Echaba de menos Pradolongo

Han sido ocho entrenamientos por Mojácar con una temperatura no muy elevada, sobre los 25º, pero con una humedad bestial. No estoy acostumbrado a correr con tanta humedad, no voy fino, excesivamente mojado. Mira que sudo en condiciones «normales», pues en Mojácar, la repera. Ya echaba de menos la sequedad de Madrid y las sombras del Parque de Pradolongo.

No he madrugado mucho después de venir ayer de viaje. A eso de las 10:30 salíamos para el parque. Estaba bastante desierto, se nota que mucha gente está fuera de Madrid y daba gusto correr por allí, disfrutando de la sombra, del frescor en algunas zonas y del agua fresquita de las fuentes. Me ha parecido maravilloso el reencuentro, ¡cuánto echaba de menos al parque! La única pena es que el parque estaba lleno de mierda de los residuos que dejan los fines de semana los que allí se reúnen. Visto lo visto, el ayuntamiento debería dejar unos contenedores para que puedan arrojar tanta basura.

pradolongo-2009
Parque de Pradolongo

Tampoco era día de machacarse, más bien de disfrutar, así que excepto en un par de cuestas, nos hemos tomado el entrenamiento con mucha tranquilidad, totalizando 10 km en 53:45 @ 5:23 min/km.

Dice Garmin Connect que la humedad relativa era del 53%, ¡así da gusto correr! Eso sí, teniendo la precaución de parar de vez en cuando en una fuente a hidratarse.

Indicar que me he traído un par de kilos de las vacaciones. Hoy la báscula marcaba 70,5 kg. Uno trata de controlarse durante las vacaciones y nada. Ahora toca rebajar ese exceso.

Subida a Mojácar

Llevo dos semanas en Mojácar, en una de las urbanizaciones cerca de la playa, y cuando entreno lo hago por unos caminos polvorientos y junto a la playa, pero nunca he subido al pueblo corriendo y no será por ganas…

Hoy como es el último día he pensado ¿por qué no? ¿me voy a ir de aquí sin hacer la subida? Así que después del circuito habitual he tirado hacia el centro histórico del pueblo por el Camino del Palmeral. La subida no es muy larga, pero se me ha hecho dura, bastante dura. Tan dura que pienso que no aporta nada, pero nada de nada, sólo fastidiar más mis maltrechas rodillas… y sudar como un condenado.

Para hacerse una idea de la subida, decir que en el kilómetro 8,6 estaba justo al nivel del mar y en el 12,3 estaba a 163 metros. Es una pendiente del 4,4% pero dentro del pueblo la pendiente es bastante mayor, sobrepasa casi seguro los dos dígitos.

Entre el circuito «habitual» y la subida al pueblo he completado 12,3 km en 1:08:06 @ 5:32 min/km haciendo los últimos kilómetros a ritmos por encima de siete minutos.

Desde lo alto del pueblo he vuelto a casa andando, no quería castigar más las rodillas. A falta de kilómetro y medio para llegar ha empezado a llover intensamente. Tanto que me ha dejado las zapatillas relimpias. Obsérvese la diferencia de las mías (las del exterior) con las de mi compañero (las del interior) que no han sufrido el chaparrón.

zapas-llovidas
Zapatillas relimpias

Y con este entrenamiento acaban mis correrías por Mojácar. Mañana volvemos a casita. Ya tengo preparada la fragoneta…

fragoneta
Vamos, que nos vamos

Entorpecidos por los camellos

Ayer hizo bastante más calor de lo habitual. De la humedad, ni hablo. Esta mañana seguía haciendo mucho calor y, sobre todo, mucha humedad, que rondaba el 90%, pero ni una cosa ni otra nos pueden distraer del verdadero propósito, que no es otro que correr.

