XLI Cross de Invierno Ciudad de los Poetas

Un compañero nos comentó que se había apuntado a este cross que ya conocía cuya inscripción era gratuita, así que convencía a su vez a una amiga y nos apuntamos los tres. El día de la carrera, poco después de las siete me levanté, desayuné lo de siempre, ya que mi carrera empezaba casi a las once. A las ocho y media estábamos en la gasolinera donde habíamos quedado con el compañero. Ya estaba allí por lo que nos montamos en su coche pequeño y nos fuimos hacia la Dehesa de la Villa. En épocas pretéritas se podía subir desde la carretera de La Coruña o la M-30 o pasando por las facultades, de hecho había hecho esa subida un montón de veces con la bici, pero hace unos años cortaron un trozo de esa calle y el GPS nos indicaba que había que dar una vuelta del copón, cosa que hicimos. Llegamos al sitio subiendo por Antonio Machado y pensé que quizás el club organizador de este cross se llama Ciudad de los Poetas y debía ser porque por esa zona hay varias calles con nombres de poetas. Aparcamos el coche muy cerca de donde entregaban los dorsales y fuimos a un edificio, que es algo relacionado con el medioambiente, donde nos dieron el dorsal rápidamente y también estaba allí el ropero, aunque aún no dejamos las cosas porque quedaba tiempo y hacía fresco. Había carreras de niños en esos momentos. Normalmente en los crosses hay distintas horas de salida donde van distribuyendo a la gente, corriendo normalmente las mujeres por un lado y los hombres por otro. Debido a esto, la compañera tenía la salida a las 9:55 por lo que fue la primera en cambiarse. Estuvo un rato calentando después de dejar sus cosas en el ropero y algo más tarde dejamos el compañero y yo las nuestras. De todos modos me quedé con el abrigo para luego dejárselo a la chica cuando llegara.

Una bonita foto en plena Dehesa de la Villa

Mientras ella corría estuve yendo de un lado a otro del circuito animando a la gente y haciéndola fotos en sitios variopintos. Me di cuenta que el circuito era duro, duro. Cuando acabó se la notaba contenta ya que dijo que le había salido a una media de 5:12 los seis kilómetros y medio en un circuito muy bonito pero que era todo el rato subir y bajar. Le di el abrigo y seguí trotando un poco para no quedarme frío porque ya estaba caliente de haber ido de un lado a otro. Me fui con el compañero a la salida y él se quedó atrás y yo fui adelantando posiciones hasta que vi un sitio que me pareció que estaba bien. Dieron la salida al poco soplando un silbato y no me enteré, me puse en marcha siguiendo a la manada. El circuito comienza subiendo un pequeño repecho y luego viene una cuesta abajo larga y pronunciada donde pude corroborar que bajo peor que cualquiera. Después de esa larga cuesta abajo se hace un giro a derechas y se afronta la cuesta más larga del circuito, aunque afortunadamente menos empinada que la bajada. Se gira a izquierdas y el camino sigue subiendo aunque más llevadero. Luego se inicia una larga cuesta abajo de poca pendiente que en sus últimos metros se hace más inclinada. Se gira casi trescientos sesenta grados y a subir lo que se había bajado. Se llega a la única zona más o menos llana para afrontar un repecho corto pero duro, luego una zona algo más llevadera y así acabó la vuelta. Se pasa cerca de la llegada pero hay que continuar dos vueltas más y teniendo en cuenta que cada vuelta eran algo más de dos kilómetros, en total hicimos seis y medio. En la segunda vuelta, en una de las subidas conseguí adelantar a Pedro Sanz, todo un clásico del Clínicas Menorca, aunque luego en la bajada más larga de la tercera vuelta me adelantó con sus largas piernas y acabó unos segundos delante de mí.

