XXIX Maratón Popular de Madrid

Por fin puedo respirar tranquilo. Ya he cumplido mi gran objetivo -atlético- del año, que no es otro que terminar la maratón de Madrid. Este año casi se corre en el mes de mayo, ya que el último domingo de abril fue el 30. Suelo fijarme como meta bajar de 3h30, pero este año debido a que el mes de enero me lo pasé en blanco por culpa de una lesión, ese tiempo que parecía muy ambicioso y decidí marcarme otro más acorde con mi estado físico: bajar de las cuatro horas.

Posando ante el Palacio de Linares

Este año el recorrido era absolutamente novedoso. Tomando como centro el Paseo de la Castellana, normalmente el recorrido transcurre al oeste de esta vía; sin embargo en esta edición se tocaba la zona este de Madrid. La llegada de nuevo era en el parque de El Retiro como años atrás.

Recorrido Mapoma 2006

Varios compañeros habíamos pensado hacer la carrera sobre las cuatro horas, pero a la hora de la verdad, sólo formamos un pequeño pelotón de cuatro, aunque uno de ellos ni siquiera tenía pensado terminar. Eso sí, nos sirvió de gran ayuda cogiendo botellitas de agua en los avituallamientos y esponjas en los puestos habilitados para tal. La idea era tomarnos las cosas con mucha tranquilidad en los primeros kilómetros con la idea de apretar, si fuese posible, al final. En Plaza Castilla (km 6) nos esperaba otro compañero, éste sin dorsal.

Llegamos al kilómetro 10 con un tiempo cercano a una hora. En ese punto adelantamos al pelotón de las cuatro horas, guiados por atletas con un gran globo azul con el tiempo marcado. Mis compañeros decidieron apretar un poco el ritmo y los fui siguiendo hasta el kilómetro 14. En ese punto, que comenzaba una larga subida hasta la media maratón decidí marchar algo más tranquilo que ellos.

Desde ese km 14 hasta la media maratón, el recorrido es ascendente en su mayor parte y se hace durillo. Yo con mi trote cochinero iba devorando kilómetros casi sin enterarme, lo cual era buena señal. A la media llegué con un tiempo de 1:59:31, un minuto por encima de mis cálculos, pero dentro de lo previsible, aunque durante la carrera no supe el tiempo porque no había puesto en marcha el cronómetro para no obsesionarme con el tiempo.

Después de la media el terreno es favorable, pero poco antes de llegar al Recinto Ferial (km 24), con objeto de salvar la M-40, aparece un fuerte repecho que no es más que el preludio de los kilómetros que restan. Porque a partir de entonces, se suceden bastantes subidas y bajadas que van machacando las piernas sin piedad. Tremendo el repecho que hay al salir del citado Recinto Ferial (km 27).

Sobre el kilómetro 30 adelanté a un buen amigo, Juan Ignacio, que luchaba por superar su XXIX maratón de Madrid, pero no pudo seguir nuestro ritmo, comentando que iba un poco justo. Al final nos vimos en meta y en su cara se reflejaba la satisfacción de haber terminado todas las maratones de Madrid.

Yo trataba de seguir a una pareja que llevaba un ritmo similar al mío, pero en la subida de la Avda. de Niza (km 32) ya no pude seguirlos. Aunque cansando, veía que todavía tenía algo de fuelle, ¡¡todavía no había llegado el consabido muro!!

Otro punto puñetero llegó en la Avda. Hnos. García Noblejas, sobre el km 36-37. Esa subidita, que en la carrera de Canillejas es prácticamente imperceptible, en la maratón se hacía dura de verdad. Allí me encontré a otro par de compañeros, pero siguieron a su bola. La verdad es que en esos kilómetros, bastante tiene uno con poder mantenerse dignamente.

Ahora había kilómetro y medio de una buena bajada. Lo que va desde la Cruz hasta Ventas por la calle Alcalá. Es en las bajadas donde uno ve si va o no va. Yo pude comprobar que iba más bien poco, pero aprovechando que había bastante sombra intenté relajar lo que pude pensando en la subida a Manuel Becerra. Justo en el puente de Ventas me adelantaron los de las cuatro horas. Me alegró ver entre los portadores de los globos a un compañero de entrenamiento que iba como una máquina, pero me pasaron como una exhalación. No tuve tiempo de ni siquiera pensar si debía o no seguirles.

Me esforcé todo lo que pude por intentar subir ese último repecho corriendo y lo conseguí, pero no creo que lo hiciese más deprisa que si hubiese ido andando. Ya estaba en el km 40. Totalmente fundido, pero con la sonrisa de oreja a oreja pensando que lo peor había pasado. Con un trote bastante pobre, me planteé llegar hasta el kilómetro 41, pero o yo iba ya ciego o este kilómetro no estaba señalizado. El caso es que nos plantamos en la puerta del Retiro y la meta ya estaba muy cerca. No sé si mi memoria me juega una mala pasada, pero me pareció ver muchísima gente agolpada en las vallas animando. Este año mi hijo me acompañó ese último kilómetro. Fue una experiencia irrepetible la entrada en meta agarrado de su mano.

El tiempo oficial fue de 4:02:31 y el tiempo neto, lo que verdaderamente me importa, de 3:59:35, por lo que puedo decir que cumplí mi objetivo de bajar de las cuatro horas.

Llegada Mapoma 2006

XXVIII Maratón Popular de Madrid

Hay que empezar diciendo que esta maratón ha sido la mejor de los últimos años, que siempre por unas cosas u otras, he tenido problemas de lesiones. Unas veces me lesionaba meses antes y otras, como el año 2002, el mismo día de la carrera. Mi tiempo final fue de 3:39:02 lo que supone mi tercera mejor marca en Madrid e infinitamente mejor que en los últimos maratones que había hecho, pero en mis piernas estaban las 3:30 y no he sabido hacerlo bien. Pero bueno, de todo se aprende.

