Camino de Santiago. Etapa 3

La etapa partía de Segovia para llegar a Coca. Eran 55 kilómetros y 233 metros de desnivel, lo que parecía ser una etapa tranquila. Una amiga nos había comentado que lo había hecho en su mayor parte por la Vía Verde del Eresma; sin embargo el track iba por otro sitio.

Nos levantamos a las 7:45 y como una hora después salimos de Segovia siguiendo otro track que pensamos que podría ser mejor, pero nos llevó mucho tramo por carretera, luego un poquito por camino, más tarde por un polígono para volver a otra carretera. Allí decidimos volver al track de los días anteriores y buscando coger el dichoso track cogimos un par de cuestas que nos dejaron las piernas tiritando y nos íbamos acordando de la amiga que decía que había ido tan tranquila por la Vía Verde del Eresma.

Por casualidad, al pasar por un puente vi esa vía, por lo que nos olvidamos del track y nos fuimos por esa senda, que es muy llana y tranquila. Allí nos encontramos con un pareja de ciclistas que nos dijeron que el tramo del Camino para llegar a Coca desde Santa María la Real estaba fatal, que te hundías en la arena y nos aconsejaron que continuásemos por esa Vía Verde.

Cuando llegamos a la altura de Santa María la Real continuamos por un camino que va paralelo a la vía del tren y por allí anduvimos bastantes kilómetros, dejando la vía a la izquierda hasta llegar cerca de Nava de la Asunción donde cruzamos al otro lado y fuimos acercándonos poco a poco a ese pueblo… Pero allí tampoco cogimos el Camino y continuamos por la Vía Verde porque en el track parecía que el Camino iba por una carretera. Seguimos por esa Vía hasta que llegamos a un barranco por donde se veía el Voltoya, así que nos tocó dar la vuelta unos cuantos metros para pasar por debajo de la vía del tren y seguir la Vía Verde. Cruzamos un puente de hierro y enseguida llegamos a una carretera por la que alcanzamos Coca, entrando justo por donde está el castillo. Hicimos según Google Maps 66 km en 4h38’. El GPS, que aguantó más que días anteriores, se paró cuando llevábamos 58 km.

Llegando a Coca con su incomparable castillo

Junto al castillo hay una caseta de información turística donde nos sellaron las credenciales y nos dijeron que llamáramos a un número de teléfono para ver si podíamos visitar el castillo, ya que es privado. Llamamos y nos dijeron que no se podía visitar por la tarde porque estaba cerrado ya que se celebraba un evento. Nos dio la chica un mapa del pueblo con sus monumentos y nos dio algunas indicaciones de qué ver. Desde allí nos fuimos al apartamento que habíamos reservado (apartamentos la Rocanda). Allí pudimos dejar las bicis abajo y subimos a la habitación que nos enseñó y nos dio las oportunas explicaciones. Una habitación que estaba realmente fenomenal, muy nueva y muy limpia. Nos duchamos, lavamos la ropa, la colgamos en la terraza con nuestras cuerdas y nos fuimos a comer. Muy posiblemente el mejor alojamiento de todo el Camino.

Por la tarde estuvimos buscando alojamiento en Medina de Rioseco, fin de la cuarta etapa y reservamos en el Hostal Duque de Osuna por 51 €.

Mi consejo es tratar de hacer toda la etapa por la Vía Verde del Eresma, cogiendo esta vía lo más pronto posible y no seguir el Camino, al menos hasta Santa María la Real de Nieva y enterarse allí si el Camino tiene mucha arena o si es transitable. Si se puede ir con la bici coger ya el Camino o en caso contrario seguir por la Vía Verde hasta la carretera SG-V-3431 dirección Coca poco después de atravesar el Voltoya.

Camino de Santiago. Etapa 2

La segunda etapa originalmente partía de Manzanares el Real y llegaba a Segovia atravesando el puerto de la Fuenfría. Una etapa de 56 km con 1.220 metros de desnivel; sin embargo nosotros salíamos de Becerril de la Sierra, así que nos ahorrábamos unos kilometrillos.

A las ocho comenzaba la hora del desayuno, pero cuando bajamos ya había gente que se había ido. Si lo hubiéramos sabido… Después de desayunar preparamos las cosas y nos pusimos en marcha, un poco antes de las nueve. Antes de salir del pueblo nos pasamos por el Ayuntamiento para que nos sellaran las credenciales, nuestro primer sello. Volvimos por la misma carretera por la que entramos al pueblo y cogimos el Camino a la altura de una rotonda donde confluyen la M-617 por donde veníamos el día anterior y la M-607 que va a Navacerrada. El Camino, que está bastante mal, transcurre paralelo a esta carretera atravesándola en un momento dado y entrando en la localidad de Navacerrada y por algún motivo que desconozco el track te lleva por la calle más empinada de Navacerrada, tan empinada que tuvimos que poner pie a tierra. No habíamos llegado a la Fuenfría y ya habíamos penado unas cuantas veces. Esa cuesta tan empinada acaba en una calle cortada donde hay que subir una cuesta corta y aún más empinada de tierra con algún desperdicio de materiales de construcción. Ese rampón acaba en la carretera y justo enfrente hay un cartel del Camino, así que fui para allá sin tan siquiera mirar el track. Craso error porque el track llevaba por la carretera hasta Cercedilla y el Camino iba por unos escalones muy altos y de mucha pendiente, que me costó Dios y ayuda subir. La cuesta era tan dura que tuve que dejar mi bici y subir la de mi amiga. Me di cuenta después de ese ímprobo esfuerzo de mi error y volvimos a la carretera, donde después de una pequeña cuesta ya es todo cuesta abajo hasta Cercedilla, población que hay que atravesar para coger la carretera que sube a la Fuenfría y que pasa por las piscinas naturales tan famosas. Desde luego si alguien hace el Camino, que atraviese Navacerrada por la carretera M-607 sin entrar en el pueblo.

