndome. Eso sí, cuando llegué a la calle del polideportivo, que es todo cuesta arriba, sí puse toda la carne en el asador porque iba un poco mosca ya que se me estaba quedando la mano izquierda congelada y me daba muy mal rollo, quería llegar cuanto antes a meta. Ya en la pista apreté todo lo que pude y llegué a meta con un tiempo neto de 34:15 según la organización. Si la distancia son 8 km exactos el ritmo ha sido de 4:17 min/km que es un segundo menos de lo previsto. Fenomenal.

Como antes de la carrera no pudimos hacernos una foto, la hicimos después. Salimos cada uno de aquellas maneras, pero puedo prometer y prometo que todos somos miembros del mismo equipo.


Foto de equipo en la San Silvestre vicalvareña

VIII San Silvestre de Villaverde Alto

Por tercera vez he participado en esta San Silvestre de Villaverde Alto que es sin duda una carrera auténtica de barrio, de las que merece la pena participar. No es extraño por ello que pertenezca a la Unión de Carreras de Barrio de Madrid como otras carreras con sabor auténticamente popular.

Traté de convencer a todos los compañeros del Club Atletismo Zofío para que acudieran a la carrera, pero la convocatoria tuvo un éxito relativo. Aparecimos por el parque Plata y Castañar únicamente siete miembros del equipo ¡y uno de ellos no encontró su camiseta y otro llegó tarde! Nos hicimos una bonita foto antes de comenzar la carrera para inmortalizar el momento.


Foto de equipo en la San Silvestre de Villaverde Alto 2018

La carrera de los mayores comenzaba a las doce de la mañana por lo que quedamos a las 10:45 en el punto de encuentro habitual. Llegué como siempre unos minutos tarde cuando ya mis compañeros estaban impacientándose. Lógico. Al estar tan cerca, llegamos en diez minutos al parque Plata y Castañar y recogimos el dorsal sin ningún tipo de espera. El precio del dorsal era de 1 € que pagamos gustosos para cubrir los gastos de la carrera como indicaban desde megafonía. Un precio simbólico como suelen ser las carreras de barrio.

Estando por allí de cháchara empezaron las carreras de los pequeños. Daba gusto verlos correr como si en ello les fuera la vida, sin dejarse un gramo de fuerza en sus pruebas. En ellos está el atletismo del mañana y es gracias a estas carreras donde pueden los niños participar y no en otras de mucho renombre y que suelen pasar de la juventud.

Comenzamos a calentar y yo llevaba en la mano el dorsal que había retirado del séptimo compañero. Cuando llevábamos un rato miré el reloj y me di cuenta que era algo tarde por lo que propuse acercarnos a la línea de salida para ver si encontrábamos al compañero. Efectivamente, según íbamos acercarnos vimos que se acercaba cual Increíble Hombre de las Nieves a por mí, preguntando nervioso por su dorsal y repitiendo como en una letanía que tenía que haber retirado él el dorsal.


¿Dónde está mi dorsal?

Le di el dorsal y se lo pegó en el pecho, ya que era uno de esos dorsales que se pegan, como los que nos dieron en la carrera que se celebró en este mismo parque en el mes de noviembre contra la violencia de género. Yo preferí poner cuatro imperdibles ya que en esa carrera lo perdí.

A las doce dieron la salida y salí como alma que lleva el diablo. La carrera era supuestamente de 3,9 km y había que darlo todo desde el primer metro. Enseguida me adelantó una chica y pensé que podía ser una buena “rueda” a seguir. Me puse detrás de ella y fui siguiendo su estela. Pasé el primer kilómetro en 3:44 y no me vi mal, aunque fuera algo agitado de respiración.

Al kilómetro y medio hay una pequeña subida, casi imperceptible donde la chica del tutú que me precedía aminoró un poco la marcha y en ese momento me puse por delante. Seguí a buen ritmo porque el segundo kilómetro lo hice en 3:56 que para mí está bastante bien porque me cuesta un mundo bajar de cuatro.

Hay una pequeña bajadita sobre el dos y medio y ahí me adelantó la chica del tutú, que debía ir muy cerca de mí. La cuestas abajo son mi cruz porque me adelanta todo el mundo. Se puso por delante y ya no pude ni ponerme a su rebufo en lo que restaba de prueba.

