LI Trofeo Marathon de cross

¡Qué duros son los crosses! ¡Cómo se me ocurre apuntarme! He sufrido un montón en la prueba. Han sido 5150 metros interminables. Otra vez me lo pensaré mejor antes de apuntarme.

Trofeo Marathon de cross 2010
Cartel de la carrera

Inmerso ya en la preparación de la maratón de Madrid y siguiendo el plan de entrenamiento de Hal Higdon para corredores de nivel intermedio este fin de semana tocaba tirada larga de 14 millas o lo que es lo mismo 22,4 km. Tenía la opción de tomarme el sábado con calma y hacer los 22 km el domingo o hacer los 22 km el sábado y tomarme el cross como un entrenamiento de «calidad». Y opté por esa segunda opción, sólo que el entrenamiento de calidad se convirtió en una carrera dura, bastante dura.

Habíamos quedado en el punto de encuentro del parque Pradolongo a las 9:45 para ir trotando hacia el parque de las cruces donde se celebraba la prueba. Unos en coche y otros corriendo hemos llegado al colegio donde entregaban los dorsales (al módico precio de 3 €), nos hemos colocado el dorsal y hemos una vuelta de reconocimiento. El terreno estaba bien para correr y el circuito era muy bonito, pero había muchas curvas y recurvas, aderezadas con un par de pequeñas subidas casi al terminar la vuelta. La carrera constaba de dos vueltas.

Antes de comenzar la carrera ya llevaba en las piernas más de 8 km, por lo que esta vez no iba a servir de excusa el no haber calentado. Poco antes de la salida me he encontrado con Javier de la A. D. Marathon y compañero maratidiano y he pensado que podría intentar de ir con él, ya que es más experimentado que yo en los crosses. Así que en la línea de salida me he colocado junto a él, tratando de hacerle un marcaje estrecho.

Pero nada más sonar el disparo me he lanzado como un loco y tal vez demasiado deprisa, ya que ese primer kilómetro ha sido el más rápido (3:50). En ese primer kilómetro ya me he puesto por delante de Javier y ahora era él el que me hacía un estrecho marcaje a pocos metros de mi espalda. El segundo kilómetro también ha sido bastante rápido (3:58) y ahí he visto que no iba demasiado fino, que tenía las piernas cansadas y que debía aflojar un poco para no reventar. Además al terminar la primera vuelta he visto que el reloj de meta marcaba 10:11 por lo que mi idea de bajar de veinte minutos era ya imposible y eso me ha desanimado un poco.

Ya algo más calmado y con un ritmo más suave he afrontado la segunda vuelta, clavando los tres siguientes kilómetros en 4:07 y deseando que llegase la meta lo antes posible. En esta segunda vuelta he sido adelantado por cuatro corredores, pero en los últimos metros he adelantado a dos o tres, por lo que sólo habré perdido dos posiciones en esta vuelta. Según Pepe, que estaba de espectador junto con Norberto e Isabel, debería haber acabado en la posición 80, pero mirando la clasificación, la posición es la 76, que no está mal.

El tiempo realizado en los 5150 metros ha sido de 20:35 lo que indica un ritmo de 4:00/km. Aunque no tengo ninguna experiencia en este tipo de carreras, considero que el tiempo conseguido es bueno ya que no es lo mismo un cross que una carrera en ruta o en pista, ¡¡¡un cross es mucho más duro!!!

Después de la carrera la organización nos ha agasajado con un plátano, agua, una chocolatina, glucosa, un bote de ensalada italiana, una camiseta y… seguro que me dejo algo. Nada más comernos el plátano y echar un trago de agua, corriendo a casa por el mismo camino por donde hemos venido.

Total que ha sido un día bastante completo, ya que habré efectuado unos 18 km entre unas cosas y otras. Si sumamos a eso los 21 de ayer, el fin de semana ha sido de órdago. Habrá que tomarse la semana entrante con mucha tranquilidad para llegar el domingo pletórico de fuerzas a Fuencarral.

