Agradecida

Es curioso lo agradecida que es la tierra cuando caen cuatro gotas. Hemos pasado de un terreno seco a una verde alfombra. El parque está precioso con tanto verdor.

Esta noche ha llovido y daba gusto correr por el parque. Resultaba placentero respirar el aire fresco de la mañana y oler el aroma que desprendía la vegetación del parque.

A las nueve estábamos puntuales en el punto de encuentro de los fines de semana y pocos minutos después partíamos dispuestos cada uno a realizar el entrenamiento que tuviese pensado. Yo había pensado hacer 20 km con bastantes de ellos a ritmo de maratón. Pensaba que mi tocayo me iba a acompañar, pero se había machacado el día antes y se conformaba con dos vueltas.

Primeros cinco kilómetros a ritmo tranquilo y luego apretando los dientes para acercarme a un ritmo de 4:30. Hoy no me importaba ir un poco más despacio porque mañana me espera un día duro.

Los cinco primeros kilómetros a ritmo de maratón los he hecho con Miguel, pero luego me he quedado solo, así hasta el 18 donde he decidido bajar el ritmo después de hacer 13 km deprisita. Desde ahí a una velocidad más llevadera hasta completar los 20 km que tenía previsto.

He hecho los 20 km en 1:37:01 @ 4:51 min/km y de esos, los 13 km han salido a una media de 4:34 min/km. Un ritmo algo más lento del previsto, pero lo doy por bueno.

De nuevo he sentido molestias en el glúteo izquierdo cuando voy a ritmo ligero. Estoy empezando a preocuparme seriamente. Tanto que tendré que hacer una visita a Josefa lo más pronto posible.

Antes de salir pasé por la báscula y marcaba 68,1 kg. Por curiosidad me pesé después del entrenamiento y el peso había bajado a 66,7 kg, pero después de meterme una pinta del simulacro de Aquarius que vende Día. Vamos, que he perdido casi dos kilos en el entrenamiento, posiblemente debido a la gran sudada provocada por la gran humedad existente.

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