Encuentros en la tercera fase

Hoy tocaba día de recuperación. Los 10 km de la carrera del domingo me han dejado las piernas algo cansadas, con algunas agujetas en los cuádriceps, por lo que hoy tranquilo, tranquilo.

Iba concentrado en lo mío, mirando al frente más que a los lados cuando he oído una voz que me pedía les echase la pelota que había escapado del campo de fútbol. Yo, bien mandado que soy, he ido hacia la pelota y cuando he vuelto la cara hacia la cancha he quedado deslumbrado por los ¡¡¡treinta y seis focos!!! que iluminaban el césped artificial. Me sentía como en la película Encuentros en la tercera fase.

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Cartel de la película

Por lo demás, poco que decir, día muy tranquilo y fresquito, trotando más que corriendo. Tanto es así que he recorrido 9,5 km en 57:21 @ 6:01 min/km. Un verdadero regenerativo.

Durante el entrenamiento íbamos hablando de poner alguna queja al ayuntamiento para ver si iluminan el parque. Tanto Miguel como yo ya lo hemos hecho y Quique dice que también va a hacerlo él. Veremos si hace efecto. Hice copy+paste de las quejas de todos los años, por si alguno quiere también copiarlo.

El Parque de Pradolongo, situado en el distrito de Usera, tiene serios problemas de iluminación. Desde hace tiempo, la mayoría de las farolas no funcionan y la distribución de las farolas con luz es muy irregular. Eso provoca que haya extensas zonas del parque que permanecen en total oscuridad, ya que resulta difícil encontrar una farola con luz en cientos de metros a la redonda. El problema no sólo afecta a la gente que atraviesa el parque para ir al metro o al tren, o que utilizan el parque para pasear o realizar actividades deportivas. También la falta de luz provoca que el parque se haya convertido en un lugar peligroso que los vecinos tratan de evitar y que ha ocasionado y puede volver a ocasionar graves sucesos.

IV Pachanga de las aficiones

El año pasado participé en la III edición de la denominada Carrera de las aficiones. Lo hice con la idea de acompañar a una amiga que trataba de mejorar su marca en 10 km. Este año me he vuelto a apuntar, pero no sé muy bien el porqué, ya que se trata de una carrera muy desagradable por dos motivos: hay que recoger el dorsal un día antes y la salida no está en el mismo sitio que la llegada por lo que es casi obligatorio dejar la ropa en el guardarropa.

La carrera comenzaba a las nueve por lo que había que espabilar ya que hay que ir en metro hasta la salida ¡y suerte que no vivo demasiado lejos y puedo ir luego corriendo hasta casa!

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Camino a la salida, cómodamente en el metro

Habíamos quedado en la puerta cero los compañeros maratidianos para hacernos la foto de rigor, pero llegamos algo tarde, menos mal que nos esperaron unos minutos.

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Foto de grupo, predominando los colchoneros

Después de la foto, me dirigí a los camiones para dejar la mochila. Después de unos cuantos minutos, cuando me disponía a soltar la mochila, el chico que recogía los bártulos dijo que se habían acabado las pulseras por lo que no recogía ninguna más. Bueno, no problem, me dirijo a otro camión, espero la cola y cuando voy a dejar la mochila, lo mismo, se han acabado las pulseras. Empiezo a ver que las puertas de todos los camiones se cierran y un numeroso grupo de gente se queda con los chismes en la mano. Resulta inconcebible que una carrera donde el 99% dejará la mochila se acaben las pulseras, ¿qué cálculo hicieron estos tíos? Así que no me queda más remedio que correr con la bolsa en la chepa.

