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No sé si fea, llamativa desde luego

Hoy he salido a entrenar con la camiseta que nos dieron en la carrera de la Hoz del Huécar. Hasta hoy no la había utilizado para correr y algo debe tener porque los compañeros no se han quedado indiferentes. Que si muy fea, que si muy original, que si muy llamativa… juzguen ustedes.

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Camiseta conmemorativa de la carrera de la Hoz del Huécar

Para lucir la camiseta hemos ido a Parque Sur, con la idea de hacer cuestas. Una vuelta de tres kilómetros para calentar y luego el festival de cuestas, subiendo a tope y bajando al trote por el mismo camino. Luego a buscar otra y lo mismo. En Parque Sur, en la parte que da a la carretera A-42, hay un montón de pequeñas cuestas. Nosotros hacemos siete, pero alguna más se puede sacar.

Después de un primer lote de siete cuestas, un kilómetro un poco más deprisa que al trote y a repetir el mismo lote de siete cuestas. Lo cierto es que es cansado, pero me he encontrado muy bien, todo lo contrario al jueves.

En total hicimos 9,5 km en un tiempo de 54:31 @ 5:42 min/km. Aunque en este caso el ritmo es lo de menos.

Antes de salir a entrenar me subí a la báscula y marcaba 69,5 kg. Me está costando una barbaridad bajar de 69 kilos.

Lo que le gusta a Emilio II

Hoy hemos hecho un entrenamiento de los que le gustan a Emilio II. Y no sé el motivo por el que le gusta, porque es muy sufrido. Consiste en subir cuestas a cascoporro a buen ritmo en las subidas y trotando en las bajadas.

El bueno de Joaquín está dispuesto a hacer un buen papel en Pareja y comentó, no sé si medio en broma, que debería de hacer algunas cuestas, ya que esa carrera es durilla. La verdad es que me lo tomé en serio y le propuse ir a Parque Sur a hacer unas cuestas.

Y allá que fuimos. Una primera vuelta de calentamiento y luego cinco cuestas más o menos seguidas. Un poco de trote y luego a repetir las cinco cuestas. La verdad es que se hace duro el entrenamiento, pero prometimos volver a seguir haciéndolo. Ya veremos si lo cumplimos.

Entre ir de un parque a otro, en hacer las cuestas y luego acompañar un poco a Joaquín completé 11,6 km en 1:06:47 @ 5:43 min/km. Es una media ridícula, pero lo importante es el esfuerzo hecho en las subidas.

Alargando las cuestas

Empecé haciendo cuestas en Pradolongo. Eran cuestas más bien cortas y de poca pendiente. Luego pasé a Parque Sur donde las cuestas son algo más largas y, sobre todo, más empinadas y hoy he dado el siguiente paso que es hacer cuestas bastante más largas. Para ello he bajado al Parque Lineal, que tiene cuestas más largas que en cualquiera de los otros dos parques.

La verdad es que es una gozada vivir donde vivo, porque tengo tres parques “a tiro de piedra” cada uno de los cuales tiene características diferentes. Pradolongo es más llano, Parque Sur es algo más accidentado y el Parque Lineal tiene de todo.

En tres kilómetros se llega al Parque Lineal. Desde la puerta del parque hasta el comienzo de la primera cuesta hay unos quinientos metros, así que llegamos al pie del Cerro Coyote habiendo recorrido una distancia ideal para llegar caliente, con los músculos preparados para hacer un ejercicio intenso.

Se puede subir al Cerro Coyote desde tres sitios distintos. Nosotros elegimos el menos inclinado aunque más largo. Son casi quinientos metros de subida. Una vez coronado el mirador, se trata de bajar a buen ritmo para acostumbrar los músculos a las bajadas. Bajamos por un camino más corto, pero más inclinado.

Después de bajar de este cerro, trotando hacia el pie de la Cabeza de Ariadna, uno de los símbolos de este parque. La subida a la cabeza son trescientos metros, que hay que subir con brío. Se baja de la cabeza también a buen ritmo y se trota hasta el pie del Cerro Coyote. Y a partir de entonces se repite la jugada hasta tres veces, para completar seis cuestas arriba y seis cuestas abajo, que también dejan huella en las piernas.

