XXXVII Carrera popular de San Nicasio

Treinta y siete ediciones y todavía no había participado en esta carrera, donde nos dimos cita unos setecientos corredores y todavía se respira cierto ambiente popular.

Llevamos unos cuantos días con lluvias por Madrid y daban una previsiones casi apocalípticas para el domingo, pero hubo suerte y no cayó ni una gota durante la carrera, sólo una tenue llovizna al terminar. Eso sí, se notaba la humedad y los tramos de caminos estaban bastante embarrados y resbaladizos en ciertos sitios.

Habíamos quedado tres pradolongueros para participar en esta carrera. Puntualmente nos recogió Emilio II y nos acercó amablemente a la salida donde llegamos con tres cuartos de hora, más o menos, de anticipación. Recogimos el dorsal sin esperar (es lo que tiene tener enchufe en la organización) y dejamos la ropa en el ropero con más o menos rapidez. Nos dio tiempo a calentar un poco a estirar e incluso a hacernos una foto.

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Dos pradolongueros y medio junto a uno y medio forofo del running

No sé a qué se debió, pero la carrera comenzó diez minutos más tarde de la hora prevista. Menos mal que no hacía mucho frío y además metido en el medio del pelotón se estaba muy confortable.

Después de la carrera de Torrijos donde hice cuarenta y un minutos y medio, tenía pensado andar sobre los cuarenta y uno pelados aunque sabía que el recorrido era más duro, pero confiaba en que los últimos entrenamientos me hubiesen puesto a tono.

Dieron la salida y me puse en marcha sin querer ir al cien por cien. En este primer kilómetro se pasa por las calles del barrio de San Nicasio y las calles son algo estrechas. Menos mal que salí más o menos cerca de la cabeza (tardé ocho segundos en pasar la alfombra de salida) y no sufrí mucho agobio en ese primer kilómetro. En ese primer hito el cronómetro marcaba ¡¡¡3:15 minutos!!! Imposible, no iba tan deprisa, pero ¿cuál sería realmente el tiempo? ¿Cuánto de mal estaba situado esa seña? Ni idea.

Lo cierto es que me despistó bastante y no tenía muy claro si apretar, si aflojar, todo un dilema. La cosa se complicó aún más al pasar por el segundo kilómetro porque el cronómetro también bajó de cuatro minutos. Eso me despistó todavía más, ¿cuál era mi ritmo de verdad? ¿Aflojo? ¿Aprieto? ¿Me mantengo? Estaba un tanto desconcertado. Es lo que tiene estar pendiente del reloj.

El primer kilómetro es más o menos llano, pero luego empieza una bajada con más o menos pendiente hasta el kilómetro cuatro y pico cuando se pasa por debajo de la R-5. Metros después de pasar por debajo hay que subir por una pasarela para atravesar la carretera que va al barrio de la Fortuna. La pasarela desemboca al lado del Estanque de Butarque donde estaba el avituallamiento líquido (espero que no rellenaran las botellas con el agua del estanque ;-) ). Ahí me hice con algo de líquido, eché un trago de agua y, sobre todo, me mojé la boca que estaba algo seca, aunque tampoco mucho, que como ya he comentado la humedad era abundante.

Desde ese punto hasta casi meta hay unas cuantas cuestas que se notan en las piernas, sobre todo una cuesta entre el kilómetro ocho y nueve que se hace dura, muy dura. Esta carrera coincide en algunos tramos con la de las dos leguas de la Chopera y allí se sube al cementerio por la famosa “cuesta del cementerio”. En esta carrera también se sube al cementerio, pero por otro lado y aunque la cuesta no es de tanta pendiente, es bastante más larga que en las dos leguas. No sé qué será mejor, desde luego ayer me pareció mejor la cuesta de mayor pendiente. Imagino que en pleno esfuerzo en las dos leguas me parecerá mejor la otra. Lo de siempre, se echa de menos lo que no tienes.

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Poco antes de comenzar la cuesta, foto cortesía de la organización

El caso es que esa cuesta te deja las piernas tocadas, según pude comprobarlo en las mías y en la de una chica de la A. A. Móstoles a la que adelanté al comienzo de la cuesta, luego me adelantó ella casi al final de la misma cuesta y al final se quedó clavada al coronar y llegar al cementerio. Después de la carrera, todo el mundo que el que hablé decía lindezas de la cuestecilla en cuestión.

