¡Qué manera de correr!

Últimamente con el asunto de la organización de la carrera coincido poco con mis compañeros de entrenamiento. Hoy sí los he podido ver, pero poco, porque enseguida a empezado Joaquín a acelerar y ya lo único que he visto ha sido la espalda de mis compañeros. ¡Qué manera de correr! Se nota que ya está recuperado de sus dolencias.

Casi todos han salido zumbando con la aceleración, sólo nos hemos quedado Emilio y yo más rezagados, pero después de la primera vuelta se ha marchado, decía que le dolían las rodillas.

Así que después de esa primera vuelta a un ritmo bastante cómodo, he acelerado un poco para ponerme a cinco minutos el kilómetro. Tampoco era cuestión de acelerar mucho porque hoy hacía un calor horroroso, tanto que he decidido acabar en una fuente en vez del sitio habitual.

He hecho sólo 9,4 km en un tiempo de 50:33 @ 5:22 min/km.

Cuando he vuelto a casa después del entrenamiento me he encontrado con una noticia tristísima. Yago Lamela ha fallecido. Fue sin duda un gran deportista y no sé si la presión del deporte de alto nivel le habrá llevado a la situación en la que estuvo antes de fallecer. Todavía recuerdo cuando saltó 8,19 m siendo muy joven y las pajas mentales que se hacían los entrenadores diciendo que iba a saltar casi nueve metros. Se quedó en 8,56 m que sigue siendo, quince años después, récord de España. No está nada mal.

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Descanse en paz este magnífico atleta

Un partido de fútbol en la oscuridad

Me hago eco de una noticia que afecta a la Escuela de Fútbol Usera y a la Asociación de Vecinos Barrio del Zofío. No suelo hablar de otras cosas que no estén relacionadas con el «correr», pero esto me ha llenado de indignación y tengo que compartirlo para que la gente sepa lo que está pasando en mi barrio.

Hoy se puede leer en El País una noticia cuyo encabezado es Un partido de fútbol en la oscuridad. En el artículo se habla del conflicto que hay entre la Junta Municipal y la Escuela de Fútbol Usera por la luz del campo de fútbol donde los niños apuntados a la Escuela entrenan y juegan. La Junta no quiere pagar los recibos de la luz y además exige a la Escuela de Fútbol, y por ende a la Asociación de Vecinos, que pague 22.400 €. Así como quien no quiere la cosa. Como si una Asociación de Vecinos, que es una organización sin ánimo de lucro, pudiera sacar de la chistera una cantidad tan importante de dinero. Es evidente que la Junta Municipal encabezada por el concejal del distrito lo único que quiere es acabar con la Asociación y con la Escuela de Fútbol.

¿Es que no se dan cuenta de la labor social que hace la Escuela de Fútbol?

¿Por ninguna cabeza pasa que es mejor que trescientos niños estén enganchados al deporte que no a otra cosa?

Parece ser que no, pero no me extraña conociendo al concejal del distrito de Usera, Jesús Moreno. No he tenido mucho trato con él, pero sé de qué calaña está hecho simplemente por una anécdota que nos ocurrió hace unos años. En un acto electoral, un compañero corredor y un servidor coincidimos con él. Le comentamos que era prácticamente imposible correr en el Parque de Pradolongo porque no había prácticamente farolas encendidas. Ni corto ni perezoso nos contestó que fuésemos a correr a otro sitio. Este es el talante de este personaje, por eso no me extraña la actitud de prepotencia de este individuo.

Ojalá el asunto se resuelva lo más satisfactoriamente posible, pero me temo lo peor, que acabe desapareciendo la Escuela de Fútbol Usera y la Asociación de Vecinos Barrio del Zofío. Y todo gracias a la actitud prepotente, dictatorial y sin sentido del concejal del distrito de Usera.

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Sí, ahí hay niños entrenando aunque no lo parezca. ¡Y con tres focos únicamente!

Buscando sensaciones

He estado parado dos semanas por el esguince. Además esta semana aprovechando el largo puente he salido y no he corrido nada desde el lunes, así que he llegado a casa con unas ganas locas de correr y tratar de buscar sensaciones que tengo perdidas.