De vuelta a casa, hay otra bonita cuesta para subir desde la calle San Mario hasta la glorieta del Doce de octubre. Son sólo doscientos metros, pero bastante empinados.

Total, que llegamos a casa con 12 km y con unas cuantas cuestas en las piernas. Esos 12 km los hemos recorrido en 1:06:11 @ 5:31 min/km. No es un ritmo muy allá, pero si se tiene en cuenta las dificultades orográficas, no está mal.

Antes del entrenamiento, como todos los sábados, a la báscula. Hoy marcaba 67,9 kg lo mismo que la semana pasada. No bajo, pero por lo menos no subo.

Se nota la diferencia

Después de tres entrenamientos por las cuestas de Pradolongo hoy he decidido dar un paso más. He trasladado el lugar de entrenamiento a Parque Sur donde hay unas cuantas cuestas también y además con más pendiente y más largas. Y se nota la diferencia, ha resultado un entrenamiento bastante más duro que los tres anteriores. Espero que estos entrenamientos sirvan para mejorar mis prestaciones en la carrera de mi pueblo, que me juego… nada.

Salí a eso de las nueve y media de la mañana y la temperatura estaba fresca, pero subiendo cuestas se entra en calor enseguida. Durante el entrenamiento me crucé un par de veces con un grupo bastante nutrido donde se veían prendas de abrigo. ¿Tanto miedo hay al frío?

Después de una primera vuelta, unos tres kilómetros, me dispuse a subir la primera cuesta, que es la más larga y la más inclinada. Y me costó bastante, no lo voy a negar. Luego las otras, después del primer sofoco, se me dieron algo mejor. Cada cuesta subida, era bajada al trote y así hasta completar la primera tanda de siete cuestas. Después de la última, trotando hacia el sur para empezar de nuevo la rutina de subir y bajar todas las cuestas.

Una vez acabadas todas las cuestas, un poquito más para enfriar y esta vez me ahorré los dos doscientos con los que suelo terminar porque debía volver a casa con cierta urgencia, que tenía cosas que hacer. Llegando a casa, ya caminando deprisa para bajar pulsaciones me quedé gratamente sorprendido por el bonito paisaje otoñal que se veía al lado de casa. En la foto se pueden apreciar los diversos colores otoñales.

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Precioso paisaje otoñal

Completé 8,36 km en un tiempo de 48:33 @ 5:49 min/km. Un ritmo bastante pausado, pero que no es para nada indicativo del esfuerzo que costó subir las cuestas.

Antes de comenzar el entrenamiento me subí a la báscula y marcaba 67,9 kg prácticamente lo mismo que la semana pasada. Me está costando bajar de ahí.

Peinando la zona

Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua peinar tiene varias acepciones. Una es desenredar el pelo, otra es rastrear minuciosamente un territorio en busca de alguien o de algo.

A mí se me ocurre otra acepción: subir y bajar distintas cuestas en paralelo, haciendo un circuito en forma de púas.

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Circuito con cuestas en Pradolongo

La verdad es que toda esta introducción es una tontada, pero resulta difícil pensar qué poner en una entrada cuando ya he escrito más de mil y procurando que no se repita el tema.

Cuando me levanté estaba lloviendo así que opté por desayunar y salir más tarde. Tan tarde, que ya eran pasadas las doce cuando salí a la calle. Había quedado con una amiga y ambos nos acercamos al parque de Pradolongo a realizar el circuito de cuestas. Como había hecho en semanas anteriores, se trataba de hacer catorce cuestas en dos tandas de siete y siete. Esas siete cuestas todas distintas en longitud y pendiente.

Empecé a tope con la primera cuesta y traté de seguir a tope en todas las demás. Tuvimos la “fortuna” de que en la cuesta más dura habían podado unos árboles y era imposible llegar hasta arriba, ya que las ramas ocupaban todo el camino. No pasa nada, el circuito es algo más suave pero aún así es durillo.

Después de las catorces cuestas, un par de doscientos a tope, completando, de este modo, 10 km en 56:52 @ 5:41 min/km. Un entrenamiento duro y espero que fortalecedor de piernas.

Ayer la báscula marcaba 68 kg exactos. No he conseguido bajar de los sesenta y ocho pero no me parece mal. A seguir trabajando.