Con la Cibeles al fondo

El caso es que salí con un grupito con un compañero de entrenamientos (Emilio) y con Juan, un compañero del equipo, pero cuando llevábamos 3 km me di cuenta que mi compañero de entrenamientos iba muy deprisa y decidí, junto a Juan, ir más despacio. En el km 6 nos adelantaron dos individuos con un globo que marcaba 3h30 y decidimos integrarnos a ese pelotón, que era bastante abundante. Al menos había cincuenta corredores siguiendo al globito.

Fueron pasando los kilómetros y yo me sentía bien en el grupo, aunque Juan iba un poco con el gancho. Sobre el km 15 se fue quedando, mientras yo seguía cómodamente. En el km 20 se atraviesa la calle Fuencarral, que es una calle estrecha con mucha gente animando y con la música de Carros de Fuego a todo volumen. Verdaderamente alucinante, se te pone carne de gallina cuando hay tanta gente animando. El posterior paso por la calle Montera, Sol y la calle Mayor, donde está situada la media maratón, es alucinante por la cantidad de público que hay. Sólo dejan un estrecho pasillo para que pasen los corredores. En la media maratón hice 1:43:08. Dentro de lo previsto. Hasta ahí, todo bien.

Sobre el km 24 hay un bonita subida por la calle Princesa y ya empecé a hacer la goma con el grupo del globito de las 3h30, aunque con un pequeño esfuerzo volvía a conectar. En el km 26 el tiempo era de 2:07:36, un minutillo por encima de lo previsto, pero seguía encontrándome bien, aunque en los puestos de avituallamiento (cada múltiplo de 5 km) hacía la goma y veía que en un momento dado la goma se iba romper. Estos acelerones por entrar en el grupo, fueron los que al final me acabaron rompiendo totalmente.

Entramos en la Casa de Campo por un repecho muy duro y luego llegamos al km 32 por otra subidita donde me dejé casi todas las fuerzas. Quinientos metros más adelante, el grupo de las 3h30 empieza a irse y veo que no soy capaz de seguirles, la goma se ha roto del todo. Intento no perder la compostura y hasta el 33 sigo luchando, no por entrar en el grupo, sino por no perderles de vista, pero se van, se van y empieza la crisis. Enchufo el piloto automático y aunque en el km 35 todavía estoy en tiempo de llegar a las 3h30, ya que llevo 2:49:29, esos últimos kilómetros, de los cuales muchos son en subida, se me hacen eternos. La gente empieza a pasarme en manadas y sólo soy capaz de superar a aquellos que van andando o se paran en los puestos de avituallamiento o de sanidad. En el km 38 me pasa un corredor vestido de Scooby Doo, pero ni a ese pedazo de perro soy capaz de seguir. Los kilómetros se me hacen eternos y no bajo de los 7 minutos por kilómetro, pero la meta está cerca y sólo hay que pensar en llegar, no pensar en el tiempo.

Bastante tocado por el kilómetro 35, pasado el Puente de Segovia

A falta de kilómetro y medio, me pasó un conocido que me animó y eso me llevó a aumentar un poco el ritmo cochinero que llevaba. Ya en el Paseo del Prado, viendo la meta al fondo, conseguí mantenerme dignamente y entré en la meta sacando pecho, que la ocasión la merecía. Cuando me paré, después de atravesar la línea de meta, me sentí un poco mareado y a punto estuve de ir a visitar a las asistencias médicas, pero se me pasó rápidamente cuando empecé a devorar todo tipo de viandas que encontré a mi alcance: una chocolatina, un plátano, no sé cuantas rajas de sandía, etc. A los diez minutos de llegar ya estaba casi repuesto.

En resumen, por un lado contento porque el tiempo realizado no es malo, pero algo triste porque pienso que ha podido ser mejor. De todas formas, he obtenido una nueva enseñanza: no se puede ir en los grupos que se forman de un determinado tiempo porque los corredores que marcan el ritmo de esos grupos son gente de más nivel y el ritmo que imponen no tiene porque coincidir con el tuyo. Yo me calenté demasiado por no perderles, yendo a un ritmo superior al que debía y luego pasó lo que pasó, que el hombre del mazo no tuvo contemplaciones.

Ya estoy pensando en el MAPOMA del año que viene. Las 3h30 no se me escapan de ninguna manera, seguro.

XXVII Maratón Popular de Madrid

Hoy es domingo, 25 de abril, ha llegado el gran día. Se celebra la XXVII edición de la Maratón Popular de Madrid.

6:30 Suena el despertador. Me levanto y desayuno. Hay que llenar el estómago con tiempo ya que en caso contrario, durante la carrera puedes tener problemas.

8:30 Llegada al Palacio de Linares en la plaza de Cibeles. Allí nos encontramos siete de los nueve maratidianos que van a participar en la carrera. Nos hacemos la foto de rigor e inmediatamente después aparece uno de los rezagados. Me hago una foto con él para que no salga tan solo.

Foto de equipo antes de empezar Mapoma 2004

9:30 Se ha guardado un minuto de silencio, se han soltado unas cuantas palomas mensajeras y ¡todos a correr! Hemos tardado más de tres minutos en cruzar la línea de salida. Pero hay que tomárselo con tranquilidad, la carrera es muy larga. El cuartero calavera compuesto por Goyo (maestro espiritual), JuanMa (discípulo aventajado), Ramón (discípulo por necesidad) y un servidor nos tomamos las cosas con muuuuucha calma y hacemos los primeros kilómetros -que encima son cuesta arriba- muy despacito. A estas horas el calor ya se hace notar. Intento concienciar al grupo y especialmente a mí: el calor es mi aliado, el calor es mi aliado, el calor es mi aliado, …

Iñaki nos acompaña unos kilómetros con la bici y nos hace unas fotos para la posteridad.

