¡Tenían que haber sido dieciocho!

Ayer no pude salir, por lo que he salido hoy. Tenía que ir al polideportivo del Valle de las Cañas de Pozuelo así que había planeado una ruta que salía de casa y me llevaba a dicho sitio. El camino directo eran menos de los 18 km que tocaba hacer hoy, así que la ruta planeada daba una pequeña vuelta por la Casa de Campo.

Salí de casa poco antes de las cinco para que no se me hiciese de noche, con la digestión todavía sin hacer y eso provocó que fuese durante un montón de kilómetros incómodo con la tripa. Sobre la marcha, decidí cambiar la ruta que cuidadosamente había planeado, con la idea de hacer más kilómetros por la Casa de Campo y de esta forma pisar menos asfalto y más tierra; sin embargo, la modificación que se me ocurrió en el último momento provocó que hiciera muuuuuchos más kilómetros de los que tenía planeados, de los 18 km kilómetros que debería de haber hecho hasta los 24 km que al final hice.

Pero el mayor problema no fueron los kilómetros de más, lo peor fue lo de la digestión, que me estuvo dando guerra la mayor parte del entreno. A eso se añadió la lluvia, que aunque muy fina no cesó en todo el tiempo, el barro que había en algunas zonas de la CdC y que se hizo de noche en el tramo que menos conocía: la salida de la CdC hasta el polideportivo del Valle de las Cañas. Todo junto provocó que sufriera de lo lindo en las dos horas que estuve desgastando zapatilla.

Fue uno de esos entrenos asquerosos que estás deseando acabar casi desde el comienzo, pero que en este caso no quedaba más remedio que terminar porque me esperaban en el final. De todas formas, de cara a la maratón, no viene mal este tipo de recorridos duros porque enseñan a la mente a sufrir cuando la cosa se pone fea, que no es una situación rara en los cuarenta y dos kilómetros.

Cuando llegué a casa, me subí a la báscula por curiosidad y marcaba 68,1 kg que son ¡dos kilos menos que el sábado pasado! Sin duda, el entreno había dejado huella en mi cuerpo.

Lo dicho, el entreno ha consistido en 24 km que he realizado en un tiempo de 2:08:59 @ 5:22 min/km.

Hoy hace nada menos que 28 años que falleció mi padre. Sigue presente en mi memoria.

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Febrero del 58 en un vehículo de última generación

Cambiando de tema

Con la entrada del año 2014 he decidido cambiar, una vez más, el tema del blog. Ahora utilizo uno que se llama Twenty Twelve. Me parece muy simple y funcional. Creo que en su simpleza está su belleza. Espero que les guste también a los lectores. Ya de paso he aprovechado para poner un banner del estanque del parque de Pradolongo, muy bucólico.

Mirando hacia atrás, dando un repaso a los temas utilizados, recuerdo que empecé con uno muy simple llamado Kubrick, luego pasé a Misty Lake y de ahí al que acabo de sustituir, que no es otro que Retro-fitted.


Después del incidente con el perro salí junto con Miguel a hacer unos kilometrillos esperando que diesen las siete de la tarde y llegasen los demás pradolongueros. Luego nos pusimos todos juntos a trotar. En mi caso, sin muchas ganas de acelerar el paso, que ya llevaba el corazón acelerado por lo pasado.

La zona que quedó a oscuras hace unas semanas sigue igual, por supuesto, así que hacemos un pequeño apaño para ir por donde hay luz. Esto obliga a pasar por hacer algunos recorridos de ida y vuelta, no es que eso sea muy grave, sólo algo más monótono.

Llevaba prisa por terminar, así que sólo hice 7 km en un tiempo de 41:23 a un impresionante ritmo de 5:55 min/km. Una verdadera jornada de recuperación.

¿Y por qué llevaba prisa por terminar? La foto tiene la respuesta.

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¿Son compatibles los perros y los corredores?

En mi larga experiencia como corredor he presenciado multitud de incidentes donde se han visto implicados perros y corredores, debido principalmente al hecho de que el perro está suelto y se abalanza contra el corredor. Hace unos años relataba uno de los que fui testigo, pero esta tarde he vivido en primera persona una experiencia lamentable con un perro.

Hoy salí un cuarto de hora antes de la hora de encuentro porque tenía cosas que hacer después y no tenía mucho tiempo. Nada más empezar mi entrenamiento por el parque de Pradolongo un perro se abalanzó sobre mí. Hábilmente lo esquivé y seguí corriendo, pero el perro me perseguía pegado a mis talones. Paré en seco y le grité: ¡Estate quieto chucho!

