Cien por cien de humedad

No sé si el título de la entrada es absolutamente cierto, pero sí es verdad que el porcentaje de humedad era realmente alto. No me ha caído ni una gota de lluvia y he llegado con la camiseta totalmente empapada. Y no es raro que hubiese tanta humedad porque ayer cayó agua de un modo exagerado.

Después del entrenamiento duro del jueves hoy tocaba un entrenamiento durillo y todavía no me veía recuperado del todo, pero ya quedan pocos días y hay que aprovecharlos. Así que me levanté temprano y a las ocho y pocos minutos ya estaba en marcha, dispuesto a realizar el circuito del río.

Como siempre, calentamiento de tres kilómetros hasta la entrada del parque y desde ahí a ritmo de maratón (sobre 4:30) hasta casi el penúltimo kilómetro. Para terminar, sólo mil metros de enfriamiento, para totalizar 16 km.

Los 12 km a ritmo de maratón han salido justo a 4:30 que era el ritmo previsto inicialmente. Veremos si en la maratón soy capaz de aguantar 30 km más a la misma velocidad. Difícil lo veo.

Sumando las tres fases, salen 16 km realizados en 1:15:50 @ 4:44. Buen entrenamiento que me ha dejado las piernas cansadas, cansadas.

Se me está pasando por la cabeza

Siempre me ha parecido una aberración la maratón de Nueva York: tanta gente, tan lejos, tanto dinero; sin embargo, se me está pasando por la cabeza correr esta prueba, a la que se considera La Meca de todo maratoniano. Mirando por ahí, he visto que para la edición de 2012, podría entrar por la marca realizada, ya que en 2013 es prácticamente imposible.

Para mi grupo de edad, de cara a la maratón de 2012, exigen una marca de menos de 3h10 en maratón y de menos de 1:30 en media maratón, pero para 2013 esa marca exigida es de 1:25, totalmente inaccesible para mí, así que parece que el año que viene es la última oportunidad de ir a La Meca, digo a Nueva York. Me lo estoy pensando muy seriamente.

Confío que la marca que hice en Ciudad Real me sirva. Vean, vean, organizadores de la maratón de NY.

Meta de la media de Ciudad Real
Meta de la media de Ciudad Real

Hoy habíamos quedado para hacer una prueba que solemos hacer muy de vez en cuando. Consiste en hacer una vuelta a Pradolongo en menos de veinte minutos. Eso equivale a ir a poco más de 4:05; sin embargo, llegué algo tarde al punto de encuentro y estuve solo durante todo el entrenamiento, por lo que pronto cambié de opinión y en vez de intentar el entrenamiento planeado, me conformé con hacer cinco kilómetros a umbral, que ya llevaba tiempo sin hacer este entreno. El ritmo umbral es de 4:11 y tardé en hacer los cinco kilómetros un tiempo de 21:09 @ 4:14, tres segundos por kilómetro más lento, pero lo doy por bueno porque el parque está pobremente iluminado y a veces resulta complicado saber donde poner el pie. Incluso yendo a umbral, hice la vuelta en 20:10, casi en el tiempo fijado en el objetivo inicial.

Después de los kilómetros recorridos a umbral, hice tres más como enfriamiento, por lo que completé 13 km en un tiempo de 1:06:10.

La mejor medicina

Desde ayer estoy moqueando. No sé si después de la media cogí frío o qué me ha podido pasar, pero esta tarde empecé a sentirme mal con la cabeza embotada, con mucho frío y con muy mal cuerpo. Estuve dudando si salir a correr o quedarme en casita; sin embargo, se impuso el sentido común y salí a correr pensando que las endorfinas me iban a venir de perillas.

Es lo mejor que pude hacer, ahora me encuentro mucho mejor aunque durante el entrenamiento no es que fuera muy católico. Menos mal que mis acompañantes no aceleraron mucho y pude ir con ellos. Y es que se me juntó el malestar con el cansancio del domingo.

