Francamente bien

Cuando he acabado el entrenamiento me he dado cuenta de una cosa que no suele advertirse cuando estás bien. Y esa cosa es que estoy bien, francamente bien. He pasado un año algo fastidiado con un problema en el tendón de Aquiles a principio de año, luego una lumbalgia y luego unas molestias en la pierna como consecuencia de esa lumbalgia y de paso, alguna vez me dolía la rodilla, pero hoy al terminar y al hacer repaso de cómo me encontraba, no vi nada negativo, todo positivo. Ya lo he dicho, me encuentro muy bien… Aunque algo desentrenado. Pero si la salud te lo permite, este último punto es el más sencillo.

Ha sido un entrenamiento tranquilo, ya que el sábado me tendré que esforzar a tope, así que hemos ido a un ritmo más o menos normal, tampoco al trote cochinero. De este modo los 9,6 km los hemos hecho en 51:28 @ 5:21 min/km. Una media bastante habitual este verano que suele rondar siempre por los cinco y veintitantos.

Decir que sigue haciendo calor, pero no es tan exagerado como en semanas anteriores. Aún así, se duerme mal. Ya vendrán tiempos mejores, con más fresquito, para poder entrenar más rápido. Ahora, paciencia.

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Epidemia de caídas

Decía Emilio el hombre radiactivo que hoy no bajaba, que se había caído y tenía un esguince intercostal y que debía reposar. La semana pasada otra compañera pradolonguera se cayó y se hizo varios raspones por rodilla, manos y costado. Parece que hay una epidemia de caídas por aquí, habrá que andarse con cuidado. Al menos parecen menos grave que la que tuvo Joaquín el año pasado por culpa de un perro que se atravesó y que le tuvo bastante tiempo dolorido.

Aunque no bajó Emilio sí bajó el chico que se apuntó la semana pasada y además un amigo suyo. Junto a otra compañera pradolonguera hicimos un buen grupo estando como estamos en época vacacional.

Hicimos una primera vuelta muy tranquila y luego fui acelerando para ver cómo “respiraban” los nuevos y pude comprobar que bien, que andan mucho y bien. Dentro de poco me tocará verlos la espalda casi seguro.

Completamos las dos vueltas haciendo 9,6 km en un tiempo de 50:21 @ 5:15 min/km. Haciendo un kilómetro en 4:35 y otro en 4:19. No estuvo mal el acelerón.

Pedalear hacia arriba

Siempre había pensado que pedalear “hacia arriba” estaba sobrevalorado. Esto que llamo pedalear hacia arriba es lo que en algunos sitios llaman pedaleo redondo y es aquel en el que se pretende ejercer fuerza tanto durante la bajada del pedal como en la subida. En teoría parece una manera inteligente de pedalear puesto que se pretende aprovechar la fuerza de ambas piernas en los distintos momentos del pedaleo. Mientras que el pedaleo a pistón es el que se lleva a cabo únicamente en el momento en el que el pedal baja. Se puede encontrar información sobre este asunto aquí.

No voy a entrar en disquisiciones entre una cosa u otra, pero sí es verdad que hoy he tratado de practicar el pedaleo redondo y he notado dos cosas: que me duele menos la rodilla y que voy a más velocidad, así que trataré de pedalear de este modo de ahora en adelante.

Hoy no podía salir la amiga con la que salgo habitualmente, así que he salido solo. El recorrido ha sido hasta Titulcia pasando por San Martín de la Vega y la rotonda de Ciempozuelos. Desayuno en Titulcia y vuelta por el mismo camino. La única diferencia ha sido que a la vuelta he entrado en el Parque Lineal y a la ida he ido por Villaverde Bajo. En total han sido 81,2 km en un tiempo de tres horas y tres minutos, con muy buenas sensaciones.

Muchos kilómetros para tan poco entrenamiento

Se me ocurrió ir al pueblo donde se encontraba una amiga. La distancia dando un poco de vuelta para ir por carreteras secundarias es de aproximadamente 110 km, pero se me ocurrió la idea de dar un pequeño rodeo y la distancia se fue a 126 km que son muchos kilómetros para ser únicamente el segundo día que salgo con la bici.

El día antes me había recomendado mi tocayo salir cuanto antes, cuando le dije que tardaría cinco horas, pero al final salí a las ocho de la mañana. El recorrido alternativo consistía en tirar para Seseña una vez cruzada la A4. Hice mal ya que nada más cruzar la autovía hay una cuesta que quita el hipo, de esas de meter todo el desarrollo y no avanzar casi. Además, el recorrido de Seseña, Esquivias, Borox y vuelta a la CM-4001 es bastante duro, con muchas subidas y bajadas. O sea, que no sólo son más kilómetros, sino que son más duros. Además por la CM-4001 que es relativamente llana, me iba dando el aire en contra y costaba avanzar.

