El cross me ha dejado secuelas

Reconozco que el domingo me esforcé de lo lindo en el cross. Normalmente, siempre que me pongo un dorsal, si no voy a acompañar a alguien, me esfuerzo a tope. Y el otro día no fue una excepción: cinco kilómetros y medio a tope por caminos irregulares con subidas, bajadas, curvas, contracurvas… Luego ves la media y parece que no fui al máximo, pero lo fui, doy fe.

Hoy cuando he empezado a correr he visto que el cross me ha dejado secuelas. No sólo cansancio, también me molestaba el tendón de aquiles de la pierna derecha (¡¡¡siempre el maldito aquiles!!!) y he procurado no forzar lo más mínimo para que la cosa no fuese a peor. Lo curioso es que algunos compañeros tampoco estaban muy por la labor de forzar, así que hemos ido a ritmo tranquilo unos cuantos… mientras a otro le da por hacer cuestas como si no hubiese mañana.

Como casi siempre, han sido dos vueltas a Pradolongo totalizando 9,6 km en un tiempo de 54:16 @ 5:37 min/km.

LVI Trofeo Marathon de cross

Llevaba unos años sin participar en esta prueba y tenía ganas de volver a hacerlo. Es una carrera que siempre me ha gustado porque es algo diferente a las pruebas de asfalto donde suelo participar sin llegar a ser un cross para especialistas, sólo un poco de barro y algún que otro corto repecho.

Hoy hacía frío en Madrid aunque la mañana fuese soleada. Corría un airecillo serrano que enfriaba hasta las ideas. Tampoco pasa nada, es lo típico de estas fechas y siendo además un cross, es casi obligatorio que así sea. De todas formas, si hubiese llovido mucho el fin de semana, quizás no hubiese participado, ya que no tengo zapatillas de clavos y si el terreno está resbaladizo es incluso complicado mantener el equilibrio; sin embargo, aunque llovió un poco los días anteriores, el terreno estaba practicable. Algún charco, un poco de barro y en muchas zonas el terreno duro de tan helado como estaba

Salimos trotando de casa ya que el Parque de las Cruces se encuentra a poco más de tres kilómetros y llegamos con bastante tiempo para recoger el dorsal con tranquilidad, encontrarnos con los compañeros, hacernos una foto todos juntos, calentar un poco y dejar la ropa en el guardarropa.

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Con los compañeros maratidianos

Dieron la salida en unos pasillos como en los crosses «de verdad», no obstante, se celebraba después el campeonato de Madrid individual y por clubes. Así que uno parecía importante en esos corralillos. Nada más escuchar la orden de salida se puso en marcha el pelotón de unos trescientos corredores donde los más dispuestos salieron esprintando para llegar al primer estrechamiento bien situados. Yo me lo tomé con más calma, pero a buen ritmo.

La última vez que había corrido aquí fue en 2012 y entonces la prueba era algo más corta, unos cuatrocientos metros menos. En estas últimas ediciones habían añadido una pequeña vuelta al comienzo donde había un repecho para ir calentando las piernas. Después de esa primera vueltecilla adicional y habiendo subido y bajado ese primer repecho, en una recta larga vi que había muchísima gente delante de mí. Y es que en esto de los crosses hay bastante nivel comparado con las pruebas de asfalto.

Chema, uno de los compañeros que se animó a correr, me comentó antes de empezar que trataría de seguir mis pasos y así fue porque sobre el kilómetro dos en la zona de curvas y contracurvas escuché su respiración justo detrás de mí y poco después se puso por delante. Eso me espoleó y volví a adelantarle a los pocos metros, pero él no perdía mi estela; sin embargo, poco después llegamos a una zona donde parecía que se habían dejado la puerta abierta, porque el aire era bestial. Tanto, que mi gorra salió volando al mismo tiempo que la pegatina del guardarropa de Chema. Pensé si parar o no a por la gorra, pero seguí adelante con la idea de recoger la prenda cuando acabase la carrera. Chema debió tener un dilema semejante porque en ese momento dejé de sentirle cerca.

