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XXXVII San Silvestre vicalvareña

Una vez más hemos acabado el año en el barrio de Vicálvaro, corriendo la San Silvestre de este barrio. Son ya once ediciones en las que he participado y espero seguir haciéndolo durante muchos años más.

Este año nos hemos juntado un buen número de pradolongueros como atestigua la foto…

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Un montón de pradolongueros en la sansil de Vicálvaro

Llegamos hora y media antes del comienzo de la carrera y aparcamos en el descampado habitual, aunque ya quedaba poco sitio. Y eso que quedaba bastante tiempo aún, pero como las carreras de los niños son antes, mucha gente ya había llegado.

Mientras íbamos hacia el polideportivo comprobamos que las calles estaban heladas y en algunas te dabas algún resbalón, lo cual no era de extrañar ya que estábamos por debajo de cero a esas horas de la mañana.

Recogimos el dorsal, nos refugiamos en los vestuarios esperando a que llegasen los otros pradolongueros, nos hicimos la foto de rigor y faltando veinte minutos salimos a calentar un poco.

El día antes había estado en la fisio porque tenía molestias en el gemelo derecho, así que decidí acompañar a una amiga pradolonguera en la carrera.

Dieron la salida, salimos a buen ritmo y me di cuenta que ese primer kilómetro es durillo, ya que todo es cuesta arriba. Luego en el barrio de Valdebernardo hay un tramo cuesta abajo y un tramo cuesta arriba, compensando. El ritmo de mi compañera era bastante bueno, rondando 4:40 en casi todos los kilómetros excepto en los más duros.

Cuando faltan tres kilómetros y medio, más o menos, el recorrido es el mismo que el antiguo circuito de la San Silvestre y ahí te sientes como en casa, sabiendo además lo que queda, que es lo más duro. Mi compañera no flojeó en ningún momento y aunque en las subidas iba más lenta que en las bajadas, mantenía un esfuerzo constante, lo que le llevó a realizar la mejor san silvestre vicalvareña de todas en las que ha participado.

Llegué junto a ella con un tiempo oficial de 37:32 y aunque no le dio para subirse a cajón, acabó la mar de contenta.

¡Feliz año nuevo!

XXXVI San Silvestre vicalvareña

Hoy he participado por décima vez en esta magnífica carrera y una vez más he salido muy contento. La única espinita que se me ha quedado clavada es haber fallado con la inscripción de Emilio y que se haya quedado fuera por mi culpa. Pero claro, de eso no tiene culpa la organización.

La carrera de los mayores comenzaba a las 11:45, por lo que habíamos quedado a las 10:15 en un principio y luego a las 10:05 en el punto de encuentro. Para no variar, llegamos con el tiempo justo a las 10:15 y Miguel, que se ofreció a llevarnos, segundos después. ¡Muchas gracias Miguel!

Nos montamos en su coche y a los pocos minutos estábamos en el barrio de Vicálvaro aparcando en el descampado cercano a la salida y meta de la carrera. Retiramos el dorsal sin ningún tipo de problemas y nos dieron con el dorsal una bonita camiseta de color azul.

Estuvimos haciendo un poco de tiempo, porque nos sobraba mucho y al rato nos hicimos una bonita foto:

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Mostrando el nombre del equipo. Foto cortesía de Mapi

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Pradolongueros en la San Silvestre de Vicálvaro

Como hacía una buena temperatura, dejamos pronto la bolsa en el guardarropa y salimos a calentar por la calle donde estaba situada la salida, arriba y abajo, arriba y abajo. Cuando ya llevábamos un buen rato calentando, me puse a estirar. Allí tuve un gran fallo por no mirar el reloj. Cuando quisimos acercarnos a la línea de salida, ya había muchísima gente y nos tuvimos que situar algo lejos de los primeros, pero ya era difícil poder avanzar alguna posición. Tuvimos que conformarnos.

Dieron la salida y el primer kilómetro fue un horror, ya que tuvimos que ir sorteando a todo tipo de corredores que iban delante de nosotros. Joaquín fue más hábil en el slalom y me iba sacando metros casi sin querer. Cuando pasamos por el primer kilómetro, que casualmente coincidió el hito con lo que marcaba el GPS vi que hicimos 4:10, por lo que ya se nos fueron unos cuantos segundos en nuestro intento de acercarnos a los 32 minutos en los 8 km que se suponía medía la carrera.