Salí con una amiga que se está preparando para una carrera de una legua este mes de agosto. La idea era hacer tres miles a 4:40, 4:35 y 4:30 después del típico calentamiento de 3 km. Comenzamos el primer mil a buen ritmo y en una de las bifurcaciones pensamos si ir por un lado o por otro. Fuimos por el elegido por mí y ¡en qué momento! Metros después nos vimos atascados por una hilera de camellos ¿o serían dromedarios? que se dirigían a la playa. Se estropeó ese primer mil, que se nos fue casi a cinco minutos después de un rato parados y adelantando animales.

El segundo mil no fue bien del todo. La ruta es paralela a la carretera, entre ésta y la playa y se notaba muchísimo la humedad y el calor. Se nos fue a 4:39, cuatro segundillos por encima de lo previsto.

El tercer mil debería haberlo hecho a cuatro y medio, pero tuve que bajar un poco el ritmo porque veía que no iba y que no iba. Este se fue a 4:38. Bastante mal.

Resumiendo, que no salió nada de lo previsto. Los camellos, el calor y la humedad fueron los culpables, sin lugar a dudas 😉

Entre calentamiento, miles y trote entre miles hicimos 8 km en un tiempo de 42:59 @ 5:19 min/km.

camellos
Los dromedarios (tienen una joroba) ya en su destino

¡Qué se pensaba ese bordillo!

Ayer fuimos a San José, a visitar sus afamadas playas de Genoveses y Monsul. Llegamos primero a Genoveses, aparcamos el coche convenientemente -después de pagar cinco euros- y nos dimos un agradable baño. La playa estaba ideal: límpisima y con el agua a una temperatura agradable. Tanto que hicimos una buena «nadada», unos ochocientos metros, calculo a ojo. Lo malo es que acabé con dolor de cabeza de tanto sacar y meter la testa.

Lo más gracioso vino después del baño. Al ir a coger el coche di una bonita patada a un bordillo, ¡qué se pensaba ese bordillo! y no sólo el borde de la acera quedó marcado para siempre jamás, sino que el dedo pequeño del pie derecho me dolió horrores -es el problema que tiene ir con chanclas- y fue poniéndose de un bonito color malva… que fue tornándose color tinto de verano según pasaban las horas.

dedo-tinto-verano
Dedo pequeño a juego con la uña del dedo gordo

No tenía claro si iba a poder correr hoy. Me levanté con ese color tan llamativo en el dedo, pero no me dolía en exceso cuando me calcé las zapatillas. Empecé a correr y aunque me molestaba, podía hacerlo sin excesivos problemas excepto en las bajadas, que me dolía bastante y me quedaba atrás. Además, no sé muy bien el motivo, hoy amanecí con las piernas cansadas y me costó entrar en calor. Y calor, hoy hacía mucho calor, más que estos días anteriores. O al menos así me ha parecido.

Aún así fui capaz de hacer 9 km en 47:54 @ 5:19 min/km

Entrenando la legua

Tenemos una legua próximamente, así que toca entrenar esos cinco kilómetros y medio lo mejor que se pueda. El plan era hacer tres kilómetros de calentamiento, tres kilómetros fuertes y un último kilómetro de enfriamiento.

El día estaba algo nublado y había una humedad del 94% ¡casi nada! Sin embargo, nada de esto ha sido óbice para que se cumpliera el plan a rajatabla, ya que esos tres kilómetros fuertes estaban planeados a 4:45 y los hemos hecho a 4:44, 4:45 y 4:43. Bordado.

De esta forma hemos completado 7 km en un tiempo de 36:36 @ 5:14 min/km.

Y con este entrenamiento acabo la semana con tres entrenamientos en días alternos. Siguiendo esta lógica, la próxima semana caerán cuatro.

Por cierto, no se está mal en la playita…

pies-mar
Descansando los pies

Nuevas gafas

He olvidado traer mis gafas de sol a las vacaciones, así que he tenido que comprar unas nuevas porque es imposible sobrevivir en la playa sin gafas de sol. Estando en un lugar desconocido, no tenía ni idea de donde ir, así que en un mapa he visto que existía una tienda de Multiópticas no muy lejos de casa y allá que he ido.

