Mejorando de las heridas

El tortazo del jueves me está dando guerra. Esa noche la pasé fatal, casi no dormí. El viernes me encontraba bastante mal con dolores en el hombro y la rodilla. El sábado ya lo pasé algo mejor y hoy me he levantado con ganas de probar cómo ando de las lesiones.

Y no ando muy fino todavía. Cada vez que mi pie percutía sobre el suelo, el hombro me dolía. La rodilla iba como si tuviese un añadido que hacía el efecto similar a correr con mucha barriga, que va moviéndose a un lado y a otro. Después de unos kilómetros me he dado cuenta de que iba mejor si el brazo no iba en movimiento. Así que he corrido braceando con un brazo y el otro quieto, con la mano prácticamente en la ingle, que era la postura en el que la doblez del brazo provocaba menos molestia.

La rodilla ha ido mejorando poco a poco según pasaban los kilómetros. Ese bamboleo del principio cada vez era menos y sólo notaba el pequeño dolor de las heridas, pero la rodilla está muy bien comparada con el hombro.

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La recuperación de la rodilla anda por buen camino

Me dado una vuelta en Pradolongo y otra en Parque Sur totalizando 8 km en 45:20 @ 5:40 min/km. Un ritmo muy lento, pero contento tengo que estar para como estoy.

Correr es más peligroso de lo que parece

Hoy he salido a correr a eso de las ocho, por lo que me tocó correr en solitario. Tenía idea de hacer unos cambios de ritmo una vez calentase las piernas, para ver cómo andaban los músculos después de la maratón.

Como mañana es festivo en Madrid, había bastante gente por el parque. Unos celebrando sus cumpleaños, otros paseando, otros ensayando bailes, otros jugando al baloncesto, otros, simplemente, sentados en el suelo, merendando.

Llevaba ya casi cuatro kilómetros cuando hice el primer cambio de ritmo. Fuerte, pero no muy largo. Antes de acabar la primera vuelta ya había hecho otros dos cambios más.

En la segunda vuelta, en la recta paralela a la Avenida de los Poblados, hice el cuarto cambio. Y el quinto en la ligera subida que hay hacia el hito del primer kilómetro. Justo cuando iba a la altura de las canchas de baloncesto, en el máximo esfuerzo del cambio, se me cruzaron dos niñas de no más de cinco años. Ni pude frenar ni pude esquivar a una de ellas y viendo que el encontronazo era inevitable, cuando ya caíamos los dos traté de rodearla con mis brazos y girar sobre mí mismo para que ella no se diese contra el suelo. Resultado: arañazos en hombro, brazo y rodilla izquierda y en ambas manos. Además del labio hinchado del cabezazo que me dio la pobrecita.

Lo peor de todo es que al final la niña también se golpeó contra el suelo y tenía una pequeña herida en la cabeza. Estuvimos tratando de consolarla y dije a su madre que la llevara al Centro de Salud, por si acaso. Poco más podía hacer, me dirigí a una fuente cercana y me limpié las heridas con el agua a presión. Me fui corriendo a casa, antes de que se enfriaran las heridas y no pudiera ni andar, con mucha pesadumbre en la cabeza, no pudiendo olvidar a la niña pequeña y el desagradable accidente.

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Así acabó mi hombro

Al final no llegué a seis kilómetros y sólo me dio tiempo a hacer cuatro y medio cambios. Pero nada de eso importa.

Tendré que pensarme otra vez salir a correr en vísperas de festivo tan tarde, que hay demasiada gente en el parque. O si salgo, evitaré ir deprisa.

No me lo puedo creer

Es increíble lo que puede hacer un político (en este caso una política) por un puñado de votos.

Acabo de leer que Esperanza Aguirre “organiza” una carrera popular gratuita, o lo que es lo mismo, quiere engatusar a un colectivo con la golosina de una carrera, eso sí, pagando con el dinero de todos. La carrera se denomina “carrera por la alcaldía” y en ella los corredores podrán elegir entre el circuito de 5 o de 10 kilómetros y será cronometrado por chip. En la meta los participantes recibirán un avituallamiento líquido y sólido y una bolsa técnica, que incluirá una camiseta técnica. Vamos que tiene todos los elementos de una carrera “de verdad”, pero puestos a disposición de un acto electoral.

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Ni siquiera se curraron el correo que enviaron

Se la debería caer la cara de vergüenza, no digo ya por lo de la carrera, sino de presentarse a la alcaldía después de tantos escándalos de corrupción ocurridos bajo su paraguas. Pero claro, el primer requisito para ser político es no tener vergüenza. Así nos va en esta ciudad y en el resto del país.