Tenía pensado desayunar en Mocejón, como la última vez que fui por allí, pero ya iba desfallecido por la CM-4001, así que a la altura del cruce de esa carretera con la que viene de Añover de Tajo paré a desayunar. Pedí un Aquarius que me bebí casi de un trago y un café y barrita con aceite y tomate. Estuve tratando de descansar un rato porque sentía ya las piernas cansadas y me quedaban unos cincuenta kilómetros todavía. Estuve poco más de media hora parado, luego hice mis necesidades menores, llené el bidón y seguí mi camino.


Recuperando fuerzas

La carretera hasta Mocejón es más o menos llana, aunque me diera el viento en contra, pero desde allí hasta Olías la carretera empieza a subir poco a poco y entre el cansancio, la subida y el viento iba prácticamente parado. Fue el peor tramo sin lugar a dudas. Justo antes de comenzar a subir me adelantó un tipo con una bici de montaña y me dio algunos ánimos diciéndome además que él trataba de evitar esa subida a Olías.

Pasé Olías, llegué a Bargas y paré en una gasolinera a tomar una Coca Cola, para ver si reponía algo de fuerza. Tenía que haber comprado agua porque ya no me quedaba mucha. Decidí poner en el móvil el disco “Para todos los públicos” de Extremoduro, para ver si me animaba en el último tramo de mi viajes. Desde Bargas hasta el río Guadarrama es todo subir y bajar, pero no fui mal del todo. Lo malo es que desde el Guadarrama hasta Rielves es también cuesta arriba. Ligera, pero para arriba. Ahí también lo pasé regular. Al pasar por Rielves miré si había alguna fuente, pero no encontré nada, así que tiré hasta Torrijos. Ese tramo es bastante llano y no fui mal, sólo que estaba sediento, los labios más que secos y me quedaba muy poquita agua y encima muy caliente.

El último tramo fue ya coser y cantar aunque fuese cuesta arriba. Ya casi llegando a mi destino me llamó mi amiga porque estaba intranquila. Llegué a su casa después de 126 km y un tiempo de 5h24 ¿o fue 5h42? La verdad es que no lo sé porque debí tocar el cuentakilómetros y cuando fui a montar la bici en el coche vi que estaba todo a cero. Lo que sí sé es que llegué reventado y prácticamente deshidratado porque estuve bebiendo líquidos sin parar toda la tarde.

Entrenamiento muy lento

Había quedado a las 8:30 con mi tocayo porque a su vez él había quedado a las 9:00 con un conocido que no anda en muy buena forma actualmente.

Salimos despacio, haciendo el primer kilómetro a 6:15. Luego fuimos aumentando el ritmo: 5:32, 5:32, 5:18, 5:03… Hasta que nos encontramos con esta tercera persona.

Cuando nos pusimos los tres a correr nos adaptamos, claro está, al ritmo del más lento y los kilómetros fueron cayendo más despacio pero en animada conversación. No importa ir más despacio si vas en buena compañía. Además tampoco quería esforzarme mucho porque tenía una buena tirada en bici al día siguiente.

Hicimos sólo 9,3 km en un tiempo de 55:33 @ 5:56 min/km.

Difícil mejorar con este calor

Me levanté sobre las ocho y media después de haber dormido mal y sobre las nueve y media salí a correr con una amiga. Aunque era antes que el otro día, hacía más calor y se notaba. Como siempre me costó ponerme en marcha y el primer kilómetro casi no podía seguir a mi compañera, luego fui mejorando según iban pasando los kilómetros. Apreté lo más que pude en la última milla, aunque reconozco que se me hizo larga esa milla, cuando llegué al camino paralelo al arroyo iba ya muerto.

Sospecho que estos entrenamientos tan lentos no sirven para demasiado, sólo para mantenerme un poco en forma, pero ahora mismo no me planteo en participar en ninguna carrera. Voy a ver si mejora la cosa y para la carrera de Torrijos puedo estar mejor.

Hice 10 km en un tiempo de 54:12 @ 5:25 min/km, en un entrenamiento similar al de dos días antes.

Tenía miedo de subirme a la báscula después de diez días en un hotel comiendo de buffet, pero traté de controlarme esos días y el asunto dio resultado porque hoy pesaba 70,6 kg que es menos peso que la última vez.

Escenario totalmente diferente

Se acabaron las vacaciones playeras. Hoy tocaba correr en Madrid, en el Parque de Pradolongo. Eran pasadas las diez de la mañana cuando salí a correr. Hacía calor, pero no demasiado, eso sí el escenario era totalmente diferente, no sólo por la ausencia de playa, sino porque pasamos de correr con mucha humedad, llegando al 79% el pasado sábado al 31% en Pradolongo. Se notaba sobre todo en la boca, que se queda pegada al correr.

Tampoco era cuestión de matarse, sobre todo después de haber pasado una noche fatal, con mucho calor y con dolor de cabeza. Así que me lo tomé con calma y únicamente hice 10 km en un tiempo de 54:05 @ 5:24 min/km. Ya vendrán tiempos mejores.