Después de esa bajadita comienza una subida buscando la carretera A42. Es una subida de poca pendiente pero se nota en las piernas. Llegando casi a la carretera, pero siempre en el parque, se cumplió el tercer kilómetro que se me fue a 4:09. Quedaba un poco menos de un kilómetro para la meta ya.

Iba reservando un poco porque novecientos metros se te pueden hacer largos cuando lo das todo y al poco me di cuenta que la meta no estaba muy lejos, que el circuito no medía 3,9 km ni de broma. Aceleré lo que pude y pasé la línea de meta dándolo todo. Miré el GPS y vi que marcaba poco mas de 3,5 km y un tiempo de 13:49.

Poco a poco fueron llegando los otros compañeros del equipo, entre ellos la única fémina que hizo buena carrera. Al entrar en meta me comentó que pensaba que había llegado la primera de las mayores de cincuenta años. Yo albergaba alguna esperanza de subir al cajón, pero no tenía ni idea de quien había llegado delante ni de la edad que tenían. Era una cuestión de fe ya que la carrera se me había dado bastante bien.

Estuvimos esperando que salieran las clasificaciones mientras el speaker, que alguien comparó con Joselito el niño ruiseñor, seguía dale que te pego por el altavoz. Después de un buen rato dijo las clasificaciones que sólo había chicos y chicas menores de cincuenta y mayores. En la de mayores de cincuenta que era donde había alguna esperanza no dijeron ninguno de nuestros dorsales, lo cual mosqueó un tanto a la compañera del club que fue airosa a pedir explicaciones.

Joselito decía que era una carrera no competitiva y que no pasaba nada, pero la compañera decía con buen criterio que ni no competitiva ni leches, que si había clasificación, que lo hicieran bien. Yo pensaba que si no es competitiva que no den premios y santas pascuas. Después de un buen rato discutiendo con unos y con otros al final se dieron cuenta que había un error y dieron como primera a nuestra compañera que subió a un inexistente podium a por su copa.


Mostrando el trofeo que tanto costó conseguir

Me fui pensativo de si los tres que habían cogido trofeo en la categoría de chicos mayores de cincuenta realmente habrían llegado antes que yo, por si se hubieran confundido igual que con las chicas, pero bueno, tampoco pasaba nada y optamos por lo más inteligente, ir a un bar a celebrar la llegada del Año Nuevo. Nos acercamos al bar Mezquita y allí estuvimos brindando por un 2019 lleno de felicidad.

El año que viene trataré de estar de nuevo en esta carrera, que me encanta aunque hubiese esos fallos menores totalmente perdonables al hacerlo todo manual.

Y añado… Días después sacaron la clasificación y vi que había quedado cuarto de mi categoría sólo a cuatro segundos del tercero. Sin lugar a dudas los polvorones ingeridos durante estos días me hicieron perder ese puesto en el cajón 😉

XVI Carrera del aceite

Me está costando mucho escribir esta entrada, sólo hay que ver que la carrera se celebró el 16 de diciembre y ahora cuando estoy escribiendo ya es 2 de enero. Y me está costando porque no sé cómo enfocarlo, ya que tengo sensaciones encontradas.

Por un lado siempre supone un gran placer correr en mi pueblo y por otro, no fue un buen día en ningún aspecto. Ni el tiempo acompañó, ni el circuito estaba en condiciones, ni tampoco yo me encontraba bien para correr.

Normalmente el día de la carrera salgo de Madrid con una amiga el mismo día por la mañana pero esta vez no fue así, ya que pasé la noche anterior a la carrera en una localidad toledana más cerca de mi pueblo. La noche fue horrible ya que dormí fatal, así que me levanté con pocas ganas de nada.

Con más de una hora de antelación salimos hacia Los Navalmorales. Yendo de Malpica de Tajo a San Martín de Pusa nos cayó una chupa de agua de impresión. Pensé que el circuito por donde transcurre la carrera que es en su mayor parte por tierra iba a estar muy mal porque la tierra de este pueblo es muy arcillosa, pero también pensé que a lo mejor se les había ocurrido la idea de buscar un recorrido alternativo como cuando participé por primera vez en 2009.

