A tope de humedad

Los sábados entre unas cosas y otras resulta difícil quedar, pero hoy hemos aparecido unos cuantos en el punto de encuentro de los jubilados. Me alegró sobremanera ver a Norberto, al que llevaba tiempo sin verle. Salimos todos juntos, pero unos tenían pensado en correr por Pradolongo y otros decidimos bajar al río para hacer unos cuantos kilómetros a buen ritmo, pero sin exagerar.

Cuando llegamos caía un poco de agua, pero nada, un ligero chirimiri, pero luego no llovió nada, aunque eso sí, había un 100% de humedad porque sudamos algo bárbaro los tres.

Los tres primeros kilómetros los hicimos tranquilos. Ese tercer kilómetro ya es dentro del Parque Lineal y ahí empezamos a aumentar el ritmo tratando de ir sobre 4:45, pero fuimos algo más rápido porque los diez kilómetros en los que fuimos a buen ritmo salieron a una media de 4:41, que no está mal.

Hicimos el tramo del Parque Lineal al completo, atravesando el río en el puente nuevo y siguiendo el camino hasta el final donde se vuelve a atravesar el río y vuelta. Reconozco que mis compañeros Mariano y Miguel no me pusieron en muchos aprietos, pero porque no quisieron porque ambos están más fuertes que yo.

Totalizamos 15,6 km en un tiempo de 1:16:52 @ 4:54 min/km. Bueno, Mariano hizo más porque le quedaba aún un trecho para llegar a su casa.

Voy a ver si retomo la costumbre de subir a la báscula. Hoy sí lo he hecho y me he llevado una desagradable sorpresa ya que marcaba 70,3 kg que son muchos. Al menos debería quitarme dos de aquí a principios de diciembre.

Dedicado a uno de mis acompañantes de hoy…

No habrá paz para los malvados

No habrá paz para los malvados es una película dirigida por Enrique Urbizu y protagonizada por José Coronado. Da igual el argumento, lo que me interesa es el título, ya que no puedo sino llamar malvados a mis compañeros Joaquín y Miguel que me dan cera un día sí y otro también. Y hoy no ha sido una excepción. Y no, no tendrán paz mientras me quede un gramo de fuerza, aunque ahora estoy a años luz de ellos.

Tenía intención de correr los últimos 4,6 kilómetros a umbral, que en mi caso es un poco por debajo de 4:30 por lo que cuando llegamos al punto kilométrico cinco aceleré el ritmo para ponerme a esa velocidad y sólo pude hacer un kilómetro a ese ritmo porque luego empezaron a apretar y saltó en pedazos mi objetivo. El siguiente kilómetro lo hicimos en 4:19 y a partir de ahí se me fueron yendo poco a poco. El otro lo hice a 4:10 y ellos lo harían a cuatro. El cuarto kilómetro lo hice en 4:15 y ellos seguían alejando. Llegados al kilómetro nueve ya aflojé y lo hice al trote.

Total que hice 4 km en 17:14 a un ritmo de 4:19, bastante más deprisa de lo que había planeado, pero es lo que tiene ir con estos malvados. Fueron en total 9,7 km en 48:02 @ 4:57 min/km.

Por fin llegó la lluvia

A finales de agosto cuando salía de trabajar me cayó una chupa de agua exagerada. Desde entonces -creo- no había vuelto a llover en Madrid… Hasta hoy. Y se agradece mucho que haya llegado la lluvia después de tantos días porque entre otras cosas, el estado de los embalses es tristísimo.


Estado de los embalses a 17 de octubre de 2017

Por supuesto, la lluvia no es un obstáculo para salir a correr. Todo lo contrario, a mí me gusta correr con lluvia, siempre que no llueva a lo bestia y hoy hemos tenido suerte porque ha llovido un chirimiri muy agradable. La única preocupación es salir con una gorra para que el sudor, arrastrado por la lluvia, no te caiga en los ojos. En mi caso, ni siquiera tuve que preocuparme de eso porque siempre salgo con gorra.