Afortunadamente, después de subir al cementerio ya el último kilómetro es llano. Ahí pude correr como dios manda y me presenté en la línea de meta con un tiempo oficial bruto de 42:42, neto de 42:34. Un minuto más del último diez mil y bastante alejado de lo que tenía previsto hacer, pero la carrera era bastante más dura que la otra que era absolutamente llana. La verdad es que las cuestas no me gustan nada, pero nada de nada. Habrá que entrenar más sobre terreno accidentado para que no me cueste tanto subir.

Después de dejar el chip, bolsa del corredor consistente en una camiseta técnica y uno o varios refrescos, dependiendo de la cara de cada uno. Yo cogí dos Aquarius. Luego llegaron con un cargamento de fruta en bandejas. Cada bandeja con una pera, una manzana y una mandarina. Todo por 8 € más 60 céntimos por hacer la inscripción por internet.

Recogimos la ropa del guardarropa y nos fuimos con los forofos del running a tomar una cerveza. Nosotros sólo una, pero me comentaba Emilio que a alguno seguro que se le hacía de noche allí.

En resumen: cuando una carrera te regala segundos por ser cuesta abajo, luego te los cobra cuando se empina hacia arriba. Lo malo es que te lo cobra con intereses.

Están locos estos romanos

Reconozco que de jovencito me gustaban los tebeos de Asterix y Obélix. Probablemente, la frase más famosa de Obélix sea “Están locos estos romanos”. Que ahora, buscando en internet, acabo de descubrir que esta frase traducida al italiano se escribe: Sono Pazzi Questi Romani. Cogiendo la primera letra de cada palabra sale: SPQR, sigla que usaban las legiones romanas en sus estandartes.

Esto viene a cuento porque mis compañeros de entrenamientos están tan locos como aquellos romanos que asediaban la Galia y ponían en aprietos la pequeña aldea de estos irreductibles galos. Si el martes nos dimos un buen tute, hoy también se han puesto a tirar como locos. Más rápido incluso que el otro día. Yo no he entrado en esa guerra y me he puesto a ritmo de maratón, sobre 4:35, mientras veía como iban cada vez más rápido.

Me parece mucha tela entrenar dos días fuerte, obviando incluso que el domingo hay carrera. Así que he hecho bien en no picarme con los compañeros. Comentaban que habían hecho esa segunda vuelta por debajo de veinte minutos, lo cual es correr. Teniendo en cuenta además que había bastante barro, esos veinte minutos tienen un gran valor. Es indudable que están los tres como auténticas motos.

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Había barro hoy en Pradolongo

Completé los 10 km en 50:03 @ 5:00 min/km, haciendo los kilómetros a ritmo de maratón bastante constantes y llegando totalmente asombrado de la velocidad llevada por el trío.

De carreras por Pradolongo

Esto de entrenar se está convirtiendo en un infierno, ya que cada vez vamos más deprisa. Antes la primera vuelta era sagrada. Todos respetábamos ir juntos a un ritmo tranquilo. La segunda era a ritmo libre, cada uno como quisiese, normalmente siempre se formaban grupitos.

Últimamente ya no es así. Cuando no es uno, es otro el que se pone a tirar cuando no llevamos ni dos kilómetros. Ayer empezamos a 5:27 el primer kilómetro, a 5:13 el segundo y ya por debajo de cinco el resto. Así no hay quien pueda.

Ya que íbamos encendidos, al terminar la primera vuelta nos propusimos hacer la segunda a tope, para tratar de hacer esos 4,8 km en veinte minutos. Y bien en serio que nos lo tomamos, ya que ese primer kilómetro de la segunda vuelta lo hicimos en 4:03, aunque luego nos fuimos dejando más segundos por kilómetro.

Según iba pasando el tiempo y el ácido láctico se iba apoderando de nuestras piernas -al menos de las mías- iba pensado si merecía la pena pegarse esta paliza, pero me consolaba pensando que no era una excesiva distancia lo que había que recorrer y que cada vez iba quedando menos. Pero ahora me lo vuelvo a plantear, ¿merece la pena semejante paliza? Pues depende, a lo mejor no está mal de vez en cuando exigir al cuerpo un gran esfuerzo, lo que quizás haya que tener cuidado en no hacerlo con demasiada frecuencia, que las lesiones están siempre al acecho.

En total han sido 9,6 km en un tiempo de 43:22 @ 4:30 min/km, dando la primera vuelta en 23:09 @ 4:49 min/km y la segunda en 20:13 @ 4:13 min/km. Tela marinera.

Obras en el Parque Lineal

Hoy he vuelto a repetir la salida al Parque Lineal, igual que el domingo anterior. Hoy ha sido un buen día para entrenar, fresquito pero agradable, una magnífica temperatura para correr. Y no sólo a mí me parecía, sino a bastantes corredores que pululaban por allí.