El día antes nos había dicho un tipo que iba en bici que lo peor de la Fuenfría son los primeros kilómetros, los asfaltados y que luego suavizaba y es verdad que al comienzo hay tramos de buena pendiente donde mi amiga tuvo que poner pie a tierra. Llegamos a una fuente junto a un aparcamiento y allí paramos a repostar agua. La carretera poco a poco va perdiendo asfalto, pero no suaviza hasta algo después, que se puede subir más tranquilo. Pasamos por un mirador donde comienza una cuesta abajo y pensábamos que ya habíamos coronado, pero no, aquello seguía subiendo aunque más llevadero. Mi amiga me preguntó la hora y como eran cerca de las doce paramos a comernos una barrita. No tardamos mucho en llegar a la cima de la Fuenfría donde paramos a recoger agua en una fuente próxima. Bajé andando a la fuente con los dos bidones, los llené, subí arriba, nos hicimos una foto y ya bajamos hacia Segovia por un camino horripilante lleno de piedras que me hacían temer por las alforjas; sin embargo acabó lo peor de la bajada y las alforjas ahí seguían. Después de las piedras hay tramos asfaltados, unos mejor y otros peor por donde bajábamos a buen ritmo y por un tramo final que debía tener una pendiente bárbara porque la bici se iba a toda pastilla.

Después de una buena bajada se coge un camino a la izquierda un tanto irregular porque hay algunas piedras y algunos tramos con rodadas algo profundas donde mi amiga metió la rueda de la bici y se cayó y menos mal que no se hizo nada serio. Llegamos a una carretera que cruzamos y a partir de ahí luego mejoró el Camino que seguía favorable hasta la llegada a Segovia donde paramos a comer antes de llegar al hotel. Igual que el día anterior, el Garmin se quedó sin batería antes de llegar a nuestro destino, por lo que habrá que fiarse del Google Maps que dice que hicimos 48 kilómetros en casi cinco horas y es que hasta que pasamos el pueblo de Navacerrada y subimos la Fuenfría se nos fue demasiado tiempo.

Ante el acueducto de Segovia

El Hostal Natura no tiene un sitio donde dejar las bicis, hay que subirlas a la habitación y además no hay ascensor. Subimos las bicis, nos duchamos, lavamos la ropa y la colgamos en el cuarto de baño utilizando nuestra cuerda y nuestras pinzas. La habitación era bonita, pero para dormir no me convenció nada porque la luz de emergencia era demasiado luminosa, el aire acondicionado hacía mucho ruido y si abrías la ventana se oían los demás aparatos de aire acondicionado. No lo aconsejo, aunque su única ventaja es que está muy céntrico.

Mi consejo, como ya había comentado, es no seguir el track al llegar al pueblo de Navacerrada, sino atraversarlo por la M-607. Entrar en el pueblo es penar innecesariamente para nada.

Camino de Santiago. Etapa 1

La etapa 1 acababa en Manzanares el Real y según la web se trataba de una etapa de 53 kilómetros con 615 metros de desnivel. Como ya comenté en la anterior entrada, al no encontrar alojamiento en Manzanares íbamos a pernoctar en Becerril de la Sierra, eso provocaba que esta primera etapa iba a ser más larga y la segunda, más corta. Como en la segunda teníamos la subida del puerto de la Fuenfría, no nos pareció mala idea alargar la primera y acortar la segunda.

Había bajado un track de wikiloc que partía desde Butarque (Villaverde) y llegaba a Santiago recorriendo 717 kilómetros. Nosotros llegábamos a ese track con una diferencia de 4 kilómetros, por lo que deberíamos recorrer 713 kilómetros si no nos salíamos ni un milímetro del track cosa que ya asumimos desde un principio que iba a ser imposible.

Sonó el despertador a las 7:45 y entre unas cosas y otras, cuando quisimos comenzar el Camino ya habían pasado unos minutos de las nueve. Atravesamos Pradolongo y cogimos el Anillo Verde por Antonio López, haciéndolo en sentido horario hasta alcanzar el carril bici de Colmenar por el que fuimos hasta Tres Cantos cuando llevábamos recorridos unos 35 km. Hasta ese momento todo había ido bien, ya que no notaba mucho las alforjas al no ir a tope. Ahí el track nos enviaba por el Camino y por allí que nos fuimos abandonando la comodidad el carril bici. Cuando llevábamos un par de horas paramos las bicis debajo de un árbol y nos comimos una barrita.

Listo para comenzar el Camino

El Camino va empeorando según nos íbamos acercando a Colmenar, con mucha gravilla que provocaba que costara subir las cuestas. Menos mal que la entrada al pueblo, por el cementerio, la carretera está asfaltada porque la pendiente se nota en las piernas. Ya dentro del pueblo, para subir a la iglesia, también hay que salvar una pendiente considerable. En la iglesia nos hicimos una foto y cargamos agua porque la mañana era bastante calurosa.

La salida de Colmenar es horrorosa por una camino lleno de piedras y con muchas subidas y bajadas, aunque luego mejora un poquito ya cerca de Manzanares, donde debíamos habernos quedado. Mirando el track vimos que teníamos que llegar hasta el kilómetro 75 (71 para nosotros) y ahí desviarnos hacia Becerril, pero pasando Manzanares cuando llevábamos 61 km ya íbamos bastante cansados y deshidratados porque el sol nos daba de lleno. Tuvimos suerte porque ya medio desfallecidos pasamos por la ermita de San Isidro (kilómetro 68,5 del track) y vimos una fuente donde afortunadamente había agua. Paramos, llenamos los bidones y volvimos a ponernos en marcha.