Alguna revuelta más, otro repecho y ya se encara la recta de meta, para afrontar la segunda vuelta. Ahí vi que las piernas ya no iban tan frescas, pero tampoco quedaba mucho para completar esos cinco kilómetros y medio de los que constaba la prueba. El terreno era descendente nada más empezar la vuelta, así que aproveché para ir lo más deprisa que pude en ese tramo. Justo entonces me adelantaron dos individuos a toda pastilla. Me entró la duda de si había perdido fuelle o es que esos dos se habían tomado con tranquilidad esa primera vuelta y apretaban en la segunda. Debió ser esto porque no volvió a adelantarme nadie más y ellos se alejaban como almas que lleva el diablo, además pude adelantar a cuatro o cinco corredores en esta segunda vuelta.

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A tope por el circuito después de perder la gorra

Sufriendo a tope, rozando los árboles con el hombro en las curvas y echando los pulmones en los repechos, fueron pasando los kilómetros y llegué a la recta de meta con un corredor pegado a mi chepa tratando de ganarme al sprint, cosa que no estaba dispuesto a permitir. Eché mano de mis piernas de velocista y me puse a tope para impedir que me superase. Y así fue, conseguí llegar antes que él llevándome la sorpresa de que no existía reloj en línea de meta, por lo que me quedé con la duda del tiempo que había realizado ya que no llevaba cronómetro. Estando en la cola para dejar el dorsal pregunté al que había llegado justo después de que mí qué tiempo había hecho. Su cronómetro marcaba 23:02, por lo que calculo que mi tiempo andaría cercano a 23:00 ó 23:01. Sorprendentemente, en las clasificaciones facilitadas por la organización sólo aparece el tiempo de los primeros.

Después de la carrera nos dieron una bolsa bastante completa que incluía una camiseta de las que les sobran de otras carreras, una pera, una botella de Aquarius, una cajita con bolígrafo y portaminas, unos apósitos Compeed, una ensalada y alguna cosa más que ya no recuerdo. Muy interesante para los tres euros que costaba la inscripción. Una vez más, los de la Agrupación Deportiva Marathon organizaron la prueba brillantemente.

Una vez recogida la bolsa del guardarropa, me dispuse a buscar la gorra perdida. Y tuve suerte porque pude encontrarla. En esos momentos se estaba celebrando la prueba de juveniles y juniors femenina y me encontré, cerca de la gorra, un espectáculo lamentable: un padre estaba echando una bronca de consideración a su hija que acababa de retirarse de la carrera. Sentí pena por la chica porque la charla era realmente dura.

Me encanta la luz

Mucha gente habla de que echarían de menos el sol si viviesen en otro país. Pensando principalmente en el calor del sol. Yo echaría de menos el sol, pero por la luz. Los días con poca luz solar me resultan deprimentes, así que cuando llega diciembre estoy deseoso que llegue el día de Santa Lucía (13 de diciembre) para que se cumpla el refrán que dice: «Por Santa Lucía mengua la noche y crece el día». Sí, ya sé que no es cierto del todo, que hasta el solsticio de invierno esto no se cumple, pero ese día es para mí el comienzo de una carrera imparable a la luz.

Si el 18 de diciembre, poco antes del solsticio, el sol se ponía a las 17:50…

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Hoy, algo más de un mes después se ponía a las 18:29…

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Cuarenta minutitos más de sol ¡que cómo se agradece! Si ya es casi de día cuando llegamos al punto de encuentro…

El martes, después de casi todo el mes de enero yendo a ritmos tranquilos, le di un poco de caña. Hoy tampoco podía apretar mucho que el domingo voy a ir al Trofeo Marathon de cross (siempre que no llueva mucho el fin de semana). Así que opté por hacer tres kilómetros de calentamiento y siete a un ritmo cercano a 4:30, sin obsesionarme. Y excepto uno que hice a 4:22, el resto fueron por encima del límite que me había fijado.

Al final cada uno se fue por su lado e hice casi todo el entrenamiento solo. Es lo que tiene entrenar con gente que tiene objetivos diferentes. Totalicé 10 km en un tiempo de 48:29 @ 4:51 min/km.