Pasado ese primer kilómetro me puse a la altura de Joaquín y nos pusimos al ritmo que habíamos previsto, un poco por debajo de cuatro. El circuito lo cambiaron el año pasado. Ahora hay que dar una única vuelta en vez de las dos típicas y se hacen unos cuantos kilómetros por una zona nueva del barrio de Vicálvaro. Se baja por el bulevar Indalecio Prieto y luego se vuelve a subir por el otro lado del bulevar. Esa vuelta por el bulevar se nota que es cuesta arriba porque hicimos ese cuarto kilómetro en 4:04.

Después de esta zona nueva se llega al Camino Viejo de Vicálvaro que es una zona más o menos llana y esta calle empalma con la calle de San Cipriano donde comienza una ligera bajada. La calle San Cipriano llega a la calle Minerva y comienza una bajada más pronunciada. Fue en esa zona donde Joaquín se me fue yendo poco a poco. Yo le miraba y me preguntaba, ¿cómo es posible que este hombre con esas piernas tan cortas baje tan rápido? Pues no conozco la respuesta, pero se iba y se iba y yo no era capaz de acercarme.

Se baja por Minerva, se hace un giro de ciento ochenta grados y lo bajado hay que subirlo. Empieza el tramo más complicado, porque justo después de ese giro está el punto kilométrico seis y ya es casi todo cuesta arriba. Se sube el tramo más largo y duro de la calle Minerva, luego hay una pequeña cuesta abajo y allí nos hizo la organización una bonita foto. Allí ya iba Joaquín con unos metros de distancia.

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Pasado el kilómetro seis, tratando de no descolgarme de Joaquín. Foto cortesía de la organización

Después de ese pequeño respiro la calle Minerva se torna cuesta arriba otra vez hasta llegar a la calle Villablanca donde empieza una larga recta que también es cuesta arriba. Este tramo se me hizo durísimo y Joaquín volvió a sacarme unos cuantos metro más. Sufriendo lo mío, por fin conseguí coronar esa cuesta prácticamente imperceptible, pero que se nota en las piernas y se llega a los últimos trecientos metros que ya son llanos. Ahí aceleré un poco y enseguida ya estábamos en la puerta del polideportivo. Sólo quedaba hacer el último esfuerzo y me apliqué de lo lindo porque veía que el cronómetro marcaba treinta y dos minutos y bastantes segundos y no quería ver el treinta y tres. Así que lo di todo en esos metros sobre la pista de atletismo y conseguí llegar con un tiempo oficial de 32:53 y un tiempo neto de 32:42 en la posición 67 de la general.

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Entrando en el polideportivo, casi en la meta. Foto cortesía de Mapi

La carrera me gustó todo excepto que en algunos tramos estaba el tráfico abierto aunque bien separado por conos. Pero resulta muy desagradable cuando vas a tope, necesitando hasta la última molécula de oxígeno, cruzarte con coches que van expulsando gases por el tuvo de escape. Nunca me ha gustado esto y creo que es una cosa que se debería evitar.

Por lo demás, muy bien, la recogida de dorsal y camiseta perfectamente señalizada y de fácil acceso. El ropero también muy bien se dejaba la bolsa y se recogía pronto y los vestuarios geniales para cambiarse y ducharse. La bolsa del corredor fue también generosa con un caldo Aneto, una camiseta técnica, una botella de agua, un bote de refresco, un zumo, una barrita de cereales y una bolsa de la compra muy fuerte y resistente, también de Aneto. Todo por un precio de inscripción de 7 € más 60 céntimos al hacerlo por Internet.

Me alegró encontrarme con Carlos, antiguo compañero del trabajo y también con José Manuel, antiguo vecino y gran atleta, al que al final no pudimos seguir. Por allí estaba también mi tocayo Miguel Angel con el que coincido de vez en cuando en alguna carrera. Está muy bien encontrarte con gente conocida, porque cada vez es más difícil con tanto “nuevo”.

XXXIV San Silvestre vicalvareña

Un año más y ya van nueve, acabo el año participando en la San Silvestre vicalvareña. Me sigue pareciendo una carrera entrañable y seguiré participando siempre que pueda. Lo tiene todo: comienza tarde para no madrugar en exceso, se recoge el dorsal, el chip y la camiseta el mismo día de la carrera, hay cómodos vestuarios y guardarropa, te puedes duchar después de la carrera, es barata, no hay mucha gente, ¿alguien da más? La única pega, por decir algo, es que el recorrido es duro, pero eso se soluciona tomándoselo con calma.