Había unos cuantos detrás de mí

Yo también acabé bastante contento, aunque sufrí lo suyo. Cuando miré el reloj y vi que había hecho 4:29 de media me pareció una buena marca para un recorrido tan duro, aunque repito, muy bonito y además me traía recuerdos de cuando estuve estudiando Teleco, ya que la Escuela está al lado. Según parece se me veía muy pálido y debía ser tanto por el esfuerzo como por el frío. Recorrimos el circuito hacia atrás para animar al compañero y tardó un rato en pasar. Le animamos y fuimos hacia la meta a buscarle. Luego recogimos la ropa, nos cambiamos y fuimos a por un caldito cortesía del club Ciudad de los Poetas, que eran los organizadores del evento. Yendo hacia el bar a por el caldito, un sitio situado junto a la meta, pasamos por la zona donde daban los premios con la esperanza de que llamaran a la compañera, ya que daban tres trofeos y medalla hasta el octavo, pero no la nombraron. Luego vimos en las clasificaciones que había sido décima de las Máster B, categoría que iba desde 45 en adelante, difícil competir contra las chicas de esa edad. Nos tomamos el caldito, que nos sentó de vicio para adquirir temperatura y ya nos dirigimos al coche y volvimos al barrio. Otra carrera que apunto en mi agenda.

XXII Cross popular Salvar el Pinar de la Elipa

Me desperté a las ocho y pico, me levanté y desayuné como un día normal. Sobre las once menos veinte salí de casa y recogimos al compañero. La idea era entrar a la Elipa por la zona de la M-30 para dejar el coche por allí, pero no vimos sitio y tuvimos que dejar el vehículo cerca del cementerio.

Bajamos andando hasta donde daban los dorsales, donde siempre, junto a una caseta. Hacía un aire bastante frío, aunque hacía solecito. Recogimos los dorsales en un periquete y nos fuimos hacia el otro lado, junto a unos columpios para los niños. Mientras nos poníamos el dorsal y nos quedábamos de corto apareció por allí un chico que entrena por Pradolongo, y que solemos ver en las carreras de barrio. Me estuvo contando que el día anterior había corrido un cross universitario.

Nos hicimos unas fotos, dejamos las cosas en el ropero y calentamos un poco sobre todo para que viera la nueva lo que la esperaba. También para entrar un poco en calor, que el viento frío se hacía notar. Nos pusimos en la salida y vimos que había bastante gente. Nos adelantamos un poco para no tener muchas apreturas en la salida.

Salí con un chico de Villaverde llamado Luismi, que tuvo la idea de venirse conmigo, y ya fuimos juntos toda la carrera. En la última vuelta dijo que me fuera, pero ya para qué y aflojé un poco el ritmo. Llegamos a la meta y dije de ir a animar a una amiga y se vino conmigo. Cuando pasó dijo él de esperar a su compañera y allí estuvimos para animarla. Ya después nos quedamos para ver a la otra compañera, que cuando pasó no la vi con mala cara.

Después de un rato recogí una maceta de orégano, una botella de agua y una bolsa de plástico con una barrita, una botella de líquido azul y un bote de Fanta. Me acerqué a por la ropa y luego pregunté a los cronometradores si podía ver la clasificación. Me dijo que estaba en la app pero me preguntó el nombre, se lo dije y me respondió que había sido tercera de las superveteranas. Así que nos quedamos a la entrega de trofeos. En esos momentos se estaba mejor porque hacía sol y había parado el viento. Recogió el trofeo, nos fuimos al coche y nos volvimos a casa después de dejar al compañero en su casa.

