Molestias por doquier

Decidí el año pasado no salir a entrenar el mismo deporte dos días seguidos; sin embargo, hoy he salido. Y no debería de haberlo hecho, porque si estoy diecinueve días sin salir a correr, ¿qué sentido tiene volver y hacer dos días seguidos? Son cosas sin sentido que a veces hacemos los corredores.

Todo ha sido debido a que una amiga me pidió que la acompañase y uno, que es blando de corazón, no se pudo negar. Así que a eso de las diez de la mañana salimos hacia Pradolongo para tratar de hacer dos vueltas y un poco para completar los 10 km habituales.

Si ayer el tendón izquierdo el que me dolía, hoy era también su compañero. Iba corriendo y parecía que me quemaban los talones con un soplete. Me costaba dios y ayuda no descolgarme de mi amiga que se pasó todo el entrenamiento tirando de mí y aflojando el ritmo cuando veía que me quedaba. Una mala experiencia la del día de hoy.

Tirando más de pundonor que de otra cosa, completamos 10 km en un tiempo de 52:50 @ 5:17 min/km.

Ayer comenté que había cogido un par de kilos, pero no lo anoté. La báscula marcaba 70,5 kg que es exactamente lo mismo que cuando volví de vacaciones este último verano. Primer objetivo: bajar de los setenta la semana que viene.

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