III Carrera Liberty Seguros

Hoy se ha celebrado la III edición de la carrera Liberty Seguros. Es una prueba en la que nunca había participado y he de reconocer que me ha dejado buen sabor de boca porque estaba bastante bien organizada, aunque hay algunas cosillas que se podrían mejorar.

Lo que menos me ha gustado es lo de tener que ir a por el dorsal y la camiseta conmemorativa días antes de la carrera, eso te hace perder unas cuantas horas sin venir a cuento. Resulta más cómodo recoger chip y dorsal justo antes de empezar y la camiseta después de correr.

Otro punto “negativo” es el del avituallamiento de mitad de recorrido. Poco después del km 5 había unas mesas con Gatorade ¡¡¡en vaso!!! y parecía que no había agua. Sin embargo, metros después había una mesita con botellas de agua que veías una vez habías pasado. Me dio la sensación además de que había pocos voluntarios con el tema del agua. Creo que este punto es fácilmente solucionable.

También resulta raro, y habría que anotarlo en el debe de la organización, que las clasificaciones de la carrera no estén hasta el lunes a mediodía, ya que en casi todas las carreras es prácticamente inmediato. Ahora mismo no recuerdo cual es la empresa que proporcionó los chips, pero no andan muy espabilados, no.

Por lo demás me pareció correcto: bastantes baños portátiles, entrega de chips con bastantes mostradores, ropero funcional, zona de llegada/meta amplia y además se trata de una carrera homologada. Muy bien.

Respecto a mi carrera, la verdad es que lo pasé bastante mal por culpa de mi hombro derecho que me dolía bastante, tanto que no podía bracear cómodamente. Pienso que debo tener una contractura porque se nota algo inflamado. Pero como una vez le dije a un compañero, para correr se necesitan sólo un par de piernas.

Llegamos sobre las 7:40 a las inmediaciones de la salida y encontramos fácilmente aparcamiento. Rápidamente recogimos el chip e hice la segunda visita del día al servicio en los que no había que esperar cola. Igualmente el guardarropa estaba vacío en esos momentos. ¡Alguna ventaja tiene que tener haber madrugado! Incluso a esas horas, ya se veía bastante gente con las camisetas azules de Liberty y es que había chips hasta el número 8.200.

Yo daba vueltas a la cabeza pensando que 8.000 personas x 8 € dan la escalofriante cifra de 64.000 €. Una buena pasta sólo por organizar una carrera popular. Hay que descontar algunos gastos, claro está, pero el negocio es redondo para algunos organizadores.

Había quedado a las 8:15 con mis compañeros de MaraTI+D y minutos después de esa hora aparecieron unos cuantos. Nos hicimos la foto de rigor y partí raudo hacia el guardarropa para dejar la mochila. A esas horas ya había cola para dejar los bártulos, pero avanzaba a buen paso y en menos de cinco minutos ya estaba de vuelta.

Carrera Liberty Seguros 2010
Carrera Liberty Seguros 2010

Estuvimos calentando por la calle Goya, que era donde se daba la salida, hasta las 8:45 aproximadamente cuando nos fuimos acercando a la pancarta de salida para no salir muy atrás, ya que con tanto corredor la salida puede convertirse en un calvario. Para mi gusto, nos pusimos demasiado cerca, ya que estábamos en la tercera fila. Desde allí podíamos ver a los atletas en sillas de ruedas y a Chema Martínez que iba a tomar la salida junto al resto de populares. Parecía claro que la carrera ya tenía ganador.

Dieron la salida a los atletas en sillas de ruedas y un minuto después dieron el pistoletazo de salida para el resto de los corredores. Hasta Cibeles, que está situada casi en el kilómetro dos, el terreno es favorable, por lo que se lanza uno a toda pastilla, sabiendo que desde ahí hasta el 6,5 es todo subida. Había pensado subir por la Castellana a un ritmo de 4:00/km, pero vi que iba un poco forzado, por lo que opté por bajar algo el ritmo y no ir tan al límite. Al poco me adelantó una atleta invidente con su guía, con los que hice casi todo el recorrido, a veces un poco atrás, a veces unos pocos metros por delante. Me vino muy bien, porque el guía iba indicando a su acompañante qué hacer y yo seguía sus consejos, que me resultaron de gran ayuda.