XLVI Trofeo Marathon de cross

Se trataba de la décima carrera del circuito de la Unión de Carreras de Barrio de Madrid y además se celebra cerca de mi casa, así que no podía dejar de participar. Llegamos al punto de encuentro, tarde como siempre, nos montamos en el coche y en vez de aparcar en la Avenida de los Poblados como hemos hecho otras veces y darnos un paseo, se le ocurrió a una compañera que podíamos ir por detrás del Parque de las Cruces y aparcar por allí, pero estuvimos dando vueltas y vueltas y no había manera, así que en una de esas vueltas me bajé cerca de donde daban los dorsales para recoger el de los cinco mientras seguían buscaban aparcamiento. Después de un rato de espera me dieron los dorsales y poco después llegaron los demás a los que di los suyos. Dejamos la ropa en el guardarropa, calentamos un poco y nos hicimos una bonita foto todos los componentes del Club Atletismo Zofío con algún infiltrado.

Hacía un bonito día, soleado y algo fresco, ideal para correr. Después de la foto calentamos un ratito más y faltando unos cincos minutos pasamos por la cámara de salida, cosa que hacen para los federados pero que también nos hicieron pasar por allí a nosotros. Dieron la salida a las once y media y salí con una compañera que decía encontrarse con pocas ganas, pero ya sabía yo que iba a zumbar de lo lindo. Había que dar tres vueltas a un circuito de dos kilómetros para totalizar seis. Al poco de salir ya me notaba cansado, quizás no me vino bien haber salido el día antes ni me está viniendo bien el entrenamiento de la escuela de atletismo porque estoy haciendo muy pocos kilómetros. El caso es que fui con la compañera a un ritmo un poco por encima de 4:30 hasta el último kilómetro donde ella se puso a tirar como una posesa para adelantar a unas chicas que nos precedían y en esos últimos mil metros me debió de meter veinte segundos. Llegué a meta con un tiempo 27:48 según mi cronómetro, que no creo que difiera mucho del oficial. Salió según mi reloj una distancia de 6,1 km por lo que se puede pensar que los seis kilómetros oficiales están bien medidos. El ritmo fue de 4:33 min/km lo cual no estuvo mal para tratarse de un cross con alpaca incluida. Lo mejor fueron las fotos con las que nos obsequió la organización, de una calidad brutal.

Excelente foto cortesía de la organización

Poco a poco fueron llegando los demás. La compañera con la que hice todo el recorrido dijo que debía ser cuarta o quinta, que no merecía esperar a la entrega de trofeos, así que poco después de llegar don Emilio, a punto de cumplir los 80 años, recogimos los bártulos y nos fuimos a casa.

LXV Trofeo Marathon de cross

Me desperté, miré el reloj, me hice un lío con lo del cambio de hora y me levanté pensando que era tarde y era todo lo contrario porque el reloj de la cocina marcaba las siete menos cuarto, ¡pero eran las seis menos cuarto! Ya no volví a la cama y desayuné.

Estuve haciendo tiempo porque la carrera comenzaba a las once y media y faltaba un mundo todavía. Estábamos las diez y cuarto en el punto de encuentro donde ya estaba Emilio 1. Como podíamos ir todos en un coche decidimos irnos todos con Emilio.

Dejó Emilio el coche en la Avenida de los Poblados, me bajé y me fui trotando hacia el circuito porque a las 10:40 corría mi sobrino y le quería ver y darle ánimos. Estuve un rato animando y hablando con mi hermana mientras su hijo corría. Cuando acabó fui a retirar el dorsal y al rato aparecieron los compañeros del Club Atletismo Zofío.

El Club Atletismo Zofío en el Trofeo Marathon de Cross

Entre dejar la ropa, hacer cola para orinar, saludar a David y charlar un rato con mi hermana, calentamos poco. Dieron la salida y como los primeros metros son favorables, salí deprisa junto a la compañera. Hicimos el primer kilómetro en 4:20 y pensé que a lo mejor podríamos mantener el ritmo, pero el segundo kilómetro de cada vuelta es más duro que el primero y ahí se perdían segundos. Acabando la primera vuelta dijeron a la compañera que iba segunda y la otra a 200 metros y eso nos hizo no bajar el ritmo. Al acabar la segunda vuelta nos dijeron que la tercera ya estaba lejos y no sé si fue por eso o porque yo ya iba cansado, pero iba pensando en que mi sobrino había tenido suerte de haber hecho sólo dos vueltas.

