XXVI Media maratón de Fuencarral

Creo que hoy ha sido el día que más frío he pasado en una carrera. No soy el único, Enrique también era de la misma opinión. Cuando he terminado la prueba no podía hablar porque ¡tenía la mandíbula congelada! Y es que cuando llegamos al barrio de Fuencarral a eso de las ocho y media, el termómetro de la marquesina marcaba -4º C y uno de los que andaban por allí decía que en El Pardo había -7º C a esas tempranas horas de la mañana.

Una vez llegados al polideportivo de Santa Ana y descubrir que el bar ya no funcionaba y que el servicio era un pocilga inmunda, estuvimos deambulando por la calle Afueras a Valverde buscando un bar donde refugiarnos, hacer nuestras necesidades y calentarnos un poquito café en mano, pero no conseguimos encontrar nada abierto a esas horas.

Así que volvimos al polideportivo y después de las fotos de rigor, dejamos la ropa en el guardarropa, justo cuando empezó a formarse una cola inmensa para dejar la ropa. Desafiando al frío reinante, me quedé en pantalón corto y camiseta de hombreras, pensando que durante la carrera, con el calor generado por el ejercicio sería suficiente, pero me equivoqué, no conseguí entrar en calor en ningún momento.

Pradolongueros en Fuencarral 2010
Pradolongueros en Fuencarral 2010

Salí en posiciones muy delanteras y no creo que tardara más de cinco segundos en pasar por la alfombra de salida. Enseguida fui cogiendo el ritmo y cuando ya empezaba la bajada de Herrera Oria me adelantó mi compañero Fernando al que decidí no seguir para no quemarme antes de tiempo. Sabiendo lo que me quedaba después de llegar a El Pardo, seguí a un ritmo no demasiado exigente -quizás demasiado tranquilo-, aunque dejé atrás a un grupeto con el que había bajado. En el kilómetro siete llevaba 28:56 y eso incluso me daba esperanzas de bajar de 1h30, aunque faltaba lo peor y sabía que iba a ser difícil.

En las bajadas, aconsejado por Luis, adopté la técnica de acortar la zancada y aumentar la frecuencia. De esta manera se castiga menos a las piernas, ya que el impulso contra el suelo es menor y aunque quizás haya perdido algo de velocidad en las bajadas, creo que tengo las piernas realmente bien para el castigo que supone esta carrera.

Llegados a la curva fatídica del El Pardo empieza la carrera de verdad. La cuesta del cuartel empieza a poner las cosas en su sitio y algunos ya empiezan a pagar las alegrías de la bajada de los primeros kilómetros. Siguiendo los consejos de Luis, aflojé el ritmo antes de que la cuesta me obligara a hacerlo y aunque algunos se iban unos metros, luego los pasaba en la bajada. Subiendo esa cuesta me adelantó Antonio, un chaval del Gran Grupo Garabitas con el que hice casi toda esta segunda parte del recorrido. A éste se le veía sobrado en las cuestas arriba, pero parecía que podía aguantarle. Desde aquí sólo decirle ¡muchas gracias Antonio!

Al llegar el kilómetro 14, el cronómetro marcaba 59:06, todavía en tiempo de poder hacer 1h30, pero entonces empezaba el tramo más duro, ya que la pendiente de las rampas está entre un 5 y un 7%. Ese fue mi primer momento malo, pero es que ahí no queda otro remedio que apretar los dientes y sufrir. Después de este duro escollo, se pasa la tapia del Monte de El Pardo y la carretera se torna en bajada. Según avanzaba iba viendo en el horizonte las cuatro torres del denominado CTBA (Cuatro Torres Business Area) y pensaba en el curioso contraste entre estar corriendo en plena naturaleza y ver esos monstruos urbanos al fondo. En esos momentos me encontraba pletórico, estaba llegando al km 17 y me veía bien de fuerzas.

A partir del 18 la carretera es nuevamente ascendente y aunque existe algún falso llano es casi todo para arriba. Por Montecarmelo lo pasé lo mejor que pude y en la última cuesta después de pasar por encima de la carretera de Colmenar traté de acelerar un poquillo, pero se me atragantó esa corta, pero empinada cuesta. Ese fue mi segundo momento malo, pero gracias a Soco, una compañera de trabajo que estaba allí animando se me hizo algo más llevadera.

Después de coronar este repecho, ya estaba todo hecho. Sólo quedaba tirarse por la rampa de entrada a la pista de atletismo y zumbar a muerte los últimos 300 metros por la pista. Entré en meta con un tiempo según mi cronómetro de 1:30:23 que puedo considerar muy bueno, ya que es poco más de un minuto peor que en Getafe, pero la carrera es bastante más dura.

