XXXVI Trofeo San Lorenzo

A las siete sonó el despertador. Me levanté, desayuné una rosquilla y una taza de café con leche y un poco más tarde de las 7:45 estábamos en el punto de encuentro donde ya estaban Joaquín y Emilio. Salimos con el coche de Emilio y a las ocho estábamos en Embajadores aparcando en Ronda de Valencia, muy cerca de la salida. Haciendo tiempo por aquí y por allí tuvimos la suerte de encontrarnos con otros dos compañeros pradolongueros. Leer más…

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XXXIV Trofeo San Lorenzo

Un par de semanas antes de lo habitual se ha celebrado una edición más del Trofeo San Lorenzo. Y ya van treinta y cuatro, lo que hace que esta carrera sea una de las tradicionales del calendario popular de Madrid. Lo normal es que se celebre el último fin de semana de julio, pero este año por algún motivo que desconozco se ha adelantado dos semanas. Leer más…

XXXII Trofeo San Lorenzo

Hoy he participado en el Trofeo San Lorenzo, en Madrid, carrera que tradicionalmente supone el final de la “temporada” de carreras populares en la ciudad y el comienzo de las vacaciones veraniegas para muchos. Es una carrera muy castiza que tiene instalada la salida y la meta en el populoso barrio de Lavapies y transcurre por calles bastantes céntricas: calle Bailén donde se puede ver el Palacio de Oriente, Puerta de Toledo, calle Mayor, puerta del Sol, carrera de San Jerónimo (donde se puede ver la Cueva de Alí Babá, digo el Congreso), Paseo del Prado, Atocha y meta en la calle Argumosa, justo detrás del museo Reina Sofía.

Hacía un día de bastante calor y salí con la única pretensión de tratar de ir junto a un compañero de entrenamientos, pero éste salió demasiado deprisa para mí y aunque traté de seguirle en el primer kilómetro se alejó irremediablemente, así que me quedé solo sin saber el ritmo que llevaba porque no estaban señalizados los kilómetros.

Aparte de ser una carrera bonita por donde transcurre, es una prueba dura porque tiene un montón de subidas y bajadas. Una subida bastante dura como es la Cuesta San Vicente que empalma con la calle Bailén y luego otras cuestecillas no de tanta entidad pero que se hacían notar en las piernas. No sé si fue culpa de los 80 km que hice ayer en bici o que estoy muy mal de forma, pero las cuestas arriba se me dieron fatal, siempre me adelantaban seis o siete corredores en cada una de las cuestas. Viendo que no iba muy fino y que el calor apretaba de los lindo, tampoco quise exprimirme del todo, las piernas no iban.

Me adelantó cuando iba por la calle Bailén David el de Danone que iba junto a un corredor que llevaba la misma camiseta que yo, la amarilla del Barrio del Zofío. Estuve un rato con ellos (por detrás) y me di cuenta que este hombre de amarillo es el rey de los hiperpronadores. Resultaba curioso verle aterrizar y como la puntera de su zapatilla se metía hacia dentro de una manera considerable. Este hombre me gana en pronación seguro. Estuve detrás de ellos hasta la subida que hay por la calle Toledo, ahí me descolgué un poco y seguí a mi bola…

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Sufriendo en la cuesta de la calle Toledo

Poco después subiendo por la calle Mayor volví a ser adelantado por otro grupo de cinco o seis corredores.

Iba yo a lo mío, buscando la sombra cuando por fin alcancé la Carrera de San Jerónimo, poco antes del Congreso, donde comienza un terreno favorable casi hasta meta. En ese punto, me adelantaron dos chicas, una morena y una rubia (no sé si hijas del pueblo de Madrid) que iban claramente picadas la una con la otra. En el momento que me pasaron, la rubia empezó a ganar terreno ayudada por el terreno favorable y sus piernas largas; sin embargo, por el Paseo del Prado la morena se iba acercando a la otra. Yo iba perdiendo terreno metro a metro, pero lo que no perdía era el detalle de esta batalla.

Cerca de Atocha me adelantó Juan Carlos, otro componente del equipo de Danone, justo cuando la morena estaba casi a la altura de la rubia. Esta se dio cuenta y dio otro tirón y de nuevo volvió a alejarse. Ya en la esquina de Ronda de Atocha con la calle Argumosa, donde comienza la última cuesta la rubia volvió a dar otro tirón y la morena ya no fue capaz de alcanzarla.

Curiosamente, en esa cuesta se quedó Juan Carlos y yo también me quedé… sorprendido porque no aguantase mi ritmo. Aceleré un poco viendo que eran los metros finales y luego un poco más para tratar de bajar de los 45 minutos. De esta forma, llegué a meta con un tiempo, según mi cronómetro, de 44:56, muy alejado de los 43 minutos que estuve haciendo en el mes de junio. No sé si el calor o la bici de ayer o ambas cosas me han perjudicado. De todas formas contento, ¿por qué no iba a estarlo?

Me di un susto considerable al pasar la línea de meta ya que estaba tendido en el suelo un corredor con una camiseta naranja fosforescente, exactamente igual que la que llevaba mi compañero de entrenamientos con el que había salido. Me acerqué con el alma en vilo, pero afortunadamente no era él. Confío en que el corredor caído se haya recuperado.

Después de la carrera, estuvimos esperando las clasificaciones y comprobamos que José Luis, otro habitual de Pradolongo, había quedado segundo en la categoría de superveteranos. ¡¡¡Enhorabuena José Luis!!!

Iba con nosotros también una chica que suele hacer buenas clasificaciones. Sin ir más lejos en esta carrera el año pasado quedó cuarta de su categoría; sin embargo, este año quedó la 14ª y se quedó bastante extrañada. Preguntó a la gente de la organización como iba la categoría de veteranas y resulta que abarcaba a todas aquellas féminas nacidas entre 1960 y 1977, dándose la curiosa circunstancia que esta categoría cubre 17 años, cuando normalmente suelen ir de diez en diez o si acaso, si no hay muchos trofeos, de veinte en veinte. Bueno, una simple anécdota.

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Cinco pradolongueros después de llegar a meta, cortesía de Ayelen Sekhmet

XXVIII Trofeo San Lorenzo

Hoy se ha celebrado la XXVIII edición del Trofeo San Lorenzo cuya salida y meta están situadas en el barrio de Embajadores, distrito Centro, Madrid. Sin embargo, a cualquiera que preguntes no te dirá que esta zona se trata del barrio de Embajadores, sino el de Lavapiés y es que esta plaza ha acabado dando nombre a una parte del barrio.

Se trata de una carrera organizada por la Agrupación Recreativa Argumosa a los que hay que agradecer su buena disposición para luchar contra el ayuntamiento todos los años para sacar adelante la carrera. A pesar de su modestia, la organización es brillante. El único pero que encuentro es que la medición de los kilómetros me pareció muy inexacta. Tampoco importa mucho ya que se trata de una prueba de 10,6 km y la marca realizada no tiene ninguna utilidad práctica. El caso es que el forerunner marcó casi 11 km, por lo que, contando con el margen de error, calculo que la distancia sería algo superior a los 10,8 km.

En un principio, la carrera iba a comenzar a las nueve de la mañana, sin embargo, en los últimos días anunciaron que retrasaban la salida media hora. Es de agradecer dormir media hora más un domingo, aunque en esta época canicular esa media hora puede suponer un calor excesivo. Sin embargo hubo suerte, el calor no apretó en exceso y casi todo el recorrido estaba sombreado.

Un nutrido grupo de pradolongueros nos desplazamos al barrio de Lavapiés dispuestos a participar en la carrera. Unos pensaban en subir al pódium, otros nos conformábamos con acabar la carrera. En el ambiente se notaba que esta carrera echaba el cerrojazo a la temporada. El que más o el que menos descansa un poco en este mes de agosto para volver con las pilas cargadas en septiembre.

Carrera San Lorenzo 2010
Pradolongueros en San Lorenzo

Como ando algo tocado en los tendones, decidí salir con una amiga para ver si conseguía alcanzar algún lugar en el pódium. Sin embargo, la carrera se hizo muy dura y al final sólo consiguió ser séptima de su categoría. No conocía la carrera y parecía que el único obstáculo era la cuesta de San Vicente, pero todo el recorrido está jalonado de cuestas que te acaban machacando las piernas.

Sin tener en cuenta este pequeño obstáculo, la carrera está muy bien porque pasa por sitios bonitos de ver como la Puerta de Toledo, el Palacio de Oriente, la Catedral de la Almudena, la Basílica de San Francisco el Grande, Puerta del Sol, Cibeles y la fuente de Neptuno. Bien es cierto que cuando vas corriendo tampoco es que te fijes mucho…

Aparte de la “monumentalidad” de los sitios de paso, la carrera merece la pena por la gran organización. Muchas carreras de más nombre deben dejar de mirarse el ombligo y aprender de carreras más modestas. Un detalle que viene de perillas al corredor con este calor es el avituallamiento líquido; la organización instaló dos puntos de agua. Sobre todo el primero lo agradecí sobremanera porque salí con la boca seca, seca. La exquisitez del detalle es que el agua estaba fresquita. En el segundo puesto de avituallamiento, el agua estaba ya calentorra, pero no se puede pedir todo.

Después de pasar la línea de meta y entregar el chip te daban la bolsa del corredor con una camiseta verde fosforito, una medalla, una bolsa de patatas fritas, un refresco y agua. Eché de menos una cervecita, ya que el día anterior invitaban a un birra a los que retiraran el dorsal. Todo un detalle. El precio de la inscripción fue de 8 € que entra casi dentro de lo normal… si es que puede considerarse normal ya esos precios.

Según los datos del forerunner la distancia fue de 10,9 km y el tiempo realizado: 54:05 que difiere unos segundos del oficial dado por la organización que no es otro que 54:08. Lo más curioso es que a mi amiga le asignan un tiempo de 54:10 cuando entró delante de mí. La clasificación oficial se encuentra aquí y yo guardo una copia en este enlace.

Llegada Trofeo San Lorenzo 2010
Llegada Trofeo San Lorenzo 2010, foto cortesía de la organización

De todos los pradolongueros que fuimos, sólo Ninfa consiguió subirse al cajón, los demás se quedaron con la miel en los labios, sobre todo Emilio el hombre radiactivo que quedó cuarto.

Para terminar y aunque no venga mucho a cuento con la crónica, dejar constancia del peso. El sábado subí a la báscula y marcaba 67,7 kg. Parece que me mantengo en la parte alta de los sesenta y siete. No está nada mal. Firmaría por seguir así in saecula saeculorum.