Otro enredo más

Algunas veces, por motivo de trabajo, tengo que salir a correr con el móvil encima. Solía hacerlo con una funda enganchada al brazo, pero siempre me ha resultado incómodo llevar algo en le brazo. Si lo dejo algo flojo, se mueve, se cae; si lo aprieto, me duele el brazo. En fin, un horror.

Hace ya un tiempo Nelson me indicó que habían sacado una especie de riñonera pero más discreta de las que existían antes que servía para meter el móvil, las llaves y poco más y el otro día también fui obsequiado en mi cumpleaños con un artilugio de estos. Hoy lo he probado y me ha resultado bastante convincente, bastante más cómodo que lo del brazo.

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Riñonera para el móvil

Hoy hacía un día soleado aunque algo fresco. Por donde daba el sol se iba genial, por la sombra, ya no tanto. Hemos salido por Madrid Río y la verdad es que en casi todo el camino daba el sol, así que frío no hemos pasado. Eso sí, debido al buen tiempo, el paseo estaba repleto de gente en bici, andando, corriendo, en patines, etc. A veces resulta peligroso moverse un poco a la derecha o a la izquierda porque no es difícil que te arrolle alguna bici.

Después de dieciséis kilómetros del domingo pasado hoy tocaba aumentar un poco más. Así que hemos planeado hacer dieciocho. La jugada era clara, bajar por el carril bici hasta el Parque Lineal y ahí coger el carril de Madrid Río hasta un poco más de la Casa de Campo, que hicieron los 9,6 km. Desde allí vuelta casi por el mismo camino, porque los últimos kilómetros son algo distintos de los primeros de la ida.

Iba con una compañera y esta chica en cuanto llega a Madrid Río se motiva con la gente y ha empezado a aumentar el ritmo y hemos hecho un montón de ellos a poco más de cinco. Está fuerte la criatura.

Ya casi finalizando el recorrido, inmersos ya en el Parque de Pradolongo nos hemos encontrado con Esteban y Pepe y nos ha hecho gran ilusión encontrarlos porque hacía bastante tiempo que no veía a Esteban. Y ahí está el tío, fenomenal, con su interesante filosofía sobre esto del correr. El no concibe esto de sufrir cuando se corre, la meta de correr, dice, es ir a un ritmo que te permita ir de orgasmo en orgasmo.

Al final conseguimos completar los 18 km en un tiempo de 1:34:11 @ 5:14 min/km, quizás ya algo ya hartos de tantos kilómetros.

Ayer me pesé después de un par se semanas sin hacerlo y la báscula marcaba 68,6 kg. Me parece que no llego a sesenta y seis kilos, como me propuse, ni en broma.

Estirando gemelos

Llevo un par de semanas con molestias en el tendón de aquiles. Pensado cual puede ser el motivo he llegado a la conclusión de que puede ser debido a que he cambiado de sitio para hacer los estiramientos de gemelos. Antes los hacía en la escalera, apoyando la planta del pie del gemerlo que quiero estirar sobre el escalón y dejando el otro pie colgando y que todo mi cuerpo “tire” hacia abajo. Ahí la gravedad juega un papel importante, haciendo que el músculo se estire más.

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Estirando el gemelo a la perfección

Así he estado haciendo los estiramientos años y años, pero llevo unos meses, por aquello del frío, que los hago dentro de casa. También utilizo un escalón para hacerlo, pero es menos alto y el estiramiento no es tan efectivo. Estoy casi convencido de que ha sido este cambio de rutina lo que me ha provocado el problema en el tendón. Veremos si ahora que he vuelto al escalón “primario” consigo recuperarme.

Hoy he salido tarde de casa y cuando he llegado al punto de encuentro ya no quedaba nadie. Lo único positivo es que era completamente de día. Un último estiramiento y zumbando para ver si conseguía encontrar a los compañeros. Y los he visto cuando llevaba dos kilómetros y medio aproximadamente. Ahí me he dado la vuelta y he continuado con ellos.

Y ha durado poco el grupo completo porque al acabar la primera vuelta, uno que se va a casa, otros que aceleran el paso, total que me he quedado solo con Joaquín. Y bien que hemos ido los dos juntos porque entre que a él le molesta un pinchazo en el muslo y a mí me molesta el tendón, parecíamos una pareja de lisiados. Ya estamos buscando excusas para Villarrobledo…

Joaquín se quedó en la parte baja del parque y a partir de ahí decidí acelerar un poco para ver cómo respondía el tendón. Y no respondió mal, ni me dolió más, ni menos.