Flow

Últimamente parece que se está poniendo de moda eso de hablar del flow. Por ejemplo, el otro día leía la frase: Neymar, el flow desequilibrante del Barcelona. La verdad es que no tengo muy claro lo que significa. Bueno, sí, literalmente flow es flujo.

¿Leo por ahí un artículo sobre la implicación motivacional de jugadores jóvenes de fútbol y su relación con el estado de flow y la satisfacción en competición? Nos vamos acercando, relaciona la motivación con el estado de flow.

Mirando en Wikipedia leo que en psicología el flujo es el estado mental operativo en el cual una persona está completamente inmersa en la actividad que ejecuta. Se caracteriza por un sentimiento de enfocar la energía, de total implicación con la tarea, y de éxito en la realización de la actividad. Esta sensación se experimenta mientras la actividad está en curso.

El estado de flujo es así llamado debido a que durante las entrevistas de Csikszentmihalyi durante 1975 las personas describían sus experiencias usando la metáfora de una corriente que les llevaba hacia adelante.

Pues algo parecido a esto he sentido en el entrenamiento de hoy. Después de una vuelta bastante tranquila luego he ido aumentando el ritmo gradualmente de 5:16 a 4:24, luego a 4:15, posteriormente a 4:12 y luego el nirvana, el estado de flow o lo que se quiera llamar. El caso es que iba concentrado en cómo dar las zancadas, cómo caer sobre los metatarsos, cómo mover los brazos y en ese estado de concentración, de intromisión, he hecho el kilómetro más rápido (4:08) sin darme prácticamente cuenta y sin esfuerzo aparente. Ha sido una experiencia interesante y emocionante.

En total han sido 9,6 km en un tiempo de 45:15 @ 4:52 min/km.

Mi primer recuerdo atlético

Mi primer recuerdo atlético fue un cross celebrado en un pueblo vecino al mío. Allí me llevó mi padre, que en absoluto era fan de este deporte, a ver al mítico Mariano Haro que participó en esta carrera. Tenía yo por aquel entonces unos seis o siete años.

Siempre he pensado que haría por allí este gran atleta palentino y leyendo este artículo de la revista digital de carreraspopulares.com he encontrado una posible razón. Dice el artículo que Mariano Haro corría todo lo que podía porque era la única manera de poder vivir del atletismo. Se puede considerar uno de los primeros profesionales españoles de este deporte.

Sin ninguna intención de emular al gran Mariano Haro, salí esta mañana acompañada de una amiga dispuestos a realizar una tirada larga y lenta, siguiendo la progresión de semanas anteriores. Hacía un bonito día, soleado y con una temperatura agradable… excepto cuando ibas por la sombra, que se notaba el frío.

Desde el mes de febrero, cuando preparábamos la maratón de Sevilla, no habíamos vuelto a ir por ese sitio y es sorprendente la cantidad de corredores y corredoras que te encuentras tanto en uno como en otro sentido y eso que hoy se celebraba la media de Getafe que es una carrera a la que se desplazan bastantes madrileños. Y no sólo madrileños, también ha participado David Magán, de la Puebla de Montalbán, que ha sido el décimo de la carrera y el primer español clasificado con un impresionante tiempo de una hora y ocho minutos. Una marca asombrosa para tratarse de un corredor totalmente amateur y encima con un trabajo físicamente duro.

Nosotros, ajenos a todo, fuimos hasta el Puente Segovia y vuelta, haciendo los 16 km previstos en un tiempo de 1:23:57 @ 5:15 min/km. Bastante rápido para mi acompañante tratándose de un entrenamiento donde tendríamos que haber ido mucho más lentos. Pero mi compañera no se puede aguantar, si va bien, no afloja el ritmo.

Hoy la báscula marcaba 68,4 kg. Algo más que la semana pasada, pero tampoco mucho. Después del entrenamiento volví a pesarme y había perdido un kilo. Pero un kilo de sudor, que se recupera con cuatro tragos de agua.