En ese momento un individuo que estaba sentado en un banco, que parece ser era el novio de la dueña del perro, se acercó a mí voceando: ¡te voy a arrancar la cabeza, gilipollas!

Lo normal hubiera sido seguir corriendo e ignorar sus amenazas, pero por algún extraño motivo me detuve a tratar de entender qué extrañas razones le motivaban a insultarme y amenazarme de ese modo.

El individuo se encaró conmigo y me repitió una vez más que me iba a arrancar la cabeza porque le había faltado el respeto a su novia. En un principio entendí que la novia era la dueña del perro, pero quizás no era así.

En ese momento llegó Miguel, uno de los compañeros pradolongueros habituales, y ya empezó una discusión a varias bandas. Yo insistía que el perro debería ir atado y el bando contrario opinaba que el que debería ir atado era yo o quedarme en casita, que me había puesto muy exaltado porque un cachorrito me perseguía.

Resulta complicado distinguir si el perro que te persigue es un cachorro o tiene varios años de edad, sobre todo porque está detrás de ti y la iluminación del parque de Pradolongo deja mucho que desear como así lo he expresado montones de veces en este blog y poniendo quejas al ayuntamiento. Lo que sí puedo decir es que el perro no era precisamente pequeño de tamaño, que tenía al menos medio metro de altura.

Me comentó, una vez más, que me iba a arrancar la cabeza y que no lo hacía porque tenía antecedentes. Yo dije que le iba a denunciar por llevar el perro suelto (ahora me doy cuenta que quizás debería denunciarle también por amenazas).

Quizás esa obsesión por desprender la cabeza de mi cuerpo era debida al estado en el que se encontraba porque ya antes del incidente pude notar el olor característico que desprenden los porros. En plena discusión pude ver que el olor era debido al canuto que llevaba entre los dedos. Le hice ver que estando drogado era difícil hablar con objetividad a lo que me respondió que él era más hombre estando fumado con veinte años que yo con mis cuarenta. Aquí me descuadró un poco porque no entendí la relación de una cosa con la otra.

La discusión acabó con la novia diciéndome de muy malas maneras: ¡qué te pires, qué te pires! A lo que contesté que me iría cuando quisiese no cuando ella lo dijese. Miguel me insistió que nos fuéramos porque tampoco íbamos a conseguir nada estando ahí parados. Así que al final me puse a correr con el corazón desbocado como si hubiese corrido un mil quinientos a muerte.

Cuento todo esto para desahogarme, porque lo importante no es lo que me haya pasado, sino la situación que ya se está convirtiendo en habitual. En el parque de Pradolongo y en el Parque Sur (e imagino que en multitud de parques) resulta lo más normal del mundo ver perros sueltos correteando como si tal cosa mientras que los dueños de los perros departen sobre sus temas. Como los perros están sueltos es normal que se crucen en tu camino, pudiendo provocar como mínimo una caída o algo peor.

¿Tienen los perros más derechos que los corredores a compartir un espacio público?

¿Es muy complicado llevar al animal de la correa? Hay que tener en cuenta que la normativa del ayuntamiento de Madrid dice explícitamente: En espacios públicos y privados de uso común los animales deben circular acompañados y conducidos mediante cadena o cordón resistente que permita su control.

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Imágenes como esta se ven todos los días por Pradolongo y calles adyacentes

¿Llegará un momento en el que los corredores y los perros puedan compartir un espacio común sin que el corredor se vea amenazado por el perro o por el dueño del can?

Lo veo complicado.

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Sigo prefiriendo a estas adorables criaturas

Turrón de guirlache como combustible

Hoy tocaba tirada larga de 25 km y se me ha ocurrido llevarme un trozo de turrón de guirlache para comerlo a mitad de recorrido y reponer algo de fuerzas. No sé si ha funcionado porque he llegado a casa bastante cansado, ¿pero si no lo hubiese tomado? Lo cierto es que es un buen método para acabar con el excedente de turrón.

Si ayer hacía una temperatura bastante agradable para correr, hoy era algo más fría y además había mucha niebla. No sé si por el 100% de humedad, el caso es que iba absolutamente empapado, que sumado al fresco, me provocaba una situación desagradable.