Comienza la carrera, salgo detrás de mi amiga y veo que se va alejando poco a poco. Lleva un ritmo que no soy capaz de seguir, aunque me esfuerzo para no perder su estela. A mitad de carrera, cerca de Colón, consigo alcanzarla y ya no la dejo en toda la prueba. Pasamos por el Congreso y se oyen improperios de todo tipo, se nota que la gente está contenta con sus representantes. No sé si es por el asco que produce o por la cuesta arriba, pero es ahí donde más esfuerzo se gasta. Se pasa por Sol, por la calle Mayor, por San Francisco el Grande y Puerta de Toledo. Allí comienza la última cuesta abajo que lleva hasta la antigua fábrica de Mahou. Desde allí, una bonita cuesta arriba hasta casi meta, donde llegué con un tiempo oficial de 46:53 por 46:54 de mi compañera de aventuras.

http://connect.garmin.com/activity/402224521

Ayer fue día de pesada. La báscula marcó exactamente lo mismo que el sábado anterior: 69,4 kg. No bajo, pero por lo menos no subo.

En 2004 corrí Canillejas por última vez. Cuando fui a dejar la mochila no me la cogieron, se había agotado el cupo, exactamente lo mismo que hoy. Entonces taché esa prueba de mi calendario. Nueve años después, tacho otra carrera del calendario.

NO VUELVO A CORRER ESTA PACHANGA.

Caminar después de cenar

De nuevo el señor McGregor me ayuda a completar otra entrada. En su charla nos habló que lo que él llama el paseo chino, que es como denomina el paseo de después de comer o cenar. Según parece lo único que tiene son ventajas. De este artículo he sacado algunas ventajas:

  1. Controla la glucemia. Un paseo después de cada comida reduce el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Según un estudio de la Universidad de Washington, tres paseítos cortos (15 minutos a buen ritmo) funcionan mejor que uno de 45 minutos. El más efectivo para mejorar los niveles de azúcar es el de después de cenar, cuando la producción de insulina se reduce. ¿Lo ideal? Salir media hora después del postre: es cuando la glucosa empieza a inundar la sangre. El ejercicio ayuda al páncreas a secretar insulina y a eliminarla del torrente sanguíneo.
  2. Mejora la digestión. La actividad física acelera el metabolismo, lo que se traduce en unas digestiones más rápidas y un mejor tránsito intestinal. Pasea sobre todo después de una cena copiosa, que puede provocar acidez e insomnio.
  3. Protege tu corazón. Según la Academia Americana del Corazón, el ejercicio mínimo necesario son 10.000 pasos diarios (media hora de caminata). Ayudan a reducir el colesterol, la presión arterial y el riesgo de enfermedades cardiovasculares, además de quemar unas 500 calorías.

El martes después de cenar salimos a dar un paseo de unos veinte minutos, aunque hubiese ido a correr pocas horas antes. El miércoles también salimos, pero hoy se nos ha hecho demasiado tarde, ¿seguiremos haciéndolo?

Antes de salir a caminar y, por lo tanto, antes de cenar he ido a correr. Me he dado cuenta durante el entrenamiento que donde me encuentro más cómodo es llevando un ritmo entre 4:45 y 4:50. A ese ritmo la frecuencia de zancada es óptima para la rodillas. Tendré que tratar de ir a esa velocidad.

En total han sido 10 km y me he encontrado bastante bien, sobre todo esos tres kilómetros que he ido aproximadamente a 4:50 min/km.

La silla es tu enemigo

Asistí el otro día a una charla donde el señor Steven McGregor nos habló básicamente de los malos hábitos de las personas que trabajan sentados y de cómo poder evitar los riesgos que conlleva el estilo de vida sedentario.

Buscando por internet he encontrado este artículo cuyo título es significativo, la silla: enemigo público número uno. No encontré mucha información en castellano, ya que como suele ocurrir, hay más artículos en inglés sobre este tema. Debe ser que los anglosajones están más concienciados en estos temas.

Según se desprende del artículo, parece demostrado que el sedentarismo es un riesgo para nuestra salud, riesgo que constituye uno de los grandes males de Occidente. Los investigadores apuntan que estar sentado influye en el metabolismo de los triglicéridos, en el colesterol y en las lipoproteínas de alta densidad, entre otras, todos ellos biomarcadores de riesgo cardiovascular, cuyo desorden incide en la salud de las arterias.

Así que mucho cuidado con estar sentado demasiado tiempo.