Saltando uno de los obstáculos con un extraño estilo

Llegamos a meta con un tiempo según mi cronómetro de 27:11. Según mi reloj hice una media de 4:28, algo más rápido que en Butarque que me salió a 4:31, pero claro, aquí son menos kilómetros por lo que no es difícil ir más deprisa, aunque el terreno sea más complicado.

La entrega de trofeos fue tan rápida que no nos dio tiempo para ir a ver a la compañera en el pódium, fue todo visto y no visto. Después de la carrera fuimos a un bar que estaba cerca de allí, un sitio llamado «Bar de Julio» o algo parecido. Nos invitó Juanqui porque celebraba su 66 cumpleaños. Estando allí me quedé bastante frío porque no me llevé abrigo y aunque era un día soleado, era un día bastante frío. Estaba deseando irme a casa porque me estaba quedando congeladito.

XXXVIII Cross de Leganés

Tengo que decir, sin temor a equivocarme, que nunca he corrido una prueba con menos motivación que ésta. Y es que se juntaron varias cosas que provocaron esa falta de motivación: es un cross, tiene subidas y bajadas duras, el terreno estaba muy blando, no estoy en forma, me sobra algún kilo y además me iba de viaje al día siguiente y debería estar en casa haciendo la maleta y no pisando barro.

Sonó el despertador a las siete y media. Me levanté y desayuné. A las nueve y cuarto salimos para el Parque de Polvoranca y como un cuarto de hora después estábamos allí. Aparcamos y justo llegó la otra compañera del Club Atletismo Zofío que estaba apuntada. Fuimos andando hasta donde estaba el ropero y daban los dorsales. Allí nos encontramos con un chico conocido, muy joven él, que iba a correr. Estuvimos un rato hablando y como a las diez y media corría yo, me puse a calentar un rato y lo que vi no me gustó nada.

En el Cross de Leganés con las compañeras

Dieron la salida y mi objetivo era que el chavalín no se me fuera, pero salió como alma que lleva el diablo. El terreno era casi todo el rato por hierba con barro donde te hundías a cada pisada. Además había unas cuantas cuestas, sobre todo aquellas zetas matadoras que ya conocía de otros años y que era lo poco que se mantenía del circuito que yo había corrido unos años antes. Sufrí como un perro por mil razones: porque estoy en mala forma, porque estoy pasado de peso, porque tenía motivación cero, porque me dolía el callo del pie derecho y porque no me gustaba nada el terreno aunque estaba corriendo con zapatillas de trail.

Por fin se acabó después de 6,8 km, mucho sufrimiento y poco más de treinta y cuatro minutos a un paupérrimo ritmo de 5:01, absolutamente lamentable. Luego corrieron las dos compañeras de club junto a unas poquitas corredoras. Una de ellas llegó cuarta de la carrera y tercera de su categoría y la otra fue novena, aunque primera de su categoría. Subieron las dos al cajón, nos despedimos de la gente conocida, sobre todo de la gente del Club Atletismo Leganés, los organizadores y nos volvimos a casa, yo con el rabo entre las piernas y ellas más contentas que unas castañuelas.

Las compañeras con sus trofeos

XXI Cross popular Salvemos el pinar de la Elipa

Tercer año consecutivo que participo en esta carrera y no sé si será una apreciación mía, pero esta vez me ha parecido que había más participantes que las otras dos veces. Nos presentamos entre el pinar de la Elipa cuatro compañeros del Club Atletismo Zofío en un día bastante fresco porque había neblina y no dejaba pasar los rayos de sol.