Al llegar a Mataelpino (kilómetro 71 del track, 67 para nosotros), ya hartos de dar a los pedales salimos a la carretera para coger la M-617 que tiene también una bonita cuesta que nos hizo acordarnos de muchas cosas y ninguna agradable. Después de coronar esa cuesta ya es todo favorable hasta Becerril de la Sierra, que tuvimos que atravesar casi por completo para llegar al hotel Las Gacelas donde llegamos pasadas las tres de la tarde después de recorrer 73 km según Google Maps, ya que al Garmin se le acabó la batería.

El hotel Las Gacelas está muy bien y además tiene piscina si alguien quiere darse un bañito. No es mala idea echar un bañador a las alforjas, que no pesa ni ocupa mucho. Además pudimos dejar las bicicletas en un salón que tenían cerrado. La habitación nos costó 56 € con desayuno incluido. Ese día por la tarde estuvimos reservando por Booking.com el alojamiento de la tercera etapa, la que acababa en Coca. Elegimos Apartamento la Rocanda y nos costó 55 €. Íbamos con la idea de reservar siempre el alojamiento de dos días después.

Mi consejo para esta primera etapa es tratar de parar en Manzanares el Real si no estás muy bien de forma, porque en caso contrario se hace larga la etapa. Además, es recomendable ir por el carril bici todo lo que se pueda y evitar a toda costa la salida de Colmenar por el Camino porque es horrorosa.

Camino de Santiago. Etapa 0

La planificación para el Camino es fundamental, no conviene dejarlo todo al azar, aunque tampoco es bueno dejarlo todo cerrado para tener cierto margen de maniobra. Reconozco que soy poco organizado y fui dejando para los últimos días algunos detalles. Eso sí, semanas antes había comprado un transportín y un par de alforjas y había estrenado una de ellas en una buena tirada de 88 kilómetros por caminos que suponía serían similares a lo que nos íbamos a encontrar… Pero me equivoqué porque estos caminos por donde ensayé, eran una autopista comparados con algunos tramos con los que nos tuvimos que enfrentar. También es una buena idea llevar la bici al taller para una puesta a punto. En mi caso, tenía un problema para cambiar al plato mediano y por eso unos días antes llevé la bici al taller, de tal manera que cuando comencé el Camino la bici estaba como nueva.

El día antes de salir fuimos a por nuestra credencial a la Real Iglesia Parroquial de Santiago y San Juan Bautista, muy cerca del Teatro Real de Madrid. En la sacristía nos entregaron las credenciales y echamos un par de monedas al Santo para que nos protegiese durante el Camino.

En la puerta de la iglesia con la credencial

Luego fuimos al Decartón a comprar un poncho por si nos llovía, una toalla y otra cámara más por si pinchábamos. Con esto fuimos demasiado precavidos porque llevábamos tres cámaras de repuesto además de parches.

La amiga con la que iba a emprender la aventura no se veía en condición de llevar peso adicional por lo que tuve que meter lo suyo y lo mío en mis dos alforjas. Esto fue lo que metí en mi alforja: un culote, un maillot, un par de calzoncillos, un par de calcetines, un par de camisetas, un pantalón de deporte, un pantalón largo de montaña de los que se pueden quitar la pata y dejarlos cortos, una toalla, dos cámaras, algunas herramientas, parches, una navaja suiza, cargador para el móvil, batería portátil (absolutamente prescindible), cuerda para colgar la ropa, pinzas, bolsa de aseo, barritas energéticas de Ahorramas con sabor a plátano, un cuaderno, un boli y una cadena para atar la bici. En la otra alforja algo similar, aunque me costó pelear duro para no llevar más cosas.

Como la primera etapa acababa en Manzanares el Real estuve buscando alojamiento allí, pero lo que vi era muy caro y me puse a buscar algo cercano, encontrando el Hotel Las Gacelas en Becerril de la Sierra. Esto obligaba a desviarse un poco de la ruta, pero no demasiado. También busqué alojamiento en Segovia, final de la segunda etapa, y encontré en el Hostal Natura, del que me habían hablado bien.

Camino de Santiago desde Madrid

Realizar el Camino de Santiago siempre ha sido una meta para mí. La idea era hacer andando el Camino Francés desde Saint Jean Pied de Port pero viendo que esa opción es complicada decidí llegar a Santiago desde la puerta de casa y en vez de ir andando, en bicicleta. Para ello estuve buscando en internet y encontré la web conalforjas.com donde hablaban del asunto en este enlace.