Maratidianos en Fuencarral 2010
Maratidianos en Fuencarral 2010

La organización nos obsequió con una bolsa del corredor bastante completa con camiseta técnica, bolsa-mochila marca Joma, medalla recuerdo de la carrera, llavero, cajita de apósitos Compeed para las ampollas, agua, botella de Aquarius de 1 litro, bote de Aquarius, batido de chocolate, barrita de cereales, una manzana y una bolsa de frutos secos. Muy generosa, la verdad.

Lo peor de todo fue el problema con el cronometraje, ya que según parece se estropeó la alfombra que registraba los tiempos en la llegada. Sin embargo, la organización ha tenido el detalle de devolver los 10 € de la inscripción.

Bueno, lo peor de todo no fue eso, sino el estado tan repugnante de los servicios. No he visto cosa más desagradable en mi vida. Es increíble que Mapoma, tan experta en estas lides organizativas no haya puesto servicios portátiles como en otras carreras. Aquí sí que les pongo un cero pelotero.

Tiempos por kilómetro y parciales acumulados:

1 4:11 4:11
2 4:07 8:19
3 4:12 12:31
4 4:05 16:36
5 4:08 20:45
6 3:50 24:35
7 4:21 28:56
8 3:49 32:46
9 4:18 37:04
10 4:22 41:27
11 4:23 45:50
12 4:17 50:07
13 4:14 54:22
14 4:43 59:06
15 4:30 1:03:36
16 4:59 1:08:36
17 4:07 1:12:44
18 3:58 1:16:42
19 4:33 1:21:16
20 4:29 1:25:46
21 4:14 1:30:00
21,097 0:23 1:30:23

Decía Bernardo, un buen compañero, que esta media maratón puede ser utilizada para extrapolar (mediante los puntos de Purdy) su resultado a la maratón de Madrid, ya que ambas son carreras duras. Pues bien, esta carrera ha supuesto un total de 484,37 puntos, lo que supone una marca en maratón de 03:10:50, por debajo de las tres horas y cuarto que me gustaría hacer.

XI Media maratón de Getafe

Resulta curioso que después de tantos años corriendo estuviera nervioso los días anteriores, pero así era. Incluso durante la noche no he dormido bien. Ciertamente estaba obsesionado con esta carrera.

Fiel a mi costumbre de levantarme tres horas antes del comienzo de la carrera, a las siete y media arriba que había que desayunar con tiempo para tener hecha la digestión antes de la prueba. A las nueve habíamos quedado en el parque con Emilio para que nos acercara a Getafe y allí estuvo como siempre un poco antes. Pensando que no faltaba nadie más pusimos pies en polvorosa. Desgraciadamente dejamos a Emilio II tirado. A las nueve y cuarto llegábamos a las inmediaciones del polideportivo Juan de la Cierva, lugar donde estaba fijada la salida y meta.

Antes de la salida, todo felices

Allí sufrí el primer contratiempo, ya que Pedro, un compañero de MaraTI+D con el que había quedado para el asalto a la 1h30 me comentó que ayer había sufrido una especie de rotura en el femoral y que pensaba ir tranquilo para no romperse más. Así que me quedaba solo ante el peligro.

En Getafe siempre el tiempo ha sido cruel con los corredores. Unos años muchísimo frío. Otros, nieve. Otros lluvia torrencial. Sin embargo esta vez el tiempo era fenomenal para correr. Fresquito, pero no mucho y nublado. Ideal.

Unos tres mil corredores nos apretujábamos en la línea de salida. Yo con los nervios a flor de piel en esos minutos previos. Sonó el pistoletazo de salida y nos pusimos en movimiento. Tardamos catorce segundos en atravesar la alfombra de salida y poco a poco fue despejándose la carretera, sorteando a bastantes corredores que osados ellos se habían puesto en posiciones delanteras sólo para ser adelantados por cientos de corredores. Haciendo un poquito de slalom, me planté en el primer kilómetro con un tiempo de 4:20 al que había que descontar el tiempo que tardé en atravesar el arco de salida, tiempo que ignoraba. Aún así consideraba que ese tiempo era bueno.

Días previos había calculado que para hacer 1h30 había que ir a un ritmo de 4:16, por lo que ese primer kilómetro me tranquilizó un poco. En esos primeros compases iba un poco por debajo o un poco por encima de ese ritmo de crucero, pero me sentía muy cómodo, me veía pletórico.