De la charla se sacaron interesantes consejos que todos deberíamos poner en práctica. Como puede verse no basta sólo con salir a correr de vez en cuando:

  • Caminar siempre que se pueda.
  • Utilizar las escaleras siempre que se pueda.
  • Utilizar menos el coche.
  • Limitar el tiempo de televisión o de sedentarismo.
  • Jugar con los hijos.
  • Moverse más en general.
  • Buscar una actividad que guste y que disfrute realizándola, bien sea por libre (caminar, natación, bicicleta, gimnasio…) o dirigida (cursos de gimnasia, baile, aerobic, tenis, actividades en un club o gimnasio…).

No hay que tomarse estas cosas a la ligera, así que trataré de tener en cuenta estos consejos e incorporarlos a la rutina diaria.

Hoy he salido a cumplimentar el último punto de la lista: buscar una actividad que guste y que disfrute realizándola. Esa actividad no es otra que salir a correr. Así que a las siete estaba en el punto de encuentro donde nos juntamos unos cuantos. El parque estaba penosamente iluminado así que traté de ir por el recorrido que estuve estudiando la semana pasada. Casualmente, una vuelta por este circuito iluminado es justo de 4,8 km que es la misma distancia que mide una vuelta de las «viejas». En este circuito se pasa por el mismo sitio alguna que otra vez, pero siempre es eso mejor que andar en tinieblas.

De esta forma, dando dos vueltas, completé 9,6 km en un tiempo de 48:43 @ 5:04 min/km haciendo unos cuantos kilómetros por debajo de cinco minutos y los últimos seiscientos metros a un ritmo de 4:23 min/km. Soy tan tonto que al final me pico cuando no debiera, no debería acelerar tanto que no me lleva a ningún sitio y lo más probable es que vuelva a lesionarme. Tengo que controlarme, tengo que controlarme, tengo que controlarme, …

 

Sombras y luces en el Parque Lineal

Hacía tiempo que no iba a correr al Parque Lineal, desde que estaba preparando la maratón allá por el mes de abril. Hoy he vuelto a ir y la verdad es que en esta época otoñal el parque está precioso, con muchos árboles cambiando sus colores. Una verdadera delicia correr por allí.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. El parque está algo descuidado ya que parece que todos los recursos se derivan a Madrid Río y tanto la zona aguas arriba entre el Puente de los Franceses y el Puente del Rey y la zona aguas abajo, lo que es realmente el Parque Lineal, no gozan de los mismos privilegios. He leído en este artículo una crítica sobre estas dos zonas y la verdad es que no les falta razón, aunque como siempre se cargan demasiado las tintas. Imagino que no hay otra forma de llamar la atención que magnificando lo malo.

La idea era correr sólo 10 km, pero al final hice casi doce y me encontré bastante bien. Fui acompañado durante el entrenamiento por una amiga que se portó bien conmigo y consintió ir a un ritmo tranquilito. También me acompañaba un molesto ruidito procedente del GPS que indicaba que la batería estaba baja. Mi amiga comentó que se iba a acabar antes de que finalizara el entrenamiento y por supuesto así fue, como medio kilómetro antes de terminar la pantalla del chisme se quedó en blanco. Tampoco pasa nada, la verdad.

El GPS únicamente marcó 11,36 km que completé en un tiempo de 59:44 @ 5:15 min/km y con buenas sensaciones teniendo en cuenta que estuve más de una hora corriendo, cosa que no hacía desde hace unos cuantos meses.

Ayer era día de pesada y conseguí por fin bajar algo de peso. La báscula marcaba 69,7 kg sólo doscientos gramos menos que la semana pasada, pero con la confianza de que sea el comienzo de un descenso imparable 😉

Buscando la luz

El parque está oscuro, no es noticia, sobre todo si ya lo dije en la anterior entrada. Podemos estar llorando para ver si tienen a bien arreglarlo o correr con un frontal o lo más sencillo que es buscar alternativas más iluminadas. Eso es lo que he hecho hoy, buscar senderos donde tener la seguridad de que si plantas el pie no va a ser en un pozo sin fondo. De todas formas, haré la típica reclamación vía web.