Este asunto me fastidia por dos motivos principalmente. El primero es tratar de aprovechar la organización de una carrera para fines políticos, cuando el deporte debería estar totalmente separado de esta sucia práctica. Y lo segundo, es lo que he visto en la organización de la Carrera del Zofío en la que formo parte de la organización. La Junta Municipal, gobernada por el PP, que ayudaba económicamente a organizar “nuestra” carrera, hace ya unos cuantos años que no lo hace, pero los mismos peperos no tienen problema en soltar dinero para esta nueva carrera/acto electoral. Está claro que el dinero de los ciudadanos mejor para sus propósitos que para otros fines. Realmente lamentable.

Pestilente

Hay un montón de árboles cerca de mi casa que han florecido y sueltan un olor un poco fuerte. El problema es que al haber tantos, ese olor un “poco fuerte” se convierte en algo realmente desagradable, casi pestilente. El olor es tan exagerado que es casi alergico. Corriendo por Pradolongo también te encuentras unos cuantos.

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Árbol más que florido

Para más inri, estos árboles sueltan una especie de pelotillas esféricas, muy pequeñas, aproximadamente de un centímetro de diámetro que son bastante duras. Entre la dureza y que hay muchísimas, andar por una calle se convierte casi en ir patinando sobre esas pelotillas.

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Pelotillas soltadas por lo árboles

El de hoy ha sido un entreno bastante tranquilo, ya que la temperatura era bastante elevada, sobre los treinta grados. Llegué tarde y acorté un trecho. Y en ese recorte me encontré con Jesús, que había recortado aún más. Luego vimos a Quique y Joaquín que como alumnos aplicados no habían hecho ningún recorte e iban por el camino oficial.

No tuvo mucho más truco el entrenamiento. Muchísimo calor, ritmo bajo para aguantarlo y finalización en la fuente para al menos refrescarnos al final. Hice 9 km en un tiempo 49:23 @ 5:29 min/km.

Deseando que se vaya este calor tan exagerado y que vuelva una temperatura más templada más acorde con el mes del año en el que estamos.

Aunque fue el domingo cuando me pesé, justo antes de ir a la carrera, lo pongo ahora por no “manchar” la crónica del otro día. La báscula marcaba 70,2 kg que es mucho, pero estoy seguro que he bajado desde el anterior fin de semana que vine a tope.

II Carrera del río de Toledo

Traté convencer en días pasado a mis compañeros de asistir a la carrera de las hoces del Huécar, pero al final no tuvo éxito la propuesta, así que pensé en otro objetivo y convencí, a última hora, a una amiga para participar en la segunda edición de la carrera del río de Toledo.

Se trata de una prueba que transcurre en su mayor parte por una senda que va pegada al río Tajo. Se sale del barrio del Polígono, situado a las afueras de la ciudad y llevando el río a derechas durante muchos kilómetros, los corredores nos vamos acercando al centro de la ciudad, aunque la carrera acaba en un aparcamiento muy cerca de la estación del tren aún fuera del casco histórico de Toledo.

Se está poniendo de moda en las carreras toledanas correr por parejas. Puedes apuntarte como parejas mixtas o por parejas de chicos o de chicas. En nuestro caso, obviamente, nos apuntamos en la categoría de parejas mixtas y nos asignaron el dorsal 212, número capicúa que siempre es señal de buena suerte.

El objetivo era alcanzar al menos el tercer puesto del cajón, así que salimos a buena marcha con la mente puesta en el objetivo. Hicimos el primer kilómetro en 4:30 y pensamos que era mejor relajar un poco la marcha, ya que a esas horas, pasadas las once de la mañana, hacía un calor horroroso.

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Dentro del primer kilómetro, aún por asfalto, foto cortesía de atletismotoledano.blogspot.com.es

No se hace ni un kilómetro por asfalto cuando por un túnel que pasa bajo la vía del tren se toma un camino que ya no se abandona hasta la llegada. La idea era ir sobre 4:45 y marchando a ese ritmo enseguida nos pusimos detrás de una pareja. Estuvimos un par de kilómetros agazapados a su espalda pero se me ocurrió pasarlos ya que me estaba pareciendo que mi compañera se iba acomodando a su ritmo, un poco por debajo de cinco minutos, y que podíamos ir más rápido. Craso error.

No demasiado lejos pude divisar otra pareja que pensé que a lo mejor podíamos alcanzar; sin embargo, pasado el kilómetro cinco empecé a notar que a mi partenaire le estaba costando. El calor era insoportable y ni siquiera la cercanía del río lo mitigaba. Los árboles que había junto al río están situados al oeste por lo que había escasos tramos de sombra.

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Sobre el km 7, junto al río, foto cortesía de atletismotoledano.blogspot.com.es

En las carreras de diez kilómetros siempre lo he pasado mal en el tramo del cinco al seis, por lo que pensé que a mi compi le estaba pasando lo mismo, pero no fue así, iba perdiendo fuelle poco a poco debido al calor y a que sentía las piernas muy pesadas.

