IV Carrera Cuatro Millas de Barcience – Corre por Enzo

Animado por uno de los compañeros de club, que conoce a uno de los organizadores de la carrera, conseguí convencer a un par de compañeras para acercarnos a Barcience, pueblo de la provincia de Toledo, muy cercano a Torrijos.

Cuando yo estuve estudiando en Torrijos, hace ya cuarenta años, Barcience era un pueblo minúsculo; sin embargo según el INE de 2025 ahora alcanza los 1.110 habitantes. Una pasada. Y se nota porque hay un montón de chalets donde antes sólo había campo.

A lo que íbamos. La carrera Las cuatro millas de Barcience – Corre por Enzo se trata de una carrera solidaria cuyos beneficios están destinados a cubrir el tratamiento que necesita Enzo, un niño afectado por una enfermedad rara y sin cura, por lo que todo el apoyo que pueda recibir este niño es poco y por ello pagué gustoso los 12 € que cobraron por el dorsal y más que tenía que haber costado al tratarse de una causa tan noble.

El caso es que la carrera comenzaba a las nueve de la noche y eso hace que el día de la carrera sea un día diferente, porque uno está acostumbrado a levantarse pronto, desayunar poco o mucho y salir para la carrera; sin embargo, esperar hasta las nueve provoca que se haga el día muy largo, o al menos eso me pareció. Comí, me eché un poco la siesta y pasadas las siete salí con una amiga a recoger a la otra compañera que iba a participar. La recogimos y sobre las ocho llegamos a Barcience. Aparcamos en un descampado y no muy lejos se veía y escuchaba el jolgorio de la carrera. Fuimos andando hasta allí, recogimos el dorsal y compré uno para un compañero que aunque no iba a participar, sí quería también colaborar en esta causa solidaria. Volvimos al coche a dejar la bolsa del corredor, muy bien surtida, y volvimos hacia la línea de salida/llegada donde vimos a unas cuantas categorías de niños corriendo como locos. Había bastantes niños participando, lo cual es siempre una alegría porque ellos son los atletas del mañana.

El Club Atletismo Zofío en las Cuatro millas de Barcience – Corre por Enzo

Estuvimos calentando, aunque hacía una temperatura exagerada, por encima de treinta grados, casi tendríamos que haber enfriado y no lo contrario. Después de los más pequeños nos fuimos colocando detrás de la línea de salida. Dieron la salida con casi un cuarto de hora de retraso, pero podía haber sido más tarde si con eso hubiésemos podido mitigar el calor. Salí con la misma compañera que en Tielmes me dejó atrás y esta vez tenía la certeza de que así sería… Y así fue. Salí justo detrás y en la primera cuesta abajo se me fue unos metros y ya no me pude poner a su altura, cada vez me iba sacando más. En esa primera cuesta abajo estaba situado el primero kilómetro, que según mi cronómetro, pasé en 3:57 y pensé, ¿a dónde voy? Iba a pagar el haber salido tan rápido, pero siempre piensas que a lo mejor hoy no… Pues hoy también, se cumplió la lógica de salir más rápido de lo que debes y luego ir penando.

La carrera son dos vueltas de una distancia de dos millas cada vuelta, lógicamente, y aunque no hay mucho desnivel, sí hay un par de cuestas por vuelta que se notan en las piernas por muy poca pendiente que tengan. En vista de que con mi compañera no iba a poder, me fijé en mi tocayo de Alcabón, al que veía que aunque iba por delante, iba perdiendo un poco de fuelle. Pasé el segundo kilómetro en 4:04 y me seguía pareciendo muy rápido, pero y si… Me iba acercando a mi tocayo poco a poco y sobre el tercer kilómetro me puse a su altura y al poco le rebasé dándole ánimos porque sé que el está en mejor forma que yo y que no era normal que le adelantara, algo le debía pasar. Hice el tercer kilómetro en 4:05 y aunque iba echando los pulmones por la boca todavía pensaba que a lo mejor no reventaba, pero no fue así, se impuso la lógica y el cuarto kilómetro se fue a 4:27 porque «esa cuesta casi imperceptible» sí se noto, sí. Poco antes, al pasar por la línea de llegada por primera vez vi que el cronómetro marcaba 13:15 y pensé que si bajaba de 27 minutos iba a estar muy bien, pero que fácil no iba a ser.

Pensaba que mi tocayo se había quedado atrás, pero no andaba muy lejos porque se puso a mi altura y me sobrepasó más o menos en el kilómetro cinco, que hice en 4:19. Al hacerlo le dije «venga, que ya sólo nos queda uno», a lo que me contestó que «uno y medio». Con mucho mejor ritmo que el mío, que ya era penoso, se fue alejando poco a poco. Otro chico con camiseta azul también me pasó, parecía como si fueran picados el uno con el otro. Por fin llegué al sexto kilómetro hecho un trapo y con la boca más seca que la mojama, como la llevaba desde el primer metro. Este sexto kilómetro es prácticamente llano y aún así se me fue a 4:26, ya no daba más de sí. En los últimos cuatrocientos metros me adelantó una chica y creo que otra, aunque ya tenía la mente nublada y ni me acuerdo y llegando a meta apreté un poco pero sin matarme, marcando un crono según mi reloj de 27:23 que coincide con el tiempo oficial. No conseguí ni ir con mi compañera, ni con mi tocayo, ni bajar de 27 minutos. Un desastre. La otra compañera de club llegó algo por detrás contenta porque había hecho una buena carrera.

Fui al coche, cogí el móvil y estuve mirando las clasificaciones, que estos chicos de Evedeport son muy eficientes y se pueden seguir en vivo. Una de las compañeras, la más rápida, había llegado la séptima de la carrera y tercera de su categoría. La otra fue la vigésima de las chicas y se quedó a las puertas del podium, ya que fue cuarta. Una pena porque hizo una buena carrera, pero cuando no puede ser, no puede ser. Y es que en Barcience hubo un nivel fuera de lo normal. Para ponerlo en perspectiva, las dos compañeras de club, dos semanas antes, habían participado en la Carrera del Rayismo y allí la más rápida había sido la tercera de la carrera en la que participaron 474 chicas y la otra compañera fue la 27ª y aquí en Barcience, la más rápida 7ª de la carrera y la menos rápida 20ª habiendo un total de 50 chicas participantes. Vamos, aquí en Toledo, pocas, pero buenas, sólo hay que ver que la ganadora, Ana Hernández, se proclamó un mes antes campeona de España de Subida Vertical. La segunda clasificada, Daniela García Potes, no sé si será campeona de algo, pero lo será, porque siendo una niña hizo un tiempo de quitarse el sombrero.

Lo mejor vino después porque después de que la compañera subiera al cajón y se llevara un trofeo y una caja de embutidos Navidul, estuvimos comiendo un bocadillo y tomando un refresco que estaban incluidos en el precio de la inscripción. Me puse fino porque además de eso, algo más cayó.

CARRERA ABSOLUTAMENTE RECOMENDABLE.