Aunque no venga a cuento, tengo que decir que una de las cosas más interesantes que me ha pasado en estos días de vacaciones ha sido encontrarme un precioso burrito en Granadilla, un curioso pueblo que fue abandonado en 1955 por la construcción del embalse de Gabriel y Galán.

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Precioso burrito que nos encontramos en estos días de puente laaaaargo

Entre unas cosas y otras salí más tarde de lo habitual de casa, sobre las ocho y media, y me dirigí a Parque Sur para hacer no más de ocho kilómetros. Tres kilometrillos tranquilos y luego apreté un poco buscando esas sensaciones que tuve y que ahora no encuentro. A pesar de que ya estaba anocheciendo, todavía hacía calor y la boca se quedaba seca. Aunque me noté bien de piernas, no iba muy fino de respiración, no sé si por lo cargado que está el ambiente o porque mis pulmones no dan más de sí actualmente.

Al final completé los 8 km en un tiempo de 39:28 @ 4:56 min/km.

Después de correr me subí a la báscula, sí, ya sé que eso no vale pero por no asustarme demasiado. Marcaba 70 kg, lo cual indica que tengo que perder peso ¡pero ya! Así que a controlarme con celo a partir de ahora.

Comprobando el estado del tobillo

El martes 15 de abril me hice un esguince. Al día siguiente fui a ver a Milagros y me lo arregló. He estado un par de semanas sin correr por precaución más que nada, porque estoy convencido de que hubiese podido ponerme a correr a la semana. Pero como tampoco llevo ninguna prisa, como no estoy preparando nada, no iba a precipitarme en la reaparición.

Hoy no iba a salir, pero a última hora cambiaron los planes y pude acercarme a Pradolongo para correr con los compañeros. No quise forzar en absoluto ni meter muchos kilómetros, así que cuando acabé la primera vuelta me fui para casa. El tobillo no me molestó en absoluto, sólo un pequeño «recordatorio» de que algo había allí. De nuevo Milagros ha vuelto a hacer un trabajo impecable.

Sólo fueron 5 km en un tiempo de 29:17 @ 5:51 min/km. Un ritmo genial para comprobar el estado del tobillo después del esguince.

Desempolvando la flaca

Llevaba años sin montar en la bicicleta de carretera. El año pasado acompañé a una amiga con la bici pero yo iba con una bici de montaña. Hoy, precisamente el día en que se celebra la maratón de Madrid, ha sido el día elegido para volver a cabalgar la flaca. Había olvidado ya la experiencia de conducir una bici de este tipo y la verdad es que no tiene nada que ver con una de montaña, todo es distinto: la postura, los desarrollos, los cambios, el pedaleo, las sensaciones, etc.

Después de hacer el recorrido hasta San Martín de la Vega por el carril bici y vuelta, completamos unos 54 km en un tiempo aproximado de dos horas y media. Con un dolor de culo impresionante y ahora, cuando escribo estas líneas, me duelen también los riñones. La postura que se lleva encima de la bicicleta de carretera es algo «peculiar» y tarda uno en acostumbrarse.

La mañana empezó temprano. Hoy era la maratón de Madrid y aunque no tenía pensado participar, sí me apetecía acercarme a saludar a los compañeros que iban a correr. Así que a las siete y diez había quedado con Emilio y Miguel para acercarnos a la salida. Llevaban objetivos distintos: Emilio iba a llevar el globo de 1h40 de la media maratón y Miguel tenía pensado hacer la maratón «completa» por debajo de 3h15.

Así que Emilio se fue donde habían quedado los de los globos y yo acompañé a Miguel hasta el guardarropa. Un agradable paseo por El Retiro -que estaba precioso- y a las ocho estaba en el punto de encuentro de los compañeros maratidianos. Como habíamos quedado un cuarto de hora después, estuvimos dando una vuelta de reconocimiento de los cajones de salida. A las ocho y cuarto volvimos y estuvimos saludando y deseando buena suerte. Los hice una bonita foto…

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Maratidianos preparados para el comienzo de la maratón

Poco después se dirigieron a sus cajones y yo me fui a casita, que me esperaba la flaca. Fui trotando desde Atocha hasta Santa María de la Cabeza y curiosamente no me molestó el esguince, aunque sí el tendón de aquiles derecho. No consigo quitarme esas molestias en el tendón…

Después de esperar el autobús, llegué a casa, desayuné, me vestí de romano, -abrigándome porque hacía fresco- y salí con mi amiga con la idea de que ella estrenase su nueva máquina, que es un pepino de cuidado…

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Merida Scultura CF 905

Agradable paseo por el carril bici de San Martín encontrándonos con bastantes ciclistas tanto a la ida como a la vuelta. Se trata, sin lugar a dudas, de uno de los recorridos más atractivos para los amantes de la bicicleta.