Hibernando

Respondía Joaquín el otro día a la pregunta de por qué no iba más deprisa que estaba hibernando. Comentaba que hasta el quince de marzo, día que se celebra la media maratón de Villarrobledo queda mucho todavía y que no se puede estar a tope hasta entonces. Yo también me he aplicado el cuento y esta semana es de hibernación. Ya empezaremos la semana que viene a apretar un poco, teniendo en cuenta, además, que he echado un ojo a un diez mil que se va a celebrar en Parla el ocho de febrero y que ya está, por lo tanto, a la vuelta de la esquina.

Hoy he llegado tarde porque salí tarde de trabajar y cuando quise llegar al punto de encuentro ya habían pasado casi diez minutos, así que me crucé con ellos cuando ya llevaban kilómetro y media, por lo que me ahorré un tanto. Iba un grupito de cuatro y junto a Luismi, con el que me había encontrado antes, formamos un sexteto más que interesante.

Tampoco duramos mucho juntos, ya que empezaron a apretar el ritmo y me quedé junto a Joaquín… hibernando. Y así fuimos hasta terminar las dos vueltas, que está vez no fueron completas por el «trasqui» del principio.

Fueron en total 9 km en un tiempo de 47:00 @ 5:13 min/km. Yendo siempre por encima de cinco, a un ritmo muy relajado.

Uña negra, otra vez

Después de la maratón de Sevilla de febrero empecé con una uña negra. Ya prácticamente había perdido su color, pero en la San Silvestre de Getafe otra vez se ha ennegrecido. Visto lo visto, parece que al pie no le sentó nada bien correr con la Joma Marathon.

De todas formas, a esto de la uñas negras se acostumbra uno a fuerza de cambiar y cambiar las uñas, así que tampoco hay que darlo demasiada importancia. Y más ahora que llevamos los pies cubiertos. En verano, con las chanclas, es otra cosa.

La semana anterior operaron al hermano de Nico. Así que pensé en acercarme a ver a Nico después del entrenamiento. Y así fue, acabé las dos vueltas y me acerqué. Me comentó que la operación había salido muy bien, así que ya sólo queda recuperarse.

¡Ánimo campeón a recuperarse!

Con eso de acercarme al bar de Nico, hice algo más de lo habitual, tampoco mucho, en total, 10,37 km en un tiempo de 54:13 @ 5:14 min/km.

Abdominales, ese gran invento

Trato de incorporar el hacer abdominales regularmente, pero casi nunca lo hago. Así que cada vez que los hago acabo con agujetas. Y creo que es un buen invento porque se mejora el rendimiento de manera considerable, por lo que tengo que tratar de hacer dos sesiones por lo menos a la semana. A ver si saco tiempo…

Se tiende a desdeñar los estiramientos estáticos, pero los considero bastante interesantes. Combino en mi tabla de ejercicios los dinámicos y los estáticos, evitando los de tijereta que la fisio me los prohibió radicalmente. Así que comienzo con los estáticos y acabo con los dinámicos.

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Abdominales estáticos. Un buen aliado

Hoy en Madrid se suponía un aquelarre meteorológico de tres pares de narices; sin embargo, cuando he salido hacía frío, pero no había nevado ni lo hizo durante el entrenamiento. Una pena, porque el Parque Lineal hubiese estado precioso con la nieve. Habrá que esperar otra oportunidad, si es que vuelve a haberla.

Va siendo tiempo ya de ir aumentando el kilometraje, haciendo tiradas largas y lentas. Ya el domingo pasado hicimos doce y hoy hemos aumentado un par de ellos más como si estuviésemos preparando una maratón y tocara ir estirando la tirada larga. Fuimos hasta el último puente del Parque Lineal y vuelta, totalizando 14 km en un tiempo de 1:15:55 @ 5:25 min/km. Una buena tirada larga y lenta.

Me he llevado una grata sorpresa al subir a la báscula, aunque no me fio mucho de este chisme. Hoy marcaba 68,2 kg que supone un kilo menos que la semana pasada. Me parece demasiado haber bajado tanto en una semana. Pero tendré que fiarme… o comprar otra báscula mejor. Como estaba algo mosca, volví a pesarme después del entrenamiento y marcaba 67,5 kg que es algo razonable después de correr 14 km y mi propensión a sudar como un condenado. Veremos si la semana que viene ando por ese peso.