Llegamos a mitad del recorrido con el fiasco del avituallamiento y poco después doblamos a la derecha para enfrentarnos al tramo más complicado, la subida a Concha Espina que se hace realmente dura cuando se va a tope. En esos momentos de debilidad siempre pensaba “¿quién ha dicho que esto iba a ser fácil?” y eso me hacía apretar los dientes y sufrir.

Esos tramos intermedios (del cuatro al siete) fueron los peores y el ritmo se me fue a 4:15, aunque luego fui recuperando parte del tiempo perdido cuando enfilamos Príncipe de Vergara que era terreno favorable… favorable hasta llegar a la calle Goya (sobre el 9,5) donde hay un bonito repechón hasta el cruce con Alcalá donde te dejas las pocas fuerzas de que dispongas.

Al llegar a El Corte Inglés, el perfil es de nuevo favorable, aunque ya sólo quedan 150 metros para cruzar la pancarta de meta. Llegué justo detrás de la atleta invidente con la que había ido casi toda la carrera y que resultó ser la ganadora de esta prueba. Enhorabuena para ella porque demostró ser una gran campeona.

El tiempo realizado fue de 40:22 según mi cronómetro, aunque oficial de 40:21 y me doy por satisfecho ya que es mi segunda mejor marca en la distancia en una carrera bastante más dura que Aranjuez y con bastante más calor, cosa que no me va nada. Se puede ver la clasificación de la carrera en una copia que he guardado aquí.

Por cierto, ¿he hablado del calor? Creo que no. Y eso que ayer hizo mucho calor. Aunque la carrera comenzó a las nueve de la mañana, ya la temperatura era alta. Si mal no recuerdo, el termómetro de la marquesina que estaba cerca de la salida marcaba 22º a esa temprana hora. Menos mal que la subida por la Castellana se hace por el lateral este, esto hace que haya más sombra. Por contra, la bajada por Príncipe de Vergara es por el lado contrario y ahí sí pegaba el sol, igual que en la subida a Concha Espina que pegaba de frente. La verdad es que no me gusta nada el sol en las carreras, pero por estas fechas no se puede esperar otra cosa.

A mis compañeros pradolongueros no se les dio mal la carrera. Quique hizo 38 minutos y pico y Emilio 44 y algunos segundos. A Emilio cada vez le cuestan más las carreras “cortas”, pero se defiende como un jabato para tener la edad que tiene.

Como curiosidad, decir que he comprobado en las tablas de Daniels que el VDOT obtenido en esta carrera es de 51,4, igual que el obtenido en la media de Getafe y con el que he estado entrenando para la maratón. Habrá que seguir utilizando los ritmos obtenidos en aquel entonces para hacer los entrenos.

Después de entrenar durante bastantes meses para la maratón, noto que he perdido velocidad y me resulta difícil acercarme a los ritmos a los que iba en otoño. Y sobre todo noto que he perdido la sensación de correr a ritmos tan exigentes después de cinco meses del último diez mil. Aún así, pienso que en una carrera con un perfil menos duro, con no excesivo calor y entrenando algo más la velocidad puedo estar en tiempos cercanos a mi MMP. No pido poco ni nada…

El Garmin marcó 10,137 km en la distancia recorrida. Si suponemos que la distancia era realmente de 10 km, supone 137 metros de diferencia, es decir, un error del 1,37% que se puede considerar razonable en estos aparatejos. Eso indica que el ritmo que marca del GPS es entre dos y tres segundos más rápido de lo que se va realmente. Eso habrá que tenerlo en cuenta para próximas carreras.

Estos son los tiempos de paso teniendo en cuenta el factor corrector que supone un error del 1,37%:

1 3:43
2 3:51
3 4:05
4 4:04
5 4:13
Primera mitad 19:57
6 4:10
7 4:14
8 4:00
9 3:55
10 4:04
Segunda mitad 20:25
Total 40:22
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