Disfrutando de la lluvia hicimos una primera vuelta tranquila y luego apretamos un poco en la segunda, pero sin llegar a los niveles de los monstruos con los que salgo a entrenar. Totalicé 9,7 km en un tiempo de 49:28 @ 5:05 min/km. Un entrenamiento súper agradable con muy buena compañía y gran climatología.

Corriendo por Oporto

Como el jueves 12 era festivo aproveché para coger unos días de vacaciones. Y decidimos ir a Oporto, una ciudad que no está lejos de Madrid y sobre la que todo el mundo me había hablado bien.

Pero no por el hecho de estar fuera de casa iba a dejar de correr, claro que no. Además me llamó la atención la cantidad de gente que corría por allí, era increíble. Luego estuve mirando que la maratón de Oporto es el 5 de noviembre y que quizás mucha gente estaba entrenando para participar en esa carrera. O es que hay mucha afición, que también puede ser.

El caso es que después de estar un par de días visitando la ciudad, el sábado decidimos salir a entrenar por allí. Había visto que mucha gente corría a la vera del río, donde había un carril bici y una acera ancha y por allí que fuimos a entrenar. Y si se obvia la superficie por la que corres, que es dura, el sitio está muy bien para correr, a la orilla del río y luego a la orilla del mar. Me encantó el circuito.

Quizás debido a que era sábado había mucha gente corriendo, por lo que te ibas animando picándote con unos y con otros. De todos modos tampoco era cuestión de castigarse mucho, porque luego había que ir a visitar Guimaraes y había que tener las piernas aún con fuerzas, así que sólo hicimos 8 km en un tiempo de 43:04 @ 5:22 min/km.

Dado que Oporto es una ciudad prácticamente fluvial no podía faltar una foto de uno de los puentes que salvando el río Duero une Oporto con Vila Nova de Gaia.


Puente de don Luis I

Muy recomendable la visita a Oporto. Se lo recomiendo a todo el mundo.

No me gusta nada correr de noche

Aunque corrí ayer hoy también salí porque el jueves no iba a poder. Lo malo es que ya eran pasadas las ocho de la tarde y en esta época del año a estas horas ya es de noche.

Salí con una amiga por el parque de Pradolongo y aunque había un montón de farolas encendidas, en algunos tramos se veía regular, por lo que había que ir con precaución. Además mi amiga no está acostumbrada a entrenar por la tarde por lo que fuimos a un ritmo bastante tranquilo.

El caso es que en pocos días cambiarán la hora y nos tocará correr de noche un montón de día y reconozco que no me gusta nada correr cuando no se ve, prefiero ver bien donde piso, pero es lo que hay. Martes y jueves de noche y aprovechar el fin de semana para salir con luz.

Hicimos 10 km en un tiempo de 56:18 @ 5:37 min/km. Lo curioso del caso es que mi amigo pensó que habíamos ido más deprisa, pero no, el reloj no miente.

Incertidumbre

La noticia del día era la comparecencia de Puigdemont en el Parlament para ver si se declaraba la independencia o no de Cataluña. Había calculado que estaría hablando del asunto mientras me preparaba para salir a correr, pero al final la comparecencia se retrasó una hora y antes de las siete salí hacia el punto de encuentro con la incertidumbre de qué iba a pasar, de si cuando volviese España sería más pequeñita o todo seguiría igual.

Salí a entrenar con la idea de hacerlo a ritmo muy tranquilo porque tenía las piernas cansadas de la carrera del domingo. Y así fue, fui charlando con los compañeros de nuestras carreras del fin de semana que aunque yo había participado en la carrera ProFuturo, unos cuantos de mis compañeros habían participado en la carrera de Mercamadrid y todos estaban muy contentos porque habían conseguido muy buenas marcas. Joaquín hizo cuarenta minutos y pico, dos minutos menos que la semana anterior. Empecé a sospechar si la carrera de Mercamadrid estaría bien medida porque bajar dos minutos en una semana aunque la otra fuese más dura, me parece mucha diferencia.