Las diferentes etapas las saqué de esa web porque me convenció la distancia de cada una de las etapas, las veía asequibles y además acababan en sitios muy interesantes. Esto es lo que decían: Aunque la longitud de las etapas va a depender de tu forma física, estilo de cicloturismo… nosotros te proponemos las siguientes 13 etapas que permiten realizar el Camino completo en dos semanas:

  • Etapa 1: Madrid – Manzanares el Real. 53km (+615m)
  • Etapa 2: Manzanares el Real – Segovia. 56km (+1.220m)
  • Etapa 3: Segovia – Coca. 55km (+233m)
  • Etapa 4: Coca – Puente Duero. 50km (+139m)
  • Etapa 5: Puente Duero – Medina de Rioseco. 49km (+311m)
  • Etapa 6: Medina de Rioseco –Sahagún. 60km (+212m)

Camino Francés

Una vez enganches con el Camino Francés a la altura de Sahagún restan las siguientes etapas:

  • Etapa 7: Sahagún – León. 60km (+311m)
  • Etapa8:León–Astorga. 51km(+372m)
  • Etapa 9: Astorga – Ponferrada. 55km (+849m)
  • Etapa 10: Ponferrada – O Cebreiro. 53km (+1.211m)
  • Etapa 11: O Cebreiro – Portomarín. 70km (+1.037m)
  • Etapa 12: Portomarín – Arzúa. 53km (+1.102m)
  • Etapa 13: Arzúa – Santiago de Compostela. 39km (+713m)

Camino Real de Guadalupe. Etapa 4

Cuarta y última etapa entre Villar del Pedroso y Guadalupe. Sin lugar a dudas la etapa más dura por el desnivel. Había leído que los bicigrinos fueran mejor por la carretera en vez de por el camino. Así que salimos de Villar del Pedroso por la carretera en vez del camino ya cuesta arriba dirección Carrascalejo. Llevábamos poco tiempo pedaleando y ya veía a mi amiga que avanzaba poco y con un desarrollo muy corto. Me preguntó si ya estábamos subiendo el puerto, pero no empezaba hasta después de Carrascalejo. Cuando llegamos a esa localidad a mi amiga se le ocurrió la idea de ir por el camino en vez de la carretera y el camino estaba impracticable para el pedaleo por la pendiente del camino y el terreno, que eran pedruscos. Fue en ese camino, al meter el plato pequeño cuando se estropeó el cambio de mi bici. Nos pusimos a andar los dos y mi amiga iba tan cansada que en algunos tramos iba yo empujando las dos bicis. Noté que me dolía la cabeza y afortunadamente mi amiga llevaba Paracetamol, que había cogido de la casa rural. Me dio una pastilla y al poco se me pasó, menos mal. Tuvimos la fortuna que el camino desemboca en la carretera por la que íbamos originalmente y, por lo tanto, volvimos de nuevo al asfalto. Mi amiga subía un rato pedaleando y un rato a pie y así, poco a poco, llegamos a la cima del puerto de Arrebatacapas. Allí paramos, hicimos unas fotos y nos tiramos por la bajada buscando la localidad de Navatrasierra.

En la cima del puerto de Arrebatacapas a 36,5 km de Guadalupe

Después de pasar este pueblo la carretera seguía cuesta abajo y durante la bajada pudimos ir disfrutando del paisaje, que era espectacular por esa zona. Lo malo es que después de la bajada venía la subida del segundo puerto que nos había dicho una corredora que era más tendido. De nuevo subimos como el anterior, con mi amiga un rato a pie y otro rato pedaleando. El puerto es bastante largo, de algo más de once kilómetros, por lo que se nos hizo largo y duro. Poco antes de coronar paramos en una fuente a coger agua y comernos una barrita, el sitio era muy bonito, todo rodeado de verde, con agua corriendo y muy sombreado.

Coronamos al poco y nos lanzamos cuesta abajo. Había leído que en esa bajada sale un camino hacia La Calera y que era recomendable ir por allí. Así que un par de kilómetros después de la cima nos desviamos por esa pista de tierra y fue un gran error ya que era todo el rato subir y bajar, subir y bajar hasta poco antes de este pueblecito que llegamos por una buena bajada. Llegamos al pueblo y no sabíamos por donde seguir por lo que preguntamos a un señor que andaba por allí con su mujer y su hijo. Nos dijo el camino a tomar y nos advirtió que había muchas cuestas tanto para arriba como para abajo y duras. Por lo que había leído tenía la idea de que desde allí era ya favorable hasta Guadalupe, pero es como el individuo nos dijo, muchas subidas y bajadas. Nos encontramos con tres muros que tuvimos que subir a pie porque era imposible pedalear. Un primer muro de 600 metros, un segundo muro de 1,7 km y un tercer y último muro de algo más de medio kilómetro que ya nos metió prácticamente en Guadalupe, pero que aún no sabíamos si esa población a la que nos acercábamos era nuestro destino. Cerca del cementerio preguntó mi amiga a una señora que andaba por allí y nos dijo que sí, que era Guadalupe. Para entrar había otro fuerte repecho que subimos andando y ya dentro de la población preguntamos por el monasterio y nos dijeron que todo recto, que lo encontraríamos sin problemas.

Efectivamente, llegamos a la plaza situada delante del monasterio y lo primero que me sorprendió es la cantidad de gente que pululaba por allí haciéndose fotos, entrando en la iglesia, sentados en las terrazas y paseando por allí. Nos hicimos unas cuantas fotos y mi amiga entró a ver a la virgen mientras yo vigilaba las bicis. Cuando salió entré yo y vi a la virgen, muy morena ella. Al salir de allí fuimos a una de las terrazas cerca de la fuente y me metí entre pecho y espalda dos jarras grandes de cerveza que me sentaron de vicio.

Mi amiga ante la entrada del Monasterio de Guadalupe
Ante la entrada del Monasterio de Guadalupe

Así acabó nuestra peregrinación a Guadalupe. Cuatro días en los que he disfrutado como un enano. Me encantó el viaje. Me están dando ganas de hacer el Camino de Santiago también en bici saliendo de Madrid.

Camino Real de Guadalupe. Etapa 3

Tercera etapa del Camino Real de Guadalupe: Talavera de la Reina, Alberche del Caudillo, Calera y Chozas, Alcañizo, Oropesa (descanso), Alcolea de Tajo, Puente del Arzobispo y Villar del Pedroso.