En total hice poco más de 9 km en un tiempo de 46:22 @ 5:07 min/km. A ver si nos vamos recuperando para la media que ya queda algo menos de un mes.

Medias de recuperación Thuasne

Llevo desde 2010 utilizando medias de recuperación. Las utilizo sobre todo después de un entrenamiento duro. Pues bien, en mi cumpleaños he recibido de regalo unas bonitas medias de recuperación, así que ya tengo tres. La verdad es que tienen una pinta estupenda…

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Medias de recuperación Thuasne

Y me van a venir de perilla porque ando tocado del tendón de aquiles y entre las medias de compresión cuando corro y las de recuperación para después, ayudado por los masajes, los estiramientos y la crema antiinflamatoria se me tiene que curar ¡pero ya!

Hoy nos hemos juntado cinco en el punto de encuentro. Da gusto cuando llegas a eso de las siete de la tarde y ya se ve. Una pasada. El caso es que entre que mi tocayo sigue con sus cuestas, que Joaquín anda algo tocado y que el resto no querían ir muy deprisa, me he encontrado en la segunda vuelta más solo que la una.

Aunque me molestaba el tendón, he decidido aumentar un poco el ritmo, tratando de acercarme a un ritmo crucero de 4:30 y bueno, alguno se me ha ido un poco por encima más por falta de concentración que otra cosa. En mi descargo diré que había bastante barro en algunas zonas y que el viento soplaba una barbaridad.

He hecho dos vueltas, con el añadido del final para totalizar 10 km pero no sé qué le ha pasado al GPS porque me he tenido que salir del parque para que llegara a la decena de kilómetros. Voy a tener que mosquearme con el nuevo cacharro.

He corrido los 10 km en un tiempo de 50:46 haciendo los primeros cinco en 28:06 @ 5:37 min/km y los segundos en 22:36 @ 4:31 min/km. Y la experiencia no ha sido satisfactoria del todo debido al aquiles maldito.

La gente se abriga más de la cuenta

Hoy hacía un día muy agradable en Madrid. Un día soleado y una temperatura rondando los diez grados. Durante el entrenamiento nos hemos cruzado con bastantes corredores y corredoras por el parque Lineal. Me ha llamado la atención la cantidad de gente que hemos visto abrigados hasta las orejas. ¡No puede ser bueno abrigarse tanto! Claro, luego vienen los constipados.

Ayer tocó celebración así que hoy tocaba hacer unos cuantos kilómetros para quitarse el exceso del día anterior. Y para hacer una tirada larga, lo mejor es ir al Parque Lineal, que me pilla cerca de casa y es muy agradable el circuito, a la orilla del río.

Casi sin darnos cuenta se han ido pasando los kilómetros, sobre todo los de ida que daba el viento a favor, como suele ocurrir. Luego a la vuelta algo más duro por el viento en contra y por la subida desde el río, pero lo hemos hecho a buen ritmo. Y eso que el tendón de aquiles me sigue molestando. Tendré que insistir con el automasaje y los estiramientos.

En total han sido 16 km en 1:24:44 @ 5:18 min/km.

Felices 49

Hoy han me han caído cuarenta y nueve añazos… estoy empezando a salir de la adolescencia ;-) ¿Y qué mejor forma de celebrarlo? Pues saliendo a correr un poquillo con los compañeros.

El martes no salí a correr porque me molestaba un poco el gemelo, pero hoy no notaba nada… en el gemelo… porque el tendón de aquiles izquierdo me ha estado haciendo la puñeta. Así que sólo di una vuelta y muy despacio. Y tan despacio, ya que hice 5 km en 30:01 min @ 6:00 min/km.

Y después de correr, hay que celebrar el nuevo año con una tarta y unas velas, de lo contrario sería un triste aniversario.

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Bonita tarta conmemorando mis últimos cuarenta

II Carrera popular ciudad de Parla

He participado por primera vez en esta carrera que vendían una de las más rápidas de Madrid. Y la verdad es que la carrera está muy bien. La organización es excelente aunque el recorrido no sea muy atractivo, pero imagino que si quieren hacer una carrera rápida a lo mejor no hay otro sitio por donde llevarlo. Y si quieren hacerlo mejor todavía, tienen que plantearse quitar esos tres giros de ciento ochenta grados que había en el recorrido.