Empecé con Emilio, Quique y Miguel, pero mi tocayo duró poco más de un kilómetro porque tenía molestias en el cuádriceps. Seguí con los otros dos, pero poco después los dejé ir porque iban a hacer cambios de ritmo y bastante tengo ya con trotar a ritmo constante. Al quedarme solo aproveché para buscar esas zonas iluminadas y la verdad es que conseguí encontrar un recorrido más o menos interesante sin tener que dar muchas vueltas por el mismo sitio. La semana que viene se lo propondré a mis compis para ver qué les parece.

Entre unas cosas y otras conseguí completar 8,4 km en un tiempo de 44:15 @ 5:16 min/km. Bastante contento con las sensaciones.

Todos los años lo mismo

El sábado cambiaron la hora, por lo que hoy nos ha tocado correr cuando ya había oscurecido. Y, por supuesto, como todos los años la iluminación del parque de Pradolongo deja mucho que desear. Hay bastantes zonas que nunca han estado a oscuras que este año lo están y otras que siempre lo han estado y este año no son la excepción. Es lo mismo de siempre, por lo que habrá que hacer lo mismo de todos los años: escrito a la junta municipal para ver si lo solucionan.

Hoy sólo estaba mi tocayo en el punto de encuentro. Así que hemos empezado los dos solos porque ya habían pasado unos minutos de las siete. Poco después hemos encontrado a Quique y hemos seguido los tres. Yo estaba un poco asustado de encontrarme con estos dos monstruos del correr y me conformaba con aguantar la primera vuelta. Los he aguantado casi esa primera vuelta, aunque en el último kilómetro ya iba algo descolgado. Luego han empezado a ponerse serios y aunque no era mi intención, he aumentado el ritmo considerablemente ¡¡¡he hecho ese kilómetro en 4:23!!! pero era incapaz de alcanzarlos. Así que me he relajado un poco según los veía alejarse.

He seguido por el circuito habitual hasta la cuesta de ida y vuelta donde nos hemos cruzado y allí ya me he despedido porque tampoco es cuestión de hacer muchos kilómetros. Sigo la progresión y hoy han caído 7,7 km aunque el cronómetro marque uno menos y es que el cacharro ha tardado un montón en sincronizar los satélites. De esta forma, marca 6,72 km en 35:29 @ 5:17 min/km.

Ese kilómetro a toda pastilla me ha dejado las piernas algo temblorosas, hacía muchísimo tiempo que no iba tan rápido. No debería hacerlo, pero siento curiosidad de saber a que ritmo puedo llegar a ir con la zancada tan corta que doy. Imagino que habrá un límite de número de zancadas por minuto.

Por cierto, el otro día completé las mil entradas, por lo que me sorprendió ver este cartel…

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Parece que su contador de entradas no da más de sí o que ya no cuentan el total y sólo indican que hay una más.

¡Mil entradas!

Con esta entrada, se cumplen mil las que ye he escrito en el blog. No está mal la cifra, porque es complicado rellenar entrenamiento tras entrenamiento una entrada. Tan difícil que resulta a veces casi imposible encontrar un tema y me limito a describir someramente el entrenamiento. De hecho este blog nació como un cuaderno de bitácora donde registrar los tiempos y sensaciones de los entrenamientos, sólo que a veces me salgo del tiesto y empiezo a elucubrar sobre cosas variopintas.

No sé si escribiré mil entradas más, pero habrá que intentarlo.

El entrenamiento de hoy ha consistido en dar un par de vueltas a Parque Sur a ritmo ligero. El terreno estaba algo embarrado porque ha estado lloviendo estos últimos días y en algunos tramos te hundías un tanto, en otros pisabas en un terreno tan mullido que parecía que corrías sobre moqueta y en algunos, estaba bastante bien para correr.

El martes fue un día especial porque fue el primer donde me sentí realmente bien corriendo, aunque empezara con alguna molestia. El jueves no llegué a alcanzar el Nirvana atlético ni hoy tampoco, pero me sentía razonablemente bien. Cuando consiga quitarme la pequeña tendinitis en el tendón de aquiles ¡voy a volar! Aunque no es el fin ni mucho menos, me conformo con correr a un ritmo normalito.