El primer punto importante era el kilómetro siete donde tenía establecido mi primer parcial, ya que ese punto es el primer tercio de carrera. Según los cálculos tenía que hacer 29:52. No me fijé en el tiempo que llevaba, pero viendo que había hecho unos cuantos kilómetros por debajo de 4:16 pensaba que la cosa iba bien.

Sobrepasado ese primer tercio, seguía encontrándome muy cómodo con ese ritmo. Curiosamente no conseguía encajar en ningún grupo. O iban más deprisa o más despacio que yo, ¿es que nadie tenía como meta esa hora y media?

Poco después llegó el km 10 donde estaba situada una alfombra de cronometraje y donde poco después concluía la primera vuelta. Ese kilómetro del diez al once es cuesta abajo, pero tampoco era cuestión de lanzarse.

Iba tan rápido que casi no salgo en la foto

Seguía fenomenal cuando pasé el segundo parcial (km 14). Iba por debajo del tiempo y veía el objetivo factible. Pero a partir de ahí ya empecé a notar que las piernas se iban fatigando y que iba a tener que apretar los dientes. Poco después de ese hito kilométrico un amigo que estaba controlando un cruce me comentó que poco más adelante iba Juan, un conocido y que podía echarle el guante. No podía creerlo, Juan siempre me había sacado minutadas en cualquier carrera. Eso me animó mucho.

Después del km 17 el recorrido da un giro de casi 180º y empieza, para mí, el tramo más difícil, ya que el suelo está adoquinado y los adoquines hacía daño de verdad, parecía como si alguien fuera martilleando tus pies con saña. Me di cuenta en esos kilómetros que iba bien todavía porque iba adelantando gente. Aprovechaba las ligeras cuestas abajo para incrementar un poco el ritmo y poder llegar con algo de holgura al tramo final. Y es que tenía un poco de miedo al km 19 porque en ese punto hace dos años reventé. Este año no pasó lo mismo.

Acabó el adoquinado y ya estábamos cerca del km 20. Un poquito más y la carretera se tornaba cuesta abajo. Ideal para arañar algún segundillo más al cronómetro. Justo allí pude distinguir a Juan. Era la ocasión de ponerme detrás de él y tratar de pulirle al sprint. Sin embargo, él también se lanzó en ese tramo favorable.

Esa bajada se me hizo algo larga porque sabía que cuanto más bajáramos, más teníamos que subir para entrar a la pista de atletismo donde estaba instalada la meta. Tenía a Juan cerca. Empecé a acelerar, las fibras rápidas se pusieron en acción, pero me acercaba a él muy lentamente. Pasamos el km 21 y veía la meta cercana. Veía que podía cumplir mi objetivo. Las fibras rápidas estaban haciendo su trabajo, después de estar ociosas durante tantos kilómetros. La meta se acercaba, se acercaba, se acercaba…

Ya queda bien poquito…

Y al final, lo conseguí. Llegué a meta según mi cronómetro a 1:29:29. Algo menos es el tiempo neto que aparece en la clasificación, que no es otro que 1:29:18, bajando casi siete minutos del tiempo realizado el año pasado y que se convierte desde hoy en mi MMP, mejorando en 2:21 la marca anterior conseguida hace  casi once años.

Lo conseguí, por primera ver por debajo de hora y media

Iba a intentar bajar de 1h30 y lo he conseguido.  El trabajo ha sido realizado satisfactoriamente y yo después de una siesta reparadora me encuentro feliz, muy feliz. Mirando las clasificaciones he visto que Pedro ha hecho un tiempo neto de 1:33:09, un tiempazo dadas las circunstancias en las que se encontraba.

A Ninfa y Emilio se les ha ido un poco el tiempo, pero Macu ha mejorado con mucho su anterior marca de Villaverde. Así que MMP también para ella.

Felicitar a Quique, que aunque no ha estado en Getafe sí en Santa Pola donde ha conseguido también su MMP con un tiempo de 1:23:29. Impresionante.

Y para terminar, dar las gracias a Ana, magnífica reportera gráfica, por las fotos.