Entregaban dorsales sólo hasta las nueve, cuando la carrera empezaba a las diez, así que tocó darse un buen madrugón. A las siete sonaba el despertador y en cuanto me puse de pie me di cuenta de que la cosa no andaba bien. El tendón de aquiles y la rodilla de la pierna izquierda me molestaban un poco. El gemelo de la derecha, también. Y lo peor es que al visitar el servicio me di cuenta de que padecía una desagradable cagalera. Las sensaciones eran pésimas.

De tanta visita al servicio, llegamos tarde al puente donde habíamos quedado con Emilio a las ocho en punto, pero Emilio tuvo la santa paciencia de esperarnos.

Llegamos con bastante tiempo a Parla y encontramos el sitio con facilidad. A esas horas no había mucha gente todavía y recogimos el dorsal y la camiseta en un periquete. Nos llevamos una sorpresa al ver nuestro nombre en el dorsal. Nos hacía sentir casi corredores “de verdad”.

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Dorsal personalizado, ¡buen detalle!

Otra visita al servicio mientras los compañeros se refugiaban en el bar del campo de fútbol, donde se estaba la mar de bien con la calefacción a tope. Ellos se tomaron un café, yo no quise probar nada por si acaso.

Fuimos a dejar la ropa en el guardarropa, pero antes un amable corredor nos inmortalizó. Se nota en la cara que hacía un frío de órdago.

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Pradolongueros paralizados por el frío

Quedaba bastante tiempo todavía para comenzar y buscamos una calle soleada para calentar. Y allí estuvimos dando vueltas como una peonza haciendo tiempo. Cuando ya quedaba un cuarto de hora fuimos a buscar un servicio… pero esta vez sólo para hacer aguas menores.

Me coloqué junto a Quique bastante cerca del arco de salida y un minuto después de las diez de la mañana dieron la salida. Mi idea era tratar de bajar de cuarenta minutos pero teniendo mucho cuidado con mis múltiples molestias. Al menor signo de que algo fuese mal, retirada; sin embargo, no noté ni una sola molestia durante toda la prueba.

Casi sin darme cuenta estaba junto al globo de los cuarenta minutos. Mi idea en un principio era sobrepasar este grupo porque sospechaba se iban a agrupar diversos corredores e iba a resultar difícil seguir un ritmo constante; sin embargo, no iba nada mal, el ritmo que llevaba era justo el que deseaba, haciendo kilómetros sobre 3:55, así que seguí detrás de él. De vez en cuando, cuando soplaba el viento, algún globazo me llevaba, pero sin problemas.

Al llegar al kilómetro dos nos encontramos el primer giro de ciento ochenta grados. En ese punto había algo de gravilla y más de uno se resbaló. Además la calle era algo estrecha porque había coches aparcados a ambos lados. Fue el punto más “negro” de la carrera, ya que el resto era por calles más anchas y el pelotón iba más estirado. Poco después, sobre el kilómetro tres se afronta la Avenida de América, allí el terreno picaba para arriba aunque con una pendiente muy ligera.

Yo seguía detrás del globo, concentrado en mi carrera, mirando el crono de vez en cuando para ver si se cumplía el plan previsto. Llegamos al kilómetro cinco donde daban agua, allí me tropecé con el corredor que marchaba delante de mí que repentinamente se fue hacia la izquierda a por el líquido elemento. Creo que me hice más daño que él porque empezó a dolerme la uña del pie derecho que tengo algo delicada. Decidí no coger nada porque sospeché que estaría muy fría y tampoco el cuerpo me lo pedía. Hasta ahora la cosa iba bien. Había pasado todos los kilómetros por debajo de cuatro y no había sentido ninguna molestia.

Poco después de ese punto kilométrico se llega a la avenida de los Planetas, se trata de una larga recta que pica para arriba. Empecé a sospechar que el circuito no era tan llano como podía suponerse. En esa subida miré el crono y vi que íbamos por encima de cuatro. Tuve la sensación de que el globo iba perdiendo fuelle, así que aumenté un poco el ritmo y le adelanté prácticamente cuando llegábamos al segundo giro de ciento ochenta grados de la jornada, sobre el km 5,5 de la prueba. Ahora todo lo que habíamos subido de esa avenida tocaba bajarlo, por lo que pude recuperar algunos segundos de los perdidos.

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Volando hacia meta, foto cortesía de deporgrafia.es

Casi sin solución de continuidad llegamos a la avenida de las Estrellas que además de ser paralela a la otra tiene un perfil prácticamente idéntico. Quinientos metros en ligera pendiente ascendente para llegar al tercer y último giro de ciento ochenta grados. Después del giro esos quinientos metros subidos se tornan favorables. Acaban las estrellas en el km 7,6 aproximadamente y ya se encara una larga recta que lleva hacia el estadio donde estaba instalada la meta.