Ninfa ha llegado tercera de las «populares», por lo que acabo de ver en las clasificaciones oficiales, ¡¡¡esta chica no se baja del podium!!! Y Beatriz, la hija de Javier ha ganado en su categoría de cadete femenino. Otra que tampoco se apea del cajón.

Conservo una copia de la clasificación por si acaso.

A vueltas con el peso

Sabía que después de la comilona del pasado fin de semana había cogido peso. Y, efectivamente, cuando me he pesado esta mañana la báscula marcaba 68,9 kg. La verdad es que me ha parecido mucho, pero el cerdo es el cerdo…

Habíamos quedado a las 9:30 para ir al río. Allí estábamos cuatro pradolongueros pensando en no machacarnos demasiado para poder mañana rendir a tope en el Trofeo Marathon de cross. Sin embargo, me apetecía hacer más kilómetros, así que después de volver del río me he dado una vuelta a Pradolongo para totalizar 21,12 km -poco más de una media- en un tiempo de 1:59:32, yendo a un ritmo bastante cómodo de 5:40 en la ida y vuelta al río y a unos 5:10 en la vuelta a Pradolongo. Y es que ya hay que ir pensando en la maratón de Madrid y en ir acumulando kilómetros.

Lo que me ha sorprendido es que después de volver a casa y beberme medio litro de agua me he pesado y voilà sólo pesaba 67,6 kg. No sé qué pensar porque no me parece lógico bajar más de kilo y medio por haber hecho esos 21 km. De nuevo no entiendo nada.

Mañana será mi cuarta participación en el Trofeo Marathon de cross después de correr en 1999, 2005 y 2007. Y la táctica en una carrera tan corta, sólo 5150 metros, es la habitual en estas distancias: a muerte desde el primer metro y confiar en no reventar.

Cuestas en Pradolongo

Hoy nos hemos juntado nueve corredores, yo pensaba que íbamos a ser cuatro gatos, que la lluvia iba a asustar a más de uno, pero como era una lluvia ligera no ha echado a nadie para atrás. Además resultaba muy agradable para correr. Sin embargo, de esos nueve no todos se han animado a subir cuestas, sólo nos hemos quedado cuatro. Miedosos…

Normalmente es el Parque Sur el lugar donde realizo las series de cuestas. Sin embargo hoy hemos realizado las cuestas en Pradolongo. El entrenamiento ha consistido en 4 km de calentamiento y luego un circuito de cuatro cuestas. Ese circuito lo hemos recorrido tres veces, por lo que han sido doce cuestas en total, cada una con sus peculiaridades. Unas más cortas e inclinadas y otras más largas y de menor pendiente. Después de las cuestas unos cuantos kilómetros de enfriamiento.

Cuesta de la pirámide (91 m)
Cuesta de la pirámide

Cuesta en Z (145 m)
Cuesta en Z

Cuesta con repecho duro (160 m)
Cuesta con repecho duro

Cuesta larga... pero dura (295 m)
Cuesta larga… pero dura

Un día extra

Hoy he salido a hacer un día más de los habituales. Si no ocurre nada raro esta semana haré cinco días de entrenamiento, cosa nada habitual. Pero ha sido una cosa extraordinaria, creo yo. Volveré a mis cuatro días semanales, que cinco ya me parece mucho machaque para el cuerpo.

De todas formas me lo he tomado con bastante tranquilidad, rodando a un ritmo de 5:30 y no castigándome mucho para mañana jueves que haremos un entrenamiento con bastantes cuestas. Y es que en Pradolongo hay unas cuantas que aunque no son muy inclinadas pueden servir muy bien para este tipo de entrenamientos.

Han sido dos vueltas al parque, realizando 10 km en algo más de 54 minutos.

Correr potencia el cerebro

Me hago eco de una noticia que pude leer el pasado 20 de enero en El Mundo titulada El ‘footing’ potencia el cerebro. Resulta curiosa la noticia por dos cosas, primero porque utiliza la palabra footing que no tiene ese significado en inglés (sería jogging o running) y segundo porque no deja de ser una buena noticia para los que corremos.