Cumpliendo la tradición, paramos en Mazapanes Manzanero donde compramos kilo y medio de mazapán. Fue una breve parada y poco después estábamos aparcando el coche junto a la gasolinera.

Recogimos el dorsal y fui a saludar a Aarón, el responsable de Evedeport. Le pregunté si habían buscado un circuito alternativo y me dijo que no, que no había gente para cubrir los cruces. Me dijo que cuando había marcado el circuito estaba perfecto, pero que fue marcarlo y empezó a llover y en pocos minutos descargó una gran cantidad de agua. Algunos corredores ya le habían dicho que estaba impracticable, pero no había alternativa.

Saludé a una conocida pueblana que se había desplazado hasta allí desde Talavera con un par de amigas y fuimos a cambiarnos para hacer un reconocimiento del circuito. Efectivamente comprobamos que uno de los tramos de tierra parecía una pista de patinaje porque el barro resbalaba cantidad y además las zapatillas se cargaban de barro que costaba levantar los pies del suelo.

Esta carrera me gusta porque se celebra en mi pueblo, pero nada más, porque el circuito consiste en subir una buena cuesta y bajarla. Luego subir una cuesta un poco más suave y un poco de llano. Y eso hacerlo tres veces. No me gusta porque se me da mal subir y aún peor bajar y si a eso lo sumas el barro, pues la carrera se convierte en un horror.

Seguimos calentando por el tramo de carretera y allí pudimos ver a la china Dong Liu que un año más se disponía a llevarse tropecientos litros de aceite. Una pasta, ya que anda el aceite a 4 € el litro.

A la once en punto dieron la salida y el pelotón de menos de cien corredores se puso en marcha. Los primeros metros son por la carretera y enseguida el pelotón se fue alargando. Llegamos al primer tramo de tierra y por allí no se iba mal, pero al girar bruscamente a la izquierda cogimos el camino resbaladizo y lleno de barro. Fatal, se iba fatal por allí. La subida que viene a continuación también estaba muy mal. Yo ya salí desanimado, pero según iban pasando los minutos me iba desanimando aún más y lo único que tenía ganas es de que se acabara lo más pronto posible.

Afortunadamente la prueba consiste únicamente en recorrer únicamente 4,8 km por lo que después de algo más de veinte minutos llegué a la meta con muy malas sensaciones aunque tratando de poner buena cara para la foto. Mi amiga también acabó un tanto desilusionada porque quedó sexta de su categoría y había premios para las cinco primeras.


Entrando en meta en la Carrera del aceite 2018, foto cortesía de Evedeport

Aparezco en la clasificación de la que guardo una copia aquí en el puesto 46 de 88 llegados a meta. En la segunda mitad del pelotón, lo que indica que el nivel de esta carrera es brutal. Como dice uno que vi en Strava, una carrera durísima de mucho nivel y desnivel. Y para acojonar al personal pongo el perfil de la versión móvil de Garmin Connect que impresiona más que la versión web. Hay que reconocer que se le quitan a uno las ganas de participar en esta carrera con este perfil tan feo.


Perfil de la Carrera del aceite

De todos modos aunque me haya ido con un mal sabor de boca este año, espero poder seguir viniendo todos los años que pueda. Es una buena excusa para volver a mi pueblo.

Carrera popular “Usera libre de violencia machista”

Si ayer participé en una carrera de nombre largo, la de hoy tampoco se queda atrás. Dos carreras en dos días y ambas por una buena causa, que todo el mundo se conciencie que esta lacra que es la violencia machista se tiene que acabar de una vez. Si esta carrera y la de ayer sirven para paliar este problema, bienvenidas sean ambas carreras.

La carrera es en Usera, en mi barrio, cerca de mi casa y como habíamos quedado a las 8:15 en la explanada de la Junta Municipal de Usera no hizo falta que me diera un súper madrugón, pero aún así el despertador sonó a las 7:30 que no está mal para ser un domingo.

A esa hora estábamos Miguel y yo como un clavo esperando a Mariano, que llegó al poco, cuando estábamos cogiendo los dorsales. Nos dieron un dorsal de cartón y una camiseta. Lo del dorsal de cartón fue una muy mala idea ya que estaba lloviendo y mucha gente perdió el dorsal durante la carrera.