Tiempos por kilómetro:

14:06
24:13
34:18
44:17
54:14
64:17
74:12
Parcial 129:41
84:15
94:19
104:14
114:12
124:13
134:17
144:17
Parcial 229:51
154:14
164:21
174:04
184:13
194:21
204:08
213:59
Parcial 329:23
21,0970:19
Total1:29:18

XXV Media maratón de Fuencarral

Después de no haber corrido el año pasado tenía ganas de correr esta bonita y dura carrera que siempre me ha gustado. Sin embargo, a última hora tenía pensado no correr porque andaba recuperándome de una contractura en el gemelo (consecuencia de la media de Getafe) y no había entrenado mucho en las últimas semanas. Pero el sábado a la hora de acostarme, después de haber bebido y comido en demasía por culpa de la celebración del cumple de mi hijo decidí que iba a participar con la idea de compensar los excesos.

Nos encontramos un buen número de compañeros del equipo en la salida y salimos juntos un buen grupo: Jesús, Liborio, Emilio y un servidor. Al poco nos pasó Paco y poco después Fernando y Luis que bajaban lanzados por Herrera Oria. Ahí, en la bajada, empecé a notar que la contractura se dejaba notar en cuanto alargaba la zancada, por lo que decidí no forzar y vi como poco a poco el grupo con el que había salido se iba alejando irremisiblemente.

Fuencarral 2009
Posando en el Polideportivo de Santa Ana

Después de la bajada, yendo hacia El Pardo pude ver a Paco que me sacaba unos metros, por lo que me esforcé en contactar con él. Llegué a su altura poco antes de llegar a El Pardo y estuvimos conversando un poco, hasta que la carretera se empinó y ya nadie podía (ni quería) hablar. Esa primera cuesta la subí con energía, pero controlando que quedaba mucho. En la segunda cuesta, la más larga que acaba en la tapia de El Pardo adelanté a la chica que Jesús había conocido en el metro y que pensaba hacer una buena carrera. Parecía que le costaba un poco subir, pero luego pude comprobar que bajaba bastante mejor.

Perfil media de Fuencarral
Perfil realmente duro de la media Fuencarral (gracias a Luis)

Después de pasar la tapia de El Pardo, en la bajada que conduce a la vía del tren tuve que controlar bastante para llevar una zancada cómoda y que la contractura no molestase. En esa bajada la gente me adelantaba en manadas. Tras pasar por debajo de la vía, poco antes del km 18 la carretera vuelve a empinarse y aunque ya queda poco para la meta se hacen duros esos kilómetros. Ya sólo quedaba tirar de coraje porque las fuerzas escaseaban y la meta ya estaba cerca.

La nueva ubicación de la meta hace que la última cuesta, ya por las calles del antiguo barrio de Fuencarral, sea más corta, eso se agradece bastante porque la fatiga ya es grande. La entrada al polideportivo se hace por una cuesta abajo de bastante pendiente, por lo que tuve de nuevo que controlar en la bajada y apretar un poco en los 300 metros que transcurren por la pista de atletismo. Paré el cronómetro en 1:42:28 poco después de pasar el arco de meta. Los resultados oficiales se pueden consultar en este enlace.

Según eso, mi clasificación:

642 MIGUEL ANGEL GARCIA BLAZQUEZ 1:42:26 1:42:19 04:50

Acabo de leer un correo enviado por un compañero donde cuenta que entre el km 13 y el 14 un corredor se desplomó sin sentido y que la ambulancia tardó un buen rato en llegar. No se sabe qué ha sido de él. Siempre resulta triste leer este tipo de noticias. Espero que el pobre haya tenido suerte y se recupere de este accidente.

Tiempos por kilómetro:

1 4:40
2 4:26
3 4:33
4 4:19
5 4:20
6 4:10
7 4:05
Parcial 1 30:35
8 5:02
9 4:46
10 4:14
11
12 9:42
13 4:59
14 5:10
Parcial 2 34:19
15 5:13
16 5:50
17 4:47
18 4:43
19 5:37
20 5:15
21,097 6:07
Parcial 3 37:32

Claramente una carrera de más a menos, aunque en Fuencarral no hay otra manera de hacerlo.

X Media maratón de Getafe

Objetivo: Bajar de 1h41 del año pasado
Hora de salida: 10:30
Lugar: Getafe

Lo que son las cosas. En el mes de octubre estoy preparando la maratón de Ciudad Real. Me encuentro bien. Hago una media de prueba en Cantalejo con intención de hacer 1h35 ó 1h36 y me voy a 1h46 pasándolo fatal. Hoy voy a Getafe sin ninguna intención y hago 1h36 en medio del diluvio universal. Está claro que hay que ir a las carreras sin ninguna presión, de lo contrario tienes un enemigo más.