Fuimos en el coche de Emilio hasta allí, pero no encontramos sitio cerca del pinar, así que tuvimos que ir hasta el cementerio de la Almudena a aparcar. Desde allí, atrochando, llegamos al lugar donde está situada la salida y la llegada. Retiramos los dorsales en un momento, hicimos algo de tiempo, dejamos la ropa de abrigo en el guardarropa y ya vestidos de romanos nos hicimos la foto. Esa foto tan bonita con el Pirulí envuelto en niebla.

El Club Atletismo Zofío en el Cross Salvemos el pinar de la Elipa

Estuvimos calentando un poco porque como ya he comentado el día era frío y a las doce en punto dieron la salida. Mi objetivo no era otro que terminar sin tener que parar porque me doliese la rodilla ya que de nuevo en los entrenamientos previos a esta carrera me había tocado parar por la puñetera rodilla izquierda.

Así que salí a un ritmo normal, que no podía ser muy rápido porque estoy entrenando poco y mal y así fui sufriendo en las subidas y sufriendo aún más en las bajadas porque aunque no había barro las bajadas estaban muy mal porque tenían muchas piedras, el terreno era muy irregular y además en algunos tramos con algunas grietas y en otros muchas raíces.

Iba dando vueltas a la cabeza de por qué me había metido en estos berenjenales porque en estas carreras hay más que perder que ganar. Pensaba que dos meses antes me caí entrenando y todavía me duele el hombro derecho, tanto que me despierto todas las noches por el puñetero hombro. Pues eso, pasándolo mal en las subidas y con cincuenta ojos en las bajadas fueron transcurriendo las tres vueltas y pico. Llegué a meta con un tiempo, según mi cronómetro, de 27:16 con el que me puedo dar con un canto en los dientes ya que no estoy para más, de hecho me conformaba con terminar y el tiempo me daba exactamente igual.

Tuve suerte de no caerme, pero no la tuvo Emilio que se cayó en la primera vuelta. Menos mal que este hombre es más duro que el pedernal y siguió hasta completar el recorrido como si tal cosa. Teniendo en cuenta que 78 años le contemplan, el tío siguió sin despeinarse y sólo una vez llegado a meta se limpió un poco la herida de la rodilla derecha y como nuevo. Yo de mayor quiero ser como él.

XX Cross popular Salvemos el pinar de la Elipa

El grueso del Club Atletismo Zofío se acercó al barrio de la Elipa para participar en el cross organizado por la Asociación Vecinal La Nueva Elipa. Se trata de una prueba que forma parte del circuito de la Unión de Carreras de Barrio y este por circunstancias coincidió con otra prueba del circuito, la de Canillejas, por lo que no todos los del club que corrimos ese día participamos en la misma prueba.

Como la carrera comenzaba a las doce, no hizo falta madrugar. Me levanté a las nueve, desayuné como un día normal y a las once estábamos en el punto de encuentro donde ya nos esperaba Emilio con su coche, el cual nos acercó hasta casi la línea de salida donde aparcamos y desde allí fuimos a recoger el dorsal dando un agradable paseo bajo un muy agradable sol de invierno que calentaba lo suyo. No podía faltar la foto con el Pirulí al fondo.

Los compañeros del Club Atletismo Zofío con el Pirulí al fondo

Este año se pudo hacer la inscripción por internet por lo que sólo tuvimos que recoger el dorsal y creo que eso agilizó la entregar de dorsales y minimizó el número de corredores que se apuntaron el mismo día. Es por eso que la salida se dio puntualmente minuto arriba, minuto abajo.

Salí con la idea de no perder de vista al compañero Simba, que está siempre a un gran nivel, pero sólo le pude aguantar un kilómetro porque en cuanto llegó la bajada se fue sin que yo pudiera hacer nada por remediarlo. Seguí a mi ritmo sufriendo de lo lindo en las cuestas arriba y bajando fatalmente lo subido, pensando en quien me manda a mí apuntarme a esta carrera tan dura.