Sobre el kilómetro tres nos encontramos con Francisco que tuvo la gentileza de acompañarnos siete kilómetros, que se nos pasaron casi sin darnos cuenta con su amena charla. A partir de ese kilómetro diez me quedé únicamente con mi compañera habitual de fatigas y continuamos nuestra marcha por la Casa de Campo con la idea de darnos la vuelta en el kilómetro trece y volvernos por donde habíamos venido, aunque con una pequeña variante para ahorrarnos la subida que hay desde el río hasta el parque de Pradolongo.

En ese kilómetro trece, poco más allá de la Escuela de Cantería paramos para alimentarnos. Ampolla de glucosa y un trozo de turrón de guirlache para mi compañera y para mí únicamente el trozo de turrón. Rápidamente nos pusimos en marcha para hacer el camino de vuelta. El GPS iba dando pitidos de vez en cuando anunciando que quedaba poca batería y así fue, justo en la media maratón la batería dijo adiós y la pantalla del 405 se quedó en blanco.

Poco después abandonamos Madrid Río para internarnos en la calle Antonio López buscando el parque de Pradolongo. Antes de llegar al parque, pasando por la estación de Cercanía del 12 de octubre noté un sensación de flojedad notable, pensaba que no llegaba a casa. Menos mal que me recuperé minutos después y llegué a la meta bastante cansado pero entero.

Con los 21,1 km que marcaba el GPS y los 3,3 km que he calculado con openrunner.com completamos un total de 24,4 km, un poco menos de lo planeado, pero que está bastante bien. Calculo que hicimos el recorrido a una media de 5:30 min/km aproximadamente, por lo que estuvimos dándole a la zapatilla prácticamente dos horas y cuarto. Son en estos rodajes tan largos cuando te planteas si merece la pena preparar una maratón; sin embargo, cuando corres la carrera te das cuenta que estos rodajes largos son imprescindibles.

Esta semana acabamos con algo más de 61 km, lo cual no está nada mal. Hay que tener en cuenta que la maratón se acerca inexorablemente.

Me quité el kilito

El 28 de diciembre la báscula marcaba 71,3 kg, no sé si se trataba de una broma o qué. Hoy he conseguido bajar a 70,2 kg que es un kilo menos. La cosa marcha, ahora sólo falta quitarme tres más para estar en el peso con el que me encuentro más confortable.

Hoy he salido con mi amiga que le tocaba hacer 17 km a un ritmo llevadero. Una vuelta a Pradolongo y luego hemos bajado al Parque Lineal para hacer el resto de la tirada. En el Parque Lineal se veía marcados en el suelo los hitos kilométricos del Trofeo Paris que se celebra mañana. Es una carrera que me gusta mucho, pero este año me la pierdo porque mañana toca tirada laaaarga.

La temperatura era muy agradable sobre el mediodía así que sobraba con una camiseta. Así de «frescos» fuimos rodando más o menos a un ritmo cercano a los 5:20 min/km que es el ritmo que deberíamos llevar en la maratón si queremos hacer 3h45.

A la vuelta, aceleré un poco desde la salida del Parque Lineal hasta casa, mientras mi acompañante trataba de alcanzarme. Al final no lo consiguió, pero tampoco estuvo lejos.

Acabamos los 17 km en un tiempo de 1:30:14 @ 5:18 min/km, con bastantes buenas sensaciones.

Marcando el ritmo

La chica con la que suelo entrenar los fines de semana acostumbra a entrenar por las mañanas en días laborables; sin embargo, esta semana ha bajado tanto el martes como hoy por la tarde. La tocaba hacer cinco kilómetros a ritmo umbral, que según Daniels es 4:51 min/km para ella.

Para hacer este tipo de entrenamiento, se utiliza la primera vuelta para poner los músculos a tono y la segunda vuelta para marchar al ritmo objetivo, teniendo la precaución de hacer esa primera vuelta no demasiado despacio porque luego cuesta trabajo coger el ritmo que debe llevarse.

Y el entrenamiento le ha salido bordado. Una primera vuelta en 27:05 @ 5:25 y una segunda vuelta llevando el ritmo casi a la perfección: 4:52, 4:54, 4:47, 4:52 y 4:46. Muy bien.

Yo llevaba el GPS, por lo que iba marcando el ritmo, pero siempre por detrás, respirándola en el cogote. Parece que eso le gusta más que ir en paralelo.

Hay un parte del parque de Pradolongo totalmente a oscuras, por lo que hemos ido improvisando el recorrido sobre la marcha. De esta forma, haciendo alguna que otra cirigoncia hemos completado los 10 km en 51:16 @ 5:08 min/km.

