VI Carrera Proniño

Se trata la Carrera Proniño de una carrera significativa para el equipo; no obstante llevamos el nombre de la fundación en la camiseta. Es por eso que esperaba una buena participación maratidiana, pero hoy nos hemos dado cita junto a la boca de metro de Ronda de la Comunicación un nutrido grupo… tantos como cinco. Está claro que somos un equipo de chichinabo.

proninio-2015-selfie
Preparándonos para la foto

proninio-2015-maratid
Foto del equipo. Gracias a Iñaki por ambas fotos

Al contrario que en la Ciudad de los Ángeles, hoy hemos tenido suerte con la climatología porque aunque hacía sol, corría una brisa fresquita que hacía que la temperatura fuese más agradable. Eso ha hecho que se pudiera correr mejor que hace dos semanas.

Salí con la idea de hacer sobre 42:30, lo que implica llevar un ritmo de 4:15 durante toda la carrera, pero se trata de una prueba donde el terreno es ondulado, por lo que conviene recortar segundos en las zonas más favorables para tratar de compensar la pérdidas en las subidas. Así, salí algo fuerte e hice los dos primeros kilómetros bastante rápidos, a 4:00 y a 3:58, pero enseguida vi que no tenía piernas para muchas alegrías, las notaba cansadas, por lo que el ritmo fue decayendo poco a poco.

Suele ocurrirme en las carreras de diez kilómetros que donde peor lo paso es en el sexto y séptimo kilómetro y esta vez no fue una excepción, además se juntó que esos kilómetros transcurren por la zona que quizás sea la más dura. Estaba deseando pasar el kilómetro ocho porque sabía que pasado ese punto hay una cuesta abajo que ayuda un poco a recuperar.

Del ocho y medio hasta el nueve es hacia arriba, pero no se me dio tan mal como temía, quizás porque ya veía la meta cerca. Sabía que un poco más de ese hito kilométrico el perfil es más llano e incluso favorable en la última recta de meta. Lo peor de la recta de meta es que se hace muy larga. Son cuatrocientos metros, pero parece que no terminan nunca. Según que iba acercando a meta veía que el cronómetro se iba acercando peligrosamente a los cuarenta y tres minutos, por lo que apreté los dientes todo lo que pude, de esta forma conseguí pasar por debajo del arco de meta cuando el reloj marcaba 42 minutos y 56 segundos, aunque descontando el tiempo que tardé en pasar la línea de salida se queda en 42:43 haciendo algunos segundos más del objetivo previsto, pero tengo que darme por satisfecho ya que mi estado de forma dista bastante de lo que quisiera.

proninio-2015-meta
Entrando en meta por la tangente. Foto cortesía de Sport Life

Después de entrar en meta, sprint hasta el guardarropa para coger las octavillas que debía repartir para promocionar la Carrera Popular Barrio del Zofío, carrera de mi barrio que se celebrará el domingo que viene y a la que os animo a todos a participar. Una magnífica carrera organizada por corredores para corredores. No os sentiréis defraudados.

cartel-carrera-zofio-2015
Cartel de la Carrera Popular Barrio del Zofío

XXX Carrera del árbol

Se celebra en Vallecas todos los años una carrera no competitiva organizada por el Club Deportivo el Árbol. El distintivo de esta carrera es que todos los llegados a meta son obsequiados con un árbol, bueno más concretamente, un esqueje de árbol.

A punto estuve de no poder participar, porque hice la inscripción el 15 de mayo y ya ni me acordaba que los días de recogida de la camiseta dorsal eran el martes, miércoles y jueves. Tenía la creencia de que al igual que todas, el dorsal se debería recoger el viernes y el sábado. Todo ufano, el viernes por la mañana entré en la página web de la carrera para ver el lugar de recogida de la camiseta y descubrí, para mi desgracia, que ya se había acabado el plazo. Busqué un número de contacto en la web y llamé al presidente del club que organiza el evento para ver si había manera de conseguir la camiseta. Le estuve llorando un poco y accedió a permitirme que fuese el sábado al polideportivo de Palomeras a por las camisetas de marras.

Así que el sábado a las tres en punto estaba en el polideportivo de Palomeras. La actividad allí era frenética. Estaban preparando las bolsas que iban a regalar a los corredores y había multitud de voluntarios introduciendo productos diversos en las bolsas. Gracias a la amabilidad de esta gente nos hicimos con nuestras bonitas camisetas que al día siguiente lucían esplendorosas ;-)

carrera-arbol-2015
Con nuestras bonitas y llamativas camisetas

Este año habían decidido aumentar el kilometraje de cuatro a cinco kilómetros, no sé muy bien por qué, así que tocaba meterse un kilómetro extra entre pecho y espalda. Al tratarse de una prueba no competitiva decidimos salir los cuatro componentes de la foto al ritmo del más lento, por lo que empezamos muy tranquilos y muy tranquilos seguimos hasta el final, excepto uno de los componentes del grupo, que ya cansado de ir a ritmos sobre los seis minutos decidió cuando faltaba algo menos de dos kilómetros acelerar el paso. Así que nos quedamos sólo tres que llegamos a meta en buena comunión.