Después del entreno, una vez en casa, estuve hablando con otro corredor, de los que se machacan de verdad, de los de siete días a la semana. Cuando le dije que la semana pasada había sido mi pico de kilometraje con 76 km, casi se echa a reír. Dice que para terminar con garantías una maratón hay que hacer ciento y pico kilómetros a la semana. Estuvimos discutiendo, que si sí, que si no y al final quedamos para hablar después de Málaga, a ver si los kilómetros que he entrenado sirven para acercarme a las tres horas y quince minutos. Me fío bastante de la tabla que puse en esta entrada del mes de julio. Aún así, ya me empiezan a asaltar las dudas, pero es algo normal a estas alturas de preparación, siempre ocurre.

El entrenamiento de hoy, que me ha servido de regenerativo, ha consistido en hacer 10 km en un tiempo de 55:57 a un ritmo de 5:35. Muy tranquilo y ciertamente eficaz.

Hoy Joaquín ha tenido una muy buena idea. Se ha llevado una linterna y alumbraba en las zonas más oscuras del recorrido. Gracias alcalde por hacernos vivir estos ratos de aventura. Con luz no sería igual.

Completando kilómetros

Esta semana, a tres de la maratón, se supone es la semana de más kilometraje, por lo que salí hoy viernes a hacer algo más de lo habitual.

En un principio pensaba salir a la hora de comer para aprovechar la luz, pero lo tuve que dejar para más tarde, ya de noche. La ventaja es que estuve acompañado por Antonio y se hizo más llevadero, aunque me costaba correr, todavía no estaban las piernas en condiciones después de la treintena de kilómetros de miércoles.

Así que bien acompañado y a un ritmo muy tranquilo fuimos quemando kilómetros, hasta llegar casi al doce donde mi compañero me abandonó a mi suerte. Di una de las vueltas típicas a Parque Sur para realizar tres más y terminé con 15 km en las piernas en un tiempo de 1:23:23 @ 5:33 min/km. Y con muy malas sensaciones, que es lo peor.

Mejor bien acompañado

Dicen que es mejor ir solo que mal acompañado, pero desde luego, lo mejor, mejor, es ir bien acompañado. Y así he ido hoy en los 30 km que hemos recorrido. Hemos salido un pelotón de seis corredor@s hasta el kilómetro ocho. Allí nos hemos separado y media docena han vuelto sobre sus pasos y sólo Joaquín y un servidor hemos seguido en solitario, dispuestos a realizar la tirada prevista. Y que diferente es hacer una tirada larga en solitario que acompañado; si el domingo hice 25 y se me hicieron muy largos, hoy he hecho cinco más y se me ha hecho realmente ameno y corto.

No conocía Joaquín el circuito que transcurre por el camino de Aceiteros, paralelo al Canal del Manzanares y dice que le ha gustado. No me extraña, porque es un buen sitio para realizar una tirada de estas características sin que haya que dar vueltas y vueltas. Lo cierto es que había bastantes charcos y barro, pero excepto en uno de ellos, por los demás hemos transitado sin problemas. Eso hacía que el recorrido fuera bastante llevadero.

Casi un par de kilómetros después de cruzar la cañada real, el camino se complica y ahí nos hemos dado la vuelta. Llevábamos entonces 14,8 km, prácticamente la mitad, por lo que era el sitio adecuado para volver sobre nuestros pasos.

Sobre el kilómetro 16, me he tomado el gel que nunca sé si realmente sirve para algo, pero seguro que el efecto placebo funciona, porque ya llegando al Parque Lineal hemos aumentado algo el ritmo, bajando el ritmo unos segundillos de cinco minutos, cuando antes íbamos sobre 5:15. No íbamos tan mal.

A la vuelta, en vez de entrar directamente al circuito del Parque Lineal hemos ido por el camino del Malecón y hemos pasado junto a un árbol de un porte majestuoso. Ninguno de los dos sabíamos que tipo de árbol era, pero mirando en la web del Parque Lineal he visto que se trata de un olmo centenario, conocido como el abuelo.