No sé qué están haciendo en el Parque Lineal, pero han cortado varios tramos del recorrido. Curiosamente esos tramos cortados coinciden con parte del recorrido de la media maratón de Villaverde que este año han adelantado al 16 de noviembre.

No tengo claro que para esa fecha hayan acabado las obras -siempre tardan más de lo que parece- por lo que no me ha parecido raro ver por allí a Guillermo, de la Agrupación Deportiva Marathon, que son los encargados de organizar la carrera. No me parece raro porque lo mismo tienen que modificar el recorrido por las obras. Sería paradójico que el ayuntamiento les obligue a cambiar la fecha de la carrera y que ese cambio de fecha les obligue a modificar el recorrido. Como siempre el ayuntamiento ayudando.

He salido con una amiga y nos hemos tomado el entrenamiento con calma, yo siguiendo el ritmo de mi amiga que iba bastante bien, con un ritmo alegre y sin mucho esfuerzo según luego me confesó. Si el domingo pasado hicimos 12 km, hoy hemos aumentado uno más para completar un total de 13 km en un tiempo de 1:08:26 @ 5:16 min/km. Un par de segundos por kilómetro más rápido que el domingo pasado y con mejores sensaciones. Bueno, lo de mejores sensaciones lo digo por ella porque cuando ya a la vuelta subíamos hacia el 12 de octubre he empezado a notar molestias en la rodilla izquierda, donde la condromalacia, cosa que hacía tiempo no me pasaba. Está claro que la rodilla va peor cuando los ritmos son más tranquilos.

La báscula marcaba un poco menos que la semana pasada -sólo 100 gramos- pero es bueno ir siempre restando. El peso antes de salir era de 68,5 kg. Había calculo que podría estar en sesenta y ocho y poco y estoy algo más pesado, pero bueno, poco a poco.

¿Un monstruo del medio fondo?

Hoy parecía un día normal. Nos encontramos seis compañeros en el punto de encuentro y comenzamos el entrenamiento. Joaquín se encuentra fuerte y empezó a tirar ya en el primer kilómetro. Unos cuantos seguimos a un ritmo tranquilo. Ya a punto de acabar la primera vuelta se nos unió un individuo al que no conocíamos de nada y que nos preguntó si nos podía acompañar. Claro, ¡cómo no!

Acabamos la primera vuelta y nos quedamos solos él y yo. Entonces empezó a contarme su vida: que si llevaba cinco años sin ponerse un dorsal, que si su marca de 10 km es de 31 minutos, que si le gusta más el medio fondo, que si hace 3:57 en 1500, que si baja de los dos minutos en el ochocientos, etc. Haciendo caso a estos tiempazos, o bien es un monstruo del medio fondo o bien se estaba quedando conmigo. Sí es cierto que se le notaba cierta facilidad al correr, pero de ahí a hacer 31 minutos en 10 km hay un trecho.

En un principio tenía pensado hacer diez kilómetros en vez de simplemente las dos vueltas que son sólo 9,6 km. Para hacer esos diez kilómetros tengo que hacer un pequeño rodeo al final de la segunda vuelta, pero al final decidí dar las dos vueltas de rigor y fue una mala idea, ya que entrando en el “pasillo” paralelo al arroyo me tropecé con un bordillo y caí cuan largo soy al suelo, raspándome manos y la pierna derecha. Tampoco ha sido nada del otro mundo, sólo el susto, los raspones y un poco de molestia en la mano derecha que debió ser la que más apoyé.

Lo curioso es que he pasado por allí más de mil veces y nunca tuve un percance, pero ayer me tocó. Debió ser que iba pensando en las proezas del chico que acababa de conocer y no vi donde ponía el pie.

En total hice 9,5 km en un tiempo de 46:51 @ 4:54 min/km. Dando una segunda vuelta un tanto irregular en cuanto a ritmos.

¡Enhorabuena compañero!

El pasado domingo nuestro compañero Joaquín, en la primera edición de la carrera popular lago de Pareja, consiguió auparse al tercer puesto del cajón de su categoría.

¡Enhorabuena campeón!

Lo cierto es que Joaquín está fuerte como el vinagre, lo he podido “sufrir” en los últimos entrenamientos, donde he sido incapaz de acercarme a él. Está claro que en su principal objetivo, la media de Villarrobledo, se va a salir siempre y cuando le respeten las lesiones, que confiemos en que sí.

