XLIV San Silvestre vicalvareña

Tres días después de correr en Villaverde teníamos cita con la 14ª carrera de la Unión de Carreras de Barrio. Me desperté pasadas las ocho, me levanté y esta vez dije que no iba a llegar tarde al punto de encuentro, así que salí a las diez menos cuarto de casa y cuando llegué al punto de encuentro, cinco minutos después, me sorprendió porque fui el primero. Esto va a pasar a los anales del Club Atletismo Zofío. Al poco fueron llegando los demás y en dos coche partimos. Enseguida llegamos a Vicálvaro, pero dimos vueltas y vueltas y vueltas y no encontrábamos aparcamiento. Lo mismo los ocurría a los del otro coche. Al final nos bajamos una compañera y yo para ir recogiendo los dorsales y los demás siguieron buscando sitio. Nos dimos un bien paseo hasta el polideportivo y al entrar en la zona cubierta vimos que había bastante gente para retirar el dorsal.

Poniendo el dorsal en la camiseta apareció por allí mi sobrino al que saludamos y estuvimos un rato hablando. No sólo para recoger el dorsal, también había una cola enorme para dejar la ropa, menos mal que nos hicieron un hueco los compañeros. Todos comentamos que parecía que este año había mucha mas gente. Salimos del pabellón cubierto ya con la ropa de correr y notamos que hacía fresquito, menos mal que al menos lucía el sol. Aprovechamos para hacernos una foto, que luego utilizamos para felicitar el Año Nuevo.

Salimos a la calle donde está situada la meta y ya se fue cada uno por un lado. Mi compañera habitual y yo bajamos hacia abajo, como todos los años, bajando y subiendo haciendo la técnica de carrera que nos ha enseñado Marcos y los demás debían estar por la zona de arriba haciendo lo mismo. Faltando algo menos de cinco minutos nos metimos en el pelotón, en la décima fila o por ahí y nos encontramos con nuestro vecino corredor al que vemos en muchas carreras y al que ya habíamos saludado. Nos pusimos junto a él y al final hicimos toda la carrera los tres, aunque al final llegó un par de metros antes que nosotros. Por la zona de salida no vimos a nadie más del club, estaban todos en la parte trasera del pelotón. Mala elección.

Dieron la salida y como el primer kilómetro es casi todo cuesta abajo intentamos ir lo más deprisa que podíamos, aunque nos costó porque como siempre ocurre, se puso mucha gente por delante que salía de paseo. Poco antes de hacer el primer giro nos adelantó mi sobrino, al que se le veía francamente bien. Se notó ese atasco inicial, ya que siendo ese kilómetro casi todo cuesta abajo ese primer kilómetro no fue el más rápido, hicimos 4:16 . Luego comienza una larga subida por Villablanca, que se hace larga de narices. Casi terminada esa calle está situada el kilómetro dos donde mi cronómetro marcó 4:32. Se nos fueron segundos, pero no es fácil el tránsito por esa calle. Una vez coronada esa calle se llega a la plaza de la Vicalvarada y parece que la cosa se suaviza, pero tiene sus pequeñas subidas y bajadas hasta llegar a Valdebernado. Antes, cruzamos el Camino Viejo de Vicálvaro donde está situado el kilómetro tres en el que hicimos 4:29 dando muestras que ese tramo aunque parece llano, no lo es en absoluto.

En Valdebernado, bajando por el Bulevar Indalecio Prieto comienza una cuesta abajo donde mi compañera marchaba más deprisa que yo y eso que metros antes la tuve que esperar un poco. En esa bajada, a la altura de la boca de metro de Valdebernardo está situado el kilómetro cuatro, el meridiano de la carrera y allí miré el reloj y vi que habíamos hecho ese kilómetro más favorable en 4:25, tampoco es que la bajada nos ayudara a rebajar segundos. El bulevar que se ha bajado hay que subirlo y allí volví a reunirme con mi compañera. Fuimos un poco así el resto de la carrera, yo remontaba en las subidas lo que ella me sacaba en las bajadas. El quinto kilómetro está situado en la Avenida de la Democracia, donde te cruzas con los más rezagados. En ese kilómetro se paga la salida de Valdebernardo porque fue el más lento de la carrera, ya que lo hicimos en 4:35. Se llega a la glorieta por donde se pasó poco después del tercer kilómetro y comienza una cuesta abajo por la calle Camino Viejo de Vicálvaro donde intentamos ir lo más rápido que nos daban las piernas. Ese kilómetro «cayó» en 4:20 y el siguiente, también favorable, fue el kilómetro más rápido, que hicimos en 4:13. Ya sólo quedaba subir lo que habíamos bajado en el primer kilómetro para entrar en la pista de atletismo del polideportivo. Esa larga recta se hace eterna por varias razones: es muy larga, es cuesta arriba y las piernas ya van fatigadas. Lo único positivo es que se huele ya la meta. Allí también flojeó un poco la compañera pero aún así, gracias a su capacidad de sufrimiento, llegamos juntos a meta justo detrás del otro compañero que nos había acompañando, siempre un par de metros delante, durante toda la prueba. Ese último kilómetro lo hicimos en 4:13 bastante bien para lo duro que era el tramo y lo que llevábamos encima. Conseguimos bajar de 36 minutos que era mi objetivo, marcando mi reloj un tiempo de 35:37 a un ritmo de 4:25. Al final se quedó lejos el ritmo de 4:15 – 4:20 que pensaba en un principio que podíamos llevar, quizás fui muy optimista.

Llegando a meta cogiditos de la mano como buenos compañeros

La siguiente en llegar fue mi amiga, que se fue a 40 y pico aunque yo pensaba que iba a ir más deprisa. Ya fueron llegando el resto de los compañeros. La más joven venía muy contenta porque había clavado un ritmo de seis minutos el kilómetro, nada mal para ser una principiante. Me encontré con mi sobrino y familia y estaba muy contento porque había hecho 32 minutos, nada mal. Recogimos la bolsa y bajamos a los vestuarios de abajo a ducharnos, pero en el de los chicos no había agua y en el de las chicas sólo funcionaba una ducha. Me subí arriba y al sol me vestí. Habían puesto las clasificaciones de los podiums y vi que mi amiga había sido tercera de su categoría Máster B y por desgracia la compañera con la que había hecho toda la carrera no aparecía entre las tres primeras Máster A ya que fue cuarta. Se lo comuniqué y entré en el pabellón no sé a qué y vi a un tipo en una valla custodiando una puerta. Le pregunté si este año no había duchas y me dijo que detrás de esa puerta se podía, así que entré, me quité la ropa que me acababa de poner y me duché con una agua que salía hirviendo. Sólo había un tipo duchándose, seguro que mucha gente se marchó sin ducharse porque abajo no sé podía, porque otros años siempre ha habido bastante gente en las duchas.

Esperamos a que la amiga recogiera su medalla, nos despedimos de mi sobrino y familia y fuimos hacia el coche, que no estaba precisamente al lado. Desde allí fuimos directamente al bar del barrio donde estuvimos celebrando el Año Nuevo. Y así acabó 2025 con un último trimestre repleto de carreras.

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