Para terminar, decir que hoy, al igual que el pasado martes, hacía una temperatura buenísima para correr, aunque de todos modos he acabado con las manos congeladas.

Estrenando el regalo de los RRMM

Sus majestades me han regalado unas bonitas mallas largas del Decartón, así que he salido hoy a probarlas, aunque hacía un día inmejorable. De hecho, podía haber salido con pantalón corto sin ningún problema, pero ¡no me iba a quedar sin probarlas!

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Mi regalo de Reyes

No sé si la gente iba con pocas ganas o se quedaron anonadados por mis nuevas mallas, pero la primera vuelta la hicimos lentísima, sólo hay que decir que en esos cinco primeros kilómetros tardamos 28:53; sin embargo, apreté algo más en la segunda vuelta y conseguí acabar los segundos cinco kilómetros en 24:13. Tampoco un ritmo exagerado, pero sí un ritmo en el que fui muy, muy a gusto.

Entre una vuelta y otra completé 10 km en 53:06 @ 5:19 min/km.

Running for roscon

No sé si se habrá notado mucho, pero seguro que alguno se ha dado cuenta inmediatamente que mi profesor de inglés es el mismo que el de Ana Botella 😉

Esta noche vienen sus majestades y es costumbre familiar reunirnos por la tarde y darnos la última gran comilona navideña, así que he salido con la idea de quemar lo más posible para «hacer hueco» al roscón y al chocolate que me iba a comer por la tarde. Y había que quemar bastante porque ayer la báscula me indicaba que todavía el peso era excesivo. Marcaba 70,8 kg y eso hay que bajarlo como sea, aunque hoy no sea el día más indicado.

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¿A qué tiene buena pinta?

Como hoy era un día laaaargo (la maratón ya está cerca) hemos salido por Madrid Río para llegar a la Casa de Campo. Atravesar la CdC por el Lago y el Zoo y salir de este parque por la pasarela del Anillo Verde. Desde allí, seguir dicho anillo hasta casa. Al llegar a casa sólo llevábamos 22, por lo que hemos tenido que prolongar un poquito más para llegar a 23 km, de los cuales sólo 22 km han sido registrados en un tiempo de 1:58:38 @ 5:24 min/km.

Sin ti no soy nada

En la última San Silvestre tuve un pequeño desencuentro con mi compañera de entrenamientos/carreras. Se agobió tanto que casi me manda a tomar… En ese momento lo tuve claro, ¡no vuelvo a correr con ella nunca más!

Luego, más en frío, he recapacitado y he llegado a la conclusión que no podría dejarla sola porque, como dice la canción, sin ti no soy nada.

Así que hoy he salido con ella un día más a realizar un entrenamiento durillo, ya que ella tenía que hacer 16 kilómetros de los cuales 12 km eran a su ritmo de maratón, sobre 5:07 min/km.

Y lo ha clavado. Los tres primeros kilómetros hasta el Parque Lineal calentando músculos y ya en el parque, al ritmo previsto, bajando algún segundillo, pero yendo muy regular. De este modo, hemos completado 16 km en 1:23:28 a un más que interesante ritmo de 5:13 min/km.

Feliz y próspero 2014

Otro año más que ha caído. Ya estamos en 2014, por lo que lo primero es desear feliz año nuevo a todo el mundo.

Es momento de mirar atrás y dar un repaso al año 2013, que ha sido un tanto agridulce. Digo agridulce siendo generoso porque lo veo más agrio que otra cosa. Todo debido a que en el mes de abril me diagnosticaron una condromalacia rotuliana y esta dolencia me ha traído de cabeza desde entonces; sin embargo, aún con esta dolencia puedo correr, así que no es «agrio» del todo.

En resumen:

Actividad Número de actividades Kilometraje
Correr 137 1383 km
Bicicleta 16 536 km
Andar 13 89 km

Viendo estos números, que son peores que años anteriores, tengo que darme con un canto en los dientes y esperar que los de 2014 sean por lo menos igual, aunque la intención es andar más en bicicleta que este año que acaba de pasar.

Hoy habíamos quedado unos cuantos prodolongueros a una hora prudencial, a eso de las once, para celebrar el año nuevo corriendo. Y no es que haya sido un éxito de público, pero unos cuantos sí estábamos. Entre deseos de año nuevo y contarnos nuestras experiencias navideñas, han ido pasando kilómetros y hemos acabado haciendo 10 km en 52:40 @ 5:16 min/km, que no está mal para empezar el año.

Feliz y próspero año 2014