Se obró el milagro

Ayer tuvimos una novedad. Una joven galga vino a correr con nosotros y tuve tan mala suerte que me torcí el tobillo izquierdo y me hice un bonito esguince. Parecía menos grave que otros que me he hecho en el tobillo porque no se hinchó mucho, pero aunque intenté seguir noté que no iba bien la cosa.

Siempre que he tenido un esguince he ido a Milagros «la curandera» para que me lo arregle y hoy lo he vuelto a hacer. Y como las otras veces, llegas fatal, te frota con alcohol de romero, te mueve el pie hasta hacer «clac» y te lo venda. Termina con un consejo: estar tres días sin que se moje la venda y sin quitarla. Nada más fácil. Y como nuevo: esta mañana casi no podía andar y ahora ando, ¿qué más puedo pedir?

Así que la cosa es fácil. Esperar tres días para quitar la venda y unos cuantos días más hasta ver el tobillo en condiciones y luego empezar a trotar. Si no fuera por Milagros estaría fácilmente un mes -como poco- sin poder correr.

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Antes de visitar a Milagros Esguince ya arreglado

Persiguiendo a un fantasma

No me gusta madrugar los fines de semana, tengo que reconocerlo. Ya me levanto bastante temprano en jornada laboral, así que no quedo con nadie ni los sábados ni los domingos. Cuando salí de casa me encontré en el parque a varios compañeros pradolongueros que ya habían acabado de correr y de estirar. Me comentaron que había pasado Antonio minutos antes y que se dirigía al río, así que me fui en su búsqueda.

La idea era hacer 12 km, pero llegué al puente donde suelo dar la vuelta y como no había encontrado al susodicho, prolongué el camino hasta el último puente, el que te obliga a cruzar el río porque el camino se acaba. Yendo por la margen derecha iba mirando al otro lado del río por si me cruzaba con Antonio, pero no le vi, ¿dónde demonios se había metido este hombre? Pudiera ser que él hubiese ido hasta el final del circuito del río, pero ya me parecía más que suficiente lo que había hecho por lo que crucé en ese último puente y emprendí el camino de vuelta. Tampoco fui capaz de encontrarle a la vuelta.

El hecho de ir persiguiendo para tratar de encontrarlo hizo que fuese a buen ritmo bajando de 4:45 bastantes kilómetros cuando debiera ser ese el ritmo de crucero. Y ni aún así conseguí encontrar su rastro.

Con la llegada de la primavera y las últimas lluvias, el Parque Lineal estaba exuberante, una auténtica preciosidad y resulta todo un placer correr por estos parajes. Cuando vas mirando al río, viendo la corriente de agua y la vegetación, no eres consciente de que estás en Madrid, te transporta a otro lado donde no hay coches y la contaminación es inexistente. El abuelo ya estaba empezando a reverdecer y al igual que el entorno que lo rodea estaba precioso. Tengo que llevarme la cámara y hacer algunas fotos antes de que empiece hacer calor y empiece a secarse lo verde.

Totalicé 14,6 km en 1:10:28 @ 4:49 min/km. Un ritmo quizás demasiado rápido para el que se supone es un día largo y lento.

Llevaba unas semanas sin pesarme. Hoy la báscula marcaba 69,3 kg. Lo curioso es que después de venir de correr y desayunar, volví a subirme a la báscula y el peso estaba en 68,4 kg. Es curioso que fuesen 900 gramos menos ¡y habiendo desayunado! Eso indica que cuando sudo, sudo de verdad.

Sediento

Hoy sí que ha hecho un calor de verdad, casi, casi veraniego. El termómetro andaría sobre los 25 grados, que ya es bastante. Por lo que parece, ha llegado la primavera con fuerza, aunque seguro que en Semana Santa se vuelve a estropear como suele ser habitual.