Hice un par de vueltas y un poco más para completar los 7 km previstos. Y lo hice en un tiempo de 34:41 a un más que aceptable ritmo de 4:57 min/km.

Hace tiempo que no hablo del peso. Hoy he llegado al límite de lo que considero peligroso. La báscula marcaba 69,9 kg rozando los setenta que es donde empieza la zona roja. Sigo en amarillo y no sé si voy a volver al verde. Espero que ahora que empiezo a entrenar con más regularidad lo consiga.

No lo voy a dejar en lo mejor

Esta semana parece que es verdaderamente otoñal, todos los días llueve, hace viento, un poco de frío. Pero en el metro te achicharras.

He llegado a casa más tarde de lo habitual con la cabeza como un bombo, necesitaba salir a correr sí o sí, por lo que no me lo he pensado dos veces aunque estaba lloviendo de lo lindo cuando me cambiaba y estiraba.

Casualmente, al salir a correr había dejado de llover, yo que me había hecho a la idea de mojarme un poco. Andando hasta el parque, me encontré con Antonio y fuimos de charla hasta el punto de encuentro donde empiezo a correr, tratando de encontrar las sensaciones que tuve el martes.

Pero nada, hoy no era el día, ni encontré las sensaciones ni iba del todo cómodo. La idea era hacer sólo una vuelta, pero cuando estaba a punto de completar la vuelta empezó a llover ligeramente, ¡¡¡esto es lo que estaba buscando!!! Ahora que empieza lo mejor, no voy a dejar de correr sólo porque la vuelta se acabe. Así que no sólo acabé de completar la vuelta, sino que seguí un poco más hasta llegar a 6,64 km en un tiempo de 34:20 @ 5:10 min/km.

Se normaliza la cosa

Hoy hacía un día desapacible. Lluvia, algo de viento, pero justo a la hora de encuentro la lluvia había amainado. El hecho de que el tiempo haya empeorado ha provocado que hubiese poca gente por el parque de Pradolongo, aunque muchos de los habituales del parque allí estábamos.

Mientras íbamos corriendo me comentaba Enrique que la situación se había normalizado en el parque. No se veían paseantes prácticamente y corriendo estábamos nosotros, los chicos del equipo de fútbol del Moscardó y algún que otro habitual. Nada que ver con la cantidad de gente que pululaba por allí hace pocos días.

Esta es una de las cosas que determinan la diferencia de un corredor «como dios manda» y un aficionado. O lo que es lo mismo, entre un runner y un jogger, como diría Gonzalo. Un compañero me comentaba a la hora de comer que tenía pensado salir a correr un poco por la tarde, pero que se estaba poniendo muy fea la cosa (estaban cayendo cuatro gotas) y que se quedaría en casa. Está claro, éste es un jogger. No como nosotros, los pradolongueros, verdaderos runners 😉 que aunque caigan chuzos de punta estamos en el punto de encuentro más o menos a tiempo… que no somos excesivamente puntuales.

Pues eso, que había poca gente, pero Javier era uno de ellos, otro de los habituales. Iba yo corriendo y estaba a punto de entrar en el Nirvana atlético cuando me he cruzado con él y me he parado a conversar un rato, que hacía tiempo que no le veía. Me comentaba que no iba fino y, por el contrario, yo iba mejor que bien, como hacía meses que no me sentía. Lástima que después cuando me he puesto a correr para completar la vuelta el Nirvana ya estaba lejos, muy lejos. Pero las sensaciones han sigo geniales, parece que esto marcha.

Después de la carrera del sábado notaba, todavía, las piernas y los pies algo cargados, por lo que no quise hacer más de cinco kilómetros, los cuales completé en 26:09 @ 5:14 min/km. Además haciendo dos kilómetros en 4:55 como si tal cosa. Acabé contento, muy contento. Veremos si la cosa dura. Lo que sí he aprendido del día de hoy es que necesito ir a mi ritmo. No me sirve ni ir más despacio ni más deprisa. Es la mejor manera de que la rodilla moleste lo menos posible.