Sonó el despertador a las siete, nos levantamos raudos, nos vestimos, desayunamos y bajamos al restaurante a recoger las bicis, que aún seguían allí. Coloqué el móvil en el soporte de mi bicicleta y puse en marcha el programa BikeGPX con el Tramo 7 entre Talavera y Calera. Eran las ocho menos diez cuando nos pusimos en marcha, nos internamos por el parque de la Alameda buscando el camino y al poco lo encontramos que coincidía con un carril bici que transcurre paralelo al río Tajo. Era muy agradable circular por allí con el frescor de la mañana. Pasamos por la muralla, por una glorieta con unos leones y salimos de Talavera por el cementerio, alejándonos un poco del río, pero el camino seguía siendo agradable y eso que el firme ya había empeorado lo suyo.

Circulábamos entre vegetación de considerable tamaño, pensando si sería maíz, pero parecía muy alto. Llegamos a la conclusión de que podría ser tabaco al ver algunos secaderos de tabaco por allí aunque estuvieran en ruinas. Nos adelantaron varios ciclistas al salir de Talavera y poco después nos cruzamos con un pelotón que estaría compuesto por lo menos de veinte unidades. Aún así tampoco es que viéramos muchos ciclistas durante el recorrido. Pasamos junto a Alberche del Caudillo, pero ni entramos. Me sonaba que ese pueblo era uno de aquellos que se hicieron en la época de Franco con todas las casas igualitas, tipo Bernuy, pero lo poco que se podía ver desde el camino no se correspondía con la imagen preconcebida que tenía.

El tramo hasta Calera es muy llano y agradable por la vegetación y el frescor del río, pero la entrada al pueblo es de órdago, ya que hay que subir una buena cuesta que lleva hasta la iglesia, donde acaba el track. Justo antes de empezar la subida llegamos al mojón que indica el kilómetro 100, donde aprovechamos para hacernos una foto.

¡Ya sólo nos quedaban cien kilómetros!

Subimos al pueblo con gran esfuerzo hasta la plaza donde está la iglesia y que en esos momentos estaba «funcionando», ya que se oían voces procedentes del interior del templo. Paré para cambiar el track del móvil y poner el Tramo 8 entre Calera y Oropesa. Si la entrada al pueblo fue subiendo, la salida fue bajando, pero al poco volvimos a subir, aunque con poca pendiente buscando la vía del tren. Circulamos unos tres kilómetros pegados a la vía, por unos toboganes no muy duros, pero de piso muy pedregoso. Por allí nos cruzamos con tres corredores que tenían pinta de correr bastante por el ritmo que llevaban. Hacía calor en esos momentos y por allí no había ni una sombra, unos auténticos valientes.

En un momento dado el camino se aleja de la vía y el track no coincidía con el camino, bien marcado por flechas amarillas y los mojones. Mirando detenidamente el track y adivinando más o menos la dirección del camino, decidimos ir por donde indicaban las flechas y olvidarnos del track, ya que parecían converger más adelante y el track parecía que hacía un recorrido extra. Efectivamente, yendo por el camino al poco convergió el asunto y ya volvió a estar en sintonía el track y el camino.

Llegamos a un pequeño pueblo llamado Alcañizo y de pronto vimos cortado nuestro camino por unas cintas. Como buenos españoles, cruzamos por debajo de las cintas para continuar el camino y al hacerlo pasamos por un puente bastante chulo y una iglesia. Paramos a hacer una foto en esa zona y apareció por allí un paisano al que preguntamos el motivo por el que estaba cortado ese trozo. Nos dijo que el día antes había pasado por allí un remolino y había tirado el cable de la luz y alguna cosa más, pero sólo en ese trozo minúsculo del pueblo. En la puerta de la iglesia había una escultura de metal en referencia al Camino de Guadalupe. Se trata de una escultura tipo de las que hay varias en el camino. Allí mi amiga posó con su máquina.

Poco después de salir de Alcañizo vimos un pueblo en la lejanía que supusimos era Oropesa, por lo que pensamos que no debían quedar muchos kilómetros para nuestra parada. El camino se va empinando poco a poco, sin llegar a tener mucha pendiente, pero siempre para arriba. Pasamos por un sitio que anunciaban bastante llamado Dehesa el Milagro, ya cerca de Oropesa y que según he leído después es una finca que compró Blanca Entrecanales Domecq y que la rehabilitó, diseño huertos, campos de cultivo y criaderos de animales. Una granja de productos ecológicos. Me encanta la foto que he encontrado en internet donde aparece esta señora con un burrito. Maravilloso.

El camino seguía ascendente y se puso más empinado cuando llegábamos a Oropesa. De nuevo se cumplía la norma de entrar al pueblo cuesta arriba. Paramos donde acababa el track, en la plaza del Navarro, en una terraza al lado de una fuente. Yo pedí café y tostada con aceite y tomate y mi amiga un zumo. Fue bastante caro. Rellenamos los bidones en la fuente de al lado de la terraza y nos pusimos en marcha con el objetivo de recorrer el Tramo 9 del track entre Oropesa y Puente del Arzobispo.

