XXVI Legua de Tielmes – Vega del Tajuña

Tenía muchas ganas de participar en esta carrera porque el año pasado en plena prueba sufrí una crisis epiléptica y quería desquitarme. Aquello fue debido a que la dosis de medicación era insuficiente. Me subieron la dosis y desde entonces no he vuelto a sufrir ninguna crisis.

Justo el mismo día tuve una comida de quintos y quintas en mi pueblo, por lo que llegué a Tielmes algo nervioso por todo lo que me había acontecido por la mañana y con no muchas ganas de correr, pero era importante para mí correr esta carrera por lo sufrido el año anterior.

Salimos sobre las siete y media de Madrid cuatro compañeros del Club Atletismo Zofío y desde otro punto había salido una compañera que llegó antes que nosotros, por eso hablé con ella para ver si podía recoger los dorsales y la bolsa del corredor y ella, muy diligente, lo hizo. Fuimos a un parking donde dejamos el coche el año pasado y aunque estaba casi lleno, la conductora lo aparcó de aquellas maneras junto a la puerta dejando un poco justa la salida. Me estaba vistiendo de corredor cuando llegó la compañera con los dorsales y las bolsas. Me puse el dorsal y fui rápidamente a soltar lastre. Hice mis necesidades y nos pusimos a calentar por allí, yendo y viniendo y haciendo técnica de carrera y poco antes de comenzar a correr nos hicimos una bonita foto los cinco compañeros que nos habíamos desplazado hasta allí.

El Club de Atletismo Zofío bien representado en la Legua de Tielmes

Pocos minutos antes de las nueve nos colocamos en el pelotón de salida, no muy lejos de los primeros y con alguna que otra rémora delante de nosotros. Siendo las nueve el calor se dejaba notar y sabíamos que la humedad iba a hacer de las suyas ya que corríamos al lado del Tajuña casi todo el rato. Después de unas palabras del concejal dieron la salida y mi compañera salió como un cohete y aunque traté de que no me sacara mucha distancia vi que iba algo forzado en ese primer kilómetro que pasé en 3:59, demasiado deprisa, y mi compañera más deprisa todavía. Delante de mi compañera iba una chica de la Agrupación Deportiva Marathon y sabía que la compañera no iba a cejar en su empeño hasta que la cogiese y la dejase atrás. Confiaba en que una vez la sobrepasara calmara un poco el ritmo, pero fue todo lo contrario, aceleró el paso y ya la perdí definitivamente, aunque la hubiese perdido sí o sí ocurriese lo que ocurriese.

Yo no iba muy católico porque después de pasar el primer kilómetro por debajo de cuatro, según avanzaba la carrera los registros iban empeorando: 4:12, 4:19, 4:16, 4:27 y los últimos novecientos metros a 4:27 también. Al menos no fui más lento de 4:30 que eso me hubiese dolido más. De todos modos, según estaba mi cabeza, bien está, ya que hice 5.950 metros (una legua un poco larga) en 25:25 a un ritmo de 4:16 unos 30 segundos más lento que la compañera, que fue cuarta de las chicas y segunda de su categoría. Otra de las compañeras llegó más tarde, pero fue la primera de Veteranas C. ¡Vaya par de campeonas hay en el equipo! La tercera componente, la más novata, estaba muy contenta porque hizo un tiempo de 32:46 cuando el año pasado hizo 43:02 ¡una mejora de más de diez minutos! Se notan los entrenamientos de la escuela de atletismo. El compañero estaba contento con sus 30:09 ya que el año anterior hizo 30:48 y tampoco tenía la cabeza muy centrada entre unas cosas y otras. Y yo también estaba contento porque había acabado la carrera sin novedad.

Fuimos a por las cosas al coche y estuvimos esperando las clasificaciones, que tardaron un mundo en sacarlas porque además por internet fui incapaz de verlas. Por fin, después de mucho tiempo, pusieron las clasificaciones en papel y ahí pude ver que las clasificaciones de las dos compañeras habían sido de podium. Eso provocó que tuvimos que esperar otro rato a que subieran al cajón y luego esperamos otro rato a que se hiciera el sorteo, que fue de tres jamones cuando pensábamos que iban a sortear más cosas. De todos modos, no es mal sorteo, todo lo contrario. Ya por fin con los trofeos en la mano, bastante bonitos, fuimos a la piscina a darnos un baño y nos dijeron que ya estaba cerrada, así que nos quedamos un tanto frustrados, al igual que con la sandía, que la devoraron sin que nosotros la probáramos, es lo que tiene ir con unas campeonas que suben al cajón, que toca esperar. De todos modos, eran más de las diez, tampoco se puede pedir más. Así que cogimos el coche y ruta para Madrid que las dos campeonas que subieron al cajón tenían que enfrentarse al día siguiente con las terribles cuestas de la Carrera del Rayismo y con menos de doce horas de descanso, pero seguro que lo hacen bien.

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