Siguiendo el España-Grecia

Hoy hemos empezado, como casi siempre últimamente, sólo Joaquín y un servidor. Al rato ha aparecido Luismi y estaba escuchando la retransmisión del partido de baloncesto España-Grecia, lo cual nos ha venido de perillas para saber cómo iba la cosa.

Ya llevábamos casi la primera vuelta completa cuando se ha puesto a nuestro lado y no faltaba mucho para que acabase el partido y he pensado “lo mismo acabamos el entrenamiento y no ha acabado el partido”. Y me he equivocado, pero no mucho la verdad. Afortunadamente el partido ha caído de parte de los españoles para jolgorio de los aficionados al baloncesto. A mí es un deporte que me gusta, pero no lo sigo demasiado. Lejos queda ya aquellos años que disfrutaba del Estudiantes con asiduidad.

El entrenamiento de hoy consistía en hacer cinco kilómetros de calentamiento y luego cuatro a ritmo umbral. Un ritmo que todavía no sé cual es y sigo buscando. Si la vez anterior que hice un entrenamiento similar calculé a ojímetro un ritmo de 4:30 hoy había pensado en 4:25 para ver cómo iba la cosa.

Define Daniels el ritmo umbral como aquel ritmo exigente pero sin llegar a ser estresante del todo. El problema es que resulta difícil medir las sensaciones. Salieron los kilómetros en 4:25, 4:28, 4:23 y 4:23. Bastante bien, la verdad. Creo que quizás mi ritmo umbral sea un poco más exigente. Veremos la carrera del domingo lo que me dice.

Totalicé 9.69 km en 48:21 @ 4:59 min/km cansado, pero con buenas sensaciones.

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