La elección ha sido unas Polaroid P7406 A. Sí, el fabricante de cámaras de fotos, que hoy me he enterado que hace también gafas. Cosa que pensando con lógica no es de extrañar, ya que según he leído por el ciberespacio Edwin Land, científico y empresario, inventó el primer polarizador sintético de luz que sigue siendo la base de toda gafas de sol polarizadas, lentes fotográficas y las pantallas fabricadas en la actualidad. O sea, que entre otras cosas, los usuarios de smartphones debemos estar agradecidos al Sr. Land por su invento.

gafas
Más chulo que un ocho con mis nuevas gafas de sol

Las gafas bien, casi no se nota que las llevo, son muy ligeras y se acoplan perfectamente. Creo que ha sido una buena compra. Cincuenta pavos tienen la culpa.

Hoy hemos completado el cuarto día en Mójacar haciendo un entrenamiento a ritmo normalito y totalizando 9 km en un tiempo de 47:49 @ 5:19 min/km. Como punto más destacado ha sido la humedad, que se hace notar más que el calor.

Cambios de ritmo en grupo

Estaba casi convencido que existía una entrada con este mismo título… pero me he colado. Es la segunda vez que participo en un entrenamiento de este tipo y pensaba que aquella primera vez ya había dejado constancia de ello. Y lo dejé, pero aquel día titulé la entrada Fartlek en grupo y esta vez lo he castellanizado y eso de fartlek lo he traducido por cambios de ritmo. Curiosa la manía que tenemos de llamar con nombres en otros idiomas cuando existe un término igual o muy semejante en castellano… aunque algún purista me podría decir que no es lo mismo una cosa que otra.

Hoy hemos salido por el camino de estos días, hacia la carretera que va a Mojácar, pasando por una gravera. Al llegar a la carretera, vuelta por donde habíamos venido hasta llegar a la carretera que va de Mojácar a Garrucha. En ese punto, tiramos hacia Garrucha por la carretera que va paralela a la playa. Llegando a Garrucha, al llegar al castillo o fortificación que hay en la entrada de esta localidad, vuelta atrás hacia Mojácar, alternando el andén de la carretera y el terreno que discurre entre la carretera y la playa.

Íbamos tres, pero sólo hemos hecho seis cambios de ritmo porque la fémina del grupo decía que ya no podía más, muy probablemente debido a que su primer cambio ha sido brutal: muy deprisa y mucho tiempo. Luego lo ha pagado. Aún así, los cambios no han estado mal ya que hemos bajado de cuatro en todos.

Entre unas cosas y otras hemos completado 9 km en un tiempo de 47:35 @ 5:17 min/km.

En estos entrenamientos por Mojácar según nos vamos acercando a la carretera se puede ver el pueblo a lo lejos desde el norte y aunque podría pensarse que es un pueblo bonito, en lo alto de la montaña, la verdad es que hay un par de edificios enooooooormes que lo estropean. No sé cómo han permitido construir semejantes engendros; por el contrario, si te acercas desde la playa, la vista desde el este no está mal, no se aprecia el desaguisado.

mojacar
Mojácar en lo alto de la montaña

Zapatillas marcadas

Es curioso, pero resulta que he venido de vacaciones con un pibe que tiene unas zapatillas idénticas a las mías. Y no sólo eso, es que además utiliza el mismo número. Así que había que distinguir unas de otras y se me ha ocurrido marcarlas. Han quedado de aquesta guisa:

zapatillas-marcadas
Zapatillas marcadas

Como soy un tipo internacional, para los que no entiendan el idioma de Cervantes y sí conozcan el idioma de Shakespeare, he marcado la otra en este idioma. Después me he dado cuenta que ambas leyendas están en el interior de la zapatilla, por lo que no lo van a poder leer ni los unos ni los otros.