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Entrando en meta

Corriendo hoy por el parque me comentaba que aunque la carrera es dura, con alguna subida y, sobre todo, alguna bajada bastante fuerte consiguió un magnífico tiempo de 41:40, unos segundos más de lo que hice yo la semana pasada, pero con la particularidad de que la carrera en la que yo participé era absolutamente llana y ésta, todo lo contrario.

También me dijo que hizo casi toda la carrera con la chica que aparece en la foto entrando en meta. Casualmente, esta chica llegó un poco antes que yo en el Trofeo San Lorenzo después de protagonizar una bonita lucha con otra chica de la que fui testigo.

Aunque la hazaña de Joaquín es de consideración, no hay que olvidar que mientras él se batía el cobre por tierras guadalajareñas, en Berlín, un poco más al norte, el keniata Dennis Kimetto batía el récord del mundo de maratón con un tiempo increíble de 2:02:57 consiguiendo bajar de las dos horas y tres minutos. El segundo clasificado, Mutai, que llegó a 17 segundos del ganador también consiguió bajar del anterior récord. Las dos horas están al caer.

Echando cuentas, veo que el ritmo llevado por Kimetto ha sido de 2:55 min/km, algo que no sería capaz de seguir ni cincuenta metros. Es interesante la pregunta que hace Marca, ¿puede un popular ir ritmo de récord del mundo? Curioso el vídeo.


Después de ir el domingo a ritmo tranquilo, no como Kimetto, hoy estaba muy bien de piernas y necesitaba correr después de un par de días un tanto agobiado, así que después de dar la primera vuelta a un ritmo muy tranquilo, traté de hacer la segunda a ritmo umbral, que en mi caso, en este momento, no es otro que 4:20 min/km. Sí, casi a ritmo de récord del mundo ;-)

Y salieron los kilómetros a un ritmo bastante igual: 4:15 (pelín rápido), 4:23, 4:20, 4:21 y 4:20. Bien, bastante bien, además me encontré muy cómodo, con unas sensaciones inmejorables. El entrenamiento a umbral es el que más me gusta sin lugar a dudas. El ritmo es moderadamente duro y, por lo tanto, factible con un esfuerzo no muy exagerado.

Hice en total 10 km en un tiempo de 49:44 a un ritmo de 4:58 min/km, pero dividido en dos partes claramente diferenciadas: los primeros cinco kilómetros en 28:05 @ 5:37 min/km y los segundos cinco en 21:39 @ 4:20 min/km.

Ya es otoño en el Parque Lineal

Hoy tenía pensado ir a la Casa de Campo con los compañeros, pero al final el sueño me ha vencido y cuando he abierto los ojos ya eran pasadas las nueve, así que he tenido que cambiar los planes.

Y una buena alternativo a la CdC es el Parque Lineal, al que llevaba bastante tiempo sin ir… aunque menos de lo que yo pensaba, ya que ahora, al repasar los entrenamientos, he visto que el 24 de julio también estuve por allí.

Nos hemos levantado con el suelo encapotado y amenazando lluvia, pero eso no ha sido excusa para quedarnos en casa. Lavarme la cara, comer un poco de fruta, estirar las piernas y salir a correr lo más pronto posible. Aún tratándome de darme prisa, cuando nos hemos puesto en marcha ya eran las diez y veinte.

Las lluvias caídas estas últimas semanas han provocado que la hierba esté más verde y más alta, por lo que los parques están preciosos y el Parque Lineal no iba a ser menos. Belleza acrecentada además por las hojas que ya han comenzado a caerse. No me extraña que hubiese bastante gente entre paseantes, ciclistas y corredores.

La idea era ir hasta el segundo puente y así hacer doce kilómetros entre la ida y la vuelta, pero están haciendo obras justo antes de ese segundo parque y hemos tenido que cruzar por el primero. Tampoco pasa nada, da lo mismo ir por la margen derecha que por la izquierda, pero es curioso lo que hace la fuerza de la costumbre, me sentía raro haciendo la ida por donde siempre he hecho la vuelta.

Aunque no está mal ir por el otro lado. Se puede ver durante un buen trecho al abuelo ya sin hojas, imponente como siempre, igual da que esté vestido de verde que de marrón. Me encanta contemplar ese árbol centenario.

De todas formas, da igual por una margen que por otra, al final hemos completado los 12 km en un tiempo de 1:03:35 @ 5:18 min/km. Un agradable entrenamiento por un recorrido sin igual.

Ayer subí a la báscula como debiera hacer todos los sábados y marcaba 68,6 kg. Voy poco a poco, pero bajando. La cosa va bien.