El cuarteto calavera por Príncipe de Vergara

11:00 – km 16 Ramón se ha ido quejando de la rodilla y al pasar por la calle Serrano, que es donde tiene aparcado el coche no puede evitar quedarse. Le echamos de menos. El cuarteto se queda en un trío.

11:15 – km 18 Ramón se ha arrepentido y aunque renqueante, se vuelve a unir al trío, ahora somos de nuevo un cuarteto.

En la Glorieta de Bilbao está mi madre animando. También Jesús Mariño que corre unos metros con nosotros dándonos ánimos. Se agradecen, de verdad.

11:35 – km 20 Estamos en la calle Montera, avituallamiento líquido. El suelo está empapado y el empedrado se pone peligroso, hay que bajar con precaución. Llegamos a la Puerta del Sol y el gentío es tremendo, dejan un estrecho pasillo para que pasen los corredores. Tenemos la media maratón a un paso.

11:41 – Media maratón. Estamos en la calle Mayor y todavía se oyen algunas bromas. Por experiencia sé que a partir de ahora, bromas, las justas. El tiempo oficial en la media: 2:11:29

11:45 – km 22,5. Estamos empezando a subir Ventura Rodríguez, una de las cuestecitas con la que la organización nos obsequia un año sí y otro también. Empiezo a sentir dolores en la rodilla izquierda. Goyo comenta que es mejor bajar el ritmo. ¡Cómo se nota que es el maestro!

km 25 Ya no sé ni la hora que es. Llegamos a la Ciudad Universitaria, junto al metro hay un avituallamiento. Cogemos un poco de agua y… ¡ta-chán! Goyo ha desaparecido. El maestro ha dejado colgado a sus alumnos. El cuarteto se convierte en trío. La caló sigue apretando. Mentalmente pienso: el calor es mi aliado, el calor es mi aliado, …

km 29 Junto a San Antonio de la Florida JuanMa se encuentra con todas las mujeres de su familia: esposa, hermana y madre. El trío se convierte en dúo, pero yo voy muy tocado de la rodilla.

km 30,5 El dúo dura bastante poco, en la M-30 Ramón se cansa de ir al trote cochinero y se marcha hacia delante. Me quedo solo en la parte más jodida, pero así es la maratón.

km 31 La carrera pasa por un túnel debajo de la M-30. La rampa de salida es impresionante. Aquí fue donde el año pasado me dejé las últimas fuerzas que tenía. Así que este año me lo tomo con calma y subo la rampa andando. Después de la rampa empiezo de nuevo a correr.

km 32 Junto al lago de la Casa de Campo me pasa un quinteto de corredoras donostiarras. Si mal no recuerdo del equipo EASOARRAK (o algo así) y me engancho para no ir solo.

km 35 En el puente de Segovia ya ando muy fastidiado de fuerzas. Recojo una botella de agua en este avituallamiento, miro el reloj y veo que son las 13:10 y yo había quedado con mi mujer a las 13:30. Me pongo a andar para dar tiempo a que llegue Al final del puente me encuentro con mis hijos y con mi mujer. Marisa ha pensado hacer conmigo estos últimos siete kilómetros. Sigo andando a buen ritmo para recuperar un poco las piernas.

km 36 Junto al cementerio de San Isidro me pasa un grupo de corredores con un globo que marca 4h30. Me pongo a correr otra vez, el ritmo es llevadero. Cada vez hace más calor, pero yo sigo pensando: el calor es mi aliado, el calor es mi aliado, …

km 37,5 Mi mujer tiene ganas de hacer sus necesidades por lo que me pongo otra vez a andar esperándola, ¡menuda acompañante me he buscado!

km 38 Después de salvar la cuesta de la calle Segovia me pongo a correr con la idea de no parar ya hasta meta. La subida del Paseo Imperial está llena de “cadáveres” que van andando y a los que sobrepaso con facilidad. Acabo de ver un tipo vestido de novia, ¡a por él! Otro que cae.

Estos cuatro últimos kilómetros se me hacen eternos, pero la gente sigue andando y yo les paso sin piedad. Me encuentro a Andrés Padilla que me anima. Hay que seguir, hay que seguir, pero ¿qué oyen mis oidos? Una orquesta tocando a buen ritmo. ¡No puede ser! Mis piernas se han vuelto locas, ¡quieren ir más deprisa!

km 41 Llego a Atocha por un estrecho pasillo de gente. Me acuerdo de mi compañero de entrenamientos Gonzalo, excelente corredor y ahora convaleciente por el brutal y cobarde atentado del 11 de Marzo. Esto va por ti, campeón, sé que es poco lo que puedo ofrecerte, pero va por ti. Tienes que recuperarte y el año que viene estar corriendo aquí. Tú puedes.

Al poco llego a la zona vallada y Marisa tiene que dejar de acompañarme. Aprieto un poco más, que ya se divisa la meta a lo lejos. En los últimos metros la emoción me desborda y entro gritando como un poseso en la meta. Paro el cronómetro y miro mi tiempo: 4:33:05. No está mal para haber entrenado tan poco. El tiempo oficial final: 4:36:38.

Sorprendente, no me encuentro demasiado mal. Bebo, como y hago unos estiramientos. Otra maratón más en mis piernas. Ya estoy pensando en la del año que viene y en entrenar más.

Muchas gracias a todos aquellos que estuvisteis animando durante la carrera. Un buen grito de ánimo se agradece en cualquier momento de la carrera.