Menos mal que hoy no hacía mucho calor y se podía correr sin necesitar mucha agua, pero cuando hemos llegado a una fuente, poco antes del kilómetro 27, nos ha venido de miedo. El agua que salía por el grifo era delicioso néctar. Ese poco de agua, unido al descansillo que nos hemos tomado para beber, nos ha dado el último empujón para poder completar los 30 km en un tiempo de 2:37:20 @ 5:14/km.

Lo cierto es que hemos acabado muy enteros y creo que hubiéramos hecho otros doce sin despeinarnos. Pero eso lo dejaremos para Málaga.

Decía Joaquín que con este entrenamiento deberíamos hacer perdido algo más de dos kilos. Y no iba mal encaminado. Antes de salir, pesaba 67 kilos justos. Al llegar, después de ingerir una botella de agua de 500 ml, el peso era de 65,5 kg. Esto es, si no llego a ingerir ese líquido, la pérdida de peso hubiese supuesto esos dos kilos hablados. Por cierto, no recuerdo haber visto nunca en la báscula un peso de 65, se nota que estoy haciendo kilómetros para aburrir, pero eso se va a acabar, porque esta semana (a falta de tres para la maratón) es la de más kilometraje de todo el plan de entrenamiento. A partir de esta semana hay que ir bajando la distancia.

De paseo

Como mañana es festivo en Madrid, hemos quedado para salir mañana y realizar una tirada larga de aproximadamente 30 km, por lo que no era cuestión de castigarse demasiado.

Hemos salido muy despacio, para cansarnos lo menos posible, pero después de unos cuantos kilómetros por encima de seis minutos, Emilio II se ha cansado y ha empezado a tirar. Afortunadamente, hemos tenido la cabeza fría para no caer en la provocación y hemos seguido de paseo. Sólo hay que ver que hemos hecho los primeros cinco kilómetros en ¡¡¡30:47!!! y los segundos cinco, un poco más rápidos, pero tampoco para tirar cohetes, en 29:12.

Total, que hemos hecho 10 km en un tiempo de 59:59 @ 6:00/km procurando gastar las menos fuerzas posibles que a las nueve de la mañana hemos quedado.

Dos mil euros

Corriendo por el Parque Lineal me he encontrado con una señora que iba empapelando los postes que encontraba. El papel en cuestión hablaba de una recompensa de dos mil euros por un loro que había perdido. No me he fijado bien si era un loro rojo con cola gris o un loro gris con cola roja. De todas formas, es un buen pellizco para quien lo encuentre. De hecho, he estado a punto de abandonar el entrenamiento y ponerme a buscar el loro, pero lo he pensado mejor y suponiendo que vea al loro, ¿cómo demonios voy a ser capaz de capturarlo? Deseo de todo corazón que encuentre al animal, ya que si ofrece esa recompensa, la pérdida debe ser muy dolorosa.

Si ayer hizo bastante frío, hoy hacía un día soleado y aunque a la sombra se notaba un poco el frescor, daba gusto salir a un zona despejada, porque el sol calentaba de lo lindo. De esta forma, todo feliz con esa agradable temperatura, salí optimista a recorrer los kilómetros previstos.

El Parque Lineal tanto de ida como de vuelta lo hice acompañado, adaptando mi paso al de mi acompañante, hasta llegar al kilómetro 16, que me quedé solo. Todavía me quedaban nueve kilómetros y ya estaba cansado, pero me acordé de Iñaki, Manolo y Paco que hoy afrontaban una maratón y eso me dio fuerzas, por lo que apreté un poco el ritmo tratando de terminar lo antes posible… pero sin acelerarme demasiado. De aquesta guisa, hice dos vueltas a Parque Sur, que se me hicieron largas. Además en los dos últimos kilómetros empecé a notar los gemelos muy cargados. Quizás demasiada tralla después de una media exigente.