Yo desde luego no sé si el cerebro se potencia o no, de lo que sí doy fe es que en mi época estudiantil me resultaba más eficaz hacer unos kilómetros y luego ponerme a hincar los codos que estar más horas sobre los libros.

Pues eso, todo el mundo a correr que no sólo sirve para no engordar o para mejorar el sistema cardiovascular, sino que se mejoran las conexiones neuronales y se potencia la capacidad mental.

Para tratar de mejorar mi coco hoy he vuelto a salir a entrenar con los compañeros de Pradolongo y hemos dado las dos típicas vueltas. La segunda aderezada con la subida a toda pastilla a la pirámide truncada. Pero en general ha sido un entrenamiento tranquilo, ya que han sido 58 minutos para poco más de 10 km.

La penitencia

No puedo negar que un sentimiento de culpabilidad me embargaba después del dispendio gastronómico, por lo que me acosté la noche anterior pensando en levantarme pronto -aunque algo menos que ayer- y hacerme cuanto más kilómetros mejor, con la idea de rebajar un poco lo comido.

Garganta de Alardos
Garganta de Alardos

Salí con el sol en el horizonte siguiendo el mismo camino que el día anterior, por el camino marcado por la garganta de Alardos. Sin embargo, hoy no he perdido de vista las marcas blancas y amarillas y he conseguido llegar al final del sendero, que no era otro que el mismo pueblo de donde salí, ya que el camino ¡¡¡es circular!!! Comienza y termina en Madrigal de la Vera después de subir y bajar unas cuantas cuestas. Lo malo es que el camino no era tan largo como me hubiese gustado, ya que tendría poco más de 10 km, así que después de terminar esa vuelta, unos cuantos kilómetros más hasta llegar a los 15 que tenía pensado hacer. Después del recorrido ya me he sentido mejor, confío en haber rebajado algo de lo adquirido el día antes. En total han sido 15,5 km en un tiempo de 1:25:16.

Este entrenamiento me va a venir bien de cara a Fuencarral porque ha sido cuesta arriba la ida y cuesta abajo la vuelta y de esas subidas y bajadas tiene unas cuantas la media de Fuencarral. De todos modos, habrá que hacer algún día más otra ración de cuestas.

El pecado

Este fin de semana he estado en Madrigal de la Vera, provincia de Cáceres. Y eso no es bueno ni malo, lo malo es el motivo de la visita y es que se celebraba un evento peculiar. El evento consistía en la matanza del cerdo y en lo que eso supone, comer, comer y comer. Y, por supuesto, beber, beber y beber. Sí, ya sé que resulta duro estar todo el sábado comiendo y bebiendo…

Sabiendo lo que me iba a caer encima me he levantado pronto para hacer unos kilómetros antes del evento. Salí por un camino que discurre por la garganta de Alardos, donde está el puente romano. Pero salí demasiado pronto y cuando empecé a correr no se veía un pimiento por lo que iba con mucho cuidado de donde ponía el pie. De hecho me lo torcí un poco en uno de los boquetes.

Puente romano en Madrigal de la Vera
Puente romano en Madrigal de la Vera

El camino estaba señalizado con unas marcas blancas y amarillas y lo he seguido hasta que he perdido las marcas. Pero he continuado por donde he podido y cuando he visto que llevaba seis kilómetros, vuelta por donde había venido. En esos momentos empezaba a amanecer y resultaba muy hermoso correr mientras el sol iba saliendo y las tinieblas dejaban paso a la luz. El cronómetro marcaba 1:10:45 cuando he terminado de recorrer los 12 km.

Después del ejercicio, marcha hacia el camping La Mata donde empezaba la jornada gastronómica con el desayuno, después unas migas -realmente ricas- y luego toda la orgía de carnes variopintas. Y aunque resulte difícil de creer todo consiste en comer y comer hasta la noche… o más todavía porque yo me fui sobre las nueve de la noche y allí seguía saliendo carne.