Sobre la organización, como comentó Goyo, falló un poco en el tema del agua. Creo recordar que el año pasado había más agua en más puntos. Desde mi punto de vista, algo peor que el año pasado. Por cierto, la cola de los dorsales acabados en cero, ¡impresionante! Parecía como si hubiese más gente con el dorsal acabado en cero que el resto. Creo que estuve casi 20 minutos para poder entregar la bolsa de ropa.

XXVI Maratón Popular de Madrid

El domingo 27 de abril de 2003 se celebró la XXVI edición de la maratón popular de Madrid. Un mes antes, en concreto el 23 de marzo, en la celebración de la media de Fuenlabrada mi compañero de entrenamientos Antonio sufrió un infarto y aunque en un principio parecía que no salía, hoy, dos años después puedo decir que está bien, pero que muy bien. La única secuela es un problema en las cuerdas vocales que le impiden hacer ejercicio porque se asfixia enseguida. Ahora no corre, pero se mete buenas caminatas. Antes de la salida de la maratón, sus compañeros del Gran Grupo Garabitas le hicieron un homenaje en las puertas del Palacio de Telecomunicaciones, con el lema Va por ti Antonio.

Va por ti Antonio, claro que va por ti

Escamado con lo ocurrido el año pasado, decido ir a mi bola, sin ir con nadie. Además voy a intentar ir despacio en la primera parte para apretar en la segunda.

Durante la carrera veo a Elena varias veces y me comenta que Juan Ignacio me saca unos minutos, por lo que me pongo como objetivo alcanzarle.

En el tramo más desagradable de todos, cuando se pasa por el arcén de la M-30 doy alcance a Juan Ignacio que me comenta que va bastante mal, que siga yo a mi ritmo. Eso hago, voy bien en esos momentos, pero unos pocos kilómetros más tarde sufro la visita del hombre del mazo, aunque no desisto. La rampa que hay al pasar por debajo de la M-30 me deja bastante tocado y ese es el principio del calvario.

El objetivo de hacer 3h45 ya lo veo difícil y por lo tanto, ahora lo fijo en bajar de cuatro horas como en mis principios maratonianos.

Llego al puente de Segovia y allí está una buena amiga con sus niños y su hermana y su cuñado, que me animan a tope. Sólo quedan siete kilómetros para la meta y mi amiga decide acompañarme hasta el final, como el año pasado. No hay problema, el ritmo que llevo es patético, no creo que tenga ninguna dificultad para ir a mi vera.

Otro año más que llego a la meta, no me puedo quejar. Al final el tiempo es malo, pero he bajado de las cuatro horas: 3:55:07. Poco después llegó Juan Ignacio haciendo un tiempo de 4:04:04, ¡menudo montón de cuatros! Otra maratón más que hemos terminado y él ya lleva 26.

Posando antes de la carrera, todos muy felices

XXV Maratón Popular de Madrid

En la XXV edición de la maratón de Madrid, un escaso número de miembros del equipo MaraTI+D nos dimos cita en el Paseo de la Castellana para intentar la hazaña de recorrer 42.195 m. Para mi gusto el día fue muy caluroso, lo que hacía presagiar una carrera dura. Esta vez la organización por esperar al último domingo de abril casi celebra la prueba en el mes de mayo, ya que el día elegido fue el 28.

Tenía pensado correr con Juan Ignacio toda la carrera, pero en el kilómetro 6 tuve un problema en el gemelo de la pierna derecha que me “invitó” a correr más suavemente. Este problema ha conseguido que haya sido la maratón más dura en la cual he participado, ya que cada cinco kilómetros tenía que parar en los puestos de sanidad y realizar algunos estiramientos. Pero bueno, al tran, tran, he conseguido finalizar una maratón más, aunque el tiempo realizado se ha disparado un poco de lo que tenía pensado en un principio: 4:16:07, aunque no me puedo quejar porque correr lesionado casi toda la carrera tiene tela.

Me ha parecido que la organización ha rayado a gran altura, aunque puestos a poner un pero, comentaría el tema del guardarropa que se ha quedado un poco escaso para tantos participantes. Sin embargo, como descargo, la idea de dar agua cada 2,5 km ha sido excelente con el día tan caluroso que hizo.

Espero que el resto, no haya sufrido tanto como yo. Enhorabuena para Carlos, que en su primera maratón llegó a meta bastante bien (o eso me pareció). También hay que dar la enhorabuena a Andrés que en su primera maratón hizo un tiempo de 3h04. Impresionante.

Entrando en el puente de Enrique de la Mata, ¿Dónde está Wally?

XXIV Maratón Popular de Madrid

Después de que 1999 fuese una temporada extraordinaria, el año 2000 fue una catástrofe. Después de la media de Fuencarral me lesioné y estuve casi dos meses lesionado, yendo a rehabilitación. De nuevo el tendón de aquiles me hizo una mala pasada.

Este año también empecé con mal pie ya que me lesioné en el mes de enero. Estuve yendo al fisio y a finales de febrero pude empezar a entrenar desde cero. En vista de que no iba a llegar al último domingo de abril con un entrenamiento adecuado, decidí prepararme para el maratón de Laredo que se celebraba el último domingo de mayo.

Utilicé, por lo tanto, el MAPOMA como un entrenamiento largo, con la idea de hacer 30 km corriendo y el resto, andando. Al final Juanma no iba muy fino y entre el uno y el otro llegamos a meta como pudimos.

Esta era la XXIV edición de la Maratón de Madrid y salió un día bastante desagradable para correr, sobre todo por la lluvia. El ganador, José Ramón Rey, calificó la prueba como un infierno.