Al final conseguí completar los 25 km previstos en un tiempo de 2:12:03 @ 5:16, con muuuchas ganas ya de hacer la maratón y dejar de hacer entrenamientos tan largos. Y todavía queda hacer una tirada de 30 km la semana que viene.

Aunque no me duele, siento ligeras molestias en el tendón de Aquiles derecho que ni siquiera mis nuevas medias Medilast, que hoy he estrenado, han evitado. Y eso que son la pera limonera.

¡Menudo frío!

Si el jueves fue la lluvia y el barro, hoy ha sido el frío. Salí a eso de las nueve de la mañana con mallas largas y camiseta también de manga larga y pasé un frío de narices, no llegué a entrar en calor en ningún momento. Parece que ya estamos en invierno. Y sobre todo se notaba porque se veían pocos ciclistas y pocos corredores.

En buena lid, hoy hubiese tocado hacer unos cuantos kilómetros a ritmo de maratón, pero todavía tenía las piernas cansadas de la media del domingo, así que me lo tomé como un día fácil, tratando de quemar kilómetros a un ritmo cercano a 5:15.

Quizás el frío se hacía sentir más de lo normal porque hacía bastante aire. Hice el circuito del Parque Lineal y a la ida se me hizo muy llevadero (viento a favor), pero al dar la vuelta empecé a sentir un molesto aire en contra que hacía por un lado que el entrenamiento se hiciese más duro y por otro, que no consiguiera salir del frigorífico.

Al final realicé 18 km en 1:34:53 @ 5:16 y llegué a casa cansado, claramente no recuperado de la carrera del domingo pasado.

Me he quedado asombrado cuando esta mañana me he subido a la báscula y marcaba sólo 66,9 kg. Pocas veces he bajado de 67 kilos. Además pensaba que esta semana, después de unas cuantas tartas de queso de postre, iba a subir el peso, pero ha bajado, lo cual es sorprendente. Parece claro que lo que más engorda es lo que ingieras en la cena.

A oscuras con lluvia y barro

Hoy ha sido el primer día que corremos después del cambio de hora. Como el parque no está bien iluminado, muchos tramos íbamos a oscuras, lo que me provocó un par de malas pisadas, aunque sin consecuencias.

Además de la oscuridad, hoy el circuito estaba bastante embarrado y nos ha llovido también. Vamos, un entrenamiento completo. Afortunadamente, hemos tenido suerte con la lluvia porque sólo ha sido un momento lo que ha llovido fuerte.

Hoy estábamos cuatro en el entrenamiento y se nos ha hecho bastante ameno, recordando la media del pasado domingo. Siempre es un lujo rodar con dos de los que subieron al pódium.

He hecho algo más de 14 km un poco obligado por la ligereza con que me estoy tomando esta semana el tema alimentario, que no quiero llegar al sábado y llevarme una sorpresa… aunque seguro que me la llevo. He recorrido las casi tres vueltas a Pradolongo en 1:21:02 @ 5:38/km. Continuamos con el regenerativo.

Regenerativo obligado

Hoy notaba las piernas bastante castigadas de la media del domingo, por lo que no me apetecía mucho correr; sin embargo, como suele ocurrir en estas ocasiones, el entrenamiento me vino de perillas: acabé con las piernas mucho mejor que cuando empecé. Además, al ser festivo, tenía que aprovechar que podía correr con luz.

Salí muy despacio ya que las piernas no daban más de sí, pero en la segunda vuelta parece que la cosa iba mejor y aumenté un poco el ritmo, sólo un poco. Antes y después de correr realicé estiramientos que también me vinieron fenomenal para la recuperación. Lo malo es que el dedo gordo derecho me dolía bastante sin ni siquiera correr, o sea que corriendo… Espero que la cosa vaya mejorando y pueda llegar a la gran cita en las mejores condiciones posibles.

Aunque no tenía claro si dar dos vueltas o hacer algo menos, al final sí completé los 10 km en el parque de Pradolongo. Recorrí esos 10 km en 55:25 @ 5:32/km.