Se obró el milagro

Ayer tuvimos una novedad. Una joven galga vino a correr con nosotros y tuve tan mala suerte que me torcí el tobillo izquierdo y me hice un bonito esguince. Parecía menos grave que otros que me he hecho en el tobillo porque no se hinchó mucho, pero aunque intenté seguir noté que no iba bien la cosa.

Siempre que he tenido un esguince he ido a Milagros “la curandera” para que me lo arregle y hoy lo he vuelto a hacer. Y como las otras veces, llegas fatal, te frota con alcohol de romero, te mueve el pie hasta hacer “clac” y te lo venda. Termina con un consejo: estar tres días sin que se moje la venda y sin quitarla. Nada más fácil. Y como nuevo: esta mañana casi no podía andar y ahora ando, ¿qué más puedo pedir?

Así que la cosa es fácil. Esperar tres días para quitar la venda y unos cuantos días más hasta ver el tobillo en condiciones y luego empezar a trotar. Si no fuera por Milagros estaría fácilmente un mes -como poco- sin poder correr.

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Esguince ya arreglado

Persiguiendo a un fantasma

No me gusta madrugar los fines de semana, tengo que reconocerlo. Ya me levanto bastante temprano en jornada laboral, así que no quedo con nadie ni los sábados ni los domingos. Cuando salí de casa me encontré en el parque a varios compañeros pradolongueros que ya habían acabado de correr y de estirar. Me comentaron que había pasado Antonio minutos antes y que se dirigía al río, así que me fui en su búsqueda.

La idea era hacer 12 km, pero llegué al puente donde suelo dar la vuelta y como no había encontrado al susodicho, prolongué el camino hasta el último puente, el que te obliga a cruzar el río porque el camino se acaba. Yendo por la margen derecha iba mirando al otro lado del río por si me cruzaba con Antonio, pero no le vi, ¿dónde demonios se había metido este hombre? Pudiera ser que él hubiese ido hasta el final del circuito del río, pero ya me parecía más que suficiente lo que había hecho por lo que crucé en ese último puente y emprendí el camino de vuelta. Tampoco fui capaz de encontrarle a la vuelta.

El hecho de ir persiguiendo para tratar de encontrarlo hizo que fuese a buen ritmo bajando de 4:45 bastantes kilómetros cuando debiera ser ese el ritmo de crucero. Y ni aún así conseguí encontrar su rastro.

Con la llegada de la primavera y las últimas lluvias, el Parque Lineal estaba exuberante, una auténtica preciosidad y resulta todo un placer correr por estos parajes. Cuando vas mirando al río, viendo la corriente de agua y la vegetación, no eres consciente de que estás en Madrid, te transporta a otro lado donde no hay coches y la contaminación es inexistente. El abuelo ya estaba empezando a reverdecer y al igual que el entorno que lo rodea estaba precioso. Tengo que llevarme la cámara y hacer algunas fotos antes de que empiece hacer calor y empiece a secarse lo verde.

Totalicé 14,6 km en 1:10:28 @ 4:49 min/km. Un ritmo quizás demasiado rápido para el que se supone es un día largo y lento.

Llevaba unas semanas sin pesarme. Hoy la báscula marcaba 69,3 kg. Lo curioso es que después de venir de correr y desayunar, volví a subirme a la báscula y el peso estaba en 68,4 kg. Es curioso que fuesen 900 gramos menos ¡y habiendo desayunado! Eso indica que cuando sudo, sudo de verdad.

Sediento

Hoy sí que ha hecho un calor de verdad, casi, casi veraniego. El termómetro andaría sobre los 25 grados, que ya es bastante. Por lo que parece, ha llegado la primavera con fuerza, aunque seguro que en Semana Santa se vuelve a estropear como suele ser habitual.

Estuvimos esperando a que llegase Miguel. Hoy sufrí en mis carnes el retraso del Cercanías, así que supuse también le habría afectado a él y que llegaría algo más tarde, pero estuvimos esperando un buen rato y como no llegaba, salimos. En la espera estuvimos hablando de aquellos corredores que mienten como cosacos en los tiempos que realizan en una carrera. La verdad es que no tiene ningún sentido mentir a un corredor porque lo primero que hace éste es comprobarlo en internet y el mentiroso queda al descubierto. Debe ser una patología.

Salimos tranquilos la primera vuelta, a ritmos cercanos a los 5:30 por kilómetro, pero en la segunda vuelta incluso a pesar del calor que hacía apretamos los dientes y nos pusimos a correr como si no hubiese mañana. Hice el primer kilómetro de esa segunda vuelta en 4:16 y me asusté, ¿dónde demonios iba tan rápido? Aflojé algo el ritmo porque no sólo es que fuera muy rápido, es que el calor se hacía notar y tenía la lengua como la mojama. Los siguientes kilómetros fueron algo más lentos, pero tampoco me dormí.

Completé las dos vueltas, unos 9,7 km en un tiempo de 48:41 @ 5:01 min/km, deseoso de llegar a casa y beberme cuatrocientos litros de agua.

Lo que son las cosas

Comentaba en la anterior entrada que me había encontrado con Enrique, atleta de la A. D. Marathon, al que llevaba bastantes meses sin verle. Pues bien, hoy he salido a correr ¡y me lo he vuelto a encontrar! Pero esta vez iba corriendo, así que hemos hecho un par de kilómetros juntos. Lo que son las cosas, un montón de tiempo sin vernos y en tres días nos vemos dos veces.

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Aquí se le puede ver a Enrique con sus compañeros de Marathon

Hoy por problemas familiares me he tenido que quedar en casa, así que he aprovechado por la mañana un rato para escaparme y hacer unos kilometrillos. En un principio tenía pensado hacer sólo nueve, pero el encuentro con Enrique ha provocado que hiciese uno más, tampoco es que me haya supuesto la muerte… ni el susto.