Este año el último domingo de abril fue el día 29 y ese día se celebró la prueba. Como últimamente me ocurre, empecé con mal pie el día. Después de levantarme con tiempo (tres horas antes) para ir tranquilo, al final llegué tarde a la foto debido al desacuerdo entre organizador y EMT para que ese día los corredores pudieran ir gratis en transporte público. Empecé a ponerme nervioso ya que tuve que volver a casa a por dinero. Otro fallo fue beberme casi 1,5 litros de agua antes de la prueba, lo cual me obligó a parar 3 veces durante la carrera a vaciar la vejiga. Al final, aunque tarde, contacté con algunos compañeros de MaraTI+D que todavía andaban pululando por el punto de encuentro. Los rezagados nos hicimos una segunda foto y al poco nos acercamos a la línea de salida donde supuestamente 10.000 corredores esperaban el pistoletazo de salida.

Goyo, JuanMa, Antonio (un nuevo fichaje para el equipo) y un servidor planeamos ir juntos hasta donde fuese posible, siguiendo un ritmo de, aproximadamente, 6 min/km y con esa intención salimos. Tras pasar la glorieta de Cuatroca, Antonio aumentó el ritmo y el grupo expedicionario se redujo en una unidad. El resto del grupo siguió unido hasta el km 25 donde la mayor fortaleza de Goyo se puso de manifiesto y el grupo quedó reducido solamente a dos. A partir del km 27 empezaron los problema para el G.E. y solamente conseguimos proseguir juntos bajando el ritmo y manteniendo la entereza en los peores momentos. Al final llegamos a la línea de meta juntos y hermanados (como buen G.E.) en un tiempo de 4:43:39.

Aunque es mi peor marca de siempre, esta maratón ha sido una de las más gozosas para mi, ya que después de no poder correr el año pasado y sufir tres lesiones jodidas en menos de un año, pensaba que lo de correr (y más una maratón) era cosa de otros. Además, por la última lesión, el entrenamiento había sido escaso. Sin embargo, no he tenido problemas con las lesiones y he cumplido mis objetivos marcados: llegar en condiciones al km 30 y terminar la maratón de cualquier manera. Otro motivo de gozo ha sido realizar toda la carrera con un compañero de MaraTI+D (JuanMa) ya que entre uno y otro, nos hemos ayudado a alcanzar la meta.

La organización me ha parecido brillante, el único pero que puedo indicar, ha sido el desconcierto que me ha provocado el hecho de indicar en el folleto que el transporte sería gratuito cuando al final no lo ha sido, pero en su disculpa, diré que parece ser que había un cartelote en la feria del corredor que indica esta circunstancia, que desgraciadamente no vi.

Para terminar, dar gracias a todos los compañeros de la empresa y de MaraTI+D que han animado al equipo durante la carrera. Si otras veces, se han merecido un 10 por su comportamiento ejemplar, esta vez, ni siquiera un 11 haría justicia. Y esto mismo es extensible al público en general que ha animado de manera impresionante en un día de perros y en medio de un puente salvaje, ¿dónde demonios ha salido tanta gente?

Llegando a meta con Juanma y Cristina

XXII Maratón Popular de Madrid

Hasta el momento, la temporada 99 ha sido la mejor temporada de mi vida. El hecho de que la maratón de San Sebastián se celebrara a finales de noviembre me llevó a comenzar el plan de entrenamiento con una base sólida y no empezar de cero como siempre me ocurre. Descansé un par de semanas después de la maratón de Donostia, ya que al correr tenía dolores de rodillas. Estas molestias me impidieron participar en el Trofeo Akiles, una de las carreras que más me gustan. Comencé el plan de entrenamiento de 18 semanas el 21 de diciembre, machacándome un poco para la carrera de Usera que se celebraba en enero. En ésta conseguí mi mejor marca en 10 km, realizando un tiempo de 41:39. Poco después, en Fuencarral batí mi marca de media maratón, pulverizándola un mes después en Coslada con un tiempo de 1:31:39. Más tarde, en los XI 20 km Villa de Madrid machaqué mi marca de 20 km, dejándola en 1:24:28.

CarreraFechaDistanciaTiempoPuntos
IV 10 km Pedestres Distrito de Usera17/1/991041:43448,91
XV Media Maratón de Fuencarral7/2/9921,0971:35:01426,48
XV Media Maratón de Coslada7/3/9921,0971:31:39467,96
XI 20 km Villa de Madrid28/3/99201:24:28496,39

Con estos presagios, imaginaba que podría mejorar mi marca en la maratón. La marca obtenida en los 20 km, a un mes de la maratón, extrapolada, indicaba un tiempo a realizar de 3:08:53. Mis entrenamientos a ritmo, sobre las 160 ppm, me daban un paso de carrera aproximado de 4:45/km, haciendo la cuenta de la vieja: 3:20:26. Por otro lado, Juan Ignacio desde Alemania y Cañadilla desde aquí intentaban convencerme de que las 3h15 eran un objetivo realista. Me planteé hacer un tiempo cercano a las 3h20. Mejor pecar de conservador.

Utilicé una hoja de cálculo que nos pasó Manolo Cabrera para calcular los tiempos de paso por los distintos puntos kilométricos, con la idea de hacerme una pequeña chuleta y pegarla a la correa del reloj. Ocurrió que hice los números tan pequeños (4 puntos) que luego era incapaz de leerlos según corría, al menos tenía en mente algunos kilómetros importantes y el tiempo que tenía que hacer en ellos. Esta hoja de cálculo necesitaba como entradas, los minutos totales empleados en terminar la prueba y la hora de salida. Utilizaba un factor r que dependía del perfil de la carrera y calculaba, el ritmo por kilómetro, el tiempo acumulado de carrera y la hora de paso por cada punto kilométrico. Esta hoja de cálculo fue bastante útil para elaborar el plan de puntos de encuentro. La siguiente tabla muestra los tiempos estimados por kilómetro para esta maratón.