Independientemente de la longitud de la carrera, todos estaban de acuerdo en que la carrera estaba muy bien organizada y que los corredores fueron obsequiados con viandas de todo tipo. La parte negativa, desde mi punto de vista, es la rapiña de algunos corredores y familiares que se llevaban cajas enteras de fruta sin tener en cuenta que alguno que viniese más atrás podía quedarse sin nada. Pero así somos, si puedes llevarte algo por la cara, que los demás hubiesen corrido más. Luego nos quejamos de los corruptos.


Buena bolsa del corredor

Comparando lo que se llevó un corredor de Mercamadrid, que se puede ver en la foto, con la media manzana, medio plátano, una botella de agua y una botella de ¿¿cerveza isotónica?? que nos dieron en la carrera ProFuturo, la diferencia es evidente.

Hice los 9,7 km en un tiempo de 50:23 @ 5:11 min/km, quizás algo más rápido de lo que hubiese deseado ya que hicimos un par de kilómetros a buen ritmo.

Cuando llegué a casa me enteré de la independencia de Schrödinger declarada por Puigdemont, así que seguiremos con el culebrón.

Entrenamientos semana 40 de 2017

La semana 40 de 2017 abarca del 2 al 8 de octubre. El primer día de entrenamiento de la semana fue el martes día 3 donde hicimos las dos típicas vueltas a Pradolongo a un ritmo bastante tranquilo, aunque alguno hubo que aceleró, yo seguí al tran tran. Hicimos los 9,7 km en un tiempo de 53:17 @ 5:29 min/km. Durante el entrenamiento estuve hablando con Joaquín que había participado dos días antes en la carrera del lago de Pareja, donde no pudo conseguir su objetivo de subir al cajón, quedando a las puertas en el cuarto puesto.

El jueves día 5 en el entrenamiento se me ocurrió la idea de hacer cambios de ritmo tirando cada vez uno, pero Mariano se puso a tirar como un loco y allí nos quedamos los demás. Luego aflojó un poco y Miguel se fue con él y yo me quedé con Joaquín. De todos modos, hicimos un kilómetro a 4:34 y otro a 4:20, pero no era cuestión de apretar mucho porque el domingo tocaba carrera. Hice los 9,6 km en 48:42 @ 5:01 min/km.

El sábado no salí a entrenar porque al día siguiente tocaba carrera. Y el domingo día 8 llegó el día y como relato en esta entrada no se me dio especialmente bien.

II Carrera ProFuturo

Hoy se ha celebrado la segunda edición de la Carrera ProFuturo que se celebra en beneficio de la fundación ProFuturo. Esta fundación nació con la misión de contribuir al desarrollo social y económico de países con niños y niñas en entornos de vulnerabilidad para lograr la igualdad de oportunidades a través de una educación inclusiva y equitativa de calidad en África Subsahariana, América Latina y Sudeste Asiático.

En esta carrera, otrora de buen gran asistencia entre los compañeros maratidianos, hoy sólo nos hemos juntado tres, bueno cuatro, que encontramos a unos de ellos al final de la carrera, pero a la hora de la foto sólo éramos tres. Nos dio tiempo a hacernos una bonita foto antes del comienzo de la carrera.


Posando ante la boca de metro de Ronda de la Comunicación, justo al lado de la salida

En lo que respecta a la carrera, se me dio peor de lo que esperaba y eso que hacía un día ideal para correr. La temperatura era fresquita, los cordones que nos regalaron para lucirlos en la carrera me ajustaban las zapatillas perfectamente, los clavos de los dedos estaban recién eliminados, físicamente no me molestaba nada y lo más importante… Mi dorsal era capicúa. Además en el calentamiento me encontré con un amigo que supuestamente iba a ir a un ritmo parecido al mío.