Este tramo fue el mejor de todos porque el terreno es favorable, el piso en buen estado circulando por una dehesa de encinas y, por lo tanto, con sombra. Tuve que bajarme un par de veces o tres para abrir la puerta de una cancela, pero por lo demás genial. Antes de llegar a Puente del Arzobispo paramos en Alcolea de Tajo pensando que habíamos llegado a nuestro destino. Por supuesto, también la entrada es cuesta arriba. En la plaza donde paramos había un mojón donde se podía ver la cifra 66,6 con una coma casi imperceptible que invitaba a pensar en el número de la bestia. Allí nos paramos a comernos una barrita y por allí apareció un perro que parecía vagabundear sin dueño. Estuvimos poco tiempo allí, sólo lo que tardamos en comer la barrita y pronto nos pusimos en marcha para completar el tramo del que ya nos quedaba muy poco porque Alcolea está muy cerca de Puente del Arzobispo.

Entramos en esta población por una calle larga y recta donde pudimos apreciar los baldosines por lo que esta localidad es famosa, además de por su precioso puente que le da nombre. Paramos en una plaza donde había una residencia de ancianos y presenciamos cómo los familiares se comunicaban desde abajo, en la plaza, a voces con los ancianos encerrados en el edificio por precaución con el maldito Covid-19.

Paramos en la plaza para poner el nuevo track, el tramo 10 entre Puente del Arzobispo y Carrascalejo. Había leído que los bicigrinos (los peregrinos que van en bici) aconsejaban ir por la carretera EX-387 hasta un determinado punto. No hice caso y después de atravesar el puente que da nombre a la población nos metimos por el camino que va justo al lado de la carretera, yendo la carretera a la izquierda del camino y la verdad es que el camino es una birria, porque transcurre por un campo lleno de paja y en muy mal estado, muy mal conservador. Desde luego, preferible ir por la carretera. Después de ir sufriendo por ese camino mierdoso llegamos a un punto que hay que atravesar la carretera y ya el camino se va separando poco a poco de la carretera. A partir de ese punto el camino cambia de fisonomía y se vuelve más montañoso y cuesta arriba, aunque ya llevábamos subiendo un buen rato. Se sigue subiendo y subiendo hasta que por fin, faltando unos cuatro kilómetros, empieza la bajada. Yo me tiré tratando de tocar los frenos lo menos posible y llegué abajo, al cruce con una carretera. Allí miré para atrás y vi que no venía mi amiga, así que esperé. Estuve un buen rato y me extrañó que no apareciese. Esperé un rato más y vi que venía andando y eso que era cuesta abajo. Me extrañó sobremanera que fuese andando y cuando llegó a mi altura comprendí el porqué. Su rueda delantera había pisado un clavo y se había pinchado, así que me tocó cambiar la rueda a pleno solerazo. No tardé demasiado tiempo en cambiarla, pero estuve un buen rato inflando la rueda. Ya sólo quedaba subir una bonita cuesta, pero por carretera para llegar a Villar del Pedroso.

Llegamos al pueblo y buscamos la casa rural que habíamos reservado. Tuve que llamar por teléfono y en cinco minutos estaba allí. Nos abrió la puerta y nos dijo que dejáramos las bicis en el patio y que si queríamos podíamos limpiar la bici con la manguera. Nos enseñó la cocina y nos dijo que podíamos coger comida de la nevera. Luego no enseñó la habitación, situada en el primer piso.

Por la tarde visitamos la iglesia, que había leído que era bonita. Y doy fe que la iglesia de San Pedro, de estilo gótico de finales del siglo XIV o principios del XV, es realmente bonita. Cuando llegamos se estaba poniendo el sol y la iglesia estaba preciosa. La pena es que no pudimos ver la iglesia por dentro que dicen que tienen varios motivos dignos de ver, como la pila bautismal o el retablo. Esta iglesia es también conocida como la Catedral de la Jara y es que Villar del Pedroso pertenece a la comarca de la Jara, como mi pueblo (Los Navalmorales). Con la división de España en provincias de 1833, la mayoría de los pueblos de la Jara se quedaron en lo que ahora es la provincia de Toledo, otros «cayeron» en la de Ciudad Real y otros, como Villar del Pedroso fue encuadrada dentro de la provincia de Cáceres. Realmente curioso.

Iglesia de San Pedro también conocida como la Catedral de la Jara

Camino Real de Guadalupe. Etapa 2

Segunda etapa del Camino Real de Guadalupe: Gerindote, Carmena, La Mata, Erustes, Cebolla (descanso), Montearagón y Talavera de la Reina.

A las siete sonó el despertador, nos levantamos, desayunamos y nos pusimos en marcha poco antes de las ocho. La salida es cuesta arriba y siguiendo por ese camino se llega a la cañada y no se rueda mucho por allí porque pronto hay que girar a la derecha para coger el Camino de El Carpio de Tajo. Según iba por ese camino iba viendo un montón de juncos a la izquierda, indicando la presencia de un arroyo (arroyo de Alcaboz) que debió existir en su momento porque ahora está más seco que la mojama. Viendo el estado de este arroyo, la arena por la que íbamos, pensé que España se está desertizando poco a poco y ya hay muchas zonas desérticas. Mal vamos. Poco después de dejar atrás los juncos las flechas indicaban a la derecha y comenzaba una suave cuesta arriba. Al poco llegamos a Carmena y el siguiente pueblo era La Mata, lugar donde vivimos mi familia y yo unos siete años. El camino hasta La Mata no es fácil porque es cuesta arriba y con mucha arena. Entramos al pueblo por las eras y por la calle Real. El pueblo se atraviesa en línea recta y se sale por la carretera que va hacia Erustes subiendo el Cerro del Palo. Mirando en Google Maps, esa carretera se llama Camino de Talavera a Toledo. La subida al cerro le costó un poco a mi amiga, aunque es una subida suave. Una vez coronado el cerro comienza una cuesta abajo buscando la vía del tren. Poco antes de llegar a la vía se llega a donde estuvo la fábrica de jabón y que ahora es una pura ruina. Enfrente está el andén de la estación de Erustes, que creo que ya no funciona.

