Huyo de las carreras comerciales como de la peste, así que cuando vi anunciada la carrera ni se me pasó por la cabeza participar en esta prueba; sin embargo, días antes me ofrecieron dos dorsales y por aquello de celebrarse en las inmediaciones del Metropolitano, no pude negarme, dicen que tiran más dos colores que dos carretas, ¿o no era así el dicho?
Salimos con tiempo y tuvimos suerte y pudimos aparcar cerca, por lo que fuimos andando hasta el estadio Metropolitano donde no se veía mucha expectación, todo sea dicho.

Nos hicimos unas fotos, calentamos un poco y faltando unos cinco minutos nos metimos en el pelotón de salida, pero estuvimos veinte minutos esperando a que dieran la salida porque según el speaker la Guardia Civil tenía que cortar una glorieta y tardaron bastante por algún motivo. Por fin dieron la salida y entonces nos dimos cuenta que nos habíamos puesto algo atrás porque nos encontramos un terrible embudo en el primer kilómetro. En ese primer kilómetro hay una buena cuesta abajo que luego a la vuelta es para arriba. Luego la carrera sigue bajando aunque la pendiente es más suave. Nos cruzamos con una chica que me pareció Ana del Cerro, pero no la reconocí bien porque estaba algo oscuro y no iba la primera cuando el año pasado fue la campeona, bien que la vimos en la pantalla puesta en la zona de salida donde repitieron cuarenta veces un video resumen del año pasado donde se la veía ganar la carrera.
Se llega a una glorieta poco después, ya bien metidos en la parte antigua del barrio de Canillejas y al hacer un giro de trescientos sesenta grados se empieza a ascender por los otros dos carriles de la calle por la que habíamos bajado. La subida, aunque suave, se notó en las piernas, luego dimos casi una vuelta completa al estadio y entramos bajando por una rampa muy empinada hacia las entrañas del Metropolitano y salimos por fin al terreno de juego donde dimos casi una vuelta, eso sí, sin pisar el césped. Traté de hacer una foto a mi amiga y no sé dónde daría que salió en blanco y negro. Luego me hice un selfie y salió algo mejor y luego traté de hacer un selfie de los dos y tampoco salió muy allá. El único atractivo que era dar la vuelta al «ruedo» no fue una experiencia muy satisfactoria. Salimos del estadio por la misma rampa que habíamos entrado y nos pareció muy dura, es una rampa de impresión.
Media vuelta la estadio y por fin llegamos a la meta en un tiempo de treinta y tres minutos y pico en una distancia aproximada de seis kilómetros y medio. Nada más pasar la línea de meta vimos a Ana del Cerro, así que se confirmó que la chica que vi era ella. Nos contó que estaba esperando a su hija, que también había participado. Toda una familia corredora. Nos hicimos un selfie con un perro muy atlético y se acabó la jornada.