El día presagiaba lluvia y cuando ya estábamos esperando a que dieran la salida empezaron a caer las primeras gotas. Llovió durante la carrera, pero resultaba agradable la sensación de la lluvia en la cara. Eso hasta los cinco o seis últimos kilómetros que empezó a llover de una manera despiadada. En esos últimos kilómetros y en el rato que estuvimos quitándonos el chip y recogiendo la bolsa con las bebidas, el agua caía del cielo exageradamente.

Salí con Emilio y Joaquín, intentando aguantarles lo más posible. Pasamos el primer tercio en 32:05, por lo que calculé que haríamos 1h36. Y no me equivoqué. Al final de la primera vuelta, entre el km 10 y 12 lo pasé algo mal, pero conseguí reponerme. Pasamos el segundo tercio en 1:03:51, manteniendo el ritmo del principio, incluso un poquito mejor. En el km 16, Emilio se puso a tirar como un loco tratando de descolgar a un compañero de Garabitas y pensé que no podría seguirles, pero no sé muy bien cómo, pude ir detrás de ellos. Lo cierto es que el último cinco mil fue rápido para mí, no pensaba que podría soportar ese ritmo, pero al final pude y nos presentamos los tres juntos en la línea de meta, donde hicimos un tiempo de 1:36:17 tiempo oficial, 1:36:12 tiempo neto, a un ritmo de 4:33.

Menos mal que en el guardarropa no se mojó mi mochila y pude cambiarme absolutamente de todo: camiseta, pantalones, calcetines y zapatillas. Todo bien seco y como nuevo.

Para terminar, recordar que el precio de la inscripción era de 15 € y que este año no dieron camiseta ni similar, sólo un ladrillo de metacrilato que, al menos, hizo que nos mojáramos algo menos en la entrega de las bolsas.

Bajo la lluvia en Getafe 2009
Emilio y Joaquín marcando el ritmo en Getafe, yo aguanto como puedo

V Media maratón de Cantalejo

En Cantalejo nos hemos dado cita cinco miembros del equipo. Aunque por unos motivos o por otros, no conseguimos reunirnos los cinco para hacernos la foto de rigor. Sólo Rafa, Sergio y un servidor estábamos en el punto de encuentro en el momento oportuno, por lo que nos hicimos la foto los tres, luego apareció Luis Ángel y en carrera vi a Jesús Vega, al que no reconocí y al que vi francamente bien, corriendo con mucha soltura.

La carrera consiste en dar dos vueltas a un circuito que sale de Cantalejo, llega cerca de Aldeonsancho, gira hacia Sebúlcor y vuelve a Cantalejo, con un repecho interesante para llegar a la meta. El día se presentó extraordinario, había llovido por la noche y el día estaba nublado y fresco, ideal para correr.

Aunque fuese ideal, para mí, la carrera fue una auténtica tortura. Salí muy deprisa y pagué, y bien pagado, esa alegría de los primeros kilómetros. Sobre el km 6 ya iba fastidiado y fui penando un kilómetro tras otro. Se me pasó la idea de retirarme más de una vez, pero pensé que intentar superar este mal trago me iba a venir bien para la maratón de Ciudad Real, a correr dentro de dos semanas. Cuando pasé por meta la primera vez, el repecho me pareció muy duro y lo pasé a duras penas. Sin embargo, el peor tramo fue el de la salida del pueblo dirección Aldeonsancho, donde existe un repecho de poca entidad, pero largo, muy largo.

Curiosamente, sobre el km 17 empecé a encontrarme mejor, pero coincidió con el tramo entre Sebúlcor y Cantalejo donde el aire entraba de cara y aunque me recuperé algo, el ritmo no fue en aumento. El repecho para llegar a meta, que en la primera vuelta me pareció una pared, ahora lo subí con mucha energía y apreté de lo lindo para que el reloj no pasara de una hora y cuarenta y cinco minutos… cosa que no conseguí. El tiempo final fue de 1:46:04 y acabé con las piernas más castigadas que si hubiese hecho maratón y medio.

Aunque lo pasé mal, siempre se puede sacar alguna enseñanza positiva. Y esta carrera me ha servido para comprobar que estoy peor de lo que pensaba por lo que me tendré que tomar con mucha calma la maratón y no cometer el mismo error de salir más deprisa de lo que debo.

Para terminar, decir que la bolsa del corredor fue bastante generosa con una mochila, un impermeable, una gorra, una camiseta técnica (que es como se llaman ahora las camisetas de poliéster), una barrita de cereales y un llavero. Todo por 10 euros, que no es un regalo, pero que no está mal. La bolsa del corredor se entregaba al retirar el dorsal y en la meta daban plátanos, peras, agua y aquarius.