El camino te hace pasar por la iglesia de Erustes y desde allí cruza la carretera y sigue de frente, pero como no lo sabía, tiré por la carretera hacia Domingo Pérez, buscando que pillara bien la señal GPS. Al salir del pueblo vi que había que meterse a la izquierda y este trozo «extra» estaba fatal, ya que era cuesta arriba y con un firme asqueroso. Y la verdad es que el tramo hasta Cebolla era muy similar, cuestas y un firme con mucho pedrusco y arena. Eso sí, la entrada a Cebolla es una cuesta abajo tremebunda. Decidimos parar en Cebolla a tomar algo para reponer fuerzas y en la plaza, junto al ayuntamiento vimos una terraza y allí paramos, ya que era junto al ayuntamiento donde acababa el track del Tramo 5.

No estuvimos mucho tiempo, volvimos a montar y mirando en el track vi que la salida era por la calle del Ángel, lo que no se veía es que había una cuesta arriba de las de aúpa para subir a la iglesia. Yo conseguí subir a duras penas, pero mi amiga tuvo que poner pie a tierra. Una vez subida la cuesta de la iglesia el camino suaviza y al salir de Cebolla nos encontramos con un desagradable camino lleno de arena, que nos hizo echar pie a tierra unas cuantas veces, demasiadas. Había un montón de higueras a ambos lados del camino y me llamó la atención que hubiese un montón de higos tirados en el suelo, como si no los recogiesen, me dio pena verlos ahí tirados, aunque espero que sí los recojan y hagan negocio con esos frutos.

Montearagón está cerca y aún así tardamos un buen rato por aquello del camino arenoso, porque costaba mucho avanzar y había que hacerlo a pie. Por fin llegamos a este pueblo, cruzando la vía por debajo y volviendo a subir por una cuesta bastante empinada. Junto a la iglesia vi un monumento a los fallecidos por el Covid-19. En la bici no pude leerlo correctamente y eso que subía a dos por hora. Luego en internet he visto lo que ponía: «Montearagón, en homenaje a los que se fueron sin un adiós y a todas las personas que dedicaron su esfuerzo inalcanzable contra la pandemia del Covid-19». Un aplauso por ese monumento.

Se sale de este pueblo por una calle asfaltada cuesta abajo que acaba desembocando en las vías del tren. Por esa calle vi a un tipo que iba andando con una mochila por el camino, no sé si sería un peregrino. En paralelo a esas vías se circula unos metros hasta que se cruza al otro lado de las mismas y se continua por la carretera poca cosa hasta llegar a una glorieta donde se cruza la carretera y se llega a un camino que está muy cerca del río Tajo, que en esa zona hace un meandro. Aprovechamos para hacernos una foto con el Tajo a la espalda.

Con el río Tajo a nuestra espalda

Desde allí, dejando el Tajo a la izquierda se va avanzando por un camino que en muchos tramos es andar por encima de la paja. Iba un tanto temeroso por si podíamos pinchar, pero hubo suerte y acabamos la etapa con las ruedas intactas. En un momento dado se abandona el camino para ir por el arcén N-Va, pero al poco se vuelve de nuevo a un camino que luego se convierte en carril bici según se acerca a Talavera de la Reina. Ya iba con el culo destrozado y mi amiga algo cansada, pero no tardamos mucho en encontrar el hotel Roma. Nos colocamos las mascarillas y entramos y el individuo que estaba en la consigna nos dijo que podíamos dejar las bicis en el restaurante, que estaba cerrado por la mierda ésta del coronavirus. Dejamos las bicis y subimos al segundo piso donde estaba la habitación. Antes de salir del hotel pagué los 65 € estipulados para no entretenernos al día siguiente.

Camino Real de Guadalupe. Etapa 1

Primera etapa del Camino Real de Guadalupe: Móstoles, El Álamo, Casarrubios del Monte, Ventas de Retamosa, Camarena (descanso), Fuensalida, Torrijos y Gerindote.

Nos levantamos sobre las siete de la mañana. Apañamos todos, nos preparamos y montamos las bicis en el coche que nos acercó a Móstoles, la línea de salida.

Dispuestos a comenzar nuestra aventura

Sobre las nueve y cinco nos pusimos en marcha, comenzando en la Avenida Iker Casillas y el comienzo es muy agradable ya que se pasa por el parque del Soto y luego por una senda donde había corredores y ciclistas y por terreno favorable, pasando por detrás de la urbanización Coimbra y atravesamos un bonito puente de hierro sobre el río Guadarrama y poco después por debajo de la A-5. A partir de ese punto el camino ya no es tan agradable, es más ancho, pero el terreno es más arenoso y con cuestas arriba y cuestas abajo. Le comenté a mi amiga que en las cuestas arriba, plato mediano y a economizar fuerzas. Llevábamos 19 kilómetros cuando llegamos al primer pueblo, El Álamo, que prácticamente se atraviesa de un lado a otro por lo que parece la calle principal. Antes de salir hicimos una pequeña parada para poner en el móvil el Tramo 3 y cuando llegamos al comienzo del camino preguntamos a un paisano que andaba por allí, por si acaso. Nos dijo que sí, que siguiéramos rectos por ese camino.