Inscripción media de Villalba

Gracias a Quique ya estoy inscrito a la media de Villalba, más conocida como la tragamillas. El precio de la inscripción ha sido de 12 € y porque lo ha hecho en una tienda, porque por internet el precio aumentaba un euro más. Lo más curioso es que si la inscripción se hace a partir del 15 de febrero, el precio aumenta aún más, a 15 €.

Esto de las inscripciones de las carreras es una auténtica locura. Que haya que apuntarse a finales de enero o principios de febrero a una carrera que se celebra en marzo, es de locura. Pero como siempre, la culpa no es de los organizadores, es de los corredores que nos prestamos a este juego.

Junto al dorsal viene un díptico con el reglamento, un plano del recorrido y la altimetría. Mirando el perfil, la verdad es que da miedo observar los últimos kilómetros porque desde el 14 hasta el 17 parece que está el Tourmalet. Sin embargo, mirando con más detenimiento, se puede ver que hay una subida desde los 875 m hasta los 930 m. Es decir, que se suben 55 metros en 3 kilómetros. O lo que es lo mismo, que la pendiente es de un 1,8%, que tampoco es como para morirse.

De hecho, si se compara esta subida con la más larga de Fuencarral, en unos 2,5 km se suben algo más de 75 metros, es decir que la cuesta tiene una pendiente algo superior al 3%, pero con picos que superan el 5%. Es, por lo tanto, bastante más dura que la de Villalba.

Véanse los últimos kilómetros de Fuencarral para saber lo que es verdaderamente una carrera dura. Aunque dicen que la media de Segovia es peor…

Perfil últimos kilómetros de la media de Fuencarral
Perfil de los últimos kilómetros de la media de Fuencarral

Piernas cargadas

En otras medias más duras, léase Fuencarral, he acabado con las piernas bastante castigadas. Sin embargo, en una media como la de Getafe nunca había tenido las piernas tan cargadas como esta vez, que ya estamos a jueves y todavía siento los cuadriceps cargados.

La idea era ir tranquilo las dos vueltas. Y eso es lo que he hecho en la primera, que incluso he rehusado subir la cuesta de la pirámide para no castigarme más. Sin embargo en la segunda vuelta ha empezado a zumbar Emilio el hombre radiactivo y no me ha quedado más remedio que seguirle. Por su culpa he hecho una primera mitad de segunda vuelta bastante más deprisa de lo que debiera, menos mal que luego se ha (nos hemos) calmado un poco. Hábilmente también he rehusado subir la pirámide en esta segunda vuelta. Espero que para el próximo entrenamiento, que será el sábado, ya estén las piernas recuperadas.

Emilio II se ha tenido que ir cuando llevábamos poco más de una vuelta aquejado de un dolor similar a la ciática. Confío en que no sea eso, porque esa dolencia da mucha guerra. ¡Ánimo Emilio!

1ª vuelta (5 km): 28:43
2ª vuelta (5 km): 24:42

Total (10 km): 53:25

Zapas nuevas

Aunque el uno de enero estrené zapatillas y las he estado utilizando hasta ahora, hoy he estrenado unas nuevas, gracias a don Eulogio. Son de la marca Joma y espero que me den tan buen resultado como las otra que tuve. Bien es verdad que las otras me duraron muy poco, sólo dos meses, pero iban como un guante. Como las echo de menos…

Nuevas zapatillas Joma
¡Qué buena pinta tienen!

Como siempre que estreno zapatillas, voy con más miedo que vergüenza porque pienso que me van a hacer daño en algún sitio, pero estas se han portado bien. Sólo me dolía el ojo de gallo que tengo en el dedo meñique del pie izquierdo, pero eso es culpa de las otras zapatillas.

Hoy entrenamiento muy ligero, sin forzar lo más mínimo trotando las dos vueltas. Tan despacio iba que al final me he quedado solo. Y es que he tardado algo más de 57 minutos en realizar los 10 km. Aún así notaba los cuádriceps muy cargados del domingo. Habrá que tomarse esta semana con calma para recuperar del esfuerzo.