Una vez traspasada la línea de meta, fuimos obsequiados con una botella de agua, un Aquarius y una bolsa de deporte muy mona donde había diversos regalos: un tetrabrik de caldo Aneto, unos balón de baloncesto deshinchado, un zumo, un batido y un contenedor de basura de los amarillos, para envases, en miniatura muy útil para utilizarlo como contenedor de lapiceros y bolígrafos. Todo por el precio de 6 € más 20 céntimos de comisión.

contenedor-amarillo
Contenedor amarillo miniatura

El burrito no venía en la bolsa del corredor ni dentro del contenedor. Lo adquirí en la tienda solidaria del Refugio del Burrito. Y ya aprovecho a publicitarlos, por si alguno quiere ayudar a esta organización que se encarga del cuidado y protección de estos animales frente a una vida de abandono y sufrimiento, mientras otros aún juegan un papel vital en la vida y felicidad de muchas personas. Ellos son el alma de todo lo que hacemos aquí en El Refugio del Burrito.

XXXVII Carrera Popular de la Ciudad de los Ángeles

He participado, por segunda vez, en la Carrera Popular Ciudad de los Ángeles. Se celebraba nada menos que la XXXVII edición de esta carrera, lo que la convierte en una de las más longevas de las populares de Madrid. Este año ha dejado de ser gratuita, pero el precio de la inscripción de sólo 3 € es prácticamente simbólico.

Llegamos sobre las 8:20 al lugar donde está ubicada la meta/salida y ya hacía bastante calor, lo que me dio muy mal rollo. Para correr prefiero el frío, sin ningún género de dudas. Pero en esta época del año, es más fácil que salga un día caluroso que frío.

carrera-angeles-2015-antes
Posando con una amiga antes de comenzar la carrera

La carrera son tres vueltas a un circuito de algo menos de 3,3 km, con alguna pequeña cuesta que se hace notar, más si cabe debido al calor. Sobre todo hay un bonito repecho al final de cada una de las vueltas que se me hizo duro, más duro en cada una de las vueltas.

Siendo mi 228ª carrera popular, sufrí dos errores de principiante, debido sobre todo a las prisas. El primero de ellos fue no hacer doble nudo a los cordones de las zapatillas. Eso provocó que sobre el kilómetro tres se me desabrochara la zapatilla izquierda. Tuve que parar a atarla porque no iba nada cómodo con el cordón en ese estado.

El segundo error fue no hacer doble nudo a la otra zapatilla aprovechando esa parada. Eso provocó que en la siguiente vuelta tuviera que volver a parar. Estas dos paradas aparte de hacerme perder algunos segundos, consiguieron que el ritmo fuese un tanto irregular y que no consiguiera ir cómodo en ningún momento. Bueno, las paradas y que no ando muy fino últimamente como ya me di cuenta en el entrenamiento del martes.

Salí con la idea de hacer sobre 42 minutos, aunque en mi fuero interno creía que quizás pudiera hacer 41. La idea era ir in crescendo en cada una de las vueltas, por lo que iba controlando con el cronómetro el ritmo. Hice el primer kilómetro en 4:18 y aunque fue algo más lento de lo pensado lo di por bueno debido al atasco que sufrí en los primeros metros.

En el segundo vi en el cronómetro que el ritmo bajaba de cuatro minutos, por lo que traté de calmarme un poco, que me veía algo acelerado, aunque el ritmo alto era debido a que el terreno es favorable. Al bajar algo el ritmo hice ese kilómetro en 4:04. La cosa iba bien.

El tercer kilómetro, aunque empecé con el problema de la zapatilla, se fue a 4:19 y el cuarto, en el que tuve que parar a atarla sólo conseguí hacer 4:33, se me irían quince o veinte segundos en la parada. Hasta ese momento iba junto a una chica y al volver a ponerme en marcha vi que iba unos cincuenta metros delante de mí. Traté de acercarme a ella, pero no era posible, no marchaba todo lo bien que me hubiese gustado.

Visto lo visto, ya había desechado aumentar el ritmo en la segunda vuelta. Me conformaba con seguir al ritmo que había hecho en los primeros kilómetros y más o menos así fue, hice el quinto y el sexto en 4:16 y 4:19, pero pasado ese sexto kilómetro se me desabrochó la otra zapatilla y entre que volví a parar y que aflojé algo el ritmo al beber agua y la cuesta, hice ese séptimo kilómetro el peor de todos, en 4:55.

Ahora venían dos kilómetros favorables. Hice el octavo en 4:17 y el noveno, ya muy cansado y muy acalorado se fue a 4:27. En la última cuesta de la jornada me adelantó David, el de Danone, me animó, pero ya iba muy mal y no pude ni seguirle. También salió ese kilómetro (bueno, sólo fueron 800 metros) en 4:27. Salieron en total 9,8 km.

Total que entre esos problemas y que no iba nada fino, sufrí bastante y llegué a meta con un tiempo oficial de 43:05. Un tiempo no muy allá, pero cuando no se puede, no se puede.