Estaba tratando de poner el dorsal en la camiseta y no era capaz, no tenía manera de colocar la camiseta porque todo estaba mojado y trataba de hacerlo de aquellas maneras. Es por esto que me tiré un buen rato intentándolo. En esos minutos apareció por allí Adelino que nos dijo que venían unos cuantos pradolongueros más a la carrera. Y menos mal que vinieron porque la participación fue escasa y nuestro grupo engrosó el pelotón de la carrera.


Unos cuantos pradolongueros acudieron a la cita y falta alguno que no salió en la foto

Después de conseguir colocar el dorsal, aunque de muy mala manera, y como quedaba aún tiempo y seguía lloviendo decidimos Miguel y yo meternos en un bar para tomar un café y al menos no mojarnos. Allí estuvimos un buen rato y mientras tomábamos el café vimos a un tipo que subía y bajaba Rafaela Ibarra calentando por lo que sospechamos que podía ser unos de los favoritos… Y no nos equivocamos. Cuando salimos del garito sólo quedaban diez minutos, lo suficiente para calentar un poco, pero ese poco fue más de lo que pensábamos porque se dio la salida minutos después de las nueve.

Dieron la salida y enseguida nos quedamos cuatro por delante, aunque Mariano y el “otro” iban ya destacados antes de llegar a Marcelo Usera. Miguel iba un poco descolgado y yo más todavía. En el trayecto por Marcelo Usera, casi todo favorable, Mariano y su acompañante se fueron yendo poco a poco y Miguel también se me fue yendo.

Giramos por San Antonio de Padua y veía que Miguel iba ahí, a veinte metros, que me sacó prácticamente en la bajada, pero yo apretaba y no le recortaba nada. Los dos primeros iban más rápido y casi no los veía, sólo podía ver la moto que los acompañaba.

Por la calle Santuario y Cristo de la Vega se llega a Doctor Tolosa Latour y ahí empieza una subida de no mucha pendiente pero que se nota en las piernas. Esa subida la recordaba de cuando se pasaba en la antigua Carrera de Usera y sabía que era durilla. Seguía viendo a Miguel más o menos a la misma distancia pero nada, que no le recortaba ni un metro.

En Avenida de los Poblados, que es un terreno llano, me dio la sensación de que me acerqué un poco. Fue en ese momento cuando mejor me encontré, pero al girar por Rafaela Ibarra, justo en el kilómetro cuatro, vi que la cosa era ya muy complicada porque la distancia no disminuía y ya notaba las piernas algo cargadas. No sé si la carrera de ayer se notó, es probable.

Efectivamente, el tránsito por Rafaela Ibarra se me hizo bastante duro y en esos últimos metros me sacó algo más de distancia pero mantuve la cuarta en la línea de meta después de mi tocayo. Mariano nos contó que no pudo hacerse con el primer puesto, aunque llegó bastante cerca. De todos modos no estuvo nada mal ya que los componentes del Club Atletismo Zofío estuvieron en posiciones cabeceras. Mariano fue segudo, Miguel fue tercero, yo fui cuarto y Adelino llegó séptimo. No estuvo nada mal, no. Rebeca, la única fémina del equipo también estuvo ahí, creo que fue la quinta de las chicas.

Estuvo toda la carrera y la previa llovizneando, pero resultaba agradable porque no hacía mucho frío y la lluvia era escasa. Tuvimos la fortuna que después de la carrera dejó de llover y la temperatura no estaba mal por lo que no lo pasamos esperando la entrega de trofeos. En categoría masculina subieron Mariano y Miguel, un buen botín para estos dos magníficos corredores.


Podium de la carrera con dos atletas del Club Atletismo Zofío escoltando al ganador

Había olvidado comentar que la organización dijo que la carrera medía 4,8 km pero mi GPS marcó 4,79 por lo que calculo la carrera tendría cien metros menos o así. Hice un tiempo de 19:41 @ 4:07 min/km por lo que no consigo bajar de cuatro en una carrera de estas cortas ni de broma. Como no pierda unos kilos no hay nada que hacer.

Carrera Popular por el Día Internacional contra la Violencia de Género

Hola se celebraba en el parque Plaza y Castañar una carrera de largo nombre: Carrera Popular por el Día Internacional contra la Violencia de Género. Por aquello de participar en una prueba solidaria que además se celebra cerca de casa y encima gratuita me animé a apuntarme.