Y hablando de estos dos. Se dice que ambos escritores murieron el mismo día, el 23 de abril de 1616, pero no es cierto. Parece casi seguro que Cervantes falleció el 22, pero fue enterrado 23 de abril del calendario gregoriano; sin embargo, el inglés falleció también el 23 de abril, pero del calendario juliano, ya que la pérfida Albión aún no había adoptado el calendario propuesto por el Papa Gregorio XII. Por lo tanto, Shakespeare falleció realmente el 3 de mayo del calendario gregoriano, diez días después.

El caso es que me ha gustado esta idea de marcar las zapas. A partir de ahora, cuando me compre unas, no sólo miraré si mi pie está cómodo, también miraré si puedo escribir mi firma en ellas.

Ayer salí e hice poco kilómetros porque tenía pensado salir hoy y no me gusta salir dos días seguidos por la puñetera rodilla, porque me duele; sin embargo sabía que si entrenaba hoy lo iba a hacer acompañado así que me apetecía la idea. No obstante, me gustara o no, la rodilla me molestaba, sobre todo al comienzo, aunque luego hemos aumentado un poco el ritmo e iba mejor.

Han sido en total 9 km en 47:12 @ 5:15 min/km.

Con el entrenamiento de hoy cierro una semana pobre en entrenos, ya que sólo he entrenado hoy y ayer, pero como ha sido por una buena causa… bien está.

El primer baño

Llevaba todo el año sin haberme metido en una piscina, río, mar o similar. El único agua que me ha caído encima ha sido el de la ducha o el de la lluvia. Ya iba siendo hora de remojarme un poco. Hoy, a eso de las diez de la mañana, he salido a correr poco cosa, sólo 7 km y al terminar, un rico baño, que sienta de maravilla después de correr.

banio
Primer baño de la temporada

Llevaba toda la semana sin calzarme las zapatillas y ya andaba como león enjaulado, así que esta mañana no podía esperar más. Tantas ganas tenía que he salido a ritmo vivo. Aunque el Garmin dice que 4:39 no ha sido tan rápido, aunque es cierto que iba demasiado rápido para ser el primer kilómetro. Bueno, también ayudaba que era terreno favorable.

Salí dirección Garrucha, pero después de pasar el desvío al campo de fútbol me metí por un camino que salía a la izquierda. En un principio era un camino asfaltado, aunque en mal estado, pero al poco se convertía en tierra y arena. Ese camino va rodeando una pequeña montaña y se dirige hacia Mojácar, hasta llegar a una carretera, pero por debajo. El camino se bifurca en ese punto y por debajo de la carretera se puede ir hacia el pueblo o hacia Turre o incluso hacia Garrucha.

Elegí hacia Turre y poco después llegué al kilómetro 3,5 km donde me di la vuelta para volver por el mismo camino. No quería hacer mucho que mañana me apetece también salir. Así que en total han sido 7 km en un tiempo de 34:21 @ 4:54 min/km.

XXXII Trofeo San Lorenzo

Hoy he participado en el Trofeo San Lorenzo, en Madrid, carrera que tradicionalmente supone el final de la «temporada» de carreras populares en la ciudad y el comienzo de las vacaciones veraniegas para muchos. Es una carrera muy castiza que tiene instalada la salida y la meta en el populoso barrio de Lavapies y transcurre por calles bastantes céntricas: calle Bailén donde se puede ver el Palacio de Oriente, Puerta de Toledo, calle Mayor, puerta del Sol, carrera de San Jerónimo (donde se puede ver la Cueva de Alí Babá, digo el Congreso), Paseo del Prado, Atocha y meta en la calle Argumosa, justo detrás del museo Reina Sofía.

Hacía un día de bastante calor y salí con la única pretensión de tratar de ir junto a un compañero de entrenamientos, pero éste salió demasiado deprisa para mí y aunque traté de seguirle en el primer kilómetro se alejó irremediablemente, así que me quedé solo sin saber el ritmo que llevaba porque no estaban señalizados los kilómetros.