Media de Cantalejo junto a Rafa y Sergio
Con Rafa y Sergio antes de la salida

¡Vaya carita llevo!
¡Vaya carita llevo!

XXX Media maratón de Coslada

Un año más nos hemos dado cita en Coslada un grupo reducido de compañeros de MaraTID. Este año, sólo tres: Fernando, Iván y un servidor. La carrera me pareció perfectamente organizada, además como no había muchos participantes no había cola para nada: ni para recoger el chip, ni para el guardarropa, ni para ir al servicio. Una verdadera gozada. El problema es que el circuito es feo de narices, muy duro por los sucesivos toboganes y además ayer hizo un aire de consideración que hizo la carrera más dura si cabe.

Salí con la idea de hacer 1:37 ó 1:38 y la verdad es que me sentía muy bien, pero el ritmo era muy irregular. Lo mismo hacía kilómetros un poco por encima de 4:30 que me iba a los cinco minutos. Al principio pensaba que la medición no era correcta, pero luego llegué a la conclusión que era el viento el que provocaba esas irregularidades.

Donde más me afectó la fuerza del viento fue en una larga recta entre el 10 y el 11, donde me adelantaron cinco o seis corredores, uno de ellos un corredor local, ya veterano. Intenté seguir su estela y la verdad es que me vino muy bien porque me recuperé de ese bache y esos kilómetros de subida hasta el 15 los pasé francamente bien. En la bajada hasta el 16 me tiré lo más rápido que pude intentando recuperar los segundos perdidos en la subida, pero ni con esas. Llegando al 17 (en la recta de la estación de Renfe), volvimos a sufrir el soplido del viento, pero viendo que la carrera se acababa eché toda la carne en el asador y desde ese momento fui adelantando corredores. Tampoco muchos, porque no había demasiados, pero algunos cayeron.

Sobre el km 20 vi a Ángel que estaba haciendo unas fotos y al poco se giraba a mano derecha para afrontar los últimos metros que, de nuevo, se hicieron durísimos por el viento.

Al final llegué a meta con un tiempo oficial de 1:40:40, según reza la clasificación, que se puede ver en atletismomadrid.com.

Aunque tardé ocho segundos más que el año pasado y no pude cumplir mi objetivo de estar en 1:37-1:38, estoy satisfecho de la carrera porque acabé muy bien aunque el recorrido fue tremendo.

Para terminar, un diez para la organización, que ha sido de cine. Ya podrían aprender otros de la gente de Coslada. Por sólo 5 €: chip, circuito bien medido, gran despliegue de policía y voluntarios, grifos de cerveza y sidra, bebidas isotónicas, agua, camiseta, bocatas de panceta, chorizo y morcilla, naranjas y barritas energéticas. No está nada mal, la verdad.

Además es agradable ver como además de la media, organizan otras carreras de menor distancia para quien no se atreve con 21 km, sobre todo pensando en los niños, con distancias entre 750 m y 5 km.

IX Media maratón de Getafe

Sin comerlo ni beberlo, ayer por la noche me ofrecieron un dorsal para la carrera, ya que Antonio, un amigo, se puso enfermo. Así que me levanté el domingo por la mañana y me dirigí a Getafe con el ánimo de realizar un entrenamiento largo con dorsal. Además el sábado me había estado machacando de lo lindo en las cuestas del Parque Sur.

Sorprendió el día más soleado de lo habitual en esta carrera. Recuerdo el año pasado que hizo un frío de mil diablos. Recogí el chip, hice mis necesidades y me coloqué en la línea de salida después de hablar con Liborio y Pedro que se disponían a correr sin dorsal. Anteriormente también me encontré con Luis, que me comentó correría este año la maratón de Londres.

Sonó el disparo de salida y tardé bastantes segundos en atravesar la línea de salida y eso que este año se salía de ambos carriles de la avenida. Aún así, me costó trabajo ponerme a correr y eso que la salida es cuesta abajo. Después de pasar el primer kilómetro, pude comprobar que llevaba un ritmo uniforme de 4:45 y que lo mantenía bien, por lo que pensé que era un buen ritmo de carrera y que si me encontraba con fuerza, apretaría un poco en el último tercio.

Los kilómetros pasaban rápido y seguía a mi ritmo constante, en algunos kilómetros bajaba algún segundo y en otros, subía. Pasé por los 10 km en 48:11, situados un poco antes de que acabase la primera vuelta. Y yo seguía con mi ritmo, bien acoplado a un grupito que iban más o menos a la misma velocidad.