Se acercó Juan Carlos, otro compañero del club ahora en standby, a saludarnos y me alegró sobremanera verle después de lo que ha pasado. Además tuvo el detalle de hacernos unas bonitas fotos como se puede ver

En pleno esfuerzo, foto cortesía de Juan Carlos

Tenía en la cabeza, tratando de recordar la del año pasado que eran dos vueltas y un poquito, pero me equivoqué porque eran tres y un poquito, pero como sí recordaba que eran unos cinco y medio kilómetros, no me pilló de sorpresa dar una vuelta más, aunque mis piernas no estuvieran muy de acuerdo.

Por supuesto que no conseguí alcanzar a Simba, de hecho, me fue sacando cada vez más. Llegué a meta según mi cronómetro de 26:45 para un distancia aproximada de cinco kilómetros y medio, un tiempo un poco mejor que el del año pasado aunque el circuito era ligeramente distinto.

Hubo premio para una de las compañeras del Club Atletismo Zofío ya que llegó segunda de su categoría y también para el incombustible Emilio que con sus 77 añazos se llevó el trofeo al más veterano. Emilio es sin duda todo un ejemplo para todos.

Posando con sus trofeos y la plantita que nos regalaron al llegar a meta

XIX Cross popular Salvemos el pinar de la Elipa

Por vez primera he participado en esta prueba, una más de la Unión de Carreras de Barrio. Es por ello que nos animamos un buen grupo de compañeros de equipo a participar en la prueba.

Como la carrera comenzaba a las doce, pero había que inscribirse antes, habíamos pensado en estar allí una hora antes, por lo que a las 10:45 habíamos quedado en Plaza Elíptica, ya que Emilio se había ofrecido a llevarnos. Salí de casa con tiempo, pero olvidé la cartera y el teléfono y cuando llegué a Plaza Elíptica no vi a nadie, cosa que me extrañó porque suelen llegar siempre antes de la hora. Como no tenía teléfono no pude llamar a ninguno para ver el punto exacto de la plaza, cosa que no habíamos aclarado. Iba moviéndome de una lado a otro, pero nada, que no los veía. Pasaba el tiempo y me iba poniendo cada vez más nervioso, maldiciendo haber olvidado el teléfono. Al final opté por correr todo el perímetro de la plaza, en algún sitio debían estar. Y efectivamente, allí estaban cansados de esperarme, en un sitio que desde donde yo esperaba no los podía ver. Me disculpé con mis compañeros aún sabiendo que no tenía perdón.

Por mi retraso no llegamos al punto de inscripción una hora antes, pero aún así no tardamos mucho en inscribirnos. Aquí volví a demostrar mi torpeza porque costaba 2 € la inscripción al no haberlo hecho antes y como había olvidado la cartera tuve que pedir prestado a Emilio los dos euros. Nada, peor no podía ser. Allí nos esperaba un compañero que venía de participar en la carrera de Tetuán y se iba a marcar un doblete. Y no era el único.

Hacía un día soleado, pero bastante fresco, además con un viento muy desagradable. Es por esto que tratamos de mantenernos con ropa de invierno todo el tiempo posible. Estuvimos reconociendo el circuito al que había que dar tres vueltas y me pareció bastante duro, pero no me pilló de sorpresa porque ya me habían dicho que el circuito se las traía. Dimos una vuelta y luego seguimos calentando por la explanada junto a la meta y cuando ya habíamos dejado la ropa y nos habíamos hecho la foto, dijeron por megafonía que retrasaban la salida un cuarto de hora porque aún había gente apuntándose.

Con los compañeros y el Pirulí a la espalda

A las doce y cuarto dieron la salida y salí con cierta precaución porque el camino es estrecho en algunas zonas y de muy mal piso. En la zona de las escaleras, cuesta abajo, me pasaban a toda pastilla, pero trataba de mantener el tipo en las subidas, aunque algunas eran muy empinadas y poco más que trotar se podía hacer.