El caso es que comenzó la carrera y mi amigo salió como un poseso y me adelantó en los primeros metros. No quise apretar mucho al comienzo para no ir luego demasiado forzado, pero aún así le tuve como a cincuenta metros casi toda la carrera. El primer objetivo era no perderle de vista.

El segundo objetivo era tratar de pasar al que portaba la banderola de 45 minutos que también salió deprisa. Eso lo conseguí cuando me acercaba al cuarto kilómetro. La verdad es que me encontraba francamente bien. Iba pensando en el año anterior y lo que iba sufriendo con el teléfono a la cintura y eso me animaba aún más.

Veía a lo lejos otro individuo portando otra banderola. Pensé que llevaría una de 42 ó 43 minutos, aunque me parecía algo extraño esos tiempos. Aproximadamente en el kilómetro seis se llega a una recta cuya longitud es superior al kilómetro. Veía que me iba acercando poco a poco al de la banderola, pero antes de llegar a él, sobre el kilómetro seis y medio me adelantó una chica a toda pastilla. Después llegué al de la banderola y vi que ponía 45 minutos. Me dejó algo perplejo que fuese tan adelantado porque yo iba haciendo kilómetros a un poco más de 4:15 y él debería haberlos hecho a 4:30. Pensé en los pobres corredores que trataron de seguirlo y que andarían por ahí fundidos. Cuando le adelanté, el hombre estaba parado animando al personal. Decía que íbamos a pasar el kilómetro siete en 31 minutos y eso me hizo recordar aquello buenos tiempos en que dividía las medias maratones en tres tramos y pasaba cada uno de ellos en menos de treinta para bajar de la hora y media y hoy yendo a tope iba más despacio.

Nada más pasar el kilómetro siete hay un pequeña subida. Me costó subir la susodicha y lo peor es que en esos últimos tres kilómetros donde pensaba que me podía acercar al amigo que salió conmigo, ocurrió lo contrario, que se me fue un poco más. El caso es que no me veía mal del todo, pero no podía ir más deprisa.

Llegué a meta con un tiempo oficial de 43:46 aunque neto de 43:26, peor incluso que el último diez mil, aunque me consuela un poco que esta carrera es un poco más dura. Está claro que hay que entrenar más y, sobre todo, perder peso, que me sobran unos cuantos kilos.

Entrenamientos semana 39 de 2017

Empecé la semana haciendo el lunes unos abdominales. No hice piernas porque notaba ciertas molestias en la rodilla de la pierna derecha.

El martes salí a correr pero nada más empezar notaba que la rodilla estaba «rara». Al subir un escalón y apoyar sentía como que la rodilla no me respondía. Corrí junto a Jesús, que corría con precaución por su también maltrecha rodilla. Él no quería hacer mucho y me convenció su idea, así que sólo hicimos 7 km y además muy tranquilos, a un ritmo de más de seis minutos por kilómetro.

El miércoles no pude realizar abdominales, así que el jueves antes de salir a correr hice unos pocos, no todos los que suelo hacer habitualmente. Por ello llegué tarde al punto de encuentro donde estaba una chica nueva, una chica que había contactado conmigo por el blog. Corrí con ella las dos vueltas y aunque iba despacio, a mí me venía de perillas porque seguía con la rodilla fastidiada. Completamos 9,6 km en un tiempo de 56:24 @ 5:50 min/km. Si la semana pasada fue Joaquín el que se probó dando una vuelta a tope, hoy ha sido Mariano el que lo ha probado. Y el tío ha bajado de 19 minutos que ya es una buenísima marca. Este hombre zumba de lo lindo.

El viernes tampoco pude realizar abdominales ¿o no quise? No sé… El sábado estaba en el pueblo y salí a correr por allí. No sabía si hacer 10 km o hacer más si me encontraba mejor. Y al final hice más porque veía que la rodilla estaba algo mejor. No llevaba cronómetro, así que miré el reloj cuando salía y luego cuando entré y creo que estuve más o menos 1h21 corriendo, lo cual no está nada mal porque llevaba desde la maratón sin hacer tantos kilómetros. En total fueron 16 km si no recuerdo mal de otra vez que hice este circuito.

