Ni en vacaciones se descansa

He estado de vacaciones la primera quincena de julio, pero no por eso he parado. Es cierto que quizás he bajado el ritmo de entrenamiento, pero he seguido erre que erre. Voy a resumir en esta entrada los entrenamientos realizados durante estos días.

* El día 2 de julio salía el avión a Menorca, lugar donde habíamos pensado pasar unos días, pero como el avión salía tarde, no me impidió hacer 12 kilómetros por el parque Lineal. Hice los 12 km en un tiempo de 1:03:41 a un ritmo de 5:18 min/km. Un buen entrenamiento largo… Largo para lo que ando haciendo últimamente, que tampoco fue nada del otro mundo.

* El día 4 de julio ya en Menorca hicimos un entrenamiento por lo que llaman un Camí de Cavalls (camino de caballos) de los que hay muchos en Menorca. Descubrimos por casualidad este camino porque desde el hotel se observaba a gente corriendo, andando o en bici por ese camino y decidimos explorarlo. Prácticamente por la puerta del hotel pasa el Camí de Cavalls número 15, así que hicimos el primer entrenamiento por ese camino. Bueno, el primer entrenamiento y todos los demás que hicimos en la isla, porque el sitio merecía la pena. Ese primer día hicimos 9 km en un tiempo de 53:47 a un ritmo de 5:58 min/km. Puede parecer una birria de ritmo y lo es, pero el camino tiene su parte complicada cuando se aproxima a Santo Tomás con unas subidas y bajadas que hay que tomarse con mucha calma. Además ese primer día íbamos alucinando de la preciosidad del paisaje por la que transcurre ese camí de cavalls, con algunos tramos que pasas al lado del mar con bonitas vistas.


Perfecta señalización del Camí de Cavalls número 15

* El día 6 de julio hicimos nuestra segunda salida por tierras menorquinas. De nuevo utilizamos el Camí de Cavalls número 15 para nuestras correrías. El único problema de ese camino y de algunos otros, es que hay puertas que sirven para delimitar las distintas fincas y hay que pararse a abrir la puerta y luego dejar que se cierre con cuidado para que no de un portazo y acaben estropeándose, que alguna vimos que tuvieron que reparar. Este segundo día fue muy parecido al anterior ya que hicimos los 9 km en un tiempo de 53:09 a un ritmo de 5:54 min/km.


Una de las múltiples puertas del Camí de Cavalls 15

* El 8 de julio repetimos entrenamiento, aunque esta vez apretamos un poco los dientes. Iba con una amiga y me resultaba complicado seguir su ritmo. Creo que a nivel del mar no voy todo lo bien que me gustaría, acostumbrado a entrenar prácticamente todo el año en Madrid. Volvimos a correr 9 km pero esta vez en un tiempo de 51:46 a un ritmo de 5:44 min/km, que sigue siendo un ritmo tranquilo, pero repito que el camino no es precisamente llano. El hecho de que hiciéramos 9 km se debía única y exclusivamente a que a los 4,5 km, en el paseo marítimo de Santo Tomás, hay una ducha donde nos quitábamos un poco el sudor y era ese punto donde dábamos la vuelta. No llegamos al inicio del camino quince aunque estaba muy cerca de esa ducha. Tampoco era cuestión de hacer muchos kilómetros, sólo se trataba de mantener un poco la forma.


Una ducha perfectamente colocada

* El 10 de julio hicimos el cuarto entrenamiento por el mismo sitio. Este tramo del Camí de Cavalls transcurre casi todo el rato por un camino de tierra colorá, con alguna piedra y como una cuarta parte por el paseo marítimo de Santo Tomás. Paseo, todo sea dicho, que es una preciosidad. Entre entrenar por aquí y recorrer unos cuantos caminos más andando, porque esta isla es para andarla, llevábamos las zapatillas que daba pena verlas. Su lamentable estado no impidió que una vez más hiciéramos otros 9 km esta vez en un tiempo de 57:01 a un ritmo de 6:19 min/km. Un ritmo realmente lamentable, pero hay que tener en cuenta que paré en un montón de sitios para hacer fotos de este alucinante lugar de entrenamiento.


Zapatillas en perfecto estado de revista

* El último entrenamiento en esta preciosa isla balear fue el 12 de julio. Una vez más repetimos camino, pero esta vez con lágrimas en los ojos pensando que se acababan las vacaciones al día siguiente y eso se hace muy duro. No sé si sería por eso o porque el día anterior nos habíamos metido 19 km andando (desde Es Grau hasta el faro de Favaritx y vuelta), pero desde el comienzo me di cuenta que no iba, que me costaba seguir a mi amiga, aunque pensé que quizás mejoraría con el paso de los kilómetros, no fue así. Tenía las piernas muy cansadas y demasiado que no me sacaba más ventaja. A la vuelta iba peor que a la ida. Cuando llevaba siete kilómetros dije a la compañera de entrenamientos: voy como en el 38 de la maratón y quizás exageré un poco, pero estaba realmente muy cansado. Ella iba como siempre, más o menos, y es por ello que hicimos los 9 km en un tiempo de 53:10 a un ritmo de 5:54 min/km, más o menos al ritmo que habíamos hecho en estos entrenamientos en días anteriores.


Vista del mar desde el camino

* Al día siguiente cogimos el avión para Madrid y el último entrenamiento vacacional fue ya en los lugares habituales. Salimos en bici sobre las once y al ser tan tarde nos cruzamos con bastante gente. Como siempre, nos dio el aire de cara. Fuimos a San Martín de la Vega y me sorprendió cuando llegamos al San Marcos que no hubiese casi ciclistas. Casi todos los clientes eran vecinos de la localidad. Entre la ida y la vuelta hicimos 60 km en un tiempo de 2h41 a una velocidad prácticamente de paseo de 22,4 km/hora.

Y con este entrenamiento se acabaron las vacaciones, al día siguiente tocaba volver al trabajo. Por cierto, la isla de Menorca es una maravilla, absolutamente recomendable. Si te gusta andar puedes encontrar calas preciosas con poquísima gente. Y como muestra un botón.


Cala Binidalí, una de las muchas maravillosas calas menorquinas