La carrera empezaba a las diez de la mañana así que salí a las nueve y cuarto en coche. En un principio la idea era ir corriendo desde casa pero hacía frío y no tenía claro si se podía dejar la ropa allí, ya que la información sobre la carrera era ciertamente escasa. Así que decidí ir en coche para poder utilizarlo como guardarropa.

Aparqué el coche, me acerqué trotando a donde daban los dorsales, me dieron una camiseta y un dorsal que se pegaba en la camiseta. Recogí los chismes y me fui al coche a cambiarme. Pegué el dorsal y vi que pegaba regular.

Llegué al punto de salida cinco minutos antes de las diez. Nos juntamos junto al arco de salida unos cincuenta como mucho entre corredores y corredoras. Nos estuvieron contando que había que dar dos vueltas a un circuito de 2,5 km y que estaba señalizado con flechas pintadas y algunas cintas en algunos árboles.

Dieron la salida y salí pitando. Enseguida vi que había tres tipos por delante que iban más rápido que yo y me acoplé a un tipo que iba más o menos al mismo ritmo que yo. Del grupo de tres uno se iba quedando descolgado, pero no sé si los otros dos le esperaron o espabiló. El caso es que terminando la primera vuelta ese trío iba como cincuenta metros por delante y de repente desaparecieron como por arte de magia, como si hubieran atravesado un agujero de gusano y esos cincuenta metros se convirtieron en muchos más porque dejamos de verlos.


En los primeros metros de la carrera

Mi compañero se enfadó mucho e iba diciendo a todo el mundo que esos tres habían recortado. A mí me daba exactamente igual porque aunque no hubieran recortado no los hubiera cogido casi con toda seguridad. También es verdad que a mi compañero le quedaba algo de fuelle porque apretó un poco más en la segunda vuelta y se me fue un poco, pero yo creo que tampoco los hubiese cogido… Aunque a lo mejor a alguno sí, ¡quien sabe! En esa segunda vuelta perdí el dorsal después de anteriormente habérmelo pegado otra vez. No parece un buen sistema eso de los dorsales autopegados.

El circuito estaba señalizado más o menos bien o más o menos mal según lo quieras ver. De todos modos era una carrera para lo que era, para reivindicar una lacra que ahora mismo es un problema importante y si esto ha servido para dar más visibilidad a este asunto, bien está.

Llegué a meta el quinto, pero eso es lo de menos. Cogí una botella de agua y me fui trotando al coche, que no era cuestión de quedarse por allí, que hacía frío. Mis tiempos aquí.

Por cierto, decir que sólo había tres trofeos y eran para las tres primeras chicas.

LIV Cross Canguro

Hoy asistí a la 54ª edición del Cross Canguro organizado por el club de atletismo del mismo nombre. Se dice pronto lo de 54 pero es una auténtica pasada. Mi enhorabuena al Club Canguro por seguir año a año organizando esta prueba. Si acaso, como sugerencia, decir que eché en falta un retrete químico y un guardarropa.

Fui con una amiga al cross y llegué sobre las nueve y media al aparcamiento del Teleférico. Desde allí fuimos dando un paseo hasta el lugar donde estaba instalada la meta y la salida, en el Pinar Alto, sitio donde está ubicado el Circuito del Bosque, un conocido cuatro mil donde entrenan desde atletas de élite a corredores populares. Es un circuito duro, no es ninguna tontería.

Íbamos paseando hasta la salida y pudimos comprobar que el día era extraordinario para correr ya que hacía una temperatura fresca, pero no fría y el cielo estaba nublado. Además no llovía, por lo que el único problema podría estar en que el suelo estuviera muy embarrado, pero estaba perfecto también.

Llegamos a las diez menos cuarto a recoger el dorsal, pero aún no lo tenían organizado, así que esperamos unos minutos dando una vuelta por las cercanías disfrutando de las hermosas vistas que se pueden apreciar desde allí. Con las últimas lluvias estaba todo muy verde y contrastaba con el amarillo de algunos árboles. Estaba precioso.

Al poco recogimos el dorsal junto a un par de guantes finos y unas cremas de protección solar. Como aún quedaba una hora para el comienzo de la primera de las pruebas en las que participaba mi amiga, fuimos dando un paseo de vuelta al coche, junto al Teleférico, con la peregrina idea de buscar un bar o algo semejante donde hacer nuestras necesidades.