El domingo acabé la semana haciendo bicicleta. De nuevo la ruta fue hasta San Martín de la Vega, desayuno en el San Marcos y vuelta a casa. A la ida estuve con un individuo que encontré en el Parque Lineal y me preguntó si sabía cómo salir de allí y empalmar con el carril bici. Le llevé por la rampa de tierra y no le pareció mal del todo. A la vuelta, ya llegando me encontré con otro que iba andando con la bicicleta en la mano. Le pregunté si necesitaba ayuda y me dijo que había pinchado. Inflé un poco la rueda y se puso en marcha. Kilómetros más tarde volví a alcanzarle y volví a inflar la rueda. Le propuse cambiar la cámara pero me dijo que no, que con esa inflada llegaba hasta el metro. Espero que así fuera. Yo hice un total de 60 km en un tiempo de 2h24.

X Carrera popular villa de Torrijos

He participado, una vez más, en la carrera popular de Torrijos. Es una carrera que me encanta, no sólo por razones sentimentales, sino porque se trata de una carrera muy bien organizada y generosa con el corredor. Algunos ponen peros, como que haya que dar dos vueltas por el mismo sitio, pero a mí me gusta. Hay gustos para todos.

Llegamos a Torrijos un poco más tarde de los esperado, con sólo cuarenta minutos para realizar todos los trámites, menos mal que todo fue rápido: la recogida del dorsal, prender el dorsal en la camiseta, ponerse el chip, dejar la ropa en el guardarropa y visitar al servicio. Nos sobró algo de tiempo para calentar… Pero no mucho.

Salí con la idea de bajar de 43 minutos, pero ya antes de la carrera no me veía bien, tenía malas sensaciones, sabía que iba a ser un objetivo difícil de cumplir. Además el calor tampoco acompañaba, hay que tener en cuenta que la carrera daba comienzo a las once y el sol apretaba a esas horas.


Con una compañera pradolonguera

En estas últimas carreras había salido algo rápido y luego me costaron los últimos kilómetros, así que decidí salir -o al menos intentarlo- más tranquilo. Traté de buscar un ritmo fuerte, pero sin darlo todo, por lo que me sorprendió cuando pasé por la meta en la primera vuelta y vi que llevaba 21:20. Eso me hizo pensar que a lo mejor bajaba de 43, aunque me iba a costar.

De todos modos, quizás sí iba más deprisa, incluso pensando que no lo iba, porque en la segunda vuelta me costaba seguir el ritmo de la primera. Iba una compañera por delante de mí, a la que había seguido durante toda la primera vuelta a unos cien metros, pero veía que se iba escapando.

Había un tipo que recortaba todas las esquinas, que ya conocía de alguna edición anterior donde ya me había hecho la misma jugada y en esta edición seguía con lo mismo. Habíamos tenido un rato en el que yo le adelantaba y luego en la esquina me adelantaba él; sin embargo en la segunda vuelta empezó a sacarme ventaja. Pensé que podía ser una buena rueda a seguir y traté de que no me sacara mucha distancia.

Al final me ganó el tío por tres segundos, gracias a sus recortes, pero el hecho de ir sin perderle de vista me hizo adelantar a un par de individuos. Acabé con un tiempo oficial de 43:15, algo triste por no haber cumplido el objetivo previsto, pero cuando no se puede, no se puede.

Las chicas del grupo pradolonguero lo hicieron bastante bien. Una de ellas hizo segunda de la general y primera de su categoría y la otra compañera acabó la segunda de su categoría. Ambas se llevaron un trofeo que fue algo distinto de lo habitual porque no fue una copa sino una placa de cristal bastante bonita.


El grupo de pradolongueros que se desplazó hasta Torrijos