Llegados al kilómetro 14 y cumplidos los dos tercios de carrera, intenté acelerar un poco viendo que me quedaban algo de fuerzas. Sin embargo, no fueron más que fuegos de artificio porque los segundillos que ganaba en un kilómetro lo perdía en otro. Además esos acelerones firmaron mi sentencia de muerte porque en el kilómetro 18 empecé a sentirme muy cansado y en el 19 ya no podía más. Si la carrera hubiese terminado ahí, hubiera terminado muy feliz, pero todavía quedaban dos kilómetros.

El grupo con el que iba se iba alejando inexorablemente y yo empecé a sufrir para poder aguantar un ritmo decente. Ya no adelantaba a nadie, todo lo contrario, empezó a adelantarme gente que yo había adelantado en kilómetros anteriores. Llegué al 20 y al poco empezó una pequeña cuesta abajo (la avenida donde se daba la salida) que alivió un poco mis penurias. En esa avenida hay que hacer un giro brusco a la derecha para entrar en el recinto del polideportivo. Desde esa entrada hasta las pistas de atletismo todavía quedan unos trescientos metros y yo me fui reservando un poco (si es que me quedaba algo) para dar la vuelta a la pista honrosamente. Aquí la memoria me jugó una mala pasada porque no había vuelta que dar. Justo cuando se llegaba a la pista, estaba el kilómetro 21 y sólo había que recorrer la recta de meta para terminar, por lo que esprinté lo que pude para parar el reloj en 1:41:23, aunque es mucho mejor el tiempo neto de 1:40:44.

Lo siento por el amigo que me dejó el dorsal porque el año pasado hizo 1:24 y este año ¡¡¡16 minutos más!!!

557 2351 ANTONIO M 1:41:23 1:40:44 04:46

Hasta el momento de llegar a la línea de meta, la organización me había parecido bastante buena, pero en la entrega de camisetas y bolsa del corredor fracasó estrepitosamente. La cola para la entrega de chips y recepción de regalos era enorme, estuve como diez minutos esperando y luego había que pelearse para coger una camiseta. Era realmente una batalla campal. Por desgracia, los últimos corredores se quedaron sin camiseta porque hubo algunos que se llevaron dos e incluso tres prendas, dando muestras de un sentido de la solidaridad vergonzoso.

XXIX Media maratón de Coslada

Hoy nos hemos dado cita en Coslada pocos corredores. La verdad es que daba gusto estar por allí. Sin colas para el chip, sin colas para ir al servicio, sin colas para el guardarropa, sin agobios en la salida. Viendo la cantidad de gente que había, parecía que habíamos retrocedido diez años por lo menos. El caso es que de los tres posibles participantes de MaraTI+D, sólo nos vimos Fernando y un servidor. Ángel no le vimos sino al final, haciendo algunas fotos cerca de la meta.

coslada-2007
Con Fernando, poco antes de la salida

Se trata de una carrera fea y bastante dura con continuas subidas y bajadas y con bastantes kilómetros por carreteras o calles compartiendo la calzada con los coches y separados los unos de los otros por cono. Además hay zonas por las que se pasa ¡¡¡tres veces!!! Pero en un ejercicio de abstracción puede pensarse que la cosa no es tan mala como parece.

Yo traté de tomármelo con más calma que las dos anteriores medias (Fuencarral y Universitaria) en las que salí muy deprisa. Así que me coloqué en medio del pelotón y salí con bastante tranquilidad. Hasta el kilómetro seis fui relajado, haciendo kilómetros que rozaban los cinco minutos. A partir de entonces, apreté algo más el acelerador, pero las cuestas entre el 12 y el 15 hicieron que tampoco mi velocidad media aumentara mucho. Después de la subida brutal a Las Conejeras (km 15), en la bajada, me adelantó la que a la postre fue la cuarta clasificada y decidí seguirla. Lo cierto es que llevaba un buen ritmo y en las bajadas me costaba no perder su estela. Eso ocurrió sobre el km 20, en una bajada se me fue y me quedé más solo que la una. Pero ya quedaba poco para meta, por lo que apreté los dientes y me presenté en la línea de meta con un tiempo oficial de 1:40:32.

Cuando vi el tiempo en el reloj de meta quedé algo desilusionado porque trataba de hacer 1h38, pero luego analizando mejor la carrera, creo que no ha sido un tiempo tan malo teniendo en cuenta lo intrincado del recorrido y además he conseguido mantener un ritmo regular durante toda la carrera. Lo mejor, es que terminé y no sentía cansancio prácticamente y eso es bueno de cara a la maratón.