Hacía bastante calor esta mañana, aunque era llevadero. Cuando hace frío sudo bastante, con el calor es algo fuera de lo normal. Eso no quita que haya recorrido un total de 10 km en un tiempo de 50:39 @ 5:04 min/km.

Pata pelada

Siempre me había fijado en que los corredores de más edad -que no viejos- empiezan a tener la pierna pelada un poco más arriba del tobillo. Últimamente me estoy dando cuenta de que a mí también se me empieza a notar. Debe ser que los 48 tacos que atesoro ya van haciendo de las suyas en el cuerpo. Eso sí, mentalmente, que es lo importante, no tengo ni la mitad de lo que dice mi DNI.

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¡¡¡Ya comienza la alopecia en las piernas!!!

Sin embargo ni la alopecia en la cabeza ni en las piernas es óbice para que siga corriendo y hoy sábado he salido con muchas ganas a hacer algo más de lo habitual. Así que he salido hacia el Parque Lineal que siempre invita a hacer más kilómetros.

Según el tiempo, mañana domingo va a hacer bastante calor, pero cuando he salido estaba el cielo nublado y la temperatura era agradable para correr. Luego se han ido las nubes y hacía calorcito. Tanto, que he llegado a casa bañado en sudor.

Al igual que el jueves, la idea era mantenerme a un ritmo cercano a los 4:45 y de nuevo he hecho casi todos por debajo, pero iba bastante cómodo. De todas formas, no me ha venido mal encontrarme con Enrique que estaba disfrutando del sol, ya que he aprovechado para pararme a charlar con él porque llevaba bastante tiempo sin verlo y sabía por terceras personas que había tenido una lesión muy fastidiada.

Enrique es un veterano de muy buen nivel. Atleta de la Agrupación Deportiva Marathon es un habitual en campeonatos de Europa y del mundo. En el pasado campeonato del mundo de veteranos, en la prueba de tres mil obstáculos tropezó con una de las vallas y se hizo una fractura muy chunga a la altura del tobillo. Hoy, cinco meses después, sigue con el tobillo hinchado. Espero que se recupere definitivamente lo más pronto posible.

Terminé los 12 km en un tiempo de 57:07 @ 4:46 min/km muy contento porque la rodilla no me ha molestado prácticamente.

Menos mal que llevaba zapatillas

Ojo: esto no es una crítica al correr descalzo ni al minimalismo ni nada que se lo parezca. Es algo que pensé cuando me di cuenta lo que tenía clavado en la zapatilla, un bonito cristal de buen tamaño, que para más desgracia, estaba profundamente incrustado en la suela de la zapatilla.

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Cristal clavado en la zapatilla

Esto da una muestra de lo incivilizada que es la gente. Ya es una malo encontrar restos de botellón en algunos lugares del parque, pero ¿por qué a alguien se le puede pasar por la cabeza romper una botella en medio de un camino? No sé, no tengo ni idea que le puede llevar a hacerlo, me cuesta trabajo encontrar un motivo.

Hoy llegué al punto de encuentro demasiado tarde, cuando estaban terminando Miguel y Quique que llegaban con muestras de haber hecho la última vuelta a tope. Quique en cabeza, como siempre, pero Miguel no le iba a la zaga, está muy fuerte como ya comenté entradas atrás.

Yo empecé casi a las ocho y el objetivo era terminar con luz solar, así que salí deprisa y ya en el tercer kilómetro empecé a acelerar con la idea de ir sobre 4:45, pero me salieron muchos por debajo de ese ritmo. Como ya tenía comprobado, la rodilla va mejor cuando el ritmo es más vivo.

Completé 10 km en un tiempo de 48:36 a un ritmo de 4:52 min/km. Bastante contento con mis prestaciones.

La maratón es la carrera

Hoy no era un día de ir deprisa, no sé bien por qué, parece que ninguno de los que nos hemos juntado teníamos ganas de apretar, así que íbamos más pendientes de ir charlando que de ir corriendo. Esto hace que el tiempo se pase casi sin darse cuenta

Según íbamos corriendo la charla era sobre la inminente -casi- maratón de Madrid. Joaquín tiene la teoría de que la maratón es la carrera por antonomasia, que todo lo demás no son más que relleno, que pueden ser más o menos bonitas, más o menos interesantes, pero que ninguna se le acerca a la maratón, la carrera.

Sobre todo venía porque se está convirtiendo en habitual que junto a la maratón se celebren otras carreras con la idea de que el organizador infle las cifras de si han sido tantos miles los participantes cuando no lo son tantos los que corren los cuarenta y dos kilómetros. Aquí estoy de acuerdo totalmente con Joaquín. La maratón es mucho más importante que cualquier otra distancia cuando se celebran las unas con las otras. Las otras distancias no deberían empañar el lucimiento de la maratón. Los maratonistas deben ser protagonistas ese día, nada que otros le roben su protagonismo.

Un ejemplo claro lo pudimos vivir en primera persona en Ciudad Real cuando por primera vez juntaron la media y la entera. Se dio la curiosa circunstancia que mientras estaban subiendo al pódium los de la media con mucho jijiji y mucho jajaja, los esforzados maratonistas llegaban a la meta y la gente casi ni se daba cuenta. Pero por favor, que ellos son los protagonistas. Aplaudan a rabiar a estos verdaderos héroes.

Pues bien, discutiendo que si sí, que si no y teniendo en cuenta que llegué tarde al punto de encuentro conseguí hacer 9 km en un tiempo de 48:56 a un ritmo tranquilo de 5:26 min/km.