kmrTotalInicio
2009.30.00
110.04.320.04.329.34.32
210.04.320.09.059.39.05
310.04.320.13.379.43.37
410.04.320.18.109.48.10
510.04.320.22.429.52.42
610.04.320.27.159.57.15
710.04.320.31.4710.01.47
810.04.320.36.1910.06.19
910.04.320.40.5210.10.52
1010.04.320.45.2410.15.24
1110.04.320.49.5710.19.57
1210.04.320.54.2910.24.29
1310.04.320.59.0110.29.01
1410.04.321.03.3410.33.34
1510.04.321.08.0610.38.06
1610.04.321.12.3910.42.39
1710.04.321.17.1110.47.11
1810.04.321.21.4410.51.44
1910.04.321.26.1610.56.16
201,030.04.411.30.5711.00.57
211,030.04.411.35.3711.05.37
221,030.04.411.40.1811.10.18
231,030.04.411.44.5811.14.58
241,030.04.411.49.3911.19.39
251,030.04.411.54.1911.24.19
261,030.04.411.59.0011.29.00
271,040.04.432.03.4311.33.43
281,040.04.432.08.2711.38.27
291,040.04.432.13.1011.43.10
301,040.04.432.17.5311.47.53
311,040.04.432.22.3711.52.37
321,080.04.542.27.3111.57.31
331,080.04.542.32.2512.02.25
341,080.04.542.37.1912.07.19
351,080.04.542.42.1312.12.13
361,080.04.542.47.0812.17.08
371,080.04.542.52.0212.22.02
381,180.05.212.57.2312.27.23
391,180.05.213.02.4512.32.45
401,180.05.213.08.0612.38.06
411,180.05.213.13.2812.43.28
42,1951,440.06.323.20.0012.50.00
1,3623.20.000.04.44

La maratón se celebró el 25 de abril y el día empezó fastidiado. Me levanté muy justo: dos horas y cuarto antes y no llegué a la hora prevista. Primera lección: hay que levantarse, al menos, con tres horas de anticipación. Habíamos quedado en el Palacio de Linares a las 8h30′ para la foto y me presenté a las 9h00′. Estaba todo nervioso, no encontraba a nadie, olvidé las botellitas de agua en casa y tenía la boca totalmente seca al llegar a Cibeles. Empecé a buscar por la zona de salida y al poco me encontré con Juan Ignacio, Elena y JuanMa ¡menos mal! También me encontré con Angel León Alcalde, antiguo compañero de la Escuela y que el año anterior Marisa había visto durante la maratón. Este decidió venir conmigo ya que no encontraba a sus colegas de Ciudad Real. La organización en la zona de salida era perfecta. Todo muy amplio, botellas para poder beber, guardarropa funcionando bien y abundantes y, lo mejor, todo el Paseo de Recoletos para la salida. Para evitar el problema de congestión del pasado año, se cambió el lugar de salida y parte del recorrido. Creo recordar que el Paseo de Recoletos tiene seis carriles de anchura. Una gozada. Nos colocamos decentemente en el pelotón de salida y esperamos el pistoletazo mientras veíamos caer a los paracas con su habitual precisión milimétrica.

Sonó el disparo y 33 segundos más tarde cruzamos la alfombra de salida. No estuvo mal la salida, se suponía que estábamos rodeados de 10.000 personas, aunque creo que Mauricio engañó un poco con esta cifra. Aunque habíamos perdido algo de tiempo en la subida hasta Plaza de Castilla, en el km 10 íbamos, aproximadamente, medio minuto sólo por encima del tiempo previsto. Bajando Príncipe de Vergara, pude comprobar que a Juan Ignacio le costaba seguir el ritmo. Aguantó a duras penas hasta Sol, donde le dejamos, tanto Angel, como yo. Pasamos la media maratón en 1:36:41, solamente 36 segundos perdidos respecto a lo previsto.

Seguimos a buen ritmo y sobre el km 26, Angel se para a orinar y me quedo solo. En el 27 seguía en tiempo, 2h04 y pico por las 2:03:43 previstas. Yo llevaba algunos kilómetros molesto, necesitaba soltar lastre, la Casa de Campo me parecía un buen lugar para hacerlo. Después de coger la esponja en el 27,5 se acerca de nuevo Angel, pero le comunico mi necesidad perentoria, ya veo que la Casa de Campo está demasiado lejos. Algo después de la cacerolada, entre dos coches me alivio. En cosa de un minuto soluciono el problema. Durante esos momentos Juan Ignacio, al que yo creá más lejos, me adelanta. Le cojo ya en la M-30 y un poco antes de llegar a Lago, le vuelvo a abandonar. La verdad es que me comporto como un cerdo, pero todavía me veo fuerte y veo posible cumplir mi objetivo, de hecho en el km 30, el cronómetro marca 2h19′, sólo un minutillo y pico más que lo previsto y después de parar. En Lago, entrego a Marisa mi riñonera, a la que creo culpable de mis anteriores necesidades y aunque había tomado glucosa anteriormente, me quedo sin mis barritas energéticas. Segunda lección: nunca viene mal energía extra para el final de carrera. Al salir de la Casa de Campo, empiezo a notar que ya no voy lo fino que quisiera, el ritmo decae y en el km 35 cuando veo a Jesús Cañadilla ya noto que voy mal. Esos últimos kilómetros los iba haciendo a 5:15. Subo la calle Segovia, el Paseo Imperial y el ritmo baja a 5:30. No logro recuperarme en la bajadita y empiezo a ver que manadas de corredores me adelantan sin piedad. Sobre el kilómetro 39 se acerca Parra y aunque me anima lo que puede, ya no doy más de si. En estos momentos, en la calle Bustamante el viento en contra sopla de lo lindo. En el 40, el cronómetro marca 3:14:00, por lo que llevo perdido casi seis minutos. Subo como puedo Méndez Alvaro, paso Atocha y como a 500 m de meta me adelanta Fernando Goicolea que viene fresco como una lechuga. Generosamente me espera y entramos juntos y hermanados en meta con un tiempo de 3:27:32, mi mejor marca personal, bajando 7:44 la marca anterior y consiguiendo por primera vez en mi vida bajar de tres horas y media, uno de mis objetivos atléticos. Juan Ignacio se recuperó en los últimos kilómetros y llegó a 14 segundos, una gran marca para los entrenamientos que había hecho en Alemania.