Sube cada cuesta como si fuera la última

Una de las frases preferidas de Cholo Simeone es aquella que dice: “Juega cada partido como si fuera el último”. Hago mía esta frase para tratar de explicar el entrenamiento de esta mañana.

Salí con la idea de hacer cuestas. En Pradolongo tengo identificada siete cuestas que se pueden ir haciendo una detrás de otra, eliminando la necesidad de hacer siempre la misma una y otra vez. Cada una de las cuestas es diferente de la otra: distinta longitud, distinta pendiente. Esto hace el entrenamiento más variado y atractivo.

La jugada era hacer esas siete cuestas comenzando de este a oeste y luego un trote largo para volver a comenzar desde el principio esas mismas siete y en el mismo orden. En total, dos series de cuestas.

Resulta sencillo saber el ritmo a llevar cuando haces series en llano. Jack Daniels ayuda y mucho para saber el ritmo a llevar. Cuando se hacen cuestas y cada una de su padre y de su madre resulta complicado llevar un ritmo uniforme ni fiarse tampoco del cronómetro. Así que pronto surge la pregunta, ¿qué ritmo debo llevar en las series?

Según iba haciendo cuestas di con la respuesta. Se me vino a la cabeza la frase del Cholo, que es perfectamente aplicable a este entreno: hay que subir cada cuesta como si fuera la última. Da igual la primera que la decimotercera. Y así fue como lo hice, sobre todo en la segunda tanda.

El entrenamiento completo consistió en hacer tres kilómetros de calentamiento y luego las dos series de cuestas, subiendo a tope y bajando al trote. Entre cuesta y cuesta también al trote pero un poco más alegre. Después de todas las subidas y bajadas, dos doscientos y un poco más de trote para llegar a los diez kilómetros. La verdad es que me encontré bien subiendo las cuestas. Muy bien.

En el tema del peso por fin he conseguido bajar de los 68 kilos. Ayer sábado la báscula marcaba 67,6 kg que indican que voy por el buen camino hacia el objetivo de los 66.

Se rompió la progresión

Después de las vacaciones veraniegas, donde había venido con un par de kilos de más, me había planteado hace un par de meses el objetivo 66. No iba mal lo cosa, poco a poco iba progresando, perdiendo peso, cumpliendo hitos para alcanzar el objetivo; sin embargo, esta semana se ha roto esa progresión.

Y la culpa la tiene la tarta de manzana…

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…y mi glotonería.

El caso es que esta mañana había subido cuatrocientos gramos con respecto a la semana pasado, alcanzado los 68,5 kg. Si ya se me están resistiendo los 67, va a ser difícil los 66. Pero hay que intentarlo.

No sé si espoleado por esa subida de peso o por lo mal que lo pasé el pasado domingo en Leganés, me he propuesto hacer cuestas de vez en cuando. Siempre había ido a Parque Sur a realizar este tipo de entrenamiento, pero hoy he ido a Pradolongo que también tiene alguna cuesta que otra y son algo más suaves. Hay que empezar por lo más sencillo y luego aumentar de dificultad.

Así que hice tres kilómetros de calentamiento y luego cuesta que subía deprisa, cuesta que bajaba trotando, buscando otra y repitiendo la misma jugada otra vez: subir fuerte, bajar trotando por la misma.

En cada tanda, siete cuestas distintas de inclinación y longitud, lo que hace un entrenamiento, aunque duro, entretenido. Después de la primera tanda, trotando con algo más de salero hacia donde había comenzado y vuelta otra vez a realizar las siete cuestas.

Después de las dos tandas, como parecía que no me había cansado lo suficiente (esto es irónico ¡eh!) un par de doscientos en terreno llano. Y se notaba el cansancio en las piernas, que cuando llevaba 150 metros ya no podía seguir el ritmo.

Al final fue un entrenamiento durillo, espero que sirva para que cuando me enfrente a una cuesta en carrera pueda hacerla con algo más de “alegría”. Además, este año hay que hacerlo bien en la carrera de mi pueblo, que ya está a dos meses vista.

En total fueron 10 km en un tiempo de 57:47 @ 5:43 min/km.