XLI Cross de Invierno Ciudad de los Poetas

Un compañero nos comentó que se había apuntado a este cross que ya conocía cuya inscripción era gratuita, así que convencía a su vez a una amiga y nos apuntamos los tres. El día de la carrera, poco después de las siete me levanté, desayuné lo de siempre, ya que mi carrera empezaba casi a las once. A las ocho y media estábamos en la gasolinera donde habíamos quedado con el compañero. Ya estaba allí por lo que nos montamos en su coche pequeño y nos fuimos hacia la Dehesa de la Villa. En épocas pretéritas se podía subir desde la carretera de La Coruña o la M-30 o pasando por las facultades, de hecho había hecho esa subida un montón de veces con la bici, pero hace unos años cortaron un trozo de esa calle y el GPS nos indicaba que había que dar una vuelta del copón, cosa que hicimos. Llegamos al sitio subiendo por Antonio Machado y pensé que quizás el club organizador de este cross se llama Ciudad de los Poetas y debía ser porque por esa zona hay varias calles con nombres de poetas. Aparcamos el coche muy cerca de donde entregaban los dorsales y fuimos a un edificio, que es algo relacionado con el medioambiente, donde nos dieron el dorsal rápidamente y también estaba allí el ropero, aunque aún no dejamos las cosas porque quedaba tiempo y hacía fresco. Había carreras de niños en esos momentos. Normalmente en los crosses hay distintas horas de salida donde van distribuyendo a la gente, corriendo normalmente las mujeres por un lado y los hombres por otro. Debido a esto, la compañera tenía la salida a las 9:55 por lo que fue la primera en cambiarse. Estuvo un rato calentando después de dejar sus cosas en el ropero y algo más tarde dejamos el compañero y yo las nuestras. De todos modos me quedé con el abrigo para luego dejárselo a la chica cuando llegara.

Una bonita foto en plena Dehesa de la Villa

Mientras ella corría estuve yendo de un lado a otro del circuito animando a la gente y haciéndola fotos en sitios variopintos. Me di cuenta que el circuito era duro, duro. Cuando acabó se la notaba contenta ya que dijo que le había salido a una media de 5:12 los seis kilómetros y medio en un circuito muy bonito pero que era todo el rato subir y bajar. Le di el abrigo y seguí trotando un poco para no quedarme frío porque ya estaba caliente de haber ido de un lado a otro. Me fui con el compañero a la salida y él se quedó atrás y yo fui adelantando posiciones hasta que vi un sitio que me pareció que estaba bien. Dieron la salida al poco soplando un silbato y no me enteré, me puse en marcha siguiendo a la manada. El circuito comienza subiendo un pequeño repecho y luego viene una cuesta abajo larga y pronunciada donde pude corroborar que bajo peor que cualquiera. Después de esa larga cuesta abajo se hace un giro a derechas y se afronta la cuesta más larga del circuito, aunque afortunadamente menos empinada que la bajada. Se gira a izquierdas y el camino sigue subiendo aunque más llevadero. Luego se inicia una larga cuesta abajo de poca pendiente que en sus últimos metros se hace más inclinada. Se gira casi trescientos sesenta grados y a subir lo que se había bajado. Se llega a la única zona más o menos llana para afrontar un repecho corto pero duro, luego una zona algo más llevadera y así acabó la vuelta. Se pasa cerca de la llegada pero hay que continuar dos vueltas más y teniendo en cuenta que cada vuelta eran algo más de dos kilómetros, en total hicimos seis y medio. En la segunda vuelta, en una de las subidas conseguí adelantar a Pedro Sanz, todo un clásico del Clínicas Menorca, aunque luego en la bajada más larga de la tercera vuelta me adelantó con sus largas piernas y acabó unos segundos delante de mí.

Había unos cuantos detrás de mí

Yo también acabé bastante contento, aunque sufrí lo suyo. Cuando miré el reloj y vi que había hecho 4:29 de media me pareció una buena marca para un recorrido tan duro, aunque repito, muy bonito y además me traía recuerdos de cuando estuve estudiando Teleco, ya que la Escuela está al lado. Según parece se me veía muy pálido y debía ser tanto por el esfuerzo como por el frío. Recorrimos el circuito hacia atrás para animar al compañero y tardó un rato en pasar. Le animamos y fuimos hacia la meta a buscarle. Luego recogimos la ropa, nos cambiamos y fuimos a por un caldito cortesía del club Ciudad de los Poetas, que eran los organizadores del evento. Yendo hacia el bar a por el caldito, un sitio situado junto a la meta, pasamos por la zona donde daban los premios con la esperanza de que llamaran a la compañera, ya que daban tres trofeos y medalla hasta el octavo, pero no la nombraron. Luego vimos en las clasificaciones que había sido décima de las Máster B, categoría que iba desde 45 en adelante, difícil competir contra las chicas de esa edad. Nos tomamos el caldito, que nos sentó de vicio para adquirir temperatura y ya nos dirigimos al coche y volvimos al barrio. Otra carrera que apunto en mi agenda.

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