Nos acercó Emilio II y llegamos aproximadamente con una hora de antelación. Curiosamente, debió ser ese momento el crítico porque las colas para recoger el chip y el dorsal eran bastante largas, pero minutos después de recoger chip y dorsal, las colas se redujeron a la mínima expresión. Nos cambiamos, hice mis necesidades y estuvimos buscando a Emilio II para la foto de rigor, pero no fuimos capaces de encontrarle, así que me hice la foto únicamente con la compañera pradolonguera.

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San Silvestre vicalvareña 2013

Salí con la idea de acompañar a mi amiga durante el recorrido y así lo hice. Aunque el día era un tanto desapacible para estar de espectador, había cantidad de ellos, tanto en la calle San Cipriano como en la calle Villablanca. ¡Un hurra por ellos!

Estuve con ella hasta que faltaba kilómetro y medio para llegar a meta que me descolgué y desde entonces me dediqué a chocar los cinco a todo niño que me iba encontrando. Entré en meta con un tiempo oficial fue de 39:45 algo peor que los 39:24 que hizo mi compañera de fatigas.

Después una ducha en el vestuario y de vuelta para casa que había que cantar unos villancicos para celebrar la Nochevieja.

XXXIII San Silvestre vicalvareña

Hoy he participado por octava vez en esta carrera como colofón del año atlético que para mí acaba este día de San Silvestre aunque la federación de atletismo tenga otro calendario.

Había quedado con un heterogéneo grupo de corredores a las once de la mañana en el polideportivo de Vicálvaro, pero llegué a la hora justa y la cola para recoger los dorsales estaba a tope, por lo que gasté bastante tiempo esperando y no pude ver a todo el mundo con los que había quedado.

Después de recoger el dorsal nos hicimos una foto los maratidianos que andábamos por allí y cola de nuevo en el guardarropa.

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Con los compañeros maratidianos antes de la salida

Al final llegamos con el tiempo justo a la línea de salida y salimos como pudimos. Hice toda la carrera junto a una amiga que peleaba por subirse al cajón y aunque hizo una buena carrera al final se quedó en puertas de subir al pódium ya que quedó cuarta de su categoría. Hicimos un tiempo oficial de 38:05, aunque neto de 37:49, según puede verse en la clasificación oficial o en una copia en PDF que conservo aquí

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En pleno esfuerzo por las calles de Vicálvaro

Cuando corrí por primera vez aquí en 2005 éramos cuatro monos, pero hoy había un montón de gente. Desde mi humilde punto de vista (y no es una crítica a la organización ni mucho menos), esta carrera va perdiendo encanto a medida que van pasando los años. Habrá que ir buscando alternativas para años venideros.

Llegada a meta vicalvareña 2012
Llegando a meta

¡¡¡Feliz año nuevo!!!

Que el 2013 nos traiga kilómetros y kilómetros de felicidad.

Nos vemos en el asfalto, caminos, cañadas o veredas, pero siempre en marcha.

XXXII San Silvestre vicalvareña

Una vez más, para terminar el año atléticamente hablando, nos hemos acercado al madrileño barrio de Vicálvaro a participar en la XXXII edición de la San Silvestre que allí se celebra.

En el polideportivo de este barrio, donde están ubicadas la meta y la salida, habíamos quedado unos cuantos pradolongueros y un número indeterminado de maratidianos que al final se redujo a tres. Juntos nos hicimos una bonita foto.

Pradolongueros y maratidianos en la San Silvestre vicalvareña
Pradolongueros y maratidianos en la San Silvestre vicalvareña

Aunque es una carrera de sólo ocho kilómetros, es una prueba durilla porque excepto llano, tiene todo lo demás: ligera subida, ligera bajada, subida dura y bajada también pronunciada. De todas formas, el propósito era hacerla lo más rápido que pudiese y comprobar si mejoro o no en velocidad. Y es que la maratón, vuelvo a decirlo, te deja las piernas lentas, cosa lógica por otra parte.

Salí a toda pastilla, tanto que no vi el primer kilómetro 🙂 pero pasé el kilómetro dos en 7:50 por lo que consideré que el ritmo era bueno y que más rápido me iba a ser difícil ir. Así fue, me mantuve más o menos y apretando los dientes en las subidas y tratando de relajar un poco en las bajadas fueron pasando los kilómetros, consiguiendo llegar a la meta cumpliendo el objetivo de bajar de treinta y dos minutos, ya que el tiempo en meta fue de 31:52 bruto y 31:49 neto, según la clasificación oficial. Me hubiera gustado hacer menos tiempo, pero… es lo que hay. Tengo que seguir trabajando.