Llegamos al aparcamiento nos encontramos con Marina de Benito, excelente corredora del Club Atlético Aranjuez que nos estuvo contando que ha estado lesionada unos cuantos meses. Menuda putada lo de las lesiones, que dañinas son tanto física como psicológicamente para los corredores. Afortunadamente parece que se ha recuperado bien porque luego hizo una buena carrera.

Nos encontramos también por allí a Antonio, amigo y vecino que se había acercado con un amigo suyo del Club Canguro y que se dirigían para la salida. En el coche nos cambiamos y fue entonces cuando me di cuenta que había olvidado mi bonita camiseta azul del Club Aletismo Zofío, pero mi amiga me dejó la suya ya que es algo friolera y dijo que no iba a correr con manga corta. Fijé el dorsal con cuatro imperdibles y me embutí, literalmente, en la camiseta. Salimos trotando para la salida porque la hora de la prueba de 4 km se acercaba.

Llegamos a la salida y mi amiga estuvo calentando un poco hasta que el reloj se acercó a las once de la mañana momento en el que dieron la salida a la primera de las pruebas. Salieron disparadas tanto Marina como mi amiga y aproveché para calentar yo yendo de un sitio a otro del circuito para hacer fotos a las dos.

Cuando acabaron su carrera dejé a mi amiga la mochila para que se abrigara un poco y me puse a calentar. Minutos antes de las once y media me acerqué a la línea de salida y me puse a esperar mientras charlaba un poco con mi amigo Antonio. Vi unos metros delante de mí a dos ilustres del atletismo madrileño, uno de ellos Antonio Gallardo y otro Javier Odriozola.

Dieron la salida y salí a tope como mandan los cánones en este tipo de carreras cortas. Enseguida todos los conocidos estaban por delante de mí, el único que no se despegaba era Odriozola y es que debió salir conservador porque le adelanté al poco. Vi que el primer kilómetro lo hice en 3:58 y lo di por muy bueno porque aunque la primera mitad es favorable, luego la segunda es para arriba. Aflojé un poco en el segundo kilómetro y eso que es favorable, haciendo 4:11. Con ese segundo kilómetro habíamos hecho “el primer pulmón” y quedaban los cuatro kilómetros del Circuito del Bosque.

El tercer kilómetro, que es prácticamente el mismo que el primero, se me fue a 4:17 y el cuarto a 4:14 y eso que era favorable. Ahí noté que iba peor de respiración que de piernas y no podía ir más deprisa porque los pulmones no daban más de sí. Empecé a pensar que las búrpis que me están poniendo las piernas fuertes, pero si la respiración no acompaña, no hay nada que hacer. Hay que entrenar los ritmos de carrera para que una cosa acompañe a la otra.


En plena acción en el Cross Canguro, foto cortesía de Marina de Benito

El quinto kilómetro es el más duro y ahí las pasé canutas, ni búrpis ni leches, hice 4:32. Fue en ese tramo donde me pasó Odriozola y no pude seguir su estela. Además al empezar el sexto kilómetro que hay una bonita cuesta abajo se me fue irremediablemente ya que bajo fatal y él lo hacía con soltura. Como este sexto y último kilómetro es favorable traté de darlo todo después de bajar el tramo más pronunciado, pero no conseguía recortar nada a los que iban por delante de mí. Llegué a meta y pude ver el reloj con un tiempo de 24 y algo, pero no atiné a parar mi cronómetro por lo que no sé el tiempo que tardé. Según la clasificación oficial, de la que guardo una copia aquí, el tiempo fue de 24:46. Esto indica que hice el último kilómetro a un ritmo de 3:58, igual que el primero. Así que no me puedo quejar, la cosa avanza, voy mejorando la forma poco a poco. De hecho he obtenido un VDOT de 47,5 que es algo menos que lo obtenido en la carrera de los militares (47,7) pero este cross es más duro que aquella carrera y encima el terreno es mucho más blando, que también influye.

Una vez en meta cogí un bote de Aquarius y unas galletas saladas, me cambié la camiseta y nos fuimos andando hasta el coche después de haber disfrutado de una bonita mañana de atletismo.