XXIX Carrera popular hoz del Huécar

Hoy he participado en esta carrera en la que tenía muchas ganas de participar, ya que todo el mundo me había hablado maravillas de ella. La idea era también la de intentar traerse un jamón, que se lo daban a los quince equipos más numerosos.

Estuve tratando de reclutar el mayor número posible de gente, pero al final sólo fuimos siete, así que nos quedamos sin jamón 😦

La carrera es en Cuenca, así que tocó madrugar el domingo. A las seis arriba porque habíamos quedado con Emilio a las 6:50 y, por supuesto, llegamos tarde…

Llegamos a la ciudad de las casas colgadas a eso de las 8:30, una hora antes de comienzo, y ya Joaquín nos había recogido los dorsales, así que nos dio tiempo a aparcar el coche con tranquilidad, a hacer nuestras necesidades y a calentar por el bonito parque de San Julián. Sobre las 9:15 estábamos rondando la zona de salida tratando de colocarnos no muy lejos de los primeros. Antes nos hicimos una bonita foto.

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Foto de equipo

La carrera es dura, bastante dura. Son 15 km que se dividen de la siguiente manera: el primer kilómetro de recorrido es más o menos llano. Luego hay 6 km todos para arriba, pero no son de mucha pendiente -aunque se nota en las piernas- con algún que otro falso llano. Al llegar al kilómetro 7 empieza lo más duro, ya que hasta el 9 son dos kilómetros con una pendiente considerable. Poco después del kilómetro 9 y hasta el 12 son kilómetros de sube y baja y desde el 12 comienza una bajada bastante pronunciada sobre adoquín. Poco antes del 15 acaba la bajada y sólo queda un terreno llano para alcanzar la meta.

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En los primeros kilómetros, foto cortersía de la organización

Tenía mucho respeto a esta carrera porque todo el mundo me había dicho que era muy dura y doy fe de que sí. Salí con un compañero de entrenamientos y nos mantuvimos juntos hasta el kilómetro cinco. Ahí aceleró un poco y yo después de pensar si apretar o seguir al mismo ritmo opté por la segunda opción, ya que me daba miedo lo que quedaba.

Subí más o menos decentemente hasta el kilómetro siete y en ese punto que comenzaba lo más duro traté simplemente de mantener un ritmo más o menos decente. Cuando acabó la subida dura, ya iba algo cascado, pero mantenía la distancia más o menos con mi compañero, que no me sacaba más de veinte metros; sin embargo, veía que me iba sacando algo de tiempo en las bajadas de ese terreno rompepiernas.

Llegados al kilómetro 12 cuando empieza la bajada pronunciada empezó a separarse cada vez más y empezaron a adelantarme gente a manadas. Yo bajaba con precaución -por no decir con miedo- y la gente se lanzaba como si no hubiese mañana por esas calles adoquinadas y de gran pendiente. Calculo que me adelantarían entre 20 y 30 corredores en la bajada… Lo que demuestra lo malo que soy bajando.

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Demostrando mi mal bajar, foto cortesía de Juan Pérez

Traté de acelerar cuando llegaron los últimos 300 metros llanos y conseguí llegar a meta con un tiempo oficial de 1:08:14. Un tiempo superior a lo previsto, pero me doy con un canto en los dientes ya que se trata de una carrera que es totalmente lo opuesto a mi carrera “ideal”. El único consuelo es pensar que el entorno es muy bonito y realmente merece la pena conocer la carrera, aunque sea una única vez.

Después de la carrera fuimos a ducharnos y luego volvimos a la plaza de España donde estuvimos esperando que Emilio recibiera su detalle, que la organización ofrecía a los mayores de sesenta años. Después de “aguantar” toda la entrega de premios Emilio subió junto a unos cuantos más al escenario para recibir una botella de vino.

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Emilio en el podio recogiendo su detalle

Luego llegó el momento más esperado de la jornada: fuimos a tomarnos una cerveza a hidratarnos, que la mañana era calurosísima.

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