Medias de compresión que no comprimen

Hace un par de años me trajeron los Reyes Magos unas bonitas medias de compresión marca Nike, sí, esa marca tan famosa en el mundo del running. Pues bien, esas medias compresoras tienen la virtud de no comprimir y según vas corriendo, se van cayendo. Llevaban en el cajón de los recuerdos meses y meses y el otro día se me ocurrió volver a ponérmelas y, desgraciadamente, el tiempo no ha conseguido mejorar su supuesta función de comprimir. Así que me temo que volverán otra vez al cajón por un tiempo indefinido.

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Obsérvese la media por debajo del gemelo. Totalmente inaceptable

Ayer jueves no pude salir porque me llamaron del trabajo nada más llegar a casa, así que he salido hoy. Al principio cuando me llamaron me sentó bastante mal porque venía con ganas, pero luego pensé que podía dejarlo para el viernes, que llego antes a casa, y puedo, de este modo, salir con luz solar, aunque el inconveniente es que salgo solo.

Fui a Parque Sur con la idea de dar tres vueltas y hacer, por lo tanto, nueve kilómetros, dando una primera vuelta de calentamiento y apretando un poco en las otras dos. Apretando, pero sin pasarme, tratando de no ir más rápido de 4:30, pero según iban pasando los kilómetros me di cuenta de que no mejoraba ese ritmo ni aunque quisiese, así que me mantuve entre 4:35 y 4:45 más o menos.

Completé las tres vueltas a Parque Sur que son 9 km en un tiempo de 43:54 @ 4:53 min/km. Disfrutando de una tarde soleada y fresca.

Modo perder_peso=on

El objetivo de las navidades aparte de estar unos días de vacaciones, de visitar a la familia, de ponernos ciegos a comer y a beber, de correr la San Silvestre (nunca la vallecana) es no pasarme con el peso. Y es complicado, muy complicado.

El propósito era no aumentar más de un kilo en estas fechas. Y lo he conseguido. El día 21 de diciembre, antes de partir a participar en la Carrera del Aceite, la báscula marcaba 68,3 kg. El día 31, antes de salir a correr a la San Silvestre de Getafe, ya había subido a 68,9 kg. Y el domingo, antes de salir a entrenar, volví a subirme otra vez y la báscula marcaba 69,2 kg. Así que no me puedo quejar demasiado, pero el objetivo de los 66 kilos está cada vez más difícil.

El 17 de octubre de 2009 comencé con un sencillo plan de adelgazamiento que consistía en cuatro cosas bien simples, de sentido común, que me vinieron y me siguen viniendo fenomenal. Voy a copiar en esta entrada para «refrescar» mi memoria. La receta consiste:

  • Nada de fritos.
  • Nada de alcohol.
  • Nada de bollería industrial.
  • Nada de frutos secos, patatas fritas de bolsa, gusanitos, etc.
  • Prohibido picar entre horas, hasta un chicle es picar, ya que el estómago segrega jugos gástricos.
  • Nada de hidratos de carbono en las cenas.

Después de unos días de vacaciones, hoy he vuelto a entrenar en el horario habitual de siete de la tarde, martes y jueves. Nos hemos encontrado bastantes en el punto de encuentro, hasta seis y nos lo hemos tomado con mucha tranquilidad, estamos todos en un periodo de descanso activo, que diría el ínclito Manolo Saiz. Bueno, después de los sucedido con este individuo, seguro que «descanso activo» no es más que un eufemismo.

De todas formas, para mí ese descanso activo no es más que bajar un poco el pistón, pero sin dejar de correr… aunque ya se hablaba ayer de que el jueves la cosa iba a cambiar.

Hicimos las dos vueltas típicas completando 9,6 km en un tiempo de 54:20 @ 5:38 min/km. Más que descanso activo es casi descanso de sofá 😉