Mi primer kilómetro… descalzo

Seguimos con la transición entre correr con zapatillas y hacerlo descalzo. Hoy he hecho un kilómetro corriendo por el carril bici de Pradolongo. Estaba algo temeroso después de que el domingo acabara con algunas molestias en el soleo, pero ha sido comenzar a andar descalzo y olvidarme de ellas. Cuando he empezado a correr después de dos kilómetros andando, iba francamente bien, aunque siempre tengo la duda de si cuando corro, lo hago bien o piso demasiado de puntillas. Necesitaría la opinión de un experto para saberlo.

Hoy he probado a correr a una cadencia de 185 bpm, en vez de las 180 aconsejadas y se nota, obviamente, que se va más deprisa. Si a 180 iba a un ritmo aproximado de 5:50 min/km a esta cadencia he conseguido hacer el kilómetro a 5:39 min/km. Tampoco es que me preocupe ir más rápido o más lento sólo era por saber si las piernas serían capaz de aguantar esa cadencia.

Resulta curioso que hace justo un mes completé la maratón de Madrid con sus correspondientes 42 km y hoy estoy tan feliz ¡¡¡haciendo sólo uno!!! Está claro que ahora mis prioridades son otras y miro esto del correr con otros ojos.

Cuando empecé a andar descalzo, hace cuatro días, pisaba las piedrecillas como Chiquito de la Calzada y ahora voy -casi- como si tal cosa, parece que los pies se van acostumbrando. Es muy agradable sentir los diferentes tipos de terreno y las distintas temperaturas que tiene el suelo, cosas totalmente imperceptibles cuando se corre con zapatillas. Al terminar el entreno, estuve masajeando los dedos de los pies, rotándolos sobre su base ¡¡¡y descubrí que son articulados!!! Recuerdo haber hecho esto mismo antes de comenzar a andar descalzo y los dedos se movían sobre su base, pero como un todo, sin doblarse por las falanges.

Entre andar y correr totalicé 5 km en un tiempo total de 54:39 más feliz que una perdiz.

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