Mi compañera pradolonguera se quedó con la miel en los labios, ya que se quedó en la cuarta posición a sólo dos segundos de la tercera.

Llegando a meta
Llegando a meta (foto cortesía de Gerardo Manzano)

Como en años anteriores, esta carrera no me ha defraudado en absoluto. Muy buena organización, buen precio de inscripción (seis euros) y buena bolsa del corredor, consistente en camiseta técnica, gorra, monedero de muñeca, agua, refresco y bolsa de panchitos. Aparte de todo esto, el hecho de celebrarse en un polideportivo, también teníamos acceso a un vestuario con su correspondiente ducha. Y no olvidarse del sorteo de embutidos, que aunque llevo unos años que no me toca nada, es bastante generoso. Espero que nadie me pregunte por qué prefiero esta sansil a la vallecana.

Diploma San Silvestre vicalvareña 2011
Diploma San Silvestre vicalvareña 2011

Antes de salir hacia Vicálvaro me subí a la báscula y marcaba 67,8 kg, que teniendo en cuenta que acababa de desayunar no está mal, ya que calculo que unos 300 gramos de más sí tenía en el estómago y es que me está costando controlarme estas fiestas.

XXXI San Silvestre vicalvareña

Una vez más termino el año participando en la San Silvestre vicalvareña. Y un año más que acabo realmente contento. Se trata de una carrera perfectamente organizada en todos los sentidos y con mucha animación por parte de los vecinos de Vicálvaro.

La carrera comenzaba a las 11:45 y aproximadamente una hora antes estaba aparcando el coche cerca del polideportivo donde comienza y termina la carrera. Rápidamente recogí el dorsal, me encontré con Carlos que me comentó que había estado enfermo y no iba a correr y poco después apareció Manolo al que estuve saludando. Minutos después dejé la ropa en el guardarropa y me puse a calentar y estirar.

Puntualmente se dio la salida y los casi mil participantes nos dispusimos a completar los ocho kilómetros de los que constaba la prueba. Este año habían colocado el arco de meta en contrameta y se habían ahorrado 200 metros, por lo que el recorrido total era de aproximadamente 8 km exactos. Con esta medida procuraban evitar el embudo que se producía años anteriores y creo que ha acertado de pleno.

Un poco cansado de sufrir en las últimas carreras decidí tomarme ésta como un entrenamiento a ritmo umbral. Según Daniels el ritmo a seguir era de 4:12, tratando de ir no a una velocidad constante, sino mantener una intensidad fija. Eso conlleva ir más rápido en las cuestas abajo y algo más lento en las cuestas arriba.

El recorrido es bastante rompepiernas por lo que es difícil mantener el mismo ritmo. Procuraba en los pocos tramos llanos que el tiempo anduviese entre 4:10 y 4:15.

Al no ir a tope, se me hizo la carrera bastante llevadera y al pasar por el kilómetro siete decidí olvidarme de ese ritmo umbral y aumentar la velocidad para darme el gustazo de adelantar gente en los últimos metros. Al contrario que en Aranjuez que el último kilómetro se me hizo eterno, aquí pude disfrutar de estos últimos mil metros.

Esprintando con unos y con otros, llegué a meta con un tiempo oficial bruto de 33:00 y un tiempo neto de 32:51 en el puesto 111. La clasificación de la carrera se puede ver aquí.

Después de la carrera, me encontré con Manolo que me comentó había llegado sobre el puesto veinte y que quizás pudiera obtener algún premio ya que se daban cinco por categoría. Al final no pudo ser, la categoría de veteranos está muy cara.

La bolsa del corredor estuvo muy bien, con camiseta técnica contenida dentro de una bolsa rígida, agua, aquarius, panchitos y alguna cosa más. Francamente bien surtida para los 5 € de inscripción.

Después de recoger la bolsa de corredor, fui al ropero a por la bolsa y en el vestuario me di una duchita de los más plancentero.

La organización me pareció de diez. No encuentro ningún pero que se le pueda poner. Por favor, seguid así.

XXX San Silvestre vicalvareña

Lo primero es desear un feliz año a todos.

Cumplida la formalidad, paso a relatar lo acontecido en la XXX edición de la San Silvestre vicalvareña.