Aparte de ser una carrera bonita por donde transcurre, es una prueba dura porque tiene un montón de subidas y bajadas. Una subida bastante dura como es la Cuesta San Vicente que empalma con la calle Bailén y luego otras cuestecillas no de tanta entidad pero que se hacían notar en las piernas. No sé si fue culpa de los 80 km que hice ayer en bici o que estoy muy mal de forma, pero las cuestas arriba se me dieron fatal, siempre me adelantaban seis o siete corredores en cada una de las cuestas. Viendo que no iba muy fino y que el calor apretaba de los lindo, tampoco quise exprimirme del todo, las piernas no iban.

Me adelantó cuando iba por la calle Bailén David el de Danone que iba junto a un corredor que llevaba la misma camiseta que yo, la amarilla del Barrio del Zofío. Estuve un rato con ellos (por detrás) y me di cuenta que este hombre de amarillo es el rey de los hiperpronadores. Resultaba curioso verle aterrizar y como la puntera de su zapatilla se metía hacia dentro de una manera considerable. Este hombre me gana en pronación seguro. Estuve detrás de ellos hasta la subida que hay por la calle Toledo, ahí me descolgué un poco y seguí a mi bola…

san-lorenzo-2014-toledo
Sufriendo en la cuesta de la calle Toledo

Poco después subiendo por la calle Mayor volví a ser adelantado por otro grupo de cinco o seis corredores.

Iba yo a lo mío, buscando la sombra cuando por fin alcancé la Carrera de San Jerónimo, poco antes del Congreso, donde comienza un terreno favorable casi hasta meta. En ese punto, me adelantaron dos chicas, una morena y una rubia (no sé si hijas del pueblo de Madrid) que iban claramente picadas la una con la otra. En el momento que me pasaron, la rubia empezó a ganar terreno ayudada por el terreno favorable y sus piernas largas; sin embargo, por el Paseo del Prado la morena se iba acercando a la otra. Yo iba perdiendo terreno metro a metro, pero lo que no perdía era el detalle de esta batalla.

Cerca de Atocha me adelantó Juan Carlos, otro componente del equipo de Danone, justo cuando la morena estaba casi a la altura de la rubia. Esta se dio cuenta y dio otro tirón y de nuevo volvió a alejarse. Ya en la esquina de Ronda de Atocha con la calle Argumosa, donde comienza la última cuesta la rubia volvió a dar otro tirón y la morena ya no fue capaz de alcanzarla.

Curiosamente, en esa cuesta se quedó Juan Carlos y yo también me quedé… sorprendido porque no aguantase mi ritmo. Aceleré un poco viendo que eran los metros finales y luego un poco más para tratar de bajar de los 45 minutos. De esta forma, llegué a meta con un tiempo, según mi cronómetro, de 44:56, muy alejado de los 43 minutos que estuve haciendo en el mes de junio. No sé si el calor o la bici de ayer o ambas cosas me han perjudicado. De todas formas contento, ¿por qué no iba a estarlo?

Me di un susto considerable al pasar la línea de meta ya que estaba tendido en el suelo un corredor con una camiseta naranja fosforescente, exactamente igual que la que llevaba mi compañero de entrenamientos con el que había salido. Me acerqué con el alma en vilo, pero afortunadamente no era él. Confío en que el corredor caído se haya recuperado.

Después de la carrera, estuvimos esperando las clasificaciones y comprobamos que José Luis, otro habitual de Pradolongo, había quedado segundo en la categoría de superveteranos. ¡¡¡Enhorabuena José Luis!!!

Iba con nosotros también una chica que suele hacer buenas clasificaciones. Sin ir más lejos en esta carrera el año pasado quedó cuarta de su categoría; sin embargo, este año quedó la 14ª y se quedó bastante extrañada. Preguntó a la gente de la organización como iba la categoría de veteranas y resulta que abarcaba a todas aquellas féminas nacidas entre 1960 y 1977, dándose la curiosa circunstancia que esta categoría cubre 17 años, cuando normalmente suelen ir de diez en diez o si acaso, si no hay muchos trofeos, de veinte en veinte. Bueno, una simple anécdota.

san-lorenzo-2014-despues
Cinco pradolongueros después de llegar a meta, cortesía de Ayelen Sekhmet