Como un río de montaña
Hoy, día de Nochebuena, hemos quedado los compañeros de entrenamiento en Pradolongo como si un día normal se tratase, sólo que en vez de ser por la tarde, ha sido por la mañana para aprovechar las horas de luz. Nos hemos juntado nueve pradolongueros, que es una cantidad más que respetable.
Hemos tenido bastante suerte porque llevaba lloviendo toda la mañana, pero cuando hemos quedado lucía un sol espléndido. Sin embargo, hemos decidido hacer otro recorrido ya que el parque estaba muy embarrado y hemos ido hacia La Caja Mágica, el circuito preferido del profesor. Al llegar al río, nos hemos quedado asombrados, ¡¡¡parecía un río de montaña!!! Debido, lógicamente, a las intensas lluvias de los últimos días.
Pasando la caja, a la altura del primer puente que se pasa por debajo, vuelta a casa. Ya en la vuelta, algunos han decidido apretar y otros, como yo, hemos ido más tranquilos. Yo no quería acelerar nada porque todavía estaba fresca la carrera del domingo y tampoco quería esforzarme mucho de cara al sábado.
Calculo que habremos hecho unos once kilómetros, más o menos, aunque desconozco el tiempo empleado. Cuando ya me dirigía a casa desde el parque ha empezado a llover otra vez, ¡menuda suerte hemos tenido con el tiempo!
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