XXVII Media maratón universitaria

Sin duda estaba mal medida. Suponiendo que los primeros 20 km estuvieran bien (creo que sí), en el último kilómetro y 97 metros hice ¡¡¡3:27!!! cuando en kilómetros anteriores iba a un ritmo cercano a los 5:00. O sea, que faltaban al menos quinientos metros para una media maratón en condiciones. Que pena que no corriese Raúl con su GPS para darnos una distancia aproximada. Parece mentira que organice Corricolari esta carrera y lo hagan tan mal como cuando lo organizaba el Club Deportivo de Matemáticas.

universitaria-2007
Foto de equipo antes de la carrera

Una vez más, probada la experiencia de Fuencarral, decidí salir en posiciones cabeceras junto a Luis, Liborio, Carlos y José Antonio. Craso error. Salí demasiado deprisa ayudado además de que la salida era cuesta abajo. Hice el primer kilómetro en 4:04 y el segundo en 4:15 y eso al final me pasó factura porque los tres repechos que se suben en cada vuelta me hicieron pupita en la vuelta final. Terminé con un tiempo oficial de 1:36:33 pero, lo más importante, con mejores sensaciones que en Fuencarral.

Sobre la organización ¡qué decir! Terrible, fatal. No se puede hacer peor. Entiendo que una asociación de vecinos o un grupete de amiguetes lo puedan hacer mal, pero no Corricolari que llevan muchos años metidos en esto. Lo del ropero fue de juzgado de guardia, tan de jugado de guardia que la salida se tuvo que retrasar 10 ó 12 minutos. La cola para la recogida de dorsales de las inscripciones por Internet era impresionante ya a las nueve de la mañana cuando llegué al punto de encuentro (la carrera comenzaba a las diez). La recogida del ropero también estaba muy mal organizada (tanto en la entrega como en la recogida) y tardaban un montón en atenderte. Yo, encima tuve la mala fortuna de que no daban con mi bolsa. Eso sí, creo que los avituallamientos en carrera estuvieron muy bien (es la ventaja de dar tres vueltas por el mismo sitio) y la bolsa también estaba muy completita. La camiseta parecía de calidad, lo cual es noticia porque en esta carrera siempre han dado trapos para limpiar en vez de camisetas.

XXIII Media maratón de Fuencarral

Hoy ha sido la primera vez que en una carrera mi tiempo neto coincide con el tiempo real: 1:46:24. Y es que Manolo, Francisco y un servidor nos colocamos en la primera línea de salida, junto a los más rápidos del pelotón. Fue una experiencia agridulce. Bien porque sales sin ningún agobio y se empieza a correr desde el primer centímetro, pero mal porque en toda la carrera no para de pasarte gente. En mi caso, me adelantaron nada menos que 782 corredores y eso es mucho pasar.

En primera línea de salida
En primera línea de salida

Hacía muchos años que en Fuencarral no nos dábamos cita tantos maratidianos. Ayer fue un verdadero éxito de participación, ya que nos dimos cita en la línea de salida al menos ocho corredores del equipo. La mañana era fresquita, pero las nubes se iban abriendo y empezaba a verse el sol. Por desgracia, hacía un viento bastante molesto que en algunas fases de la carrera molestaba bastante y que invitaba a buscar el abrigo de otro corredor.

El caso es que la carrera me resultó muy, muy dura. Sobre todo a partir del kilómetro 17 cuando se acaba la bajada de la tapia de El Pardo y se empieza a subir hacia el pueblo de Fuencarral. El paso por debajo de la vía de ferrocarril donde se inicia la subida supuso mi declive físico y a partir de entonces fui arrastrándome, recordando las sensaciones que se viven en los últimos kilómetros de la maratón. Sólo hay que ver que empecé los primeros kilómetros por debajo de 4:30 (ayudado de la cuesta abajo), los kilómetros intermedios por debajo de los cinco minutos y en esos últimos tres kilómetros, el ritmo bajó a más de seis minutos por kilómetro. Hoy tengo las piernas casi tan castigadas como si hubiese corrido una maratón. Y es que en esta media hay que estar muy bien físicamente para poder afrontarla con garantías.

Como anécdota, comentar que al finalizar la carrera me encontré con Ricardo, un vecino y compañero ocasional de entrenamientos que quedó ¡¡¡el tercero!!! Un auténtico monstruo.