Fuimos seis pradolongueros los que participamos en esta carrera: Quique, Miguel, Ninfa, los dos emilios y un servidor. Excepto Ninfa que ya estaba en Vicálvaro, el resto habíamos quedado a las diez y cuarto en el barrio para que Miguel nos acercara generosamente en su coche. Gracias Miguel.

Cuando salíamos hacia Vicálvaro estaba lloviendo a mares, pensábamos que nos iba a tocar nadar en vez de correr, sin embargo, fue amainando según nos acercábamos al lugar de la salida. De hecho, cuando aparcamos el coche, ya no caía ni una gota y aunque llovió tenuemente, la lluvia no molestó ni durante la carrera ni después, por lo que hizo un magnífico día para correr.

En el polideportivo de Vicálvaro nos encontramos con Ninfa, recogimos los dorsales con chip incorporado y nos hicimos la foto de rigor.

Luego estuve buscando a mis compañeros de MaraTI+D pero costó trabajo reunirnos los cuatro. Otra fotito y tuve que dejar la cámara a uno de los compañeros porque yo ya había dejado mi mochila en el ropero. Todo deprisa y corriendo porque el tiempo se nos echaba encima.

Con el tiempo justo, estuve calentando unos minutos y haciendo unos estiramientos y luego estuve buscando a Ninfa a la que había prometido hacer de liebre en la carrera ya que ella tenía posibilidades de hacer algo. Y vaya si lo hizo. Llegó décima fémina y segunda senior femenina, por lo que no hice del todo mal mi trabajo.

Este mes de diciembre había sido algo cargado de carreras para lo que acostumbro, ya que había participado en Akiles, Aranjuez y en la carrera del aceite y después de haber ido a tope en estas tres carreras no me apetecía volver a dejarme la piel, por lo que el hacer de liebre me vino de perillas para correr algo más relajado.

Había pensado que un ritmo de 4:20 podría venir bien a Ninfa por lo que intenté salir algo más lento para poder apretar al final, sin embargo, ella empezó a acelerar cada vez que veía a otra chica y quizás los dos primeros kilómetros fuimos algo deprisa, de hecho no sabía si la liebre era yo o al revés. Enseguida conformamos un trío junto con el hombre radiactivo. En la primera vuelta, la vi bastante bien, de hecho el ritmo que marcaba podía seguirlo bien, mientras que Emilio se quedó algo rezagado al paso por el km 4.

De todas formas, quizás pagó la alegría de la salida y en la segunda vuelta sufrió bastante para conservar su posición. Sobre el km 7 iba muy apurada, pero ya quedaba poco para meta.

Cuando llegamos a la pista del polideportivo para realizar los últimos 300 metros la animé para que fuera a tope, pero me comentó que ya iba en las últimas. Llegamos a meta con un tiempo de 36:37 para mí y 36:38 para Ninfa. No llego a entender la diferencia de un segundo porque llegamos juntos a meta, pero bueno, el tema de las clasificaciones fue un auténtico caos, ya que los cronometradores echaban la culpa al agua de que hubiese fallado su sistema de medida. El organizador estaba que trinaba diciendo que no pensaba pagar ni un euro ya que habían prometido que todo sería miel sobre hojuelas y fue un desastre.

Después de la llegada, recogí la bolsa y me fui a duchar sin acordarme de la cámara que dormía en la mochila de uno de mis compañeros. Cuando salí no conseguí encontrarle, por lo que imagino la cámara estará en su poder en estos momentos.

Estuvimos esperando al sorteo por si nos tocaba algún embutido, pero este año no hubo suerte y como las clasificaciones seguían sin estar listas, optamos por volver a casa hartos ya de pasar frío. Dejamos allí a Ninfa junto a Maxi, Almudena y Maite, seguros de que nuestra compañera pradolonguera subiría al cajón. Cuando ya estaba en casa recibí su llamada contentísima por su segundo puesto del pódium.

Y con esta carrera cierro la temporada 2009. Temporada que me ha dejado una sensación agridulce. Tuve mis malos momentos en primavera, ya que en el mes de marzo me hice un bonito esguince de tobillo que me hizo perderme la maratón de Madrid. Pero por otro lado, en otoño he hecho las mejores marcas de mi vida en 10 km y ¡he podido bajar de cuarenta minutos en un diez mil!

Otro motivo de satisfacción ha sido ver cómo el grupo pradolonguero aumentaba con nuevas incorporaciones: Emilio II, Macu y Ninfa son ya como de la familia.

La próxima, si no sucede nada raro, será la media de Getafe el próximo 24 de enero, carrera a la que ya estoy inscrito.