Donde desemboca el Manzanares

He salido con Fran a hacer una ruta con la montangüai. Hemos quedado a las 8:30 y hemos salido rumbo a San Martín de la Vega por el carril bici, como casi siempre. La diferencia es que antes de llegar a San Martín, hemos cogido un cruce a la izquierda dirección Gózquez de Abajo. Aunque para ir a Gózquez hay un camino, enseguida se coge una carretera que transcurre paralela a la Real Acequia del Jarama, dejando a la izquierda los cantiles de los cerros de la Marañosa y a la derecha la citada acequia y verdes campos de maíz. Toda esta zona está dentro del Parque Regional del Sureste.

Cantiles de la Marañosa
Cantiles de los cerros de la Marañosa

La ruta se complica al llegar a la zona de la Presa del Rey donde el río Manzanares desemboca en el Jarama. Ahí no queda más remedio que poner pie a tierra y subir por una zona donde abundan las piedras de yeso.

Tramo difícil de la ruta
¡¡Pie a tierra!!

Presa del rey
Presa del rey

A partir de entonces, la carretera se torna camino. Se avanza hacia Rivas-Vaciamadrid hasta que el camino gira a la izquierda, rodeando el monte de la Marañosa. Poco después se pasa por una casa protegida por una barrera, por lo que hay que poner pie a tierra por segunda vez. Después de la barrera se atraviesa un puente sobre el río Manzanares y poco más adelante, de nuevo pie a tierra para atravesar un arroyuelo. Ahora el camino, que era ancho y en buen estado, se convierte en estrecho y con peor piso con bonitos charcos cada dos por tres.

El camino transcurre prácticamente paralelo el río Manzanares hasta llegar a una depuradora (o eso parece). Allí optamos por coger la carretera que sale a la izquierda y que nos lleva a la M-301, muy cerca ya Perales del Rio. Si hubiésemos seguido rectos por el camino, hubiéramos acabado en el Parque Lineal del Manzanares. Otro día habrá que hacer esa variante, mucho más bonita.

La M-301 es la carretera por donde transcurre el carril bici por el que habíamos comenzado la ruta, así que de vuelta a Madrid por el mismo camino de la ida. Llegamos a casa después de casi tres horas de ruta y con el cuentakilómetros marcando 62 km, pero dudo mucho que esa fuese la distancia real. No creo que pasásemos de 55 km. Aunque ahora que escribo estas líneas, noto las piernas cansadas, por algo será…

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