Vi a Tino, uno de los compañeros de la Unión de Carreras de Barrio, y fui a por él. Pronto le adelanté y me quedé sin referencia, así que iba fuerte, pero no a tope, porque en este tipo de carreras con tantas cuestas no sé bien mantener el ritmo adecuado.

Iba quedando cada vez menos y veía que me iba acercando poco a poco a una chica que me precedía. En el último tramo eché toda la carne en el asador y conseguí adelantar a esta chica casi en la línea de meta. Cosa que no me supo nada bien, porque siempre queda feo adelantar a alguien en el último metro, pero bueno, iba lanzado y no me iba a frenar. Según mi reloj, la carrera no llegaba a los seis kilómetros anunciado ni de lejos, ya que marcó 5,6 kilómetros que con el erro que tienen los GPS deben ser cinco kilómetros y medio. Para esa distancia hice un tiempo de 27:19 que es un tiempo bastante mediocre, pero la carrera es bastante dura y mi estado de forma es regular. Ya vendrán tiempos mejores.

Cuando llegaron los compañeros estuvimos viendo si nos quedábamos o no, porque quizás la compañera podía haber subido al cajón, pero como era tan tarde y seguía haciendo frío, nos fuimos sin saber qué había pasado. Luego descubrimos que habíamos hecho bien porque la compañera quedó a las puertas del podium, pero no fue de las tres primeras.

En fin, habrá que venir otro año y mejor preparado.

LX Trofeo Marathon de cross

Puede parecer poca cosa, pero que una prueba vaya ya por la 60ª edición es digno de todo elogio. Para empezar a aplaudir y no parar.

Me había inscrito en la prueba popular que empezaba a las once y cuarto, más tarde que otras veces, así que cuando llegué por allí había más coches que otras veces y lo tuve que dejar lejos, lo cual me hizo una mala jugarreta.

El caso es que aparqué el coche, fui andando tranquilamente hacia la salida y mientras estaban corriendo unos jovencitos a toda leche por el circuito, creo que eran sub 18. Llegué a donde daban el dorsal y lo recogí en un periquete. Dejé la ropa en el ropero excepto una camiseta de manga corta que no quise dejar para no enfriarme, ya que aunque no hacía mucho frío, había un viento bastante fuerte y éste sí venía frío.

Estuve viendo un poco el circuito y vi que estaba bien, así que deseché las zapatillas de trail que había utilizado en el Cross de Leganés, correría con las que voy habitualmente. Cuando llevaba un rato trotando fui hacia el coche a dejar la camiseta. Llegué al coche, dejé la prenda y me di cuenta que faltaban seis minutos para que empezara la prueba. Calculé a ojo que estaba a más de un kilómetro de la salida, por lo que tenía que ir a buen ritmo para salir a tiempo. Y eso fue lo que hice, tuve que acelerar de lo lindo. Cuando llegué, afortunadamente no había empezado la prueba porque se retrasó tres minutos. En ese ratito pude ver a Antonio y a Javi, de los corredores de Parque Sur y me puse detrás de ellos. Ambos corren bastante más que yo, por lo que pensé que podrían servirme de liebres.

Dieron la salida y aunque estaba muy cerca de los primeros, enseguida me vi muy atrás. Javi, el que iba justo delante de mí no debía andar fino y salió despacio. En esos metros que estuve a su espalda me adelantaron ciento y la madre.

Dimos una primera vuelta pequeña con un par de subiditas y luego pasamos por meta para hacer las dos vueltas grandes. El comienzo de cada una de las vueltas es favorable y es donde se puede correr más deprisa porque además es cuesta abajo. Ahí fue donde hice los mejores tiempos por kilómetro, pero tampoco anduve lo fino que me hubiese gustado. A Antonio lo veía como a cincuenta metros, pero no había forma de acercarme y al final me sacó más metros todavía. Yo llegué algo justo a meta. Al menos no se me dio tan mal como la semana anterior en Leganés, aunque también es verdad que este cross es más «corrible» que el otro, ya que no tiene esas subidas y bajadas tan pronunciadas y el firme está mejor.