Aunque contento con la marca, creo que en esta maratón ha sido donde más he sufrido, ya que desde el km 34 empecé a decaer y no levanté cabeza en ningún momento. En todas las anteriores, tuve un momento de crisis, pero al final siempre me recuperé. Es posible que en los kilómetros finales necesitara algo de energía que me hubiese proporcionado las barritas, aunque comí naranjas en casi todos los avituallamientos. También es posible que hiciera un planteamiento demasiado ambicioso al principio, ya que en los primeros kilómetros las pulsaciones se acercaban a las 170. Llegué a meta un poco mareado, quizás por el calor, quizás por el esfuerzo, no lo sé. Pero lo más importane, una maratón más a la buchaca.

Angel cumplió a la perfección mi plan, hizo 3:20:16. Coco cascó en la segunda parte y terminó con un tiempo de 3:04:35, prometiendo que nunca más intentaría bajar de las tres horas. Andrés el vecino hizo un gran tiempo: 2:46:06 aunque se lamentaba de que Juan, el vecino, hiciera 2h43 y él no hubiera podido. De MaraTI+D el mejor fue Javier Gallego que se quedó a sólo dos segundos del récord de Manolo el pasado año. Este se tuvo que retirar ya que había dormido poco durante la semana y además tuvo problemas gástricos. Liborio hizo un carrerón, terminando en 3:23:58. Alberto Cánovas también lo bordó, haciendo la segunda media maratón más rápida que la primera, hizo 3:28:34. El resto del equipo, más o menos, en sus tiempos. JuanMa llegó también un poco fastidiado por haber comido algo que le sentó mal, hizo 4:09:05. Francisco bajó, de nuevo, la barrera de las cinco horas, terminando en 4:46:49.

Curiosamente, aunque sufrí bastante en los últimos ocho kilómetros, la recuperación fue excelente: baño, siesta y paseo me sentaron de maravilla. El lunes, al hacer la prueba de bajar la escalera, contemplé que bajaba sin ningún problema. El martes tenía los gemelos muy tirantes y el miércoles, prácticamente no me acordaba del esfuerzo realizado. Lo mejor de esta maratón: la recuperación.

Entrando en meta con Fernando y haciendo mi mejor tiempo

XXI Maratón Popular de Madrid

El año anterior no pude realizar la típica maratón de otoño debido a una lesión un poco chunga: unas zapatillas ASICS que me costaron once mil y pico pelas me fastidiaron el tendón de aquiles. La señora Milagros, la curandera de Bargas, me dijo que el tendón no estaba en su sitio. Después de estar parado desde septiembre, cambié de zapatillas (Puma Trinomic Control) y reaparecí el 30 de noviembre en Canillejas.

Estuve corriendo a medio gas hasta Fuencarral. Las nuevas zapatillas me volvieron a romper: una fascitis plantar en el pie izquierdo. Otra vez a compar zapatillas (Brooks Vapor). A principios de marzo de nuevo parado por una contractura en el gemelo de la pierna derecha. Conseguí arreglarme con varias visitas al fisio y gracias al producto Red Hot que me aplicó el masajista. Sin embargo, la fascitis ahí seguía.

Un mes antes de la maratón, concretamente el 23 de marzo, nació mi hija. Con la problemática que conlleva una niña recién nacida volví a perder días de entrenamiento, parecía que iba a llegar a la maratón bajo de forma total. Sin embargo, me probé en los X 20 km Villa de Madrid y me encontré bastante bien, haciendo mi mejor marca personal en esa distancia.

CarreraFechaDistanciaTiempoPuntos
XIV Media Maratón de Fuencarral8/2/9821,0971:38:05391,16
X 20 km Villa de Madrid5/4/98201:31:52399,65

Este año la maratón se celebró el 26 de abril de 1998, el mismo día que mi primera maratón, allá en el lejano año 1987 y coincidiendo con el cumpleaños de mi amigo Enrique. Mapoma había cambiado el recorrido, supuestamente suavizando el trazado final, eliminando la subida de Acacias hasta Atocha, yendo por Pirámides por el Pasillo Verde hasta la calle Bustamante, aunque luego había que subir Méndez Álvaro hasta Atocha. También eliminó el Retiro como meta, llegando ahora al Paseo del Prado. La salida también se sacó del parque de El Retiro, aunque se dio muy cerca de éste, en la calle Alcalá.

Recorrido de la Maratón de Madrid 1998

En la foto se pueden ver bastantes miembros del equipo MaraTI+D con el uniforme oficial una hora antes de comenzar la maratón con la Puerta de Alcalá al fondo. Ese año corrieron 18 compañeros.

Foto de equipo con la Puerta de Alcalá al fondo

Habíamos quedado Ángel, Pedro y un servidor para intentar hacer la maratón en tres horas y media. Pedro no apareció, por lo que salí con Ángel. La salida fue horrorosa ya que por lo estrecho de la calle se formó un embudo a los 100 metros. Perdimos un par de minutos.

Fui con Ángel hasta el kilómetro 31, en el Paseo de Castaños (bajada de la Gta. de las Seis Hermanas hasta Lago) en el que se marchó por su cuenta. Ahí empecé a pagar los pocos kilómetros realizados de preparación.