El camino hasta Casarrubios del Monte sigue estando salpicado de cuestas arriba y cuestas abajo, pero no se va mal, son cuestas de poca entidad. A Casarrubios llegamos cuando ya llevábamos 25 kilómetros y al igual que en el pueblo anterior se cruza más o menos en línea recta. Saliendo del pueblo me confundí y en una bifurcación me fui a la derecha cuando era a la izquierda, pero mi amiga se dio cuenta rápidamente y corregimos el rumbo. El programa que llevábamos para seguir los tracks, llamado BikeGPX funcionaba bastante bien excepto en los pueblos, que se perdía un poco. No sé si era el programa o era el GPS del móvil.

El próximo pueblo era Ventas de Retamosa y fue el peor tramo ya que había mucha arena en algunos sitios y algún charco que otro. Tocó poner pie a tierra tres o cuatro veces por la arena ya que era imposible avanzar. Justo a la entrada de Ventas hay un mojón indicando que quedan 200 kilómetros para llegar a Guadalupe. Allí paramos a hacernos una foto. Llevábamos unos 34 kilómetros. No sé si fue en este tramo o en el anterior donde perdí el bidón en una bajada con muchos baches.

¡Ya sólo nos quedaban 200 kilómetros!

Como el track del móvil acababa en Camarena decidimos seguir, aunque estábamos más o menos en la mitad del recorrido. Atravesamos Ventas, aunque tuvimos que dar un pequeño rodeo cerca de la iglesia porque es dirección prohibida.

Desde Ventas hasta Camarena el camino está bastante bien, sigue un tanto arenoso, con alguna cuesta, pero se circula bien. Además enseguida se llega al que habíamos pensado como punto de descanso, Camarena.

La entrada a Camarena es cuesta abajo y acaba la cuesta en la plaza donde está el ayuntamiento y justo ahí acababa el track del móvil. Justo al lado hay un bar, por lo que aprovechamos para parar ahí, cuando llevábamos algo más de 41 kilómetros.

No estuvimos mucho tiempo allí, lo justo para tomarnos el tentempié. Nos montamos en las bicis y salimos por la calle de la iglesia, donde indicaba el track. El tramo hasta Fuensalida no tiene mucho desnivel, aunque sí hay algunas subidas y bajadas y ya acercándonos a Fuensalida el terreno es un tanto «pedrusquero» y por lo tanto muy pestoso; sin embargo, Fuensalida no dista mucho lejos de Camarena, por lo que no tardamos mucho en llegar, aunque ya empezábamos a notar el calor, que se hacía notar de lo lindo.

Cruzamos Fuesalida y fuimos dirección Portillo siguiendo el track, hasta la fábrica de Pablosky, donde se gira hacia la izquierda y se tira por un camino asfaltado donde se llega a un primera bifurcación que cogí bien, a la derecha. En la siguiente también me fui a la derecha, pero por allí no era ya que no había flechas ni nada. Tuvimos que darnos la vuelta para coger el desvío, menos mal que no nos habíamos alejado mucho.

El camino no está mal hasta Novés, aunque con alguna piedra. Poco antes de llegar a esta población se coge la Cañada Real Segoviana, que es una larga recta hasta Torrijos. El camino, cerca de Novés, se dirige a esta población para luego volver a salir un poco más delante. Nos dimos cuenta y evitamos este desvío un poco absurdo. Llegando a Torrijos pensé que podíamos parar en la tienda de bicicletas que hay enfrente de la Renfe y comprar un bidón, pero cuando llegamos allí vimos que estaba cerrada. Afortunadamente hay otra tienda al lado donde entramos y compré un bidón grande por tres euros. Aunque ya estábamos cerca del nuestro destino, llenamos los bidones porque se notaba que íbamos ya algo deshidratados. Llegamos a Gerindote por la carretera sobre las dos y diez de la tarde. Tardamos cuatro horas y veintiseis minutos en recorrer 68 kilómetros a una media de algo más de 15 km/hora.

Camino Real de Guadalupe. Etapa 0

El Camino Real de Guadalupe fue el camino de peregrinación más popular durante más de dos siglos, aunque ahora el más conocido, con mucha diferencia es el Camino de Santiago y sus múltiples variantes.

El Camino Real de Guadalupe sale de Madrid, de la iglesia de los Jerónimos y llega al Monasterio de Guadalupe pasando, como lugar más destacado, por Talavera de la Reina. El trayecto suma 257 kilómetros.

Como la salida de Madrid no es sencilla, ya que hay que ir callejeando, decidimos comenzar el Camino en Móstoles, partiendo de la Avda. Iker Casillas, muy cerca del Parque del Soto. Nos acercaron en coche hasta allí, pero otra opción es ir en Cercanías hasta la estación de Móstoles-El Soto, que está muy cerca de ese punto. De este modo, el recorrido total se quedaba en 232 kilómetros aproximadamente.

El día antes preparamos las bicis y las mochilas con la ropa y repuestos de la bici que nos íbamos a llevar para tenerlo todo preparado. Habíamos elegido la opción mochila porque no teníamos alforjas. De wikiloc bajamos un track y de la web caminorealguadalupe.com cogimos toda la información necesaria que fui apuntando en un cuaderno por si necesitábamos esa información y no había internet.

La idea era hacer cuatro etapas como recomiendan en esa web:

  • Día 1: Móstoles – Torrijos: 62 km
  • Día 2: Torrijos – Talavera de la Reina: 56 km
  • Día 3: Talavera de la Reina – Villar del Pedroso: 63 km
  • Día 4: Villar del Pedroso – Guadalupe: 50 km

Nuestra idea era parar en Gerindote en vez de Torrijos, ya que la compañera con la que iba a hacer el Camino tiene familia allí y podíamos alojarnos en esa localidad. Gerindote está pegado a Torrijos, por lo que el kilometraje es similar.