Pasado el kilómetro siete nos adelantó la pareja a la que habíamos adelantado poco antes y no fuimos capaces de seguir su ritmo, poco a poco se nos fueron escapando. Nos dimos cuenta que las posibilidades de subir al cajón se esfumaban, pero cuando vas mal poco se puede hacer, por mucho dorsal capicúa que lleves.

En un determinado punto, que además estaba sombreado, un espectador nos dijo que estábamos en el último kilómetro. Miré el GPS y vi que íbamos por el km 8,5, por lo que pensé que era la típica frase de ánimo a los corredores, pero no era así, el hombre tenía razón porque la carrera no llegaba a los diez que indicaba el reglamento.

Cuando nos acercábamos al aparcamiento donde estaba instalada la línea de meta aceleramos un poco para acabar la carrera lo más pronto posible y poder conseguir algo de agua y, de este modo, atravesamos la línea de meta con un tiempo oficial de 47:38 en un distancia aproximada de 9,6 km y consiguiendo la quinta posición en la categoría de parejas mixtas.

En la meta, agua y refresco fresquitos y plátano y naranja para reponernos del esfuerzo. También una bonita camiseta, todo por 16 € que valía la inscripción como pareja.

Desde mi punto de vista, se echó en falta un avituallamiento a mitad de carrera en un día tan caluroso, pero imagino debe ser complicada prever que a principios de mayo fuese a hacer un día con una temperatura muy elevada. Cuando nos íbamos a recoger el coche, vimos que un termómetro cercano a la estación de tren marcaba 32 grados, por lo que no es de extrañar que en la meta hubiese un hombre tendido, quizás deshidratado, siendo ayudado por las asistencias.

La organización ha tenido dos fallos que deberían tratar de arreglar, uno relacionado con el otro. Deberían plantearse modificar la hora de la carrera y hacerla más temprano. Y si no es así, al menos poner un puesto de avituallamiento a mitad de carrera.

Será por carreras

Había tratado de convencer a tirios y troyanos para ir a Cuenca a la carrera de la hoz del Huécar, pero sólo conseguí convencer a uno… y no estaba convencido del todo. Así que al final opté por no ir a esta carrera y casualmente vi en Twitter una carrera que se celebraba el domingo y que todavía podía uno apuntarse. No me lo pensé dos veces, Toledo está más cerca que Cuenca y además era una carrera junto al río, por lo que muy dura no debería ser. Además existía la posibilidad de inscribirse por parejas, lo cual siempre es una opción distinta e interesante. Así que me apunté junto a una amiga en la modalidad de parejas mixtas, ya que ella tenía en un principio pensado correr la carrera de la mujer, pero el precio de las inscripciones es exagerado comparado con el dinero que va a parar a la lucha contra el cáncer, que se supone es el principal propósito de la carrera.

Como ella corre un poco más despacio que yo y la jugada será ir a su ritmo, salí hoy a entrenar sin pensar mucho en la carrera del domingo a la que me acababa de apuntar, aunque tampoco dándolo todo, que ya tiene uno una edad y los esfuerzos dejan secuelas.

Fui a Parque Sur y di solamente tres vueltas. Las dos primeras vueltas muy tranquilas y la tercera, tampoco es que me matara, sólo tratando de bajar unos segundillos de cinco minutos, sin ninguna pretensión. Me sorprendió, porque estaba el parque muy animado ya que la temperatura era muy agradable y como todos los viernes, lleno de jóvenes.

Fueron en total 9 km en 45:45 @ 5:05 min/km.

Me siento pesado

Ya estaba algo pasado de peso antes de la maratón, que no conseguía bajar de 70 kg, pero después de este fin de semana no quiero ni pensar en cuantos kilos estaré ya. Me lo tomaré en serio de una vez por todas lo de adelgazar.

Digo esto porque estos días me he sentido pesado al correr, además me miro la tripa y no me gusta lo que veo. Y no digo nada de las rodillas, que sufren en exceso con mucho peso.

Me propuse llegar a los 66 kg, pero ya me conformo, de momento, con un par de kilos más. Veremos.

De momento, mientras cierro la boca, sigo corriendo. Hoy, para variar, he llegado tarde. Ya habían empezado los compañeros, así que he recortado un trecho y me he ahorrado un kilómetro, que como no estoy entrenando para nada en concreto, bien ahorrado está. Ya lo dice el dicho: carrera que no da el galgo, en el cuerpo se la lleva.

Hoy nos hemos juntado cinco en el parque, lo cual no está nada mal. Pero entre que notaba todavía las piernas algo cansadas y que los compañeros tampoco estaban muy por la labor, hemos ido tranquilos. De este modo he completado 8,7 km en un tiempo de 47:54 @ 5:29 min/km.

Notaba el gemelo izquierdo algo tirante, imagino que todavía no recuperado de la maratón. Espero que a base de estiramientos vaya mejorando.