Anduve renqueando hasta el 36 (Puente de Segovia) en el que los gritos de ánimo de Marisa, Chelo y Luis me dieron alas para afrontar las cuestas finales. Desde el km 39 hasta meta me acompañó Parra que había hecho la segunda media maratón con Coco. Terminé la maratón estableciendo mi mejor marca personal en 3:35:16. Otro año que no consigo bajar de 3h30. Desgraciadamente, la zona de meta era un verdadero caos y, encima, se puso a llover.

Manolo estableció el récord de MaraTI+D en esta distancia, con un tiempo de 2:49:25, entrando en el puesto 172. Javier tuvo problemas intestinales y no le pudo seguir, terminando en 2:57:32. Andrés el vecino hizo un tiempo de 2:51:17, en el puesto 212. Coco, debido a una salida fatal, se quedó en las puertas de bajar de las tres horas, hizo 3:00:02.

XX Maratón Popular de Madrid

Se celebró el 27 de abril de 1997. Una buena amiga por fin se decidió a probar esta loca y hermosa aventura. Realizamos un entrenamiento serio siguiendo las pautas, más o menos, del programa Runcoach. Eso sí, realizando muchos menos kilómetros de lo que indicaba el plan. Con el equipo MaraTI+D realizamos bastantes carreras antes de la maratón:

CarreraFechaDistanciaTiempoPuntos
XVII Carrera Popular de Canillejas17/11/9612,81:10:36181,8
XVI Trofeo Akiles1/12/961056:55134,9
XIII Carrera Popular de Aranjuez22/12/961053:36188,3
XVII Media Maratón Universitaria2/3/9720,81:55:30212,0
XIX Media Maratón de Coslada23/3/9721,0971:57:55207,1
IX 20 km Villa de Madrid13/4/97201:52:51194,3

En la tabla se puede ver, que se alcanzó el punto de forma óptimo a mediados del mes de marzo, algo antes de la fecha de celebración del maratón.

En la foto se pueden ver bastantes miembros del equipo MaraTI+D con el uniforme oficial una hora antes de comenzar el maratón.

Posando el equipo MaraTI+D junto a una de las puertas del Retiro

A la derecha de la foto aparece mi amiga y debajo, un servidor. Hay que notar que Juan Ignacio está con la camiseta conmemorativa de los veinte maratones realizados.

Salimos a un ritmo constante de 6 min/km y durante la carrera se nos fueron acoplando diversos corredores que marchaban a ese ritmo. Fue una experiencia emocionante ir con una mujer ya que los gritos de ánimo son fabulosos. Antes de llegar al km 10 adelantamos a Francisco y se unió al grupo. Sobre el km 24 decidió ponerse a andar.

Continuamos nuestro camino y en la Casa de Campo se nos acopló Juancho, que nos acompañó durante todo el recorrido en dicho lugar. Llegamos al km 30 (salida de la Casa de Campo) con un tiempo aproximado de tres horas, clavando el ritmo que nos habíamos propuesto seguir.

Cuando llegaron las terribles cuestas después del estadio Vicente Calderón, el grupeto que se había formado se rompió en mil pedazos. Nuestro ritmo decayó algo pero nos mantuvimos firmes. Sobre el km 37 apareció Parra que nos acompañó hasta el final.

Desde la Gta. de Sta. María de la Cabeza hasta Colón fuimos pasando a cientos de personas que habían optado por andar. Mi amiga sentía la tentación de hacer lo propio, pero ni Parra ni yo se lo permitimos. Al entrar al Retiro, los ánimos de mis cuñados pusieron alas en los pies de mi amiga, llegando a meta con un tiempo de 4:16:21. Sin lugar a dudas, la maratón donde mejor me lo he pasado y de la que me siento más satisfecho.

Entrando en meta junto a una buena amiga. Muy satisfecho.

Javier arrebató a Manolo el récord de MaraTI+D, bajando de las tres horas, dejándolo en 2:56:38. Bernardo hizo un carrerón con 3:08:25 y Luis de la Torre también hizo un marcón: 3:18:59. Otro año más, Juan Ignacio completó su maratón, ¡ya lleva 20!

XIX Maratón Popular de Madrid

Se celebró el día 28 de abril de 1996. En Telefónica I+D ya se había formado el equipo de atletismo. Yo me uní a ellos un poco antes de la maratón, corriendo los 20 km Villa de Madrid (1:44:22), por lo tanto, la celebración de esta carrera suponía mi segunda carrera dentro de MaraTI+D.

El año anterior tuve que retirarme en el km 31 por una maldita tendinitis en el tendón de aquiles (en esos momentos no sabía la guerra que me iban a dar los malditos tendones de aquiles) y no estaba dispuesto a que este año me pasase lo mismo. Con la experiencia del año pasado me di cuenta de que es mejor llegar corto de preparación que lesionado (cosa obvia, por cierto).

Había estado entrenando con una amiga desde el mes de junio del año anterior y no había conseguido convencerla de correr y entre unas cosas y otras llegué a la gran cita un poco falto de entrenamiento por lo que realicé los primeros kilómetros (hasta la mitad) junto a Miguel Angel Rivera Tejero que se encontraba lesionado en un glúteo.

Después de sufrir las inevitables cuestas del final, llegué a la meta en un tiempo de 3:55:46. De acuerdo con Purdy y la marca realizada en los 20 km, el tiempo estimado sería de 3:54:27, por lo que la marca -aunque peor que la del año pasado- no estaba mal del todo, sobre todo porque el entrenamiento había sido escaso.

En la foto se puede ver a diversos miembros de equipo MaraTI+D todavía sin el uniforme oficial que sería entregado en el verano de ese mismo año 1996. La Carrera Popular de la Melonera supuso el debut con el uniforme.

Última foto sin el uniforme del equipo

Aunque Javier no corrió, estuvo durante toda la carrera acompañando a los demás, repartiendo agua, etc. Animando, que es lo importante.