Estuvimos esperando a que llegase Miguel. Hoy sufrí en mis carnes el retraso del Cercanías, así que supuse también le habría afectado a él y que llegaría algo más tarde, pero estuvimos esperando un buen rato y como no llegaba, salimos. En la espera estuvimos hablando de aquellos corredores que mienten como cosacos en los tiempos que realizan en una carrera. La verdad es que no tiene ningún sentido mentir a un corredor porque lo primero que hace éste es comprobarlo en internet y el mentiroso queda al descubierto. Debe ser una patología.

Salimos tranquilos la primera vuelta, a ritmos cercanos a los 5:30 por kilómetro, pero en la segunda vuelta incluso a pesar del calor que hacía apretamos los dientes y nos pusimos a correr como si no hubiese mañana. Hice el primer kilómetro de esa segunda vuelta en 4:16 y me asusté, ¿dónde demonios iba tan rápido? Aflojé algo el ritmo porque no sólo es que fuera muy rápido, es que el calor se hacía notar y tenía la lengua como la mojama. Los siguientes kilómetros fueron algo más lentos, pero tampoco me dormí.

Completé las dos vueltas, unos 9,7 km en un tiempo de 48:41 @ 5:01 min/km, deseoso de llegar a casa y beberme cuatrocientos litros de agua.

Lo que son las cosas

Comentaba en la anterior entrada que me había encontrado con Enrique, atleta de la A. D. Marathon, al que llevaba bastantes meses sin verle. Pues bien, hoy he salido a correr ¡y me lo he vuelto a encontrar! Pero esta vez iba corriendo, así que hemos hecho un par de kilómetros juntos. Lo que son las cosas, un montón de tiempo sin vernos y en tres días nos vemos dos veces.

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Aquí se le puede ver a Enrique con sus compañeros de Marathon

Hoy por problemas familiares me he tenido que quedar en casa, así que he aprovechado por la mañana un rato para escaparme y hacer unos kilometrillos. En un principio tenía pensado hacer sólo nueve, pero el encuentro con Enrique ha provocado que hiciese uno más, tampoco es que me haya supuesto la muerte… ni el susto.

Hacía bastante calor esta mañana, aunque era llevadero. Cuando hace frío sudo bastante, con el calor es algo fuera de lo normal. Eso no quita que haya recorrido un total de 10 km en un tiempo de 50:39 @ 5:04 min/km.

Pata pelada

Siempre me había fijado en que los corredores de más edad -que no viejos- empiezan a tener la pierna pelada un poco más arriba del tobillo. Últimamente me estoy dando cuenta de que a mí también se me empieza a notar. Debe ser que los 48 tacos que atesoro ya van haciendo de las suyas en el cuerpo. Eso sí, mentalmente, que es lo importante, no tengo ni la mitad de lo que dice mi DNI.

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¡¡¡Ya comienza la alopecia en las piernas!!!

Sin embargo ni la alopecia en la cabeza ni en las piernas es óbice para que siga corriendo y hoy sábado he salido con muchas ganas a hacer algo más de lo habitual. Así que he salido hacia el Parque Lineal que siempre invita a hacer más kilómetros.

Según el tiempo, mañana domingo va a hacer bastante calor, pero cuando he salido estaba el cielo nublado y la temperatura era agradable para correr. Luego se han ido las nubes y hacía calorcito. Tanto, que he llegado a casa bañado en sudor.

Al igual que el jueves, la idea era mantenerme a un ritmo cercano a los 4:45 y de nuevo he hecho casi todos por debajo, pero iba bastante cómodo. De todas formas, no me ha venido mal encontrarme con Enrique que estaba disfrutando del sol, ya que he aprovechado para pararme a charlar con él porque llevaba bastante tiempo sin verlo y sabía por terceras personas que había tenido una lesión muy fastidiada.

Enrique es un veterano de muy buen nivel. Atleta de la Agrupación Deportiva Marathon es un habitual en campeonatos de Europa y del mundo. En el pasado campeonato del mundo de veteranos, en la prueba de tres mil obstáculos tropezó con una de las vallas y se hizo una fractura muy chunga a la altura del tobillo. Hoy, cinco meses después, sigue con el tobillo hinchado. Espero que se recupere definitivamente lo más pronto posible.

Terminé los 12 km en un tiempo de 57:07 @ 4:46 min/km muy contento porque la rodilla no me ha molestado prácticamente.