Aunque a mí se me dio fatal, la amiga con la que había venido hizo una buena carrera y consiguió auparse al tercer puesto del cajón.

No me veo, no me veo

El calor no me gusta nada para correr. Yo no sé las veces que lo habré dicho. Ya lo dice Jack Daniels que el calor es uno de los mayores enemigos del corredor. Él calcula que cuando la temperatura sobrepasa los 16º C (que se corresponden con 60º F) el rendimiento del corredor empieza a disminuir y lo justifica diciendo que la sangre, que debería estar llevando oxígeno a las piernas, se encarga además de dirigirse a la superficie de la piel para refrescar. Ese menos aporte de oxígeno a las piernas provoca la bajada del rendimiento.

Pues no sé si será el calor o qué, pero no me veo, no me veo para la carrera del domingo. Se me están quitando las ganas de ir el domingo a la Ciudad de los Ángeles. Espero que mañana esté más optimista.

Como ayer no pude salir a correr, estuve de profesor particular, he salido hoy viernes, pero solo. Y ya que estaba solo, he ido a Parque Sur para cambiar un poco la rutina. Y es cierto que hacía menos calor que el martes, no sé si porque era más tarde, pero se notaba, vaya si se notaba.

Sin mirar el reloj, sin controlar el ritmo he dado tres vueltas al parque totalizando 9 km en un tiempo de 45:12 @ 5:01 min/km. El caso que el ritmo medio no ha estado mal, pero ni aún así me veo para el domingo.

Terrible caloret

No ha llegado el verano todavía, ni siquiera el cuarenta de junio y está haciendo un calor horripilante en Madrid. Hoy andaba el termómetro cerca de los treinta grados y se corría fatal, con la boca seca y una sensación de sed horrible.

Aún así, después de una primera vuelta tranquila, hemos apretado de lo lindo en la segunda, haciendo kilómetros a 4:15, 4:11, 4:19 y 4:27. Los tres primeros más o menos como pensaba, pero en el último iba muerto ya y bastante he hecho con poder bajar de 4:30 que no lo veía ni posible.

Poco después de pasar ese último kilómetro de la segunda vuelta, he parado enseguida, ya que he visto a una amiga que andaba por allí y me he quedado hablando con ella. Me ha venido bien porque estaba totalmente fundido.

Me estaba probando para la carrera del domingo, pero ya he visto que no estoy nada bien. Me tocará sufrir.

En total han sido 9,2 km en un tiempo de 46:28 @ 5:02 min/km. Un poco triste porque no me veo en buena condición y bastante harto del calor.

Nos atrae como un imán

Hoy hemos salido en bici. La segunda vez esta temporada, así de triste es. Y como casi siempre, las bicicletas nos han dirigido por el carril bici hasta San Martín. Parece como si este pueblo nos atrajera como un imán. La verdad es que el carril bici que va desde Madrid hasta esta localidad, aunque está un poco abandonado, provoca mucho “tráfico” de bicicletas y uno de los que sacan beneficio es el San Marcos, que siempre está lleno de ciclistas desayunando.

Hacía algo de fresco a eso de las nueve de la mañana así que decidí salir con manguitos. Y menos mal, porque sólo me los quité ya cuando veníamos de vuelta.

Como siempre, el viento se hace notar. Viento en contra para allá, sobre todo al rodear Perales del Río, pero después de subir la Marañosa el terreno es favorable y aunque el viento se nota, no impide el avance. Una vez en San Martín, parada en el San Marcos a desayunar y vuelta a casa.

san-martin-once
En la terraza del San Marcos, con mi maillot de la ONCE y mi rodilla magullada

A la vuelta el viento era favorable, pero en algunos tramos daba también en contra. Es increíble lo del viento. Ya lo dice uno de los puntos de la ley de Murphy del ciclismo: el viento dará de cara siempre.

De todos modos, la vuelta se nos hizo más dura. No sé el motivo. Hicimos unos 54 ó 55 kilómetros entre la ida y la vuelta.

Furacín, milagrosa pomada

Hoy he quedado temprano, a las 8:30, con Miguel. La convocatoria estaba abierta a todo pradolonguero viviente, pero no ha venido ninguno más. No problem, entre los dos nos bastamos y nos sobramos para devorar kilómetros como quien no quiere la cosa.

Me he levantado francamente bien. Es increíble, pero gracias a la pomada Furacín, las costras ya han desaparecido, tanto las del hombro como las de la rodilla, por lo que el movimiento del brazo y de la pierna ya es casi perfecto.

furacin
Furacín, milagrosa pomada

Hemos ido al Parque Lineal, pero no con la idea de hacer el circuito completo, sólo llegar al último puente y vuelta. Y para ir para allá, fenomenal. Como siempre suele ocurrir, viento a favor y avanzando sin esfuerzo pensando ¡qué bien voy hoy! A la vuelta, lo normal, a luchar contra el viento.

Los kilómetros a la vera del río han sido a buen ritmo, segundos por debajo de cinco; sin embargo, subiendo para el barrio ya iban costando los kilómetros. En total hemos hecho 14,6 km en un tiempo de 1:15:43 @ 5:10 min/km.