El caso es que anunciaban un recorrido de 5,5 km y había pensado antes de empezar que si bajaba de 23 minutos estaría bien y al final bajé de 23 minutos… Pero no eran los cinco kilómetros y medio que ponía en el reglamento, tendría trescientos metros menos. Acabé con un tiempo de 22:20 @ 4:16 min/km. Me hubiese gustado ir más rápido, pero es lo que hay. Si no se puede no se puede, no sirve dar más vueltas.

Después de la carrera me fui rápidamente al guardarropa a recoger la ropa de abrigo. Me abrigué, me tomé el bote de bebida isotónica y me comí unas tortitas. Mientras estaba comiendo me encontré con una amiga y con Javier, del Club Marathon, antiguo compañero maratidiano. Fue un placer saludarle y además nos hicimos una bonita foto.


En el Trofeo Marathon de cross 2019

XXXIV Cross de Leganés

Últimamente me está costando dios y ayuda escribir en el blog. El cross de Leganés se celebró el 20 de enero y estoy escribiendo esta entrada 11 días después, pero vamos con ello antes de que sea más tarde.

La prueba Máster empezaba a las 10:45 así que no hacía falta darse ningún madrugón, aún así me levanté a las ocho, desayuné y estuve haciendo tiempo para salir a las nueve y media de casa. No tardamos mucho en llegar al parque Polvoranca aunque dimos una vuelta por Leganés hasta encontrar el parque. Me parece que la entrada viniendo de Alcorcón es más fácil.

Llegamos al parque, aparcamos en el aparcamiento y fuimos andando hasta donde estaba situado el ropero. Es un parque muy bonito y con muchas aves, yendo hacia el ropero se nos cruzaron un montón de patos, uno detrás de otro, en una bonita procesión. Fuimos al ropero y allí vimos a Isabel, Juan Carlos y su hija, todos implicados en que todo saliese bien. Me extrañó ver a Juan Carlos de corredor porque siempre está en el circuito, pero esta vez me dijo que iba a correr. Me quité la ropa de abrigo y me quedé de corto. Dejé la bolsa con mis pertenencias en el ropero y fui a recorrer el circuito para ver cómo estaba el terreno y contar las cuestas. ¡Cinco cuestas nada menos conté en una vuelta! Y como había que dar tres vueltas para completar seis kilómetros, teníamos que hacer quince subidas con sus correspondientes bajadas. No hay circuito que me vaya tan mal como este.


Con Juan Carlos, del Club Atletismo Leganés, los culpables de que se celebre este bonito y duro cross

A las 10:45 dieron la salida y pensé en salir tranquilo y luego apretar, pero cuando quise apretar en la última vuelta ya no tenía fuerzas y aunque salí tranquilo fui de menos a muchos menos. Me guardé una bala para el final y resultó ser la bala de fogueo. Se me dio fatal el circuito, sólo hay que ver el año pasado lo hice a 4:21 min/km y este año a 4:35. Una diferencia notable y es que a mitad de recorrido o antes ya iba hasta las narices y sin ninguna gana de sufrir porque además las zapatillas que había estrenado me estaban provocando una ampolla. Al final el circuito era más largo de lo que anunciaban, ya que en el GPS me salieron 6,4 km lo que indica que más de 6 sí que eran. Hice un tiempo según mi cronómetro de 29:24.

Más tarde corrió la amiga con la que fui hasta allí, en la prueba popular femenina. A ella se le dio bastante mejor que a mí la carrera y consiguió auparse al tercer puesto del cajón en la prueba Máster femenina. Una auténtica campeona. Su esfuerzo se vio recompensado con una fabulosa copa. ¡Eh! Que lo digo en broma, que nadie se enfade, que lo importante es el detalle.


Feliz como una perdiz con su trofeo