Hay que ser cerdo

Hay que ser cerdo para hacer lo que hice. Resulta que una amiga me preguntó si iba a salir a entrenar. Como sí iba a salir, dijo de venirse con nosotros. Es por esto que llegamos más tarde de las siete al punto de encuentro y los compañeros ya habían salido.

Antes de llegar al primer kilómetro nos encontramos con los compañeros y mi amiga se puso de animada charla con uno de ellos y fueron aumentando el ritmo sin querer. Yo me fui quedando atrás con Joaquín y con Emilio R y veía que se iban alejando cada vez más.

Cuando acabamos la primera vuelta, ya nos sacaban un buen trecho por lo que Joaquín y yo tuvimos que ponernos a buen ritmo para alcanzarlos. Y fue ahí cuando me porté como un cerdo ya que cuando adelantamos a los dos dejé tirada a mi amiga. Menos mal que Miguel es mejor persona que yo y decidió no dejarla abandonada y continuó con ella. Sí, lo sé, soy un cerdo.

Hice cuatro kilómetros a buen ritmo. El primero a 4:50, luego a 4:43, 4:29 y 4:31. No estuvo mal el entreno si no tenemos en cuenta que dejé tirada a la chica. Fueron en total 9,7 km en un tiempo de 50:32 @ 5:10 min/km.

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