Ya se ve el estadio cuando de repente se gira a derechas para afrontar la calle Piscis, pasando de la ciencia de la astronomía a la chufla de la astrología. Esa calle aunque corta era también ligeramente ascendente y encima adoquinada. Casi al final de la calle se llega al punto kilométrico nueve y ya está el estadio ahí mismo. En una de esas esquinas me adelantó el típico recortador, de esos que hay tantos y me puse a su chepa casi de puro mosqueo.

Después de esa pequeña revuelta se llega a donde está instalada la salida y ahí mismo está el desvío que lleva hacia el estadio, donde hay que hacer unos trescientos metros en la pista de atletismo. El asaltaesquinas que me precedía volvió a hacer una de las suyas, adelantando a un corredor pisando la hierba en vez de adelantar por fuera. Hay algunos que no tienen remedio…

A falta de doscientos metros empecé a acelerar el paso y conseguí adelantar a tan molesto acompañante y a alguno más que ya iba para pocos trotes. Justo antes de la línea de meta pitó mi cronómetro el kilómetro diez y metros después atravesaba la línea de meta. Para no salir en la foto, si es que hubiese, mirando el reloj, paré este un tiempo después observando que marcaba 39:31. Objetivo cumplido. Cuando aparecieron las clasificaciones pude comprobar que la organización me asignaba un tiempo oficial de 39:27 siendo el 346 de la clasificación general y 26 de mi categoría, según puede verse en una copia de la clasificación que guardo aquí.

Después de la llegada a meta, bolsa con un plátano, un pequeño bollo y agua. La recogida de la ropa, sin espera ninguna y aprovechando que daba el sol, hicimos unos estiramientos junto a la ría. Ahí noté que el gemelo derecho me molestaba y ahora, cuando escribo estas líneas, me molesta más todavía. Me parece que la carrera me va a costar unos días de inactividad.

Lo dicho, una carrera muy bien organizada, algo cara (10 euros si te inscribías antes del 15 de enero y 12 euros después) y rápida, aunque quizás no tanto como venden. De todas formas, es muy difícil sacar diez kilómetros completamente llanos. Y de todas formas, hay que gente que prefiere los desniveles a que sea continuamente llana. Yo no.

http://connect.garmin.com/modern/activity/692648299

Mi nuevo juguete

Llevo desde marzo de 2010 con un Garmin Forerunner 405. He hecho ya quince mil kilómetros y sigue marchando bien, exceptuando la batería que cada vez dura menos. Así que aprovechando que este mes es mi cumpleaños he decidido regalarme un cacharro semejante, pero mucho más básico, ya que el 405 lo tengo infrautilizado. Me he decidido por el Garmin Forerunner 10, que es el más sencillo de Garmin… creo.

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Mi nuevo cacharro, de un bonito color anaranjado

Llegaba al punto de encuentro casi de día, con una sonrisa de oreja a oreja con mi nuevo dispositivo en la muñeca y después de unos estiramientos han ido llegando los compañeros. Nos hemos puesto en marcha y con gran alegría he visto que la molestia en el tendón de aquiles seguía ahí, pero mucho más leve.

Eso me ha animado, por lo que pasado el kilómetro tres he acelerado un poco y detrás de mí se ha venido mi tocayo que me preguntaba a qué ritmo iba a hacer la segunda vuelta. Le he comentado que sobre 4:30 y le ha parecido bien, pero poco después él ha acelerado y yo le he dejado ir.

Ha sido terminar los cinco kilómetros primeros (una vuelta y un poco más) y acelerar con intenciones de engancharle, pero ha sido imposible. He aumentado el ritmo y me he puesto sobre 4:15 y tampoco, así que ya no me he molestado más. A ritmo umbral hasta el final y me han salido los kilómetros muy constantes, rondando los 4:15 casi todos.

He totalizado 10 km en 47:08 @ 4:42 min/km y con muy buenas sensaciones.

El reloj, muy bien. Ha marcado lo mismo que el 405 y su funcionamiento es muy simple y para lo que lo quiero, me basta y me sobra. La única gracia que echo de menos con respecto al otro es que si, por ejemplo, paraba el crono cuando llevaba 10,02 km podía borrar esos 20 metros y dejarlo en 10 km exactos, pero con este nuevo no sé si eso se puede hacer.