XXII Cross popular Salvar el Pinar de la Elipa

Me desperté a las ocho y pico, me levanté y desayuné como un día normal. Sobre las once menos veinte salí de casa y recogimos al compañero. La idea era entrar a la Elipa por la zona de la M-30 para dejar el coche por allí, pero no vimos sitio y tuvimos que dejar el vehículo cerca del cementerio.

Bajamos andando hasta donde daban los dorsales, donde siempre, junto a una caseta. Hacía un aire bastante frío, aunque hacía solecito. Recogimos los dorsales en un periquete y nos fuimos hacia el otro lado, junto a unos columpios para los niños. Mientras nos poníamos el dorsal y nos quedábamos de corto apareció por allí un chico que entrena por Pradolongo, y que solemos ver en las carreras de barrio. Me estuvo contando que el día anterior había corrido un cross universitario.

Nos hicimos unas fotos, dejamos las cosas en el ropero y calentamos un poco sobre todo para que viera la nueva lo que la esperaba. También para entrar un poco en calor, que el viento frío se hacía notar. Nos pusimos en la salida y vimos que había bastante gente. Nos adelantamos un poco para no tener muchas apreturas en la salida.

Salí con un chico de Villaverde llamado Luismi, que tuvo la idea de venirse conmigo, y ya fuimos juntos toda la carrera. En la última vuelta dijo que me fuera, pero ya para qué y aflojé un poco el ritmo. Llegamos a la meta y dije de ir a animar a una amiga y se vino conmigo. Cuando pasó dijo él de esperar a su compañera y allí estuvimos para animarla. Ya después nos quedamos para ver a la otra compañera, que cuando pasó no la vi con mala cara.

Después de un rato recogí una maceta de orégano, una botella de agua y una bolsa de plástico con una barrita, una botella de líquido azul y un bote de Fanta. Me acerqué a por la ropa y luego pregunté a los cronometradores si podía ver la clasificación. Me dijo que estaba en la app pero me preguntó el nombre, se lo dije y me respondió que había sido tercera de las superveteranas. Así que nos quedamos a la entrega de trofeos. En esos momentos se estaba mejor porque hacía sol y había parado el viento. Recogió el trofeo, nos fuimos al coche y nos volvimos a casa después de dejar al compañero en su casa.