Un nuevo chisme

A veces por motivos laborales tengo que correr con el teléfono móvil encima. Compré uno en su momento en el Decartón, pero no acaba de convencerme. Es una especie de riñonera, más estrecha de las «de toda la vida», con la típica cinta que rodea la cintura. Esa cinta engancha a la bolsa donde se mete el móvil por la zona de arriba y cuando vas corriendo aquello no se está quieto y no voy nada cómodo.

El otro día decidí cambiar la riñonera por una que engancha en la zona media y que me parecía que podría ir mejor. Y la probé el domingo en el cross y hoy y me convence, mucho más que la que tenía. Lo único es que es realmente estrecha y el móvil cabe a duras penas. Y lo peor de todo son los casi veintiséis pavazos que ha costado. Espero que me dure mucho y siga yendo también como ahora, aunque estas cosas, lo más débil es la goma que acaba cediendo.


Detalle de la riñonera

Hoy nos hemos juntado cuatro en Pradolongo y no de los más habituales. Reaparecía Jesús, que no suele bajar y junto a Emilio R, Joaquín y yo formamos un cuarteto que fuimos de lo más tranquilo. Yo, desde luego, no tenía ninguna gana de apretar después de la carrera del domingo. Jesús no quería forzar por su rodillas, así que los demás fueron comprensivos y fuimos todos al trantrán durante todo el recorrido.

Completé 9,6 km en 55:38 @ 5:44 a un ritmo tan relajado que a mis piernas les vino de perilla para recuperarse del esfuerzo del cross.