LIII Cross Canguro

He participado por segunda vez en esta bonita prueba que se celebra además en un entorno privilegiado. No es precisamente una carrera primeriza, todo lo contrario. Este año se celebraba la 53ª edición, lo cual no es cuestión baladí.

Fui acompañado por una amiga que participaba en la prueba de 4 km. Esta carrera comenzaba a las 11:00 y en la que yo estaba inscrito media hora después. De todos modos, no hacía falta madrugar mucho para estar con tiempo en la salida. Leer más…

LII Cross Canguro

Hoy he participado por primera vez en esta prueba que tiene ya más de medio siglo de vida. Llevaba tiempo con ganas de participar y por fin este año he tenido la oportunidad.

El entorno donde se desarrolla el cross es de los más bonitos que se pueden encontrar en Madrid y alrededores: la zona del Pinar Alto, conocida como el bosque, donde hay un circuito de cuatro kilómetros muy conocido por casi todos los corredores madrileños. Leer más…

LVI Trofeo Marathon de cross

Llevaba unos años sin participar en esta prueba y tenía ganas de volver a hacerlo. Es una carrera que siempre me ha gustado porque es algo diferente a las pruebas de asfalto donde suelo participar sin llegar a ser un cross para especialistas, sólo un poco de barro y algún que otro corto repecho.

Hoy hacía frío en Madrid aunque la mañana fuese soleada. Corría un airecillo serrano que enfriaba hasta las ideas. Tampoco pasa nada, es lo típico de estas fechas y siendo además un cross, es casi obligatorio que así sea. Leer más…

LIII Trofeo Marathon de cross

Hoy ha tocado madrugar. Me apetecía correr el cross organizado por la Agrupación Deportiva Marathon y había que estar antes de las 8:45 para tratar de obtener un dorsal… si había sobrado alguno de los que pusieron a la venta.

He tenido suerte, cuando he llegado sobre las 8:30 había dorsales disponibles y por tres módicos euros me han vendido el dorsal, el número 20 nada menos.

Hay desde mi casa hasta el colegio donde entregaban los dorsales, Leer más…

LI Trofeo Marathon de cross

¡Qué duros son los crosses! ¡Cómo se me ocurre apuntarme! He sufrido un montón en la prueba. Han sido 5150 metros interminables. Otra vez me lo pensaré mejor antes de apuntarme.

Trofeo Marathon de cross 2010
Cartel de la carrera

Inmerso ya en la preparación de la maratón de Madrid y siguiendo el plan de entrenamiento de Hal Higdon para corredores de nivel intermedio este fin de semana tocaba tirada larga de 14 millas o lo que es lo mismo 22,4 km. Tenía la opción de tomarme el sábado con calma y hacer los 22 km el domingo o hacer los 22 km el sábado y tomarme el cross como un entrenamiento de “calidad”. Y opté por esa segunda opción, sólo que el entrenamiento de calidad se convirtió en una carrera dura, bastante dura.

Habíamos quedado en el punto de encuentro del parque Pradolongo a las 9:45 para ir trotando hacia el parque de las cruces donde se celebraba la prueba. Unos en coche y otros corriendo hemos llegado al colegio donde entregaban los dorsales (al módico precio de 3 €), nos hemos colocado el dorsal y hemos una vuelta de reconocimiento. El terreno estaba bien para correr y el circuito era muy bonito, pero había muchas curvas y recurvas, aderezadas con un par de pequeñas subidas casi al terminar la vuelta. La carrera constaba de dos vueltas.

Antes de comenzar la carrera ya llevaba en las piernas más de 8 km, por lo que esta vez no iba a servir de excusa el no haber calentado. Poco antes de la salida me he encontrado con Javier de la A. D. Marathon y compañero maratidiano y he pensado que podría intentar de ir con él, ya que es más experimentado que yo en los crosses. Así que en la línea de salida me he colocado junto a él, tratando de hacerle un marcaje estrecho.

Pero nada más sonar el disparo me he lanzado como un loco y tal vez demasiado deprisa, ya que ese primer kilómetro ha sido el más rápido (3:50). En ese primer kilómetro ya me he puesto por delante de Javier y ahora era él el que me hacía un estrecho marcaje a pocos metros de mi espalda. El segundo kilómetro también ha sido bastante rápido (3:58) y ahí he visto que no iba demasiado fino, que tenía las piernas cansadas y que debía aflojar un poco para no reventar. Además al terminar la primera vuelta he visto que el reloj de meta marcaba 10:11 por lo que mi idea de bajar de veinte minutos era ya imposible y eso me ha desanimado un poco.

Ya algo más calmado y con un ritmo más suave he afrontado la segunda vuelta, clavando los tres siguientes kilómetros en 4:07 y deseando que llegase la meta lo antes posible. En esta segunda vuelta he sido adelantado por cuatro corredores, pero en los últimos metros he adelantado a dos o tres, por lo que sólo habré perdido dos posiciones en esta vuelta. Según Pepe, que estaba de espectador junto con Norberto e Isabel, debería haber acabado en la posición 80, pero mirando la clasificación, la posición es la 76, que no está mal.

El tiempo realizado en los 5150 metros ha sido de 20:35 lo que indica un ritmo de 4:00/km. Aunque no tengo ninguna experiencia en este tipo de carreras, considero que el tiempo conseguido es bueno ya que no es lo mismo un cross que una carrera en ruta o en pista, ¡¡¡un cross es mucho más duro!!!

Después de la carrera la organización nos ha agasajado con un plátano, agua, una chocolatina, glucosa, un bote de ensalada italiana, una camiseta y… seguro que me dejo algo. Nada más comernos el plátano y echar un trago de agua, corriendo a casa por el mismo camino por donde hemos venido.

Total que ha sido un día bastante completo, ya que habré efectuado unos 18 km entre unas cosas y otras. Si sumamos a eso los 21 de ayer, el fin de semana ha sido de órdago. Habrá que tomarse la semana entrante con mucha tranquilidad para llegar el domingo pletórico de fuerzas a Fuencarral.

Ninfa ha llegado tercera de las “populares”, por lo que acabo de ver en las clasificaciones oficiales, ¡¡¡esta chica no se baja del podium!!! Y Beatriz, la hija de Javier ha ganado en su categoría de cadete femenino. Otra que tampoco se apea del cajón.

Conservo una copia de la clasificación por si acaso.

XLVIII Trofeo Marathon de cross

Una vez más he podido comprobar que se trata de una carrera magníficamente organizada y el circuito muy bonito y también perfectamente señalizado. Muchas gracias a Javier de la Agrupación Deportiva Marathon por permitirnos correr en la carrera sin estar federados.

Como todos los crosses, se sale a toda leche desde el primer metro y se corre sin resuello hasta la meta. El circuito, aunque algo blando, se podía correr sin clavos sin muchos problemas, sobre todo si no vas demasiado deprisa, como era mi caso. A los pocos metros de salir, ya coges tu lugar en la carrera y son pocos los que te adelantan o adelantas tú. Si acaso puedes adelantar algún cadete que salió con demasiado ímpetu. Me mantuve más o menos dignamente, pero en los últimos cuatrocientos metros me adelantó un veterano y en el sprint final, otro. Se ve que llegué con pocas energías a la meta. Como dice mi compañero Paco, menos mal que para los veteranos sólo son dos vueltas, que si hubiesen sido cuatro… El cronómetro ha marcado 22:47 en la curiosa distancia de 5,29 km.

Creo que la Agrupación Deportiva Marathon organiza este cross con mucha dignidad y espero que en su cincuenta aniversario (en 2009) puedan organizar el nacional de cross.

IX Cross de los tres refugios

El día empezó muy temprano: a las seis, arriba. Mi amigo Parra me esperaba en la puerta de casa y con él, viajecito en coche hasta Ventas y pasados unos minutos de las siete y cuarto, viajecito en autobús hasta el parking de Canto Cochino en la Pedriza, donde llegamos sobre las ocho. Resultaba curioso comprobar la cara de alucine de algunos pibes que estaban durmiendo por allí y de repente se despertaban rodeados de gente que se estaba cambiando de ropa. Manolo y Liborio llegaron algo después, más tarde apareció Fernando con su cuñado y mucho más tarde llegaron Angel, Bienve y los amigos de éste.

A eso de las nueve, paseo hasta el Refugio Giner -situado a media hora andando- y una vez allí esperar unos minutillos para comenzar la salida. Podía verse bastante gente esperando en la pradera, bastante más de los 150 que indicaba la organización como número máximo. Está claro que cuanto más gente hubiera, más pasta para el bolsillo. Poderoso caballero es don Dinero.

Un señor se subió a un roca, explicó brevemente el recorrido de la carrera y algo más y dio la salida. Una pequeña bajadita y enseguida comenzó la subida al collado Cabrón. Empecé a subir a buen ritmo intentando seguir a Liborio, pero enseguida el amigo con el que iba me dijo que tranqui, que todavía quedaba mucho. Subimos y bajamos tranquilamente el citado collado y al poco llegamos al primer control y avituallamiento: Charca Verde, donde fuimos obsequiados con un vaso de agua. La carrera continuaba por una zona más o menos llana hasta llegar a las escaleras, donde se cogía una senda que ascendía hasta el collado de los Pastores donde estaba situado el segundo control. Esta senda era bastante estrecha y en algunos puntos de fuerte pendiente, también estaba aderezada con graciosas jaras y ramas que arañaban las piernas, brazos e, incluso, cabeza. Este segundo avituallamiento ya constaba de agua, líquido isotónico -se supone- y trozos de naranja.

Después de este control, la carrera transcurría por una pradera, en una garganta, muy cerca del rio. Esta zona aunque era cuesta arriba permitía correr prácticamente de contínuo -cosa que no hice- aunque con el riesgo de meter la pata en los múltiples charcos. Cuando la garganta giraba hacia la izquierda y se divisaban las antenas de la Bola, la pendiente se tornaba brutal y comenzaba la subida más fuerte de todas, se podía ver un rosario de corredores tanto por delante como por detrás. Arriba, en Bola, hacía bastante aire y frío y el avituallamiento era algo mejor que los anteriores, aparecía el chocolate, la sandía y los ¡quicos! Allí me papeé un gran trozo de sandía que me sentó como un rayo kilómetros después.

Con un viento infernal, se bajaba hasta Navacerrada por una carretera asfaltada donde se podía acortar en bastantes tramos y en pocos minutos ya estábamos allí. Los últimos metros de esta bajada, por una pista de esquí eran realmente peligrosos, ya que había unas redes prácticamente invisibles donde el riesgo de tropezarte era enorme. Al llegar al paso de cebra, se cruzaba la carretera y se bajaba unos cuantos metros hasta el Albergue de Navacerrada donde existía otro puesto de avituallamiento.

La subida al Telégrafo era corta pero muy empinada. La bajada de esta pista también era muy peligrosa por las susodichas redes. Al final empalmaba con el camino Smith, un sitio lleno de raíces aunque muy agradable porque con la enorme cantidad de árboles que tenía, no se notaba el calor, que había hecho furor en las zonas anteriores. Calculé, aproximadamente, que la cantidad de gente que transitaba dicho camino era inversamente proporcional a las fuerzas que me quedaban y aunque hice todo el camino corriendo, parecía que el final no llegaba nunca.

Empecé a sentir ciertas molestias en el vientre. Una corta subidita final y ya estábamos en la Fuenfría, donde estaba situado otro control y nos ofrecieron un vasito de agua.

Ya sólo quedaba la bajada por la calzada romana hasta el Chalet de Peñalara, sin lugar a dudas, el tramos más complicado de toda la carrera. Ya Fernando había advertido de la dificultad de este tramo, pero la realidad era verdaderamente inimaginable. Aquello era un pedregal donde había que mirar muy bien donde plantar el pie. Cuando ya quedaban sólo 500 m para alcanzar la meta -cosa que yo no sabía- el dolor de vientre se convirtió en fuertes retortijones y me tuve que parar en el primer seto que encontré, donde alivié mis dolores. Unos cuantos miles de piedras más y llegué a la meta junto a mi amigo con un tiempo de 3:27:19.

Ya había llegado mucha gente por lo que el agua se había acabado, sólo quedaban algunas botellitas de “no sé qué” y algún que otro bote de Acuarius. Eso sí, había pasas de todas las formas y colores. Para beber te recomendaban la fuente por la que salía un triste chorro, por lo que beber un trago de agua se convertía en una prueba de paciencia.

Al poco nos hicimos una foto todos los miembros de MaraTI+D y cuando ya me disponía a bajar a Cercedilla donde estaba el coche, de nuevo una visita a los matojos. En el camino y antes de llegar al coche, tres nuevas visitas más y ya, un poco antes de llegar, vómito completo que me dejó, afortunadamente, nuevo. Creo que la sandía me sentó mal, o se cumplió, en este caso, la definición de Angel: “Carreras de Montaña: en el oído de algunos maratidianos actúa como diarreico, quizás debían probarlas para curarse.” Después, ya recuperado, estuvimos comiendo en una pradera, cerca de un arroyuelo y a las cinco, vuelta a Madrid.

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Foto de equipo después de terminar la prueba

La carrera es dura como ya advirtió Fernando el pasado año, sin embargo no es exageradamente dura. Si te lo tomas con tranquilidad y tienes buena forma física, puedes correr y disfrutar del paisaje. Era mi segunda carrera de montaña y la carrera de Sierra Norte, allá en Octubre, me pareció más dura que ésta.

Lo que me pareció peor de todo fue el precio. Me parece exagerado cobrar 2500 pelas por esta carrera. Yo imaginaba jamón de pata negra o algo similar en los avituallamientos, pero no. Y encima, en la meta les faltó hasta el agua. Algo verdaderamente imperdonable, mas cuando nos habíamos cruzado con cientos de arroyelos durante la carrera. Pero ya se sabe, es la ley de la oferta y la demanda. Este año, suben un 50% y las inscripciones se duplican, verdaderamente increíble